Don Quijote de la Mancha

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Imagen de la portada de la primera edición.

Don Quijote de la Mancha es el nombre popular de la novela de Miguel de Cervantes, publicada en dos partes (1605 y 1615) y titulada respectivamente El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha y Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha.

Citas[editar]

Prólogo del primer libro[editar]

  • «Procurad también que, leyendo vuestra historia, el melancólico se mueva a risa, el risueño la acreciente, el simple no se enfade, el discreto se admire de la invención, el grave no la desprecie, ni el prudente deje de alabarla».
    • Fuente: El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha: «Prólogo».[1]

Primera parte[editar]

  • «... aun creo que estamos tan de su parte, que, aunque su retrato nos muestre que es tuerta de un ojo y que del otro le mana bermellón y piedra azufre, con todo eso, por complacer a vuestra merced, diremos en su favor todo lo que quisiere».
    • Fuente: Capítulo IV, primera parte.[1]
    • Nota: Descripción de Dulcinea por un mercader toledano.[1]
  • «Cada cual, Sancho, es hijo de sus obras».
    • Fuente: Capítulo XLVII, primera parte.
  • «En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla algo más de vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes y algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda».
    • Fuente: Capítulo I, primera parte.[1]
  • «La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra fermosura».
    • Fuente: Capítulo I, primera parte.[1]
  • «Quien bien tiene y mal escoge, del mal que le venga no se enoje».
  • «Quien busca el peligro, perece en él».
    • Fuente: Capítulo XX, primera parte.[1]
  • «Sábete Sancho, que no es un hombre más que otro, si no hace más que otro».
    • Fuente: Capítulo XVIII, primera parte.[1]
    • Nota: Citada a veces como «No es un hombre más que otro si no hace más que otro».[sin fuentes]
  • «Yo soy contento de esperar que ría el alba, aunque yo llore lo que ella tardare en venir».
    • Fuente: Capítulo XX, primera parte.[1]

Segunda parte[editar]

y hoy no tengo una almena
que pueda decir que es mía!»
  • «Come poco y cena más poco, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago».[2]
    • Fuente: El ingenioso hildalgo don Quijote de la Mancha, Volumen 2.[3]
  • «Con la iglesia hemos dado, Sancho».
    • Fuente: Don Quijote, capítulo IX, segunda parte.
  • «Dos linajes solos hay en el mundo, como decía una agüela mía, que son el tener y el no tener».
    • Fuente: Sancho Panza, capítulo XX, segunda parte.
  • «Dulcinea del Toboso es la más hermosa mujer del mundo, y yo el más desdichado caballero de la tierra, y no es bien que mi flaqueza defraude esta verdad. Aprieta, caballero, la lanza, y quítame la vida, pues me has quitado la honra».
    • Fuente: Don Quijote, capítulo LXIV, segunda parte.
  • «La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres».
    • Fuente: Don Quijote, capítulo LVIII, segunda parte.
  • «Las obras impresas se miran despacio y fácilmente se ven sus faltas».[4]
  • «Las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias».
    • Fuente: Capítulo XI, segunda parte.
  • «Mira, Sancho —respondió don Quijote—: yo traigo los refranes a propósito, y vienen cuando los digo como anillo en el dedo; pero tráeslos tan mal por los cabellos, que los arrastras, y no los guías; y si no me acuerdo mal, otra vez te he dicho que los refranes son sentencias breves, sacadas de la experiencia y especulación de nuestros antiguos sabios; y el refrán que no viene a propósito antes es disparate que sentencia».
    • Fuente: Capítulo LXVII, segunda parte.
  • «Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea por el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia».
    • Fuente: Capítulo XLII, segunda parte.
  • «Ven, muerte, tan escondida que no te sienta venir, porque el placer de morir no me torne a dar vida».
    • Fuente: Capítulo XXXVIII, segunda parte.

Sobre el personaje de don Quijote[editar]

Sobre la obra[editar]

  • «Cervantes era un hombre demasiado sabio como para no saber que, aún cuando opusiera los sueños y la realidad, la realidad no era, digamos, la verdadera realidad, o la monótona realidad común. Era una realidad creada por él; es decir, la gente que representa la realidad en don Quijote forma parte del sueño de Cervantes tanto como don Quijote y sus infladas ideas de la caballerosidad, de defender a los inocentes y demás. Y a lo largo de todo el libro hay una suerte de mezcla de los sueños y la realidad».[7]
  • «Ciertos improperios clásicos que en el honesto ambiente burgués de mi familia resultaban malsonantes (aunque hoy día, con el paso del tiempo, suenan sin escándalo en las bocas más inocentes), eran dirigidos por mí en las peleas pueriles a otros chicos de mi edad, o incluso a mis propios hermanos. '¿De dónde has sacado tú esas palabrotas?', me preguntaba con asombro mi madre. Y se quedaba desconcertada al saber que provenían nada menos que de las páginas de la obra magna de la literatura universal...».[8]
  • «El estilo es la debilidad de Cervantes, y los estragos causados por su influencia han sido graves. Pobreza de color, inseguridad de estructura, párrafos jadeantes que nunca aciertan con el final, desenvolviéndose en convólvulos interminables; repeticiones, falta de proporción, ese fue el legado de los que no viendo sino en la forma la suprema realización de la obra inmortal, se quedaron royendo la cáscara cuyas rugosidades escondían la fortaleza y el sabor».
    • Leopoldo Lugones
    • Fuente: El imperio jesuitico, página 59. Compañía sud-americana de billetes de banco, 1904.
  • «En fin, orillando la alegoría, toma la pluma Cervantes para historiar los desvaríos de su iluso andante, y vacía de improviso la norma, el tipo y el tesoro actual y venidero de la lengua castellana. Ya van dos siglos muy cumplidos, y seguirán probablemente otros muchos, siendo el Quijote, sin anticuarse, el testo solariego, castizo y terminante del idioma; de modo que el preservativo más eficaz y victorioso contra el torrente emponzoñador del galicismo, es el mismo libro donde se cifra el recreo más racional, y la enseñanza más palpable que se puede proporcionar al corazón y al entendimiento».
    • José Mor de Fuentes, en Elogio de Miguel de Cervantes Saavedra: donde se deslindan y desentrañan radicalmente, y por un rumbo absolutamente nuevo, los primores incomparables del Quijote.[9]
  • «En todo el mundo no hay obra de ficción más profunda y fuerte que ésa. Hasta ahora representa la suprema y máxima expresión del pensamiento humano, la más amarga ironía que pueda formular el hombre y, si se acabase el mundo y alguien preguntase a los hombres: "Veamos, ¿qué habéis sacado en limpio de vuestra vida y qué conclusión definitiva habéis deducido de ella?", podrían los hombres mostrar en silencio el Quijote y decir luego: «Ésta es mi conclusión sobre la vida y… ¿podríais condenarme por ella?».[sin fuentes]

Frases y citas apócrifas o atribuidas[editar]

  • «Con la Iglesia hemos topado».
    1. Variante: «Con la Iglesia hemos topado, amigo Sancho».
    • Nota: atribuida popularmente al personaje de Alonso Quijano, es una variación de «Con la iglesia hemos dado, Sancho». En el texto original, don Quijote se refería a una iglesia (edificio) de El Toboso, pero habitualmente se usa cuando interviene la Iglesia (como institución).[sin fuentes]
  • «Es preferible el camino a la posada».
    1. Variante: «Como solía decir mi abuela, hay solamente dos tipos de familias en el mundo: las que tienen y las que no tienen».
    • Nota: Atribuida a Sancho Panza, extraída de esta otra cita de Sancho: «Dos linajes solos hay en el mundo, como decía una agüela mía, que son el tener y el no tener» (capítulo XX de la 2.ª parte).[sin fuentes]
  • «Ladran, luego cabalgamos».
    1. Variante: «Ladran, luego cabalgamos, amigo Sancho».
    2. Variante: «Ladran, amigo Sancho, luego cabalgamos».[10]
    3. Variante: «Deja que los perros ladren Sancho amigo, es señal que vamos pasando».
    4. Variante: «Ladran Sancho, señal que avanzamos».
    5. Variante: «Señor, los perros están ladrando. — Tranquilo, Sancho, es señal de que estamos cabalgando».
    6. Variante: «Si los perros ladran es señal de que avanzamos».[11][12])
    7. Variante de Edgar Isch López: «La conocida frase del Quijote: "Sancho, si los perros ladran es señal de que avanzamos", tiene mucho sentido [...]».[13]
    • Nota: Esta frase y sus variantes son atribuidas al personaje de Alonso Quijano, aunque no aparecen en toda la obra de el Quijote. La referencia publicada más antigua es un artículo necrológico escrito por Nilo Fabra en El Imparcial en 1916, donde afirmaba que Rubén Darío reaccionaba ante las injurias con dicha frase. Se hizo muy popular gracias a la novela de Ricardo León Cristo en los Infiernos, donde afirmaba que la frase había sido pronunciada por Azaña. También se atribuye erróneamente a Vida de Don Quijote y Sancho, de Miguel de Unamuno.[14][15]

Referencias[editar]

  1. 1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 1,5 1,6 1,7 1,8 El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Edición en línea. Proyecto Gutenberg. Consultado el 26 de mayo de 2019.
  2. Carmona Fernández, Fernando; García Cano, José Miguel. La literatura en la historia y la historia en la literatura: in honorem Francisco Flores Arroyuelo. Seminario Interdisciplinar de Historia y Literatura de la Universidad de Murcia. Editorial EDITUM, 2009. ISBN 9788483719015, p. 347.
  3. Cervantes Saavedra, Miguel de. El ingenioso hildalgo don Quijote de la Mancha, Volumen 2. Editor Joaquín María Ferrer. Editorial Imprenta de Julio Didot Mayor, 1832. Página 205.
  4. Blake, William (traducido por Xavier Campos Vilanova). Jerusalén, la emanación del gigante Albión, p. 43. Publicacions de la Universitat Jaume I, 1997. ISBN 8480211229, 9788480211222. En Google Books. Consultado el 19 de septiembre de 2019.
  5. Gómez de la Serna, Ramón. Total de greguerías. Aguilar, 1962; pág. 500. ISBN 9788422657279-
  6. Unamuno, Miguel. Del sentimiento trágico de la vida. Capítulo final: "Conclusión: Don Quijote en la tragicomedia europea contemporánea·.
  7. Citado en Costa Vieira, Maria Augusta da. Dom Quixote: a letra e os caminhos. Editorial EdUSP, 2006. ISBN 9788531409288, p. 337.
  8. [1] El País.
  9. Mor de Fuentes, José. Elogio de Miguel de Cervantes Saavedra: donde se deslindan y desentrañan radicalmente, y por un rumbo absolutamente nuevo, los primores incomparables del Quijote, p. 31. La Viuda e Hijos de Gorchs, 1835. En Google Books. Consultado el 26 de mayo de 2019.
  10. Lafuente, Isaías. «"Ladran, amigo Sancho, luego cabalgamos".» Europa Press. Consultado el 26 de mayo de 2019.
  11. Correa, Rafael. En elporvenir.com (Enlace roto.)
  12. Gordillo Morales, Elba Esther. «No me importa, porque como dijera Cervantes: "los perros ladran, avanzamos"».
  13. En periodicopción.net
  14. Padín Ladran, Ángel. «"luego cabalgamos"» La Voz de Galicia.
  15. Miguel, Amando de. «Interpretaciones de algunas frases hechas.» Libertad Digital. Consultado el 26 de mayo de 2019.

Enlaces externos[editar]