El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha

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Portada de la primera edición de la primera parte de El ingenioso hidalgo don Quixote de la Mancha, de Miguel de Cervantes. Madrid: Juan de la Cuesta; 1605.
«Paréceme, Sancho, que no hay refrán que no sea verdadero, porque todos son sentencias sacadas de la misma experiencia, madre de las ciencias todas». «Capítulo XXI.»[1]
Estatuas en bronce de don Quijote y Sancho Panza, obra de Lorenzo Coullaut Valera, que forman parte del monumento a Cervantes en la plaza de España de Madrid.

El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, publicado en 1605, es una novela escrita por Miguel de Cervantes. Fue seguida en 1615 por la Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha. Se refiere a menudo a ambas partes conjuntamente como el Quijote.

«Prólogo»[editar]

  • «Procurad también que, leyendo vuestra historia, el melancólico se mueva a risa, el risueño la acreciente, el simple no se enfade, el discreto se admire de la invención, el grave no la desprecie, ni el prudente deje de alabarla».
    • Fuente: «Prólogo.» El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha[2]

Primera frase[editar]

  • «En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla algo más de vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes y algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda».[2]
    • Fuente: «Capítulo primero. Que trata de la condición y ejercicio del famoso hidalgo don Quijote de la Mancha.»

Citas[editar]

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A[editar]

  • «Advierte que es desatino
    siendo de vidrio el tejado,
    tomar piedras en la mano
    para tirar al vecino».[3]
    • Fuente: Poema a Urganda, maga protectora de Amadís de Gaula, antepuesto por Cervantes en la primera edición.[3]
  • «... aun creo que estamos tan de su parte, que, aunque su retrato nos muestre que es tuerta de un ojo y que del otro le mana bermellón y piedra azufre, con todo eso, por complacer a vuestra merced, diremos en su favor todo lo que quisiere».[2]
    • Fuente: «Capítulo IV. De lo que le sucedió a nuestro caballero cuando salió de la venta».
  • «Aunque la traición aplace, el traidor se aborrece».
    • Fuente: «Capítulo XXXIX. Donde el cautivo cuenta su vida y sucesos».
    • Nota: Usado para indicar que el traidor es aborrecido incluso por aquel a quien beneficia la traición.[4]

B[editar]

  • «Bien predica quien bien vive».[5]
    • Sancho a don Quijote[6]
    • Nota: Proverbio que indica que el propio ejemplo es el mejor apoyo para quien predica,[5] o que «... las buenas obras y una conducta intachable valen más que el mejor sermón...».[7]
    • Fuente: «Capítulo XX. De la jamás vista ni oída aventura que con más poco peligro fue acabada de famoso caballero en el mundo, como la que acabó el valeroso don Quijote de la Mancha».

C[editar]

  • «... cada uno es hijo de sus obras».[8]
    • Fuentes: «Capítulo IV. De lo que le sucedió a nuestro caballero cuando salió de la venta» (dicho por don Quijote)[9] y «Capítulo XLVII. Del estraño modo con que fue encantado don Quijote de la Mancha, con otros famosos sucesos» (dicho por Sancho).[2]
    • Nota: Cervantes repite esta frase en estos dos capítulos, la primera vez en boca de don Quijote, la segunda vez en palabras de Sancho, dirigiéndose al barbero.

D[editar]

  • «[...] Dichosa edad y siglos dichosos aquéllos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados, y no porque en ellos el oro, que en esta nuestra edad de hierro tanto se estima, se alcanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna, sino porque entonces los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras de tuyo y mío. Eran en aquella santa edad todas las cosas comunes; a nadie le era necesario, para alcanzar su ordinario sustento, tomar otro trabajo que alzar la mano y alcanzarle de las robustas encinas, que liberalmente les estaban convidando con su dulce y sazonado fruto. [...] Todo era paz entonces, todo amistad, todo concordia; aún no se había atrevido la pesada reja del corvo arado a abrir ni visitar las entrañas piadosas de nuestra primera madre, que ella, sin ser forzada, ofrecía, por todas las partes de su fértil y espacioso seno,...».[2]
    • Don Quijote a los cabreros
    • Fuente: «Capítulo XI. De lo que le sucedió a don Quijote con unos cabreros.»
  • «Donde reina la envidia no puede vivir la virtud ni donde hay escasez de libertades».[10][Referencia incompleta]
    • Sancho al cura[2]
    • Fuente: «Capítulo XLVII. Del estraño modo con que fue encantado don Quijote de la Mancha, con otros famosos sucesos».[11]
  • «Dónde una puerta se cierra, otra se abre».[12]
    • Fuente: «Capítulo XXI. Que trata de la alta aventura y rica ganancia del yelmo de Mambrino, con otras cosas sucedidas a nuestro invencible caballero».[13]

E[editar]

  • «El hacer una cosa por otra es lo mismo que mentir».[14]
    • Fuente: «Capítulo XXV. Que trata de las estrañas cosas que en Sierra Morena sucedieron al valiente caballero de la Mancha, y de la imitación que hizo a la penitencia de Beltenebros».[15]
  • «El retirarse no es huir, ni el esperar es cordura, cuando el peligro sobrepuja a la esperanza».[16]
    • Fuente: «Capítulo XXIII. De lo que le aconteció al famoso don Quijote en Sierra Morena, que fue una de las más raras aventuras que en esta verdadera historia se cuentan».[17]
  • «Esa es natural condición de mujeres, dijo don Quijote, desdeñar a quien las quiere, y amar a quien las aborrece».[18]
    • Fuente: «Capítulo XX. De la jamás vista ni oída aventura que con más poco peligro fue acabada de famoso caballero en el mundo, como la que acabó el valeroso don Quijote de la Mancha».
  • «... Es el fin y paradero de las letras..., y no hablo ahora de las divinas, que tienen por blanco llevar y encaminar las almas al cielo, que a un fin tan sin fin como éste ninguno otro se le puede igualar; hablo de las letras humanas, que es su fin poner en su punto la justicia distributiva y dar a cada uno lo que es suyo, entender y hacer que las buenas leyes se guarden. Fin, por cierto, generoso y alto y digno de grande alabanza, pero no de tanta como merece aquel a que las armas atienden, las cuales tienen por objeto y fin la paz, que es el mayor bien que los hombres pueden desear en esta vida. Y así, las primeras buenas nuevas que tuvo el mundo y tuvieron los hombres fueron las que dieron los ángeles la noche que fue nuestro día, cuando cantaron en los aires: Gloria sea en las alturas, y paz en la tierra, a los hombres de buena voluntad; y...».
    • Fuente: «Capítulo XXXVII. Que prosigue la historia de la famosa infanta Micomicona, con otras graciosas aventuras».[2]
  • «Es mejor ser loado de los pocos sabios, que burlado de los muchos necios».
    • Fuente: «Capítulo XLVIII. Donde prosigue el canónigo la materia de los libros de caballerías, con otras cosas dignas de su ingenio».[19]

H[editar]

  • «Hacer bien a villanos es echar agua en la mar».[20]
    • Fuente: «Capítulo XXIII. De lo que le aconteció al famoso don Quijote en Sierra Morena, que fue una de las más raras aventuras que en esta verdadera historia se cuentan».

L[editar]

  • «La buena y verdadera amistad no puede ni debe ser sospechosa en nada».[21]
    • Fuente: «Capítulo XXXIII. Donde se cuenta la novela del Curioso impertinente».
  • «La hermosura en la mujer honesta es como el fuego apartado, o como la espada aguda: que ni él quema ni ella corta a quien a ellos no se acerca».
    • Fuente: Capítulo XIV[22]
  • «La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra fermosura».[2]
    • Fuente: «Capítulo primero. Que trata de la condición y ejercicio del famoso hidalgo don Quijote de la Mancha».
  • «Las armas requieren espíritu como las letras».
    • Fuente: «Capítulo XXXVII. Que prosigue la historia de la famosa infanta Micomicona, con otras graciosas aventuras».[24]
  • [Las armas...] tienen por objeto y fin la paz, que es el mayor bien que los hombres pueden desear en esta vida.[25]
    • Fuente: «Capítulo XXXVII. Que prosigue la historia de la famosa infanta Micomicona, con otras graciosas aventuras».[2]
  • «Lo que poco cuesta aún se estima menos».
    • Fuente: Capítulo XLIII[26]

M[editar]

  • «Me va poniendo espuelas el deseo y el camino, porque suele decirse que en la tardanza está el peligro».[27]
    • Fuente: Capítulo XLVI

N[editar]

  • «Ni el interés ni el miedo, el rencor ni la afición no les hagan torcer del camino de la verdad, cuya madre es la historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo del pasado, ejemplo y aviso del presente, advertencia de lo por venir».
    • Fuente: Capítulo IX[28]
  • «No es un hombre más que otro si no hace más que otro».
    • Fuente: Capítulo XVIII[29]
  • «No hay en la tierra, conforme a mi parecer, contento que se iguale a alcanzar la libertad perdida».[30]
    • Fuente: «Capítulo XXXIX. Donde el cautivo cuenta su vida y sucesos».
  • «No te ha de aprovechar pensar entonces que no sabe nadie la desgracia que te ha sucedido; porque bastará para afligirte y deshacerte que la sepas tú mismo».[31]
    • Fuente: «Capítulo XXXIII. Donde se cuenta la novela del Curioso impertinente».

O[editar]

  • «O yo me engaño, o esta ha de ser la mas famosa aventura que se haya visto...».[32]
    • Fuente: Capítulo VIII

P[editar]

  • «... para remediar desdichas del cielo poco suelen valer los bienes de fortuna».
    • Cardenio
    • Fuente: Capítulo XXIV.[33]
  • «... porque tanto más fatiga el bien deseado cuanto la esperanza está más cerca de poserlo;...».[34]
    • Fuente: Capítulo XXXIV

Q[editar]

  • «Quien busca el peligro, perece en él».[2]
    • Fuente: Capítulo XX

S[editar]

  • «Sábete Sancho, que no es un hombre más que otro, si no hace más que otro».
    • Fuente: Capítulo XVIII[2]
    • Nota: Citada a veces como «No es un hombre más que otro si no hace más que otro».[sin fuentes]
  • «Sé breve en tus razonamientos, que ninguno hay gustoso si es largo».[35]
    • Don Quijote a Sancho Panza
    • Fuente: Capítulo XXI
  • «Si acaso quisieran saber esos señores el valeroso que tales los puso, diríales vuestra merced que es el famoso don Quijote de la Mancha, que por otro nombre se llama "el Caballero de la Triste Figura"».
    Con esto se fue el bachiller y don Quijote preguntó a Sancho que qué le había movido a llamarle "el Caballero de la Triste Figura", más entonces que nunca.
    Yo se lo diré, respondió Sancho, porque le he estado mirando un rato a la luz de aquella hacha que lleva aquel mal andante, y verdaderamente tiene vuestra merced la más mala figura de poco a acá que jamás he visto; y débelo haberlo causado o ya el cansancio de este combate, o ya la falta de las muelas y los dientes».[36]
    • Fuente: Capítulo XIX
  • «Sólo se vence la pasión amorosa con huilla».[37]
    • Fuente: Capítulo XXXIV

Y[editar]

  • «Yo soy contento de esperar que ría el alba, aunque yo llore lo que ella tardare en venir».
    • Fuente: Capítulo XX, primera parte.[2]
  • «... y... quiero callar porque no digan que miento pero el tiempo, descubridor de todas las cosas, lo dirá cuando menos lo pensemos».[38]
    • Fuente: Capítulo XXXVII

Referencias[editar]

  1. 1,0 1,1 Cervantes (1849), p. 84.
  2. 2,00 2,01 2,02 2,03 2,04 2,05 2,06 2,07 2,08 2,09 2,10 2,11 2,12 2,13 Cervantes (1605).
  3. 3,0 3,1 Duque, Félix. El yo fracturado: Don Quijote y las figuras del Barroco. Circulo de Bellas Artes. Ediciones pensamiento. Traducido por Joaquín Chamorro, Cuqui Weller. Editorial Círculo de Bellas Artes, 2006. ISBN 9788486418823, p. 108.
  4. Etxabe (2012), p. 250.
  5. 5,0 5,1 Coll y Vehí (1874), p. 80.
  6. Cervantes (1864), p. 480. En Google Books. Consultado el 23 de noviembre de 2019.
  7. «Refranero multilingüe: Bien predica quien bien vive.» Centro Virtual Cervantes. Consultado el 23 de noviembre de 2019.
  8. Obras escogidas de filósofos: con un discurso preliminar. Volumen 65 de Biblioteca de autores españoles. Editor M. Rivadeneyra, 1873, p. 480.
  9. Cervantes (1876), p. 310.
  10. Arrieta Silva, Enrique. Los refranes en el Quijote: interpretación y contexto. Editorial Secretaría de Educación Pública, Sección Editorial del Centro, 1987.
  11. Cervantes (1849), p. 219.
  12. Citado en Giles, Fabián: Puertas/Doors, 2017.
  13. Cervantes (1841), p. 97. En Google Books. Consultado el 5 de octubre de 2019.
  14. Josse, Auguste-Louis. El tesoro español, ó, Bibliotheca portatíl española: que contiene extractos escogidos de los mas celébres escritores españoles: con notas para la ilustracion y mayor claridad de los voces y sentencias, que hubieran podido ofrecer alguna dificultad, volumen 2. Editorial Dulau, 1802, p. 486.
  15. Cervantes (1833), p. 303. En Google Books. Consultado el 23 de noviembre de 2019.
  16. Revista El Museo universal: periodico de ciencias,literatura, industria, artes y conocimientos útiles. Editorial Imprenta y librería Gaspar y Roig, Editores, 1865. Página 35.
  17. Cervantes (1833), p. 226. En Google Books. Consultado el 23 de noviembre de 2019.
  18. Cervantes (1849), p. 81.
  19. Cervantes (1849), p. 222.
  20. Cervantes (1849), p. 94.
  21. Cervantes (1849), p. 145.
  22. Cervantes (1849), p. 58.
  23. Cervantes (1849), p. 123.
  24. Cervantes (1849), p. 174.
  25. Gelonch, Edmundo. Don Quijote como ideal de hombre, p. 164. Lulu.com. ISBN 1365574318, 9781365574313. En Google Books. Consultado el 24 de octubre de 2019.
  26. Cervantes (1849), p. 156.
  27. Cervantes, Miguel de. El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Obras, tomo I. Editorial Imprenta, Librería, Fundición y Estereotipia de M. Rivadeneyra y Compañía, 1846, página 214. En Google Books. Consultado el 23 de noviembre de 2019.
  28. Cervantes (1849), p. 43.
  29. Cervantes (1849), p. 74.
  30. Cervantes (1849), p. 182.
  31. Cervantes (1849), p. 148.
  32. Cervantes (1849), p. 40.
  33. Cervantes (1849), p. 100.
  34. Cervantes, Miguel de. El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, Volúmenes 2-3. Editorial Tip. La Mercantil, 1877. Página 169. En Google Books. Consultado el 23 de noviembre de 2019.
  35. Cervantes (1849), p. 86.
  36. Cervantes, Miguel de. Don Quijote de la Mancha. Ediciones Ibéricas y L.C.L., 1965. ISBN 9788470830662. Páginas 137-138. En Google Books. Consultado el 23 de noviembre de 2019.
  37. Cervantes (1849), p. 154.
  38. Cervantes (1849), p. 271.

Bibliografía[editar]

  • Cervantes, Miguel de; Clemencín Diego (1833). El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, Volumen 2. University of Chicago Digital Preservation Collection. Editor E. Aguado, impresor de cámara de S.M. y de su real casa. En Google Books.
  • Cervantes, Miguel de; Eugenio de Ochoa (1844). El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. París: Librería de Carlos Hingray (imprenta de H. Fournier y Ca.). En Biblioteca Digital Hispánica (BNE).
  • Cervantes, Miguel de (1849). El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Imprenta de Gaspar y Roig, Editores. 
  • Cervantes, Miguel de (1864). El Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. París: Librería de Garnier Hermanos. En Google Books.
  • Cervantes, Miguel de (1876). El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Editorial Saturnino Calleja. En Google Books.
  • Coll y Vehí, José (1874). Los refranes del Quixote: ordenados por materias y glosados. Editorial Imprenta del Diario de Barcelona. En Google Books.
  • Etxabe Díaz, Regino (2012). Diccionario de refranes comentado. Ediciones de la Torre. ISBN 978-84-7960-475-2. 
  • Solís Miranda, José Antonio (2009). El libro de todos los refranes. El arca de papel. ISBN 9788497655200. 

Enlaces externos[editar]