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Leopoldo Alas, Clarín

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Leopoldo Alas, Clarín
«Lo primero no es ser de su siglo ni de su patria, lo primero es ser de todo el tiempo».
«Lo primero no es ser de su siglo ni de su patria, lo primero es ser de todo el tiempo».
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Leopoldo Alas, Clarín (Zamora, 25 de abril de 1852 - Oviedo, 13 de junio de 1901) fue un escritor, jurista y crítico literario español.

  • La literatura científica debería ocupar con preferencia mi atención, pero en España la ciencia aún no ha llegado a la literatura. Dos sentidos tiene esta afirmación, mala por anfibológica, exacta por su contenido. Es cierto, ni la ciencia tiene literatura, ni la literatura tiene ciencia.[1]
  • «Lo primero no es ser de tu siglo ni de tu patria, lo primero es ser de todo el tiempo. Más que a España, amo yo al mundo, y más que a mi tiempo, a toda la historia de esta pobre, interesante humanidad, que viene de las tinieblas y se esfuerza, incansable, por llegar a la luz». [2]
  • «No puede Vd. figurarse lo que fortifica mi ánimo que hombres como Vd., Pereda, Campoamor, Emilia Pardo, Valera, Echegaray, Menéndez Pelayo, González Serrano y otros pocos aprecien en algo mi opinión; esto me anima para despreciar los desprecios de Imparciales [alusión al diario El Imparcial, no siempre favorable a Clarín] y demás gente menuda (algunos, falsos amigos) que no transigen conmigo porque no quiero ser de esa pandilla».[3]
  • «Yo era entonces un idealista de cátedra».[4]

Citas por obras

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La Regenta (1887)

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Página principal: La Regenta
  • «Aquí [en España] lo malo prospera, sube, florece, ahoga lo bueno, lo acoquina si se le deja. ¡Qué de famas irritantes, de escritores hueros, necios, vulgarísimos no ha habido que combatir como quien apaga un incendio, durante estos 20 años!».[5]
  • «La buena crianza nos exige que no hablemos a las personas de lo que no entienden, de lo que no les interesa; que no aburramos al prójimo con las preocupaciones de nuestro egoísmo haciéndole prestar atención a nuestras gracias, aventuras y milagros. La buena crianza pide también que no escandalicemos a quien nos oye con desvergüenzas, blasfemias, chistes demasiado verdes, etc., etc. La buena crianza pide que no demos latas a nadie (usando una palabra que me disgusta, pero hoy muy corriente)».[6]
  • «Tengo contra mí la prensa neocatólica, la prensa académica, la prensa librepensadora de escalera abajo, parte de la juventud ultrarreformista, la crítica teatral gacetillera... y en cambio tengo los cajones de mi mesa llenos de cartas cariñosas de ilustres académicos, de grandes novelistas, críticos y poetas... pero todo ello manuscrito».[7]

Solos de Clarín (1881)

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Página principal: Solos de Clarín

Sobre Clarín y sus obras

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  • «[Clarín] espoleaba al viejo corcel castellano con los pinchos de su ingenio y lograba sacarle de su andadura matalona, y conseguía el milagro de hacer pensar en cosas espirituales a los boticarios de los lugares y a los aduaneros de las costas (...) Para él, un poeta ripioso era un enemigo jurado [y] la sosería literaria, el galicismo, los defectos sintácticos deberían estar castigados en el código penal».[8]
  • «Dudo que, como novelistas, valgan, ni la mitad, Pereda y otros celebrados. Lo que es lástima es que sea tan realista y pesimista Clarín. ¡Qué ruin canalla todos sus héroes, sin excepción!; pero ¡qué verdadero todo!».[9]
  • «En la novela Su único hijo admiré de nuevo el talento y la penetración psicológica de su autor, si bien por ser yo más optimista que Vd. encontré la novela un poco dura y despiadada con las necedades y torpezas del pobre género humano, y excesivamente saturada de tristeza decadentista. Pero en medio de todo, bien se ve que al autor le queda mucha poesía en el alma y mucha fe en el ideal».[10]
  • «En Madrid, más de una vez he oído hablar de usted y en casi todas las conversaciones se transparentaba que se le temía o se le admiraba, rara vez se le quería... si una vez lograse usted despojarse del hombre que tantos enemigos le ha creado y entre tantos admiradores tan pocos simpatizadores». [11]
  • «[Leopoldo Alas es] muy versado en literaturas antiguas y modernas, modernas sobre todo, sagaz en muchas apreciaciones, profundo en no pocas e ingenioso en todas. Téngolo, además, por gran conocedor del lenguaje castellano... muchos de los artículos de Clarín son análogos a la famosa Premática de Quevedo, Contra los poetas güeros, chirles y hebenes».[12]
  • «Mi amistad con Alas empezó en 1886, con motivo de publicarse en una revista de Barcelona (La Ilustración Ibérica) mi primer libro titulado El realismo y la literatura contemporánea. Alas colaboraba en la dicha Ilustración y leyó mis capítulos. De ahí que preguntase al director de aquélla, quién era yo; con la particularidad de que mi firma le parecía ser un pseudónimo. El director le disuadió de esa hipótesis y me envió a mí la carta de Alas. Yo estaba ya en Madrid, y trabajaba para ser Doctor en Derecho con profesores como Giner de los Ríos, Azcárate y otros. Escribí a don Leopoldo contándole mi situación, mis aficiones y la vocación que me apuntaba de entrar en el profesorado. Me contestó en seguida; y he ahí cómo se originaron nuestra amistad y nuestra correspondencia. [13] [...] Los imbéciles, los fanáticos y los envidiosos [darán] rienda suelta a la murmuración contra el que ya no vive para fustigarlos con su pluma y con su palabra».[14]
  • «¿Quién no ha oído su clarín de guerra, ya en son de batalla, ya entonando marcha triunfal? ¿Quién no sabe que D. Leopoldo Alas es escritor a la vez elegante y profundo, ya severo y preciso, ya agudo y epigramático, y siempre de levantado pensamiento, amante de la ciencia y noble en sus propósitos? Nadie que circule por las plazas o callejuelas de la literatura moderna lo ignora, que en los sitios principales de la ciudad del arte se habrá encontrado con mi buen amigo».[15]

Referencias

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  1. ↑ «Nuestra literatura en 1879». Los Lunes de El Parcial, 19 de enero de 1880. Citado en la introducción a Solos de Clarín. Ediciones Alfar, 2021. ISBN 9788478988860.
  2. ↑ "Leopoldo Alas, un clásico contemporáneo (1901-2001)": actas del congreso celebrado en Oviedo (12-16 de noviembre de 2001), Volumen 2, pp. 535, 747. Ed. Universidad de Oviedo, 2002. ISBN 9788483173374.
  3. ↑ Carta a Galdós. Recopilación de Soledad Ortega, en la Revista de Occidente, pág. 215. Madrid, 1964.
  4. ↑ Recordando las ilusiones con que llegó a Madrid.
  5. ↑ Paliques en el CVC. 2015. ISBN 9788415936480
  6. ↑ Paliques CVC.
  7. ↑ Ver Martínez Cachero. Pág. XXV.
  8. ↑ Calvo, Mariano. ABC. Necrológica en La Lectura c. 1901.
  9. ↑ Carta de Valera a Menéndez Pelayo, comentando la novela Su único hijo. En Epistolario de Valera y Menéndez Pelayo, págs. 430 y 433. Ver: Martínez Cachero.
  10. ↑ Carta a Leopoldo Alas. Ver: Martínez Cachero.
  11. ↑ Carta del 9 de mayo de 1900. Ver: Martínez Cachero.
  12. ↑ Examen de críticos, Madrid, 1894, págs. 84, 85 y 83. Ver: Martínez Cachero.
  13. ↑ Recordatorio en el Progreso de Asturias, número 65 (16-VI-1901).
  14. ↑ Tierras y hombres de Asturias, Méjico, 1949, pág. 12. Ver: Martínez Cachero.
  15. ↑ Prólogo a Solos de Clarín (1881). Citado en "Atendido, respetado Clarín (en sus días y en España)", CVC.

Bibliografía

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  • Martínez Cachero, José María. «Atendido, respetado Clarín (en sus días y en España)». En CVC. Consultado el 11 de noviembre de 2020.