Susana Dillon

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Susana Dillon
Pañuelo bordado con leyenda "Aparición con vida de los desaparecidos / Madres de Plaza de Mayo", símbolo de las reclamaciones de las Madres.
Pañuelo bordado con leyenda "Aparición con vida de los desaparecidos / Madres de Plaza de Mayo", símbolo de las reclamaciones de las Madres.
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Susana Dillon (n. Pergamino, Provincia de Buenos Aires, 1925 - m. Río Cuarto, Provincia de Córdoba, 22 de septiembre de 2012) fue una activista por los derechos humanos, escritora y maestra argentina. Se sumó a Madres de Plaza de Mayo después del secuestro y desaparición de su hija Rita y de su yerno, ocurridos durante la dictadura militar autodenominada Proceso de Reorganización Nacional. [1]​ Recuperó a su pequeña nieta, a la que crio.

Citas[editar]

  • «A mi hija la asesinaron luego de tener a la niña en el Hospital Militar. Un mes antes, lo habían asesinado en La Perla a Gerardo Espíndola en la mesa de la tortura[2]
  • «[Ahí empezó la saga dedicada] a esa ronda de dolor de las mujeres de toda América, en busca inclaudicable de la verdad y de la justicia, en permanente militancia por la vida[3]
    • Nota: Refiriéndose a su libro Mujeres que hicieron América, de 1990 y obras posteriores.
  • «Al revés que la mayoría de la gente, yo voy a ver lo que no hay, y de allí me vengo con ideas y argumentos para nuevos libros. Es que no hay bibliografías que contemplen todas las currículas.» [3]
    • Nota: Se refiere a sus visitas a las ferias de libros.
Ni olvido ni perdón.
  • «[Comienza un ] calvario, un verdadero calvario. [...] Recorrer el Tercer Cuerpo de Ejército, cárceles, comisarías, en Buenos Aires, Casa de Gobierno, Marina, Hospital Militar. Nada, habían desaparecido.» [3]
  • «Con mi nieta chiquitita, de la mano iba a las rondas de las madres los jueves y con ella seguí buscando a Rita por cielo y tierra, pero jamás supe nada.» [3]
  • «Cuando mi nieta cumplió 5 años nos largamos a recorrer Latinoamérica, tomamos por la Panamericana, sin rumbo fijo y sin fecha de vuelta: Chile, Bolivia, Perú, Colombia, Guatemala, hasta las pirámides de Yucatán. Nos alojamos en las casas de nativos guaraníes del Brasil y cholas paceñas, recopilamos relatos de los arhuacos colombianos, revolvimos papeles en los conventos centenarios, consultamos los archivos de Germán Arciniegas y vimos bailar a García Márquez en el callejón de las ánimas en Cartagena. Conocimos a Miguel Ángel Asturias y Jorge Amado. Encontré tanto y estaba tan fascinada con las historias no contadas que empecé a realizar borradores de viaje con los relatos orales sobre heroínas anónimas y me decía a cada rato: !Basta de la historia oficial, alguien tiene que contar esto!» [3]
    • Nota: Contando la génesis de su libro Mujeres que hicieron América, de 1990.
  • «Decidieron no dejarme salir para corregir mi mala conducta. Entonces, empecé a leer todo lo que se me cruzara: Verne, Salgari, London y todos los clásicos, hasta Memorias de una princesa rusa. Cuando se dieron cuenta, me empezaron a combatir la lectura como a un vicio y yo decía cada cosa que había leído que aterrorizaba a las monjas.» [3]
2ª Marcha de la Resistencia 9 y 10 diciembre 1982.
  • «Después de más de 22 años, la Justicia accede a mi requerimiento de que se le otorgue su verdadera identidad y que figuren en los documentos los nombres y apellidos de sus padres[2]
    • Nota: Comentando la resolución judicial que reconoció la verdadera filiación de su nieta María Victoria, y le permitió ejercer su papel natural de abuela.
  • «En realidad, más que escritora soy una narradora oral, eso lo tengo incorporado por años de docencia, pasión que me llevó a fundar una escuela en el medio de Campo Las Lonjas, donde vivía con mi marido; le pedí un pedazo de tierra y armé con los chacareros del lugar (General Baldissera), con cinco pizarrones, aulas para todos los ‘boyeritos’; me traían de regalo pichones de lechuza. Se quedaban mudos cuando les leía cuentos y, vuelto a verlos (todos con cabezas blancas), con mucha emoción, me confesaron que aún hoy son fervientes lectores. !Eso me pone como el cielo refulgente!» [3]
  • «La imagen de Hebe la están percudiendo todas estas cosas. Y me da mucha pena. Lo que está pasando con estos chicos Schoklender, que son dos chicos psicóticos. Esta gente no está bien de la cabeza. A Hebe no la veo como cómplice, la veo como mujer usada. En su momento, la misma Hebe nos dijo: "Nos nos acerquemos a los políticos. Estemos en paz con los políticos, pero tengámolos lejos".» [4]
    • Nota: Preguntada sobre el escándalo por el manejo de fondos públicos por parte de Sergio Schoklender, apoderado de la Fundación Madres de Plaza de Mayo.
  • «El 5 de marzo de 1978, eran las 12 de la noche, me tocan el timbre y, apenas abro, un hombre y una mujer me dejan una beba adentro de una caja con una papel que decía: “Me llamo María Victoria, estoy sana, tomo leche Nan”. Era la hija de Rita recién nacida, ¡muerta de hambre y con un pánico enorme! A mí me arrancan el teléfono, me atan y cubren los ojos con gasa, se van y me quedo con ella, un milagro[3]
    • Nota: Refiriéndose a su nieta, cuya madre fue asesinada después de dar a luz.
  • «Me casé sin dudar, no sabía que me iba a echar un enemigo encima.» [5]
Madre de la Plaza de Mayo - 2008.
  • «Mi hija Rita era una chica criada en el campo, con todas las posibilidades de tener una vida holgada. Sin embargo, quiso estudiar para asistente social y me contaba que haciendo los prácticos en la villas fue tomando conciencia de la realidad del país... Después, recibida a los 19 años, se va a Córdoba con su pareja, Gerardo Espíndola, comienzan a militar y a tener amigos presos. Rita deseaba más que nada en el mundo tener una hija, hizo tratamientos de todo tipo para embarazarse sin resultados, hasta que al fin siguió los consejos de un médico, que le indica radicarse en un lugar tranquilo, se vienen a vivir a Río de los Sauces y ponen una farmacia; de allí los sacan una noche, un grupo de tareas de 20 personas en cinco coches. Rita era una feliz embarazada de seis meses.» [3]
  • «Nací en Pergamino, hija de Frank Dillon y Cándida Courtial, mi infancia fluctuó entre la vida campesina de laburantes franceses arraigados a la tierra y unos irlandeses farristas y llenos de humor que parecían estar siempre festejando San Patricio. Mi mamá era maestra, una luchadora pragmática acostumbrada a ‘tirar del carro’ toda su vida.» [3]
  • «Y todavía me faltan otras transgresoras... alguien se tiene que meter con la sexualidad de los héroes que se nos aparecen todos como si fueran castrados !Hay que desabrocharle la ropa a la historia!» [3]
    • Nota: Se refiere a los libros pendientes.
  • «Yo soy una escritora silvestre, diría que me doy todas las licencias que quiero, no tengo pudores y le meto sandunga a la historia.» [3]
  • «Yo me retiré porque hubo diferencias, pero eso no quita que yo les voy a dar a ellas todas las glorias que se merecen por el sufrimiento que todas hemos tenido que pasar. En eso no hay ninguna discusión. Las Madres se hicieron el lugar a fuerza incluso de dar la vida.» [4]
    • Nota: Preguntada sobre el escándalo por el manejo de fondos públicos por parte de Sergio Schoklender, apoderado de la Fundación Madres de Plaza de Mayo.
Madres de Plaza de Mayo.
  • «Yo no he abandonado la lucha. Hago lo que puedo. Estoy por cumplir 86 años y tengo mis achaces.» [4]

Referencias[editar]