Gustavo Adolfo Bécquer

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Gustavo Adolfo Bécquer
«Podrá no haber poetas, pero siempre habrá poesía».
«Podrá no haber poetas, pero siempre habrá poesía».
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Gustavo Adolfo Domínguez Bastida, (Sevilla, 17 de febrero de 1836 - Madrid, 22 de diciembre de 1870) más conocido como Gustavo Adolfo Bécquer, poeta y narrador español nacido en Sevilla, perteneciente al movimiento del Romanticismo, aunque escribió en una etapa literaria perteneciente al Realismo.

Citas[editar]

  • «Asomaba a sus ojos una lágrima / y a mi labio una frase de perdón, / habló el orgullo y se enjugó su llanto, / y la frase en mis labios expiró. / Yo voy por un camino, ella por otro; / pero al pensar en nuestro mutuo amor, / yo digo aún: ¿por qué callé aquél día? / Y ella dirá: ¿por qué no lloré yo?».
  • «Dios, aunque invisible, tiene siempre una mano tendida para levantar por un extremo la carga que abruma al pobre».
  • «El alma que hablar puede con los ojos también puede besar con la mirada».
  • «El amor es un caos de luz y de tinieblas; la mujer, una amalgama de perjurios y ternura; el hombre, un abismo de grandeza y pequeñez; la vida, en fin, puede compararse a una larga cadena con eslabones de hierro y de oro».
  • «El amor es un misterio. Todo en él son fenómenos a cual más inexplicable; todo en él es ilógico, todo en él es vaguedad y absurdo».
  • «En el majestuoso conjunto de la creación, nada hay que me conmueva tan hondamente, que acaricie mi espíritu y dé vuelo desusado a mi fantasía como la luz apacible y desmayada de la luna».
  • «El que tiene imaginación, con qué facilidad saca de la nada un mundo».
  • «He aquí, hoy por hoy, todo lo que ambiciono: ser un comparsa en la inmensa comedia de la Humanidad; y concluido mi papel de hacer bulto, meterme entre bastidores sin que me silben ni me aplaudan, sin que nadie se dé cuenta siquiera de mi salida»
    • Cartas desde mi celda, III.
  • «He aquí, hoy por hoy, todo lo que ambiciono: ser un comparsa en la inmensa comedia de la Humanidad; y concluido mi papel de hacer bulto, meterme entre bastidores sin que me silben ni me aplaudan, sin que nadie se dé cuenta siquiera de mi salida. No obstante esta profunda indiferencia, se me resiste el pensar que podrían meterme preso en un ataúd formado con las cuatro tablas de un cajón de azúcar en uno de los huecos de la estantería de una sacramental, para esperar allí la trompeta del Juicio, como empapelado, detrás de una lápida con una redondilla elogiando mis virtudes domésticas e ndicando precisamente, el día y la hora de mi nacimiento y de mi muerte. Esta profunda e instintiva preocupación ha sobrevivido, no sin asombro por mi parte, a casi todas las que he ido abandonando en el curso de los años, pero, al paso que voy, probablemente mañana no existirá tampoco; y entonces me será tan igual que me coloquen debajo de una pirámide egipcia, como que me aten una cuerda a los pies y me echen a un barranco como a un perro. Ello es que cada día voy creyendo más que de lo que vale, de lo que es algo, no ha de quedar ni un átomo aquí.»
    • Cartas desde mi celda, III.
  • «La mujer hermosa, cuando pule el acero y contempla su imagen, se deleita en sí misma; pero al cabo busca otros ojos donde fijar los suyos, y si no los encuentra, se aburre.»
  • «La soledad es el imperio de la conciencia».
  • «La soledad es muy hermosa... cuando se tiene alguien a quien decírselo».
  • "¡Lástima que el Amor un diccionario / no tenga donde hallar / cuándo el orgullo es simplemente orgullo / y cuándo es dignidad!"
    • G. A. Bécquer, Rima XXXIII
  • «¡Llora! No te avergüences de confesar que me has querido un poco».
  • «Los suspiros son aire y van al aire. Las lágrimas son agua y van al mar, dime mujer, cuando el amor se olvida, ¿sabes tú a donde va?».
  • «Mi existencia, reducida al momento presente, flota en el océano de las cosas creadas como uno de esos átomos luminosos que nadan en el rayo del sol».
  • «Podrá no haber poetas, pero siempre habrá poesía».
  • «Podrá nublarse el sol eternamente, podrá secarse por un instante el mar, podrá romperse el eje de la tierra como un débil cristal... ¡Todo sucederá! Podrá la muerte cubrirme con su fúnebre crespón, pero jamás podrá apagarse en mi la llama de tu amor».
  • «Y el pensamiento es necesario ejercitarlo, se debe cada día y de nuevo y de nuevo pensar, para conservar la vida del pensamiento».
  • «Cuando siento no escribo. Guardo, sí, en mi cerebro escritas, como en un libro misterioso, las impresiones que han dejado en él su huella al pasar; estas ligeras y ardientes hijas de la sensación duermen allí agrupadas en el fondo de mi memoria [...] hasta el instante en que, puro, tranquilo, sereno, y revestido, por decirlo así, de un poder sobrenatural, mi espíritu las evoca, [...] siento, sí, pero de una manera que puede llamarse artificial; escribo como el que copia de una página ya escrita; dibujo, como el pintor que reproduce el paisaje, que se dilata ante sus ojos y se pierde entre la bruma de los horizontes. Todo el mundo siente. Sólo a algunos seres les es dado el guardar, como un tesoro, la memoria viva de lo que han sentido. Yo creo que éstos son los poetas. Es más, creo que únicamente por esto lo son»
    • "Cartas literarias a una mujer" (1861, II)
  • «La poesía es el sentimiento; pero el sentimiento no es más que un efecto, y todos los efectos proceden de una causa, más o menos conocida. ¿Cuál lo será? ¿Cuál podrá serlo de este divino arranque de entusiasmo, de esta vaga y melancólica aspiración del alma, que se traduce al lenguaje de los hombres por medio de sus más suaves armonías, sino el amor? Sí; el amor es el manantial perenne de toda poesía, el origen fecundo de todo lo grande, el principio eterno de todo lo bello y, digo el amor, porque la religión, nuestra religión, sobre todo, es amor también, es el amor más puro, más hermoso, el único infinito que se conoce, y sólo a estos dos astros de la inteligencia puede volverse el hombre, cuando desea luz que alumbre en su camino, inspiración que fecundice su vena estéril y fatigada».
    • "Cartas literarias a una mujer" (1861, II)
  • «Poesía es y no otra cosa esa aspiración melancólica y vaga que agita tu espíritu con el deseo de una perfección imposible».
    • "Cartas literarias a una mujer" (1861, III).
  • «El amor es poesía; la religión es amor. Dos cosas semejantes a una tercera, son iguales entre sí".
    • "Cartas literarias a una mujer" (1861, IV).
  • «Mi cerebro es el caos, mis ojos la destrucción, mi esencia la nada».
  • «Por una mirada, un mundo; por una sonrisa, un cielo; por un beso... ¡Yo no sé que te diera por un beso!».
  • «El amor es un rayo de luna».
  • «Cantigas..., mujeres..., glorias..., felicidad..., mentiras todo, fantasmas vanos que formamos en nuestra imaginación y vestimos a nuestro antojo, y los amamos y corremos tras ellos, ¿para qué?, ¿para qué? Para encontrar un rayo de luna».

Veáse también[editar]