Pueblo español

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El pueblo español, o los españoles, son los naturales de España.

Citas[editar]

ABCDEFGHIJKLMNOPQRSTUVWXYZCitas por autorCitas en versoProverbios, refranes y dichosVéase tambiénReferenciasBibliografíaEnlaces externos

B[editar]

  • «Bien sé a cuántos contradigo, y reconozco los que se han de armar contra mí; mas no fuera yo español si no buscara peligros, despreciándolos antes para vencerlos después».[1]

C[editar]

  • «... Cuando los españoles puedan emplear en cosa mejor este extraordinario caudal de energías (...) sustituirán la gloria siniestra y dolorosa de la guerra. Y entonces se comprobará, una vez más, lo que nunca debió ser desconocido por los que lo desconocieron: que todos somos hijos del mismo sol y tributarios del mismo río».[2]

D[editar]

  • «Dos extremos, entrambos reprehensibles, noto en nuestros españoles en orden a las cosas nacionales. Unos las engrandecen hasta el cielo; otros las abaten hasta el abismo».

E[editar]

  • «El problema es que los españoles ya no somos tan imprescindibles como nuestro idioma». [6]
  • «Españolito que vienes al mundo
    te guarde Dios.
    Una de las dos Españas
    ha de helarte el corazón».[7]
  • «El tema de la envidia es muy español. Los españoles siempre están pensando en la envidia. Para decir que algo es bueno dicen: "Es envidiable"».[9]

L[editar]

  • «La ambición de los españoles, que les ha hecho acumular tantas tierras y mares, les hace pensar que nada les es inaccesible».
  • «La victoria de uno de esos adversarios significaría, ocurra lo que ocurra, una espantosa matanza de los vencidos... Los españoles son vengativos y el odio los envenena».[11]
  • «Los españoles están condenados a ir siempre detrás de los curas, o con el cirio o con el garrote».[12]
  • «El español tiene aptitud para las ciencias, dispone de muchos libros, y sin embargo, es quizá la nación más ignorante de Europa. ¿Qué se puede esperar de un pueblo que necesita la licencia de un fraile para leer y pensar?».[13]
  • «Los españoles se habían dejado arrastrar con especial dramatismo por esta pasión de las esencias nacionales, porque la moda coincidió justamente con dos graves crisis políticas colectivas: el 98 y la guerra civil. En 1898, la pérdida de Cuba y los demás restos del imperio, se interpretó traumáticamente como una demostración de impotencia colectiva, especialmente humillante en el momento en que los europeos «normales» —según se percibía desde aquí— demostraban en Asia y África a golpe de cañonazo la superioridad de su civilización. Hasta aquel momento, además, los progresistas españoles se habían protegido de sus desventuras manteniendo la esperanza en una intervención redentora de ese sano pueblo que según la leyenda había salvado al país cuando las élites vendepatrias lo habían abandonado en manos de Napoleón. Pero las noticias de los sucesivos hundimientos de escuadras del 98 no hicieron reaccionar al pueblo, y ello agotó los últimos restos de optimismo. Definitivamente —concluyeron las mentes preocupadas por el destino colectivo—, no éramos como los demás europeos, éramos incapaces de adaptarnos a la modernidad, no pertenecíamos a las razas superiores».[14]
  • «Los españoles tuvieron una clara superioridad sobre los demás pueblos: su lengua se hablaba en París, en Viena, en Milán, en Turín; sus modas, sus formas de pensar y de escribir subyugaron a las inteligencias italianas, y desde Carlos V hasta el comienzo del reinado de Felipe III España tuvo una consideración de la que carecían los demás pueblos».[12]
  • «Los franceses son más sabios de lo que ellos parecen, y los españoles parecen más sabios de lo que ellos son».[16]

S[editar]

  • «Si en el frente os encontráis a un soldado mal afeitado, sucio, con las botas rotas y el uniforme desabrochado, cuadraos ante él, es un héroe, es un español».[17]
    • Atribuído al general Jürgens.[18]
  • «... si los españoles hablásemos de lo que entendemos, y nada más, habría un gran silencio, que podríamos aprovecharlo para el trabajo».[19]

U[editar]

  • «Un pueblo, como el español, que consume cantidades fabulosas en presupuestos de Guerra, Marina y Clero; que sostiene flamantes y ruinosas embajadas en todas las naciones [...] Un pueblo que deja hundirse las escuelas y levanta plazas de toros, está condenado a la muerte, no tiene razón alguna de existencia». [21]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Francisco de Quevedo, por ‎Luis Astrana Marín. Versos, 1945; página 342.
  2. Melián, Ibiza. Historias de un pueblo: «Para los enemigos la ley, para los amigos el favor». Ibiza Melián, 2017. En Google Books. Consultado el 6 de junio de 2019.
  3. Marco, José María et al. Azaña, p. 119. Ministerio de Cultura, 1990. En Google Books. Consultado el 6 de junio de 2019.
  4. tomo primero, discurso 15 (1726). [referencia incompleta]
  5. Albaigès (1997), p. 354.
  6. Albaigès (1997), p. 354.
  7. Tomás Ferré, Facundo. Las culturas periféricas y el síndrome del 98, p. 89. Anthropos Editorial, 2000. ISBN 8476585926, 9788476585924. En Google Libros. Consultado el 27 de septiembre de 2019.
  8. Sepúlveda Muñoz, Isidro. El sueño de la madre patria: hispanoamericanismo y nacionalismo, p. 357. Marcial Pons Historia, 2005. En Google Books. Consultado el 6 de junio de 2019.
  9. 9,0 9,1 Urgarte Corcuera, Francisco. Envidia de la mala, envidia de la buena. Ediciones Rialp, 2017. En Google Books. Consultado el 6 de junio de 2019.
  10. Vol. nº 89 de La aventura de la Historia, Arlanza Ediciones, Madrid, marzo de 2006.
  11. Pelaz López, José-Vidal. Breve historia de Winston Churchill, p. 185. Ediciones Nowtilus S.L., 2012. En Google Books. Consultado el 5 de junio de 2019.
  12. 12,0 12,1 Pérez-Reverte, Arturo. Una historia de España. Penguin Random House Grupo Editorial España, 2019. En Google Books. Consultado el 6 de junio de 2019.
  13. Cervera, César. ABC del 12 de julio de 2019. Consultado el 17 de octubre de 2019.
  14. Álvarez Junco, José, en 1996. «El falso "problema español".» El País. Consultado el 6 de junio de 2019.
  15. Ugidos, Gonzalo. Enigmas y conspiraciones: El lado oscuro de la historia de España. La Esfera de los Libros, 2017. En Google Books. Consultado el 6 de junio de 2019.
  16. Vickers, Brian (editor). Francis Bacon, The Major Works: [including New Atlantis and the Essays]. Oxford: Oxford University Press, 2002), p. 389.
  17. Cuesta Millán, Juan Ignacio. Madrid, 2 de mayo: Crónica de las 24 horas que amargaron a Napoleón, p. 8. Ediciones Nowtilus S.L., 2010. En Google Books. Consultado el 6 de junio de 2019.
  18. comandante del XXXVIII Cuerpo de Ejército de la Wehrmacht.
  19. Mori, Arturo. Crónica de las Cortes Constituyentes de la Segunda República Española, p. 97. A. Aguilar, 1932. En Google Books. Consultado el 6 de junio de 2019.
  20. Atribuida a Cánovas, según El porqué de los dichos de Iribarren, publicada por González de Amezúa, ante la dificultad de definir la nacionalidad española en un proyecto de constitución.
  21. Al ministro de Instrucción pública. El Cardo nº 357. 15 de marzo de 1901.  p. 7.