Manuel Azaña
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«La libertad no hace felices a los hombres; los hace, sencillamente, hombres».[1] |
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| Véase también | |||||||||||
| Esta página contiene citas de una persona fallecida hace 86 años. | |||||||||||
Manuel Azaña Díaz (Alcalá de Henares, 10 de enero de 1880-Montauban, Francia, 3 de noviembre de 1940) fue un político y escritor español.
Citas
[editar | editar código]A
[editar | editar código]- «A medida que se ensancha un régimen político, cuanto más gentes lo constituyen, la importancia de la acción personal de los jefes aumenta. A primera vista parece que entrando millones de ciudadanos a participar más o menos directamente en el Gobierno, ninguno puede pesar demasiado en el destino común. Ocurre lo contrario. Es paradoja, pero es verdad, que en la democracia la designación de las personas decide más que en un régimen restringido o en un despotismo, aunque sea ilustrado. La democracia es, entre otras cosas, un método para señalar a los más capaces. Está obligada, por definición, a elegir bien; pero si elige mal o no tiene entre qué elegir, se destruye[2]».
- Fuente: Apelación a la República (1924).
- «Al decir que gobierna sin política, el Directorio quiere significar probablemente que gobierna sin partidos. Es otra cosa. Los partidos son indispensables para gobernar con la opinión; habiendo prescindido de la opinión, necesariamente tenía que prescindir de los partidos[3]».
- Fuente: Apelación a la República (1924).
B
[editar | editar código]- «Bajeza es aceptar la esclavitud en todo caso; bajeza forrada de brutalidad resignarse con la esclavitud pensando que se asegura el orden. El Directorio no hará otra cosa: secar las fuentes de la vida moral, acreditar la soplonería y la adulación, entontecer al pueblo deshabituándolo de la crítica libre; fabricar una mazmorra donde la nación estrujada, pisoteada, regale su trabajo, sacrifique sus ideales, renuncie a un porvenir más dichoso en beneficio de una camarilla de tiranos[4]».
- Fuente: Apelación a la República (1924).
C
[editar | editar código]- «Cincuenta años de propaganda han acreditado en la mente de una clase ciertas ideas raquíticas, de que hemos visto los resultados en el Gobierno. La flor de la sociedad española pasa bajo la férula de escolapios, jesuitas y frailes ¿Cuántos renacerán al liberalismo? Sello jesuítico: encubrir con el nombre de distinción, de buen gusto, de tolerancia moderna, la sumisión clerical y el arribismo sin escrúpulos[7]».
- Fuente: Apelación a la República (1924).
- «Creo que la democracia es en España el único procedimiento para alumbrar las aguas vivas que corren sepultadas todavía en lo profundo del pueblo español».[8]
- «... Cuando los españoles puedan emplear en cosa mejor este extraordinario caudal de energías (...) sustituirán la gloria siniestra y dolorosa de la guerra. Y entonces se comprobará, una vez más, lo que nunca debió ser desconocido por los que lo desconocieron: que todos somos hijos del mismo sol y tributarios del mismo río». [Barcelona, 18 de julio de 1938].[9][10]
D
[editar | editar código]- «Don Alfonso no sólo ha roto, voluntariamente, con maduro consejo, el pacto constitucional, sino el lazo que la naturaleza y la ley ponen entre los hijos de España, lazo anterior a las dinastías, a las religiones, a la vocación política. En su discurso del Vaticano, don Alfonso expulsó virtualmente del solar español a los disidentes del catolicismo, a los herejes como él diría, a cuantos no aceptan los embelecos históricos de que se nutren, por lo visto, la mente regia y la del dictador. Sin dejar de ser una majadería, el discurso del Vaticano prueba lo que en Palacio se piensa de la condición de español[11]».
- Fuente: Apelación a la República (1924).
E
[editar | editar código]- «El hombre apetece, por ejemplo, manifestar su pensamiento libremente; pero si no vota, si no coordina su voto con el de otros muchos para obtener las leyes que le aseguren esa libertad, no alcanzará a satisfacer aquella apetencia. Por eso es necesaria la función democrática de votar, aunque a uno no le apetezca naturalmente ir a echar un papel en la urna, como le apetece, en cambio, hablar y escribir sin trabas[12]».
- Fuente: Apelación a la República (1924).
- «El individuo, moral y jurídicamente, es anterior a todos los organismos nacionales, a todo gremio, a toda clasificación. La nación es superior a todos los antagonismos de clase, a toda diferencia económica, intelectual u otra. Una política liberal se inclina ante la conciencia, que es sagrada, y somete a un criterio nacional, generalizador e igualitario, las competencias de las clases y de los individuos. Nación e individuo son perfectibles. El instrumento de esa perfección es el libre examen[13]».
- Fuente: Apelación a la República (1924).
- «El jefe de una democracia sirve al sentimiento común, discierne sus aspiraciones confusas, la provee de ideales, y es guía en el combate. Si es apático o poltrón, la democracia que se fía de él, como si no existiera. El valor de un jefe ha de ser contrastado día por día, su civismo, su actividad, su servidumbre voluntarias. La democracia es inconciliable con el patriarcalismo, con el nepotismo y con cualquier acepción doméstica de las jerarquías; también con el concepto cesáreo de la autoridad[14]».
- Fuente: Apelación a la República (1924).
- «El liberalismo reclama para existir la democracia: son el alma y el cuerpo en que asiste. Democracia quiere decir que los hombres libres defienden, ejercen, garantizan por sí mismos su propia libertad. Y si no lo hacen no son libres, aunque sean liberales. Ser liberal pertenece al orden del pensamiento, nadie puede impedirme profesar la idea liberal. Ser libre, pertenece al orden jurídico; es un hecho político[15]».
- Fuente: Apelación a la República (1924).
- «El 13 de septiembre de 1923, la monarquía se suicidó; no se culpe a nadie de su muerte[16]».
- Fuente: La Revolución en marcha (28 de septiembre de 1930).
- «En contemplación de la verdad y de la justicia, referidas al bien público, preferimos la belleza sombría del fanatismo a la frialdad de los descreídos. Que el pueblo se apasione por sus ideas: será la señal del triunfo. Ideas de paz, es claro, de justicia social, de redención humana[17]».
- Fuente: Apelación a la República (1924).
- «En cualquier organización social, el órgano preponderante, mientras los hombres deseen ser libres y se gobiernen por opiniones, será una asamblea, una reunión donde pongan en común sus puntos de vista, y los contrasten, los acepten o rechacen sumando votos. Eso o la violencia. La cuestión es siempre la misma: querer la libertad o no quererla[18]».
- Fuente: Apelación a la República (1924).
- «En el régimen absolutista, cierto mecanismo legal, la tradición recibida, normas rígidas, inmutables, reducen a poco el rechazo del cambio de personas en la permanencia sustancial del sistema. Lo de: «A rey muerto, rey puesto», no quiere decir otra cosa. Tanto da Luis XIV como Luis XV, Felipe V como Fernando VI[19]».
- Fuente: Apelación a la República (1924).
- «En España la mejor manera de guardar un secreto es escribir un libro».[20]
- «En Madrid las tonterías arraigan mejor que las acacias».[21]
- «En los países donde el sufragio no ha ido antes a la escuela, se busca el descrédito y la falsificación de la democracia. Pero no se haga de eso un argumento para retirar los derechos políticos, so pretexto de que los ignorantes no pueden usarlos. Ésa es la argucia preparada, esperada por los enemigos de la libertad, que para algo dejan a los pueblos pudrirse en las tinieblas. Nada se aprende a hacer si no es haciéndolo[22]».
- Fuente: Apelación a la República (1924).
- «En los pueblos donde se corta el paso a las reformas regulares de la legislación, donde se cierra el camino a la reforma gradual de la ley, donde se desoyen hasta las voces desinteresadas de la gente que cultiva la ciencia social y la ciencia del Derecho, se produce fatalmente, si el pueblo no está muerto, una revolución, que no es ilegal, sino por esencia antilegal, porque viene cabalmente a destruir las leyes que no se ajustan al nuevo estado de la conciencia jurídica. Esta revolución, si es somera, si no pasa de la categoría motinesca, chocará únicamente con las leyes de policía o tal o cual ley orgánica del Estado; pero si la elaboración ha sido profunda, tenaz, duradera y penetrante, entonces se necesita una transformación radical del Estado, en la misma proporción en que se haya producido el desacuerdo entre la ley y el estado de la conciencia pública[23]».
- Fuente: Discurso del 13 de octubre de 1931 en las Cortes españolas (1931).
- «Es liberal todo el que acepta por principio el mejoramiento indefinido del hombre y la emancipación de la conciencia personal. Nuestro liberalismo reposa en estas dos ideas: la idea del individuo soberano, ser de derechos, y la idea de nación, que es el marco histórico donde el hombre libre cumple sus destinos. El reconocimiento de la conciencia individual autónoma, y su consagración defensiva en la ley, es el primer artículo de nuestro liberalismo[24]».
- Fuente: Apelación a la República (1924).
- «Es un deber social que la cultura llegue a todos, que nadie por falta de ocasión, de instrumentos de cultivo, se quede baldío. La democracia que sólo instituye los órganos políticos elementales, como son los comicios, el Parlamento, el jurado, no es más que aparente democracia. Si a quien se le da el voto no se le da la escuela, padece una estafa[25]».
- Fuente: Apelación a la República (1924).
- Fuente: Titular en el diario El Sol (14 de octubre de 1931). Se refiere al discurso pronunciado por Azaña el 13 de octubre de 1931 en las Cortes españolas.
G
[editar | editar código]- «Gobernar sin política es como andar echado o dormir despierto. Si lo dicen en serio, sinceramente, hacen muy poco honor a su clarividencia. Haría falta, para gobernar sin política, arrancarse el cerebro; y nadie es tan modesto aunque sea grande su buena voluntad, que confiese no tener seso[28]».
- Fuente: Apelación a la República (1924).
H
[editar | editar código]- «Hay revolución si el pueblo se levanta contra los poderes del Estado y los destruye. Pero también hay revolución, aunque por otro estilo, si los poderes del Estado, sus órganos, los hombres en quien el Estado culmina se abalanzan contra el pueblo y lo esclavizan[29]».
- Fuente: La Revolución en marcha (28 de septiembre de 1930).
L
[editar | editar código]- «La Constitución era el pacto transaccional dentro del que debíamos vivir todos, liberales y reaccionarios, paisanos y militares, que garantizaba a cada uno el mínimo de derechos inherentes a la persona. El texto escrito de la Constitución es sólo el testimonio fehaciente de que las libertades están declaradas y recibidas, la probanza de un hecho histórico; y un pueblo puede vivir liberalmente sin Constitución escrita, sin que los derechos estén recopilados. Pero el Directorio no ha destruido una Constitución insuficiente de las libertades ya incorporadas a sus hábitos. El Directorio, destruida la probanza escrita de los derechos políticos, prohíbe el uso de los más arraigados. No sólo es incompatible con la estructura legal de la libertad, sino con la práctica de las libertades inveteradas[30]».
- Fuente: Apelación a la República (1924).
- «La democracia es fundamentalmente un avivador de la cultura[31]».
- Fuente: Apelación a la República (1924).
- «La democracia no es sólo una organización de garantías expectante, como si dijéramos, una parada de ciudadanos que están arma al brazo en torno de la Constitución para que nadie la maltrate. La democracia es una operación activa de engrandecimiento y bienestar moral. Debemos considerar a la nación como un gran depósito de energías latentes, de obras posibles, que sólo necesitan una buena explotación, aprovechamiento cabal[32]».
- Fuente: Apelación a la República (1924).
- «La libertad no hace felices a los hombres; los hace simplemente hombres[33]».
- Fuente: La Revolución en marcha (28 de septiembre de 1930).
- «La libertad personal no se otorga, ni se abroga legítimamente. Sociedad buena es aquella que presta los mejores medios para el alumbramiento, auge y logro de las capacidades del mayor número. La nación introduce al individuo en la historia, lo incorpora a una obra secular, más amplia que su vida personal, le hace partícipe y obrero de una gran parcela del patrimonio de la humanidad[34]».
- Fuente: Apelación a la República (1924).
- «La nación, que es un hecho histórico, está sometida como tal a la crítica y a la mudanza, en cuanto sus caracteres no sean determinados por necesidades naturales. No puede imponernos ninguna tradición, y de todas las formas tradicionales de la nación, la menos sólida, la más pasajera, es el Estado. El Estado no es un Dios eterno, ni siquiera un Dios sin eternidad. Hoy existen los Estados nacionales; permaneciendo la nación, se concibe muy bien para un futuro lejano el Estado supernacional[35]».
- Fuente: Apelación a la República (1924).
- «La posición de un hombre político se determina de esta manera: una tradición corregida por la razón».[36]
- «La premisa de este problema, hoy político, la formulo yo de esta manera: España ha dejado de ser católica: el problema político consiguiente es organizar el Estado en forma tal que quede adecuado a esta fase nueva e histórica del pueblo español.
Yo no puedo admitir, Sres. Diputados, que a esto se le llame problema religioso. El auténtico problema religioso no puede exceder de los límites de la conciencia personal, porque es en la conciencia personal donde se formula y se responde la pregunta sobre el misterio de nuestro destino. Este es un problema político, de constitución del Estado, y es ahora, precisamente, cuando este problema pierde hasta las semejas de religión, de religiosidad, porque nuestro Estado, a diferencia del Estado antiguo, que tomaba sobre si la curatela de las conciencias y daba medios de impulsar a las almas, incluso contra su voluntad, por el camino de su salvación, excluye toda preocupación ultraterrena y todo cuidado de la fidelidad, y quita a la Iglesia aquel famoso brazo secular que tantos y tan grandes servicios le presto. Se trata, simplemente, de organizar el Estado español con sujeción a las premisas que acabo de establecer[37]».
- Fuente: Discurso del 13 de octubre de 1931 en las Cortes españolas (1931).
- «La República española, por burguesa y parlamentaria que nazca, no podrá ser nunca una monarquía sin corona[38]».
- Fuente: La Revolución en marcha (28 de septiembre de 1930).
- «La República española tendrá que ser no sólo respetuosa con los derechos del trabajo, y garantía de sus reivindicaciones, sino propulsor y estímulo en la obra de despertar las conciencias más atrasadas y de levantarlas a un rango superior de humanidad y de ciudadanía[39]».
- Fuente: La Revolución en marcha (28 de septiembre de 1930).
- «La República le es tan necesaria al proletariado como a la burguesía liberal, pero nosotros no tenemos el pensamiento ni los socialistas tienen ahora la ambición de que nuestra fuerza común concluya en una República socialista. Pensamos en una República burguesa y parlamentaria, tan radical como los republicanos más radicales consigamos que sea, si tenemos opinión y votos para ello[40]».
- Fuente: La Revolución en marcha (28 de septiembre de 1930).
- «La República será democrática o no será[41]».
- Fuente: La Revolución en marcha (28 de septiembre de 1930).
- «La República tiene un doble valor, una doble eficacia. De una parte es conclusión, porque termina el pleito político planteado desde hace un siglo con la dinastía, y, de otra parte, es comienzo o iniciación, en cuanto servirá de instrumento o de medio para el progreso político y la justicia social[42]».
- Fuente: La Revolución en marcha (28 de septiembre de 1930).
- «La vida inventa y crea; la ciencia procede por abstracciones que tienen una aspiración, la del valor universal; pero la legislación es, por lo menos, nacional y temporal, y el gobierno —quiero decir el arte de gobernar— es cotidiano. Nosotros debemos proceder como legisladores y como gobernantes y hallar la norma legislativa y el método de gobierno que nos permitan resolver las antinomias existentes en la realidad española de hoy; después vendrá la ciencia y nos dirá cómo se llama lo que hemos hecho[43]».
- Fuente: Discurso del 13 de octubre de 1931 en las Cortes españolas (1931).
- «Las cosas grandes que uno quisiera hacer, los hombres pequeños las estorban».[44]
N
[editar | editar código]- «Ni los detractores del parlamentarismo, ni los países en que más se practica el sistema han encontrado con qué sustituirlo. Acaso el porvenir nos traiga un tipo nuevo de Asambleas legislativas, nacidas de las Federaciones profesionales, si esta estructura sustituye a la actual. Pero eso aún no ha llegado y tenemos que satisfacernos con unas Cortes defectuosas para no caer en un despotismo perfecto[45]».
- Fuente: Apelación a la República (1924).
- «No me importa que un político no sepa hablar, lo que me preocupa es que no sepa de lo que habla».[20]
- «No viene todo el mal de la disciplina católica. Otras propagandas verdaderamente nobles, bien intencionadas y populares, hicieron más daño que provecho a la causa de la libertad en España, porque perdieron de vista el conflicto radical que hay en la decisión primera donde se orienta una política. La campaña por la regeneración y restauración del país, subsiguiente a las guerras coloniales, rehabilitó, ensanchándolos a proporciones grandiosas, tópicos como el de «menos política y más administración»; arremetió contra los que malgastaron sus energías en luchas por la libertad; pidió que se suprimieran las Cortes, que se redujeran los gastos; planteó una revolución conservadora mediante las Cámaras de Comercio, y anticipó las virtudes del «cirujano de hierro»[46]».
- Fuente: Apelación a la República (1924).
- «Nuestra acción debe incorporarse en un organismo cuyo centro sea republicano, llevando a su izquierda las fuerzas organizadas del proletariado, y a su derecha la burguesía liberal, hasta ahora monárquica, que se preste a colaborar en la reforma de la Constitución[47]».
- Fuente: Apelación a la República (1924).
O
[editar | editar código]- «Os permito, tolero, admito, que no os importe la República, pero no que no os importe España. El sentido de la Patria no es un mito».[48]
Q
[editar | editar código]- «Que haya en España millones de creyentes, yo no os lo discuto; pero lo que da el ser religioso de un país, de un pueblo y de una sociedad, no es la suma numérica de creencias o de creyentes, sino el esfuerzo creador de su mente, el rumbo que sigue su cultura[49]».
- Fuente: Discurso del 13 de octubre de 1931 en las Cortes españolas (1931).
- «Que los tópicos más usados, la patria y la tradición española, se depuren de lo que nunca fue estimable o no es ya valedero. No debemos pensar por la España de ayer o la de hace un siglo o seis, sino en la España de aquí a cien o doscientos años. Hemos heredado una tradición, no toda admisible; de eso no respondemos; pero sí de la España que acertemos a suscitar y de la hijuela que nuestros sucesores reciban[50]».
- Fuente: Apelación a la República (1924).
- «Querer dirigir el país, en la parte que me tocase, con estos dos instrumentos: razones y votos. Se me han opuesto insultos y fusiles. En paz sea dicho».[51][52]
S
[editar | editar código]- «Si los españoles hablásemos de lo que entendemos, y nada más, habría un gran silencio, que podríamos aprovechar para el trabajo».[53]
- «Si triunfara un movimiento de fuerza contra la República, recaeríamos en una dictadura militar y eclesiástica de tipo español tradicional. Por muchas consignas que traduzcan y muchos motes que se pongan. Sables, casullas, desfiles militares y homenajes a la Virgen del Pilar. Por ese lado, el país no da otra cosa». (6 de octubre de 1937)[52]
T
[editar | editar código]- «Tan poca importancia tienen las personas en que culmina el régimen, que la monarquía subsiste con un rey imbécil o hechizado. Eso lo aducen como una ventaja del monarquismo, mas no se advierte en qué manera puede redundar en provecho de un sistema su capacidad para coexistir con la idiotez[54]».
- Fuente: Apelación a la República (1924).
- «Tengo de mi raza el ascetismo y del Diablo la soberbia».[55]
- «Todo un estado social se ha producido en España, desde 1875, que en su movimiento de reacción contra las ideas predominantes en 1869, y 1873, ha ido mucho más atrás del punto de arranque de la Revolución[56]».
- Fuente: Apelación a la República (1924).
- «Todos cabemos en la República, a nadie se proscribe por sus ideas; pero la República será republicana, es decir, pensada y gobernada por los republicanos, nuevos o viejos, que todos admiten la doctrina que funda el Estado en la libertad de conciencia, en la igualdad ante la ley, en la discusión libre, en el predominio de la voluntad de la mayoría, libremente expresada[57]».
- Fuente: La Revolución en marcha (28 de septiembre de 1930).
Y
[editar | editar código]- «… y cuando la antorcha pase a otras manos, a otros hombres, a otras generaciones, que se acordarán, si alguna vez sienten que les hierve la sangre iracunda y otra vez el genio español vuelve a enfurecerse con la intolerancia y con el odio y con el apetito de destrucción, que piensen en los muertos y que escuchen su lección: la de esos hombres, que han caído embravecidos en la batalla luchando magnánimamente por un ideal grandioso y que ahora, abrigados en la tierra materna, ya no tienen odio, ya no tienen rencor, y nos envían, con los destellos de su luz, tranquila y remota como la de una estrella, el mensaje de la patria eterna que dice a todos sus hijos: Paz, Piedad y Perdón».[58]
- «Y si esas gentes van a descuartizar a España, prefiero a Franco. Con Franco ya nos entenderíamos nosotros, o nuestros hijos, o quien fuere, pero estos hombres son inaguantables. Acabarían por dar la razón a Franco atribuyéndoselo a Negrín».[59]
- «Yo no soy patriota. Este vocablo que hace más de un siglo significaba la revolución y libertad ha venido a corromperse y hoy manoseado por la peor gente incluye la acepción, más relajada de los intereses políticos y expresa la intransigencia, la intolerancia y la cerrazón mental».[60][61]
Citas sobre Azaña
[editar | editar código]- «Siempre, cada vez que evoque su infancia, la misma metáfora: Manuel Azaña se recuerda en los días de su niñez y adolescencia, sobre todo, como un devorador de libros».[62]
Referencias
[editar | editar código]- ↑ Azaña (1930)
- ↑ Azaña (1924), VIII.
- ↑ Azaña (1924), III.
- ↑ Azaña (1924), III.
- ↑ Señor (1997), p. 281.
- ↑ Parafraseando quizá a Sófocles cuando decía: «Muchas cosas hay misteriosas, pero ninguna tan misteriosa como el ser humano».Señor (1997), p. 286.
- ↑ Azaña (1924), VII.
- ↑ Conferencia en Bilbao, 21 de abril de 1934. «Azaña en la oposición: 1933-1936». Gobierno de España - Ministerio de la Presidencia. Consultado el 2023-01-05.
- ↑ Melián, Ibiza. Historias de un pueblo: Para los enemigos la ley, para los amigos el favor. Ibiza Melián, 2017. En Google Books
- ↑ Marco, José María. Azaña, p. 119. Ministerio de Cultura. En Google Books. Consultado el 6 de junio de 2019.
- ↑ Azaña (1924), IX.
- ↑ Azaña (1924), IV.
- ↑ Azaña (1924), IV.
- ↑ Azaña (1924), VIII.
- ↑ Azaña (1924), IV.
- ↑ Azaña (1930)
- ↑ Azaña (1924), VIII.
- ↑ Azaña (1924), V.
- ↑ Azaña (1924), VIII.
- ↑ 20,0 20,1 El Campesino, un volcán indomable. Santiago Peláez Pérez. Sekotia, en línea; 2022. ISBN 8411312186, 9788411312189.
- ↑ España contra pronóstico: De cómo conquistamos nuestras libertades y del cuidado que requieren. Aguilar, Miguel Ángel. Penguin Random House Grupo Editorial España, 2013. ISBN 9788403013421. Página 42. En Google libros. Consultado el 4 de junio de 2021.
- ↑ Azaña (1924), IV.
- ↑ Azaña (1931)
- ↑ Azaña (1924), IV.
- ↑ Azaña (1924), IV.
- ↑ Titular en el diario El Sol, miércoles 14 de octubre de 1931..
- ↑ Contexto: Discurso en el Congreso el 13 de octubre de 1931. «...no puede exceder de los límites de la conciencia personal; es un problema político, de constitución del Estado. Se trata de organizar el Estado de acuerdo con una premisa que la proclamación de la República convierte en axioma: España ha dejado de ser católica». Cita comentada en diarios del siglo XXI (listado Google)
- ↑ Azaña (1924), III.
- ↑ Azaña (1930)
- ↑ Azaña (1924), III.
- ↑ Azaña (1924), IV.
- ↑ Azaña (1924), IV.
- ↑ Azaña (1930)
- ↑ Azaña (1924), IV.
- ↑ Azaña (1924), IV.
- ↑ Discurso en las Cortes el 27 de mayo de 1932. Menciones en GLibros.
- ↑ Azaña (1931)
- ↑ Azaña (1930)
- ↑ Azaña (1930)
- ↑ Azaña (1930)
- ↑ Azaña (1930)
- ↑ Azaña (1930)
- ↑ Azaña (1931)
- ↑ Señor (1997), p. 253.
- ↑ Azaña (1924), V.
- ↑ Azaña (1924), VII.
- ↑ Azaña (1924), IX.
- ↑ Pronunciada el 18 de julio de 1936, al recibir la noticia de la sublevación militar que provocó la guerra civil española. en línea
- ↑ Azaña (1931)
- ↑ Azaña (1924), VIII.
- ↑ Conversación con Fernando de los Ríos, 17 de junio de 1937
- ↑ 52,0 52,1 «Presidente en Guerra: 1936-1939». Gobierno de España - Ministerio de la Presidencia. Consultado el 2023-01-05.
- ↑ Mori, Arturo. Crónica de las Cortes Constituyentes de la Segunda República Española, p. 97. Ed. Aguilar, 1932. En Google Books. Consultado el 6 de junio de 2019.
- ↑ Azaña (1924), VIII.
- ↑ Septiembre de 1933. Menciones en GLibros.
- ↑ Azaña (1924), VII.
- ↑ Azaña (1930)
- ↑ Discurso pronunciado en el Ayuntamiento de Barcelona, 18 de julio de 1938«Presidente en Guerra: 1936-1939». Gobierno de España - Ministerio de la Presidencia. Consultado el 2023-01-05.
- ↑ https://www.larazon.es/espana/20201103/lgu2zwwmjbgqliuxqn66imldgu.html
- ↑ Manuel Azaña: Discursos políticos, edit. de Santos Juliá; Grupo Planeta (GBS), 2004. menciones ISBN 9788484324805.
- ↑ Carrillo, Santiago. La lucha continúa: La memoria política y social de uno de los padres de la democracia española. Penguin Random House Grupo Editorial España, 2012. ISBN 9788403013254.
- ↑ Juliá Díaz, Santos (2008). Vida y tiempo de Manuel Azaña (1880-1940). Madrid: Taurus; pág. 27.
Bibliografía
[editar | editar código]- Azaña, Manuel (1924). Apelación a la República. Versión en Wikisource.
- Azaña, Manuel (1930). La revolución en marcha — Alocución en el mitin republicano de la Plaza de Toros de Madrid. Versión en Wikisource.
- Azaña, Manuel (1931). Discurso en las Cortes españolas del 13 de octubre de 1931. Política religiosa: el artículo 26 de la Constitución. Versión en Wikisource.
- Azaña, Manuel (2022). La velada de Benicarló. Francisco Caudet y Manuel Azaña y Díaz. Cátedra. ISBN 9788437644714.
- Señor, Luis (1ª ed. 1997 / 2017). Diccionario de citas. Espasa Calpe. ISBN 8423992543.