Benito Jerónimo Feijoo

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" Dos extremos, entrambos reprehensibles, noto en nuestros españoles en orden a las cosas nacionales..."

Fray Benito Jerónimo Feijoo y Montenegro (Casdemiro, Orense, 8 de octubre de 1676 — Oviedo, 26 de diciembre de 1764). Ensayista, erudito y polígrafo español del siglo XVIII.

Citas[editar]

  • "A favor de la lengua francesa se añade la utilidad, y aún casi necesidad de ella, respecto de los sujetos inclinados a la lectura curiosa, y erudita. Sobre todo género de erudición se hallan hoy muy estimables libros escritos en idioma francés, que no pueden suplirse con otros, ni latinos, ni españoles."
  • "Así dispone la Providencia, que los mismos medios que aplican los políticos maquiavelistas para su exaltación, o para su seguridad, sean instrumentos de su perdición."
    • En Teatro crítico universal, tomo primero (1726), discurso 4, sección XII, núm. 41.
  • "Busco en los hombres aquel amor de la Patria que hallo tan celebrado en los libros: quiero decir, aquel amor justo, debido, noble, virtuoso, y no le encuentro. En unos no veo algún afecto a la Patria; en otros sólo veo un afecto delincuente, que con voz vulgarizada se llama pasión nacional."
    • En Teatro crítico universal, tomo tercero (1729), discurso 10, sección I, núm. 1.
  • "Dos extremos, entrambos reprehensibles, noto en nuestros españoles en orden a las cosas nacionales. Unos las engrandecen hasta el cielo; otros las abaten hasta el abismo."
  • "El amor de la patria particular, en vez de ser útil a la República, le es por muchos capítulos nocivo: Ya porque induce alguna división en los ánimos que debieran estar recíprocamente unidos para hacer más firme y constante la sociedad común; ya porque es un incentivo de guerras civiles y de revueltas contra el Soberano, siempre que considerándose agraviada alguna provincia, juzgan los individuos de ella que es obligación superior a todos los demás respetos el desagravio de la patria ofendida; ya, en fin, porque es un grande estorbo a la recta administración de justicia en todo género de clases y ministerios."
    • En Teatro crítico universal, tomo tercero (1729), discurso 10, sección VI, núm. 31.
  • "El centro de toda la doctrina política de Maquiavelo viene a estar colocado en aquella maldita máxima suya de que para las medras temporales, «la simulación de la virtud aprovecha; la misma virtud estorba». De este punto sale, por líneas rectas, el veneno a toda la circunferencia de aquel dañado sistema. Todo el mundo abomina el nombre de Maquiavelo, y casi todo el mundo le sigue. Aunque por decir la verdad, la práctica del mundo no se tomó de la doctrina de Maquiavelo; antes la doctrina de Maquiavelo se tomó de la práctica del mundo. Aquel depravado ingenio enseñó en sus escritos lo mismo que él había estudiado en los hombres. El mundo era el mismo antes de Maquiavelo que es ahora; y se engañan mucho los que piensan que los siglos se fueron maleando así como se fueron sucediendo."
  • "El falso profeta Mahoma, en aquel mal plantado paraíso, que destinó para sus secuaces, les negó la entrada a las mujeres, limitando su felicidad al deleite de ver desde afuera la gloria, que habían de poseer dentro los hombres. Y cierto que sería muy buena dicha de las casadas ver en aquella bienaventuranza, compuesta toda de torpezas, a sus maridos en los brazos de otras consortes, que para este efecto fingió fabricadas de nuevo aquel grande artífice de quimeras. Bastaba para comprender cuánto puede errar el hombre, ver admitido este delirio en una gran parte del mundo."
  • "[...] Esta es la filosofía del materialismo universal (que ese nombre veo dan algunos modernos a esta especie de diabólica secta), y que, como dije arriba, derechamente conduce al ateísmo, o por mejor decir, en sí mismo le envuelve, pues aunque la voz ateísta o ateo significa hombre que niega a Dios la existencia, equivalencia suya es negarle la providencia; y para el efecto de inducir los hombres a vivir como brutos, igual o poco menor fuerza tiene lo uno que lo otro, pues quitado enteramente el temor de la deidad respecto del castigo, ¿qué freno queda al hombre para retraerle de aquellos delitos que puede o espera ocultar a los demás hombres?"
    • En Cartas eruditas y curiosas, tomo cuarto (1753), carta 15, párrafo 6.
  • "«Exeat aula qui vult esse pius».[1] Esta es la creencia del mundo, no sólo de algunos pocos, y lo fue en todo tiempo. Lo que estamparon en sus libros Maquiavelo, Hobbes, y otros políticos infames, es lo mismo que a cada paso se oye en los corrillos: que la virtud es desatendida; que el vicio se halla sublimado; que la verdad y la justicia viven desterradas de las aulas; que la adulación y la mentira son las dos alas con que se vuela a las alturas. Suponiendo, pues, que éste sea error, debe colocarse en el catálogo de los errores comunes; y el demostrar que lo es será el asunto de este capítulo, dando a conocer, contra la opinión del mundo, que la política más fina y más segura, aún para lograr las conveniencias de esta vida, es la que estriba en justicia y verdad."
    • En Teatro crítico universal, tomo primero (1726), discurso 4, sección I, núm. 6.
  • «[...] Hay hombre tan maldito, que dice que una mujer no es buena porque no quiso ser mala con él.» [2]
  • "La casta de los filósofos materialistas no es nueva, antes muy antigua, sin que esa antigüedad sirva para calificación de su nobleza, siendo la más ruín de todas, ya porque pretende envilecer al alma racional, degradándola de su espiritualidad, ya porque conduce derechamente al ateísmo."
    • En Cartas eruditas y curiosas, tomo cuarto (1753), carta 15, párrafo 2.
  • "Si se atiende al valor intrínseco de la nación francesa, ninguna otra es más gloriosa, por cualquiera parte que se mire. Las letras, las armas, las artes, todo florece en aquel opulentísimo reino. Él dio gran copia [cantidad] de santos a las estrellas, innumerables héroes a las campañas, infinitos sabios a las escuelas. El valor y vivacidad de los franceses los hace brillar en cuantos teatros se hallan."
  • "Suponiendo el alma material, se sigue que es mortal. Si es mortal, no hay para ella más vida que la presente: luego tampoco, extinguida esta, la amenaza algún castigo por obrar mal o le incita algún premio para obrar bien. Y ve aquí suelto el freno a todas las pasiones: porque, ¿qué pueden temer de un Dios (en caso que le admitan) que no tiene jurisdicción alguna sobre ellos, en llegando una muerte que los reduce al estado de la nada? Del temor de un castigo temporal (sobre considerarse éste leve cosa) los libra la experiencia de tantos facinerosos felices. Conque en caso que reconozcan la existencia de Dios se hacen la cuenta de que es (como dice aquel prelado) un Dios insensible, a quien ni los obsequios obligan, ni las injurias enojan. Este es todo el sistema de los materialistas modernos."
    • En Cartas eruditas y curiosas, tomo cuarto (1753), carta 15, párrafo 8.
  • "Tomás Hobbes fue materialista, pero lejos de anular el derecho de los príncipes, le amplificaba sin límite alguno, pretendiendo que le tenían para ser obedecidos en cuanto los inspirase su capricho, sin respeto a ley o razón alguna. Esto era consiguiente a su desatinado sistema de que no hay de hombres a hombres otro derecho alguno que el que da la superioridad de la fuerza; y así, muy contra la máxima de suponer tiranos a todos los legítimos príncipes, cualificaba legítimos príncipes a todos los tiranos."
    • En Cartas eruditas y curiosas, tomo cuarto (1753), carta 15, párrafo 9.

Citas sobre Feijoo[editar]

Concepción Arenal[editar]

  • "Despójese al monje de su hábito; libértesele de las trabas que le ligaban y del peso que le oprimía. De la solitaria celda de Oviedo, trasládesele a los salones de París; y en vez de tratar con frailes fanáticos, formen su sociedad enciclopedistas, descreídos, abates elegantes y mujeres tan libres de costumbres como de pensamiento lo eran los hombres. ¿Qué sucederá? No lo sabemos: ninguno lo sabe y es temerario que nadie lo diga: reflexionándolo bien, parece lo más seguro que en Feijoo no había los elementos constitutivos de un Voltaire, y que puesto en iguales condiciones, no habría sido ni tan grande ni tan miserable."
  • "¿Quién es Feijoo? Se ha dicho y se ha repetido, El Voltaire español: sin que acertemos a comprender el motivo de esta alabanza o de este vituperio, ni el exceso de buena o mala voluntad que ha sido menester para formular un juicio tan ofensivo, según unos, tan favorable, en opinión de otros. Feijoo no tiene ni las valentías ni las temeridades de Voltaire, ni sus grandes cóleras, ni sus estridentes risas; no es ni tan sublime ni tan bajo; no se insurrecciona contra los poderes espirituales; no escarnece las cosas tenidas por santas; reformador no rebelde, enemigo de la superstición, no impío, aunque vea que no todas las cosas están bien en el santuario penetra siempre en él con la cabeza descubierta y dobla las rodillas ante el altar."
    • Ibídem

Referencias[editar]

  1. En latín: "Aléjese de los palacios el que quiera ser justo" (Lucano: Farsalia, VIII, 493-4).
  2. Feijóo, Benito Jerónimo. Teatro crítico universal,: colección de los discursos mas notables que en todo género de materias, para desengaño de errores comunes escribió el Rmo. P.M.Fr. Benito Geronimo Feijoo, Volúmenes 1-2. . Editor Imprenta de Ayguals de Izco Hermanos, 1852. p. 98.