Profecía

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Una profecía (del latín prophetīa, y este del griego προφητεία, o quizá del griego φαινος, aparición) es, según la primera acepción del Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española, un «don sobrenatural que consiste en conocer por inspiración divina las cosas distantes o futuras».

Citas[editar]

  • «Hasta ahora no habia habido nunca un tiempo en el que tantas profecías se estuvieran cumpliendo. Ha habido tiempos en el pasado en el que la gente pensaba que el fin de mundo estaba llegando, y asi sucesivamente, pero nunca nada como esto».[1]
  • «La concepción del mundo del hombre contemporáneo se funda [...] sobre los resultados de la ciencia: el dato reemplaza al mito, la teoría a la fantasía, la predicción a la profecía [...] Hace un siglo, quien ignoraba La Iliada era tildado de ignorante. Hoy lo es, con igual justicia, quien ignora los rudimentos de la ciencia».[2]
  • «El deber de un ciudadano es no creer en ninguna profecía del futuro, sino actuar para realizar el mejor futuro posible».[3]
    • Richard Stallman (16 de marzo de 1953), programador estadounidense y fundador del movimiento del software libre, el proyecto GNU, la Free Software Foundation, y la League for Programming Freedom.
  • «20Pero tengan presente, ante todo, que nadie puede interpretar por cuenta propia una profecía de la Escritura. 21Porque ninguna profecía ha sido anunciada por voluntad humana, sino que los hombres han hablado de parte de Dios, impulsados por el Espíritu Santo.».[4]
  • «Las doctrinas que no hacen predicciones son menos convincentes que aquellas que hacen predicciones correctas; y son, a su vez, más exitosas que las doctrinas que hacen predicciones falsas. Pero no siempre es así; por ejemplo, una conspicua religión americana (los Testigos de Jehová) predijo que el mundo acabaría en 1914 con toda seguridad. Pues bien, 1914 vino y se fue, y- mientras los acontecimientos de ese año fueron de alguna importancia- el mundo, hasta donde puedo ver, no parece haber terminado. Hay al menos tres respuestas que una religión puede dar, haciendo frente a una profecía fallida. Ellos pudieron haber dicho, "oh, ¿dijimos 1914? Lo sentimos, quisimos decir 2014. Un leve error en el cálculo. Esperamos de que ustedes no hayan tenido ningún inconveniente de cualquier forma". Pero no lo hicieron. Pudieron haber dicho, "Pues bien, el mundo hubiera muerto, pero oramos muy duro e intercedimos con Dios de modo que Él conservó a la Tierra." Pero no lo hicieron. En lugar de eso, hicieron algo bastante más ingenioso: anunciaron que el mundo había, de hecho, acabado en 1914, y que si el resto de nosotros no nos habíamos dado cuenta de ello, ese era nuestro problema. Es asombroso, frente a tan claras evasivas, que esta religión no se haya quedado sin ningún adherente. Pero las religiones son fuertes. O no hacen argumentaciones que están sujetas a refutación o rápidamente rediseñan la doctrina después de la refutación. El hecho de que las religiones pueden ser tan desvergonzadamente deshonestas, tan despectivas de la inteligencia de sus adherentes, y aún así florecer, no habla muy bien de ellas por la torpeza de los creyentes. Pero sí indica, si una comprobación fuera necesaria, que cerca del corazón de la experiencia religiosa hay algo notablemente resistente para la investigación racional».
    • Carl Sagan (9 de noviembre de 1934 — 20 de diciembre de 1996), astrónomo y divulgador científico estadounidense.
    • Refiriéndose a la profecía fallida de los Testigos de Jehová que anunciaba el fin del mundo para el año 1914.

Referencias[editar]

  1. Cita original: ""[Not] until now has there ever been a time in which so many of the prophecies are coming together. There have been times in the past when people thought the end of the world was coming, and so forth, but never anything like this."
  2. La ciencia. Su método y su filosofía. Buenos Aires: Siglo XX. p. 111.
  3. Entrevista con el periodista Andrés Lomeña, Ecuador, 21 de noviembre de 2007.
  4. Segunda Carta de san Pedro, capítulo 1, versículos 20-21.