Inocencia

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La inocencia de Bougereau
Le traître: Dégradation d'Alfred Dreyfus, dégradation dans la Cour Morland de l'École militaire à ParisDegradación de Alfred Dreyfus— (1895). Ilustración de Henri Meyer (Bibliothèque nationale de France)

Inocencia es un término con distintas acepciones. Siguiendo al Diccionario de la Real Academia Española la primera refiere un estado del alma limpia de culpa. En segundo término indica la falta de culpabilidad de un individuo con respecto a un crimen. También puede usarse para indicar una falta general de culpa, con respecto a cualquier tipo de crimen, pecado o mal comportamiento. Y por último se utiliza para reflejar el candor o sencillez de una persona.

Citas[editar]

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  • «Incluso el borracho Andrew sintió el golpe
    Que la inocencia puede dar,
    Cuando sus acentos irresistibles fluyen
    Para ofrecer afecto en vivo».
    • Original (en inglés): «E'en drunken Andrew felt the blow
      That innocence can give,
      When its resistless accents flow
      To bid affection live».[1]
    • Robert Bloomfield, The Drunken Father, estrofa 18.
  • «Toda vida es una marcha desde la inocencia, por la tentación, hasta la virtud o el vicio».
    • Original (en inglés): «Every life is a march from innocence, through temptation, to virtue or vice.» [2]
    • Lyman Abbott, Les Dieux Ont Soif (Los dioses están sedientos).
  • «La confusión es nuestra, que olvidamos lo que hay de agua, de soplo y de inocencia en el fondo de cada uno de nosotros, terrestres».[3]
  • «Mis noches estarían llenas de vergüenza por el espectro de un inocente que expía allí, en la más horrible de las torturas, un crimen que no cometió».
    • Émile Zola, J’accuse…! (Yo acuso), carta pública en defensa del capitán Dreyfus, 13 de enero de 1898.
  • «Nada de lo que fue vuelve a ser, y las cosas y los hombres y los niños no son lo que fueron un día. ¡Qué horror y qué tristeza, la mirada del niño que perdimos!» [4]
  • «No podría volver a ser un ángel... La inocencia, una vez perdida, no se puede recuperar».[5]
  • «Para el cristianismo del Renacimiento, todo el valor de enseñanza de la sinrazón y sus escándalos estaba en la locura de la encarnación de un Dios hecho hombre; para el Clasicismo, la encarnación no es ya locura: la locura es la encarnación del hombre en la bestia que, como último grado de la caída, es la señal más notoria de su culpabilidad, y al ser objeto último de la complacencia divina, es el símbolo del perdón universal y de la inocencia recuperada».[6]
  • «Perdiste tu inocencia en el mundo de afuera. No podrás recuperarla aquí adentro, en el mundo de los afectos. Quizá tuviste tu jardín. Yo también tuve el mío, mi pequeño paraíso. Ahora ambos lo hemos perdido. Trata de recordar. No puedes encontrar en mí lo que ya sacrificaste, lo que ya perdiste para siempre y por tu propia obra. No sé de dónde vienes. No sé qué has hecho. Sólo sé que en tu vida perdiste lo que después me hiciste perder a mí: el sueño, la inocencia. Ya nunca seremos los mismos».[7]
  • «¡Qué espléndida inocencia muestra un ser humano cuando no teme que le hagan daño!».[8]
  • «Para ver un mundo en un grano de arena,
    Y un cielo en una flor silvestre:
    Manten el infinito en la palma de tu mano,
    Y la eternidad en una hora».
    • «To see a world in a grain of sand,
      And a heaven in a wild flower:
      Hold infinity in the palm of your hand,
      And eternity in an hour».[9]
    • William Blake, Auguries of Innocence.
  • «Y eso es lo que ningún hombre (salvo los que no viven, quiero decir, los sabios) puede soportar. La única posición cómoda es la maldad. La gente se apresura entonces a juzgar para no verse ella misma juzgada. ¿Qué quiere usted? La idea más natural del hombre, la que se le presenta espontánea e ingenuamente como del fondo de su naturaleza, es la idea de su inocencia».[10]

Referencias[editar]

  1. Hoyt, Jehiel Keeler. The Cyclopedia of Practical Quotations: English, Latin, and Modern Foreign Languages.... Editor Funk & Wagnalls Company, 1896, p. 320.
  2. Abbott, Lyman. Problems of Life: Selections from the Writings of Rev. Lyman Abbott, Parte 4. Compilado por Sarah Truslow Dickenson. Editor Dodd, Mead, 1900. Procedencia del original: Biblioteca Pública de Nueva York. Digitalizado: 2 de agosto de 2006, p. 7.
  3. Citado en Cine y medios de comunicación en Ecuador, Números 3-6. EditorDepartamento de Cine de la Universidad Central, 1973. Procedencia del original: Universidad de Texas. Digitalizado: 17 de octubre de 2008, p. 22.
  4. Citado en Qué pasa, Números 1573-1577. Segunda Editorial Portada, 2001, p. 126.
  5. Valles, Víktor. Quemaste tus alas de ángel. Ediciones Babylon, 2015. ISBN 978-84-1631-871-1.
  6. Foucault, Michel (traducido por Juan José Utrilla). Historia de la locura en la época clásica, I. Editorial Fondo de Cultura Económica, 2015. ISBN 978-60-7163-106-0.
  7. Fuentes, Carlos. La muerte de Artemio Cruz. Penguin Random House Grupo Editorial México, 2015. ISBN 978-60-7313-825-3.
  8. Kohan, Silvia Adela. Para escribir una novela. ALBA Editorial, 2012 ISBN 978-84-8428-791-9.
  9. Wilber, Ken. The Spectrum of Consciousness. Editorial Motilal Banarsidass Publ., 2002. ISBN 978-81-2081-848-4, p. 60.
  10. Maldonado Ortega, Rubén. Absurdo y rebelión: una lectura de contemporaneidad en la obra de Albert Camus. Editorial Universidad del Norte, 2008. ISBN 978-95-8825-280-3, p. 148.

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