Violeta Parra

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Violeta del Carmen Parra Sandoval (San Fabián de Alico, 4 de octubre de 1917 - Santiago de Chile, 5 de febrero de 1967) fue una cantautora, pintora, escultora, bordadora y ceramista chilena, considerada por algunos la folclorista más importante de Chile y fundadora de la música popular chilena. Era miembro de la prolífica familia Parra El aporte de Violeta Parra al quehacer musical y artístico chileno se considera de gran valor y trascendencia. Su trabajo sirvió de inspiración a muchos artistas posteriores, que continuaron con su ardua tarea de rescate de la música del campo chileno y las manifestaciones constituyentes del folclore del país y de Latinoamérica. Sus composiciones han sido elogiadas por críticos de todo el mundo, tanto por su compleja elaboración musical como por sus letras poéticas, ingeniosas y socialmente comprometidas. Sus canciones han sido versionadas por gran cantidad de artistas.

Citas[editar]

  • El amor es torbellino de pureza original, hasta el feroz animal susurra su dulce trino, retiene a los peregrinos, libera a los prisioneros, el amor con sus esmeros, al viejo lo vuelve niño y al malo sólo el cariño lo vuelve puro y sincero.
  • Lo que puede el sentimento no lo ha podido el saber, ni el mas claro proceder, ni el mas ancho pensamiento.
  • Sólo el amor con su ciencia nos vuelve tan inocentes.
  • Imposible que la luna le quite al sol su carrera. Más imposible será quitarme de que te quiera.
  • El humano está formado de un espíritu y un cuerpo, de un corazón que palpita al son de los sentimientos.
  • Presente yo te quise con locura ausente yo te quiero más y más, no sé si tu alma sentirá lo mismo saberlo será una felicidad.
  • Al medio de la Alameda de la Delicias, Chile limita al centro con la injusticia.
  • Es muy antigua costumbre andar pidiendo perdón después que hacen de las suyas.
  • Qué amargas son las horas de la existencia mía sin olvidar tus ojos, sin escuchar tu voz.
  • Maldigo los estatutos del tiempo con sus bochornos, cuánto será mi dolor.
  • Miren como blanquearon mes de María y al pobre negaron la luz del día; miren como le muestran una escopeta para quitarle al pobre su marraqueta, miren como se empolvan los funcionarios para contar las hojas del calendario.
  • Solitario solo como luna esquiva, pa 'escupir mis penas me falta saliva la reseca el viento que siempre vigila, para sepultarme en su negra brisa.
  • Que vamos hacer con tanta plegaria sobre nosotros, hablando en todas las lenguas de gloria, de esto y lo otro, de infiernos y paraísos, de limbos y purgatorios, edenes de vida eterna arcángeles y demonios.
  • Que vamos hacer con tantos embajadores de Dioses, me salen a cada paso con sus colmillos feroces.
  • Miren como sonríen los presidentes cuando le hacen promesas al inocente, miren como le ofrecen al sindicato este mundo y el otro los candidatos, miren como redoblan los juramentos, pero después del voto, doble tormento.
  • Santiago del ochocientos, para poderte mirar tendré que ver los apuntes del archivo nacional. Te derrumbaron el cuerpo y tu alma salió a rodar, Santiago, penando estás.
  • El sol me mezquina las horas del día la noche me puebla todas mis orillas así voy rodando como el ave herida, me levanto, caigo, me paro enseguida.
  • Son tus ojos los que busco, no los encuentro. Son tus labios los que quiero ver sonreír pero ellos me son tan ingratos, pero ellos se burlan de mí.
  • Los pajarillos no cantan, no tienen donde anidar, ya les cortaron las ramas donde solían cantar, después cortarán el tronco y pondrán en su lugar una letrina y un bar.
  • Yo no sé por qué mi Dios le regala con largueza sombrero con tanta cinta a quien no tiene cabeza.
  • Yo no tomo la guitarra por conseguir un aplauso, yo canto la diferencia que hay de lo cierto a lo falso. De lo contrario, no canto.
  • Al pasito por las piedras cuidado con los juanetes, que aquí no ha nacido nadie con una estrella en la frente.
  • Miren como gestionan los secretarios las páginas amables de cada diario, miren como sonríen angelicales, miren como se olvidan que son mortales.
  • Cuando se muere la carne el alma busca su sitio adentro de una amapola o dentro de un pajarito.
  • Adónde está la alegría del Calicanto de ayer, se dice que un presidente lo recorría de a pie, no había ningún abismo entre el pueblo y su merced, el de hoy, no sé quién es.
  • Paso por un pueblo muerto se me nubla el corazón, aunque donde habita gente la muerte es mucho peor, enterraron la justicia, enterraron la razón, y arriba quemando el sol.
  • Discreto, fino y sencillo son joyas resplandecientes con las que el hombre que es hombre se luce decentemente.
  • Qué pena siente el alma cuando la suerte impía, se opone a los deseos que anhela el corazón.
  • Que vamos hacer con tantos y tantos predicadores. Unos se valen de libros, otros de bellas razones algunos de cuentos caros milagros y apariciones, de esqueletos y escorpiones.