El abuelo (novela)
Apariencia
| El abuelo | |||||||||||
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| Autor | Benito Pérez Galdós | ||||||||||
| Publicación | 1897 | ||||||||||
| País | España | ||||||||||
| Véase también | |||||||||||
El abuelo (1897) es una novela de Benito Pérez Galdós. Fue posteriormente adaptada para el teatro (1904).
Citas de la obra (novela y obra de teatro)
[editar | editar código]- «El dinero lo ganan [...] todos aquellos que con paciencia y fina observación van detrás de los que lo pierden».[1]
- «¿El mal... es el bien?».[2]
- «El rostro de ella es como una manzana, y el de él como pera de las de piel empañada y pecosa».[3]
- «Queremos ser burras, y salir a los prados a comer hierba».[4]
Sobre la obra
[editar | editar código]- «Cuando hace algunos meses me dijo Galdós que llevaba El abuelo a la escena, convertido en drama, sentí interiormente deseos de protestar, callando únicamente por respeto al maestro. Convertir una novela en drama es algo, para mí, cual desarmar una estatua, articulándola para que gesticule y bracee como una muñeca; trocar en movimiento falso y desordenado la olímpica serenidad del mármol inmortal (...) —¡Ah, el honor! Si fuese algo material, ¡cómo serviría para abonar los campos!". Al oírse esto, hubo una parte del público que parecía encabritarse, echarse atrás como herido por la audacia del golpe y con deseos de responder cayendo sobre el autor, pero fuimos muchos los que aclamamos el atrevimiento del genio. Creo, como Galdós, que lo único humano, verdadero e inmutable es el amor».[5]
- «El anciano siente con vehemencia el viejo culto de la propia sangre, el hondo impulso que movió a los antiguos a colocar en los altares el símbolo de la raza».[6]
- «La conclusión de El abuelo es que el bien puede nacer del mal. Sin el adulterio de Lucrecia ¿tendría el Conde el consuelo que le prodiga su nieta? Este final irónico y piadoso es la burla más acerba que se ha hecho del orgullo humano y de la temeraria ligereza con que fijamos la frontera entre el bien y el mal».[7]
- «Tal vez advierta la crítica detenida de El abuelo alguna lentitud en la marcha de la acción. Cierto; esta obra, como todas las comedias de Galdós descubren al novelista, que no se contenta con el rasgo característico, con la frase concisa, con la concentración dramática. Entre el género novelesco y el dramático creo yo ver una diferencia semejante a la que existe entre la brasa y la llama. La novela es más intensa, su calor más sostenido; el drama es más brillante, aunque su calor sea más efímero. Galdós no se contenta con esos resplandores... ahonda con detenimiento en el espíritu, analiza, amplifica, y esto, por fuerza, hace que la acción camine serena, sí, pero lenta. Esto no obstante, o a causa de esto, ¡cuántas bellezas de pensamiento, cuánta frase feliz, cuántos rasgos de honda observación psicológica esmaltan el curso sosegado de la acción!».[8]
- Francisco Fernández Villegas (Zeda)
Véase también
[editar | editar código]Referencias
[editar | editar código]- ↑ Dicho por el personaje el Conde. Escena V. p. 47
- ↑ Citado por Hernández (2013), p. 399. Dicho por don Pío en la Jornada I, Escena XVII, al final de la novela p. 423.
- ↑ Jornada I, Escena I, p. 4.
- ↑ Dicho por el personaje Dolly en la Jornada III, Escena I p. 150.
- ↑ En «El abuelo de Galdós», critica de la versión teatral en El Pueblo; Hernández (2013), pp. 398-400.
- ↑ Visión de Maeztu en Las dos nietas, texto publicado en El Universo (¿1904?). Citado por Hernández Cabrera (2013), p. 396.
- ↑ En "El triunfo de Galdós" publicado en el Heraldo de Madrid hacia 1904. Según Hernández (pág 399).
- ↑ En "El abuelo, drama en cinco actos de Benito Pérez Galdós", publicado en La Época (ca. 1904), y citado por Hernández (2013), p. 401.
Bibliografía
[editar | editar código]- Hernández Cabrera, Clara Eugenia (2013). «El Abuelo y la prensa de su época». Vol. 2: III Congreso Internacional Internacional de Estudios Galdosianos. Casamuseo Pérez Galdós
- Pérez Galdós, Benito (1897). El abuelo. Madrid, Est. Tip. de la Viuda é Hijos de Tello. En Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.