Buena fe
Apariencia
La buena fe es el gesto de «rectitud y honradez» o el «comportamiento adecuado a las expectativas de la otra parte».[1]
Citas
[editar | editar código]- «En amor, la bondad hace ingratos, la dulzura tiranos, y la buena fe pérfidos».[3]
- «¡Qué fácilmente la ambición se oculta bajo el nombre de vocación, de buena fe tal vez y engañándose a sí misma, cándida como es!».[8]
- «Quien de buena fe admira el mérito ajeno, no puede dejar de tener algo».[4]
- «Sentimos el corazón más ligero cuando aceptamos de buena fe nuestra ignorancia en cualquier dominio».[10]
- «Si la Iglesia católica hubiera buscado de buena fe la reducción del absurdo concepto de vicio, tentativa que corresponde al marqués de Sade, habría merecido cierta consideración [por parte del marqués]».[11]
Citas en verso
[editar | editar código]- «Después que te conocí
me cautivé,
y seso y saber perdí
en buena fe».[12]
En el Quijote de Cervantes
[editar | editar código]- «— A buena fe que no viene vestida de labradora, sino de garrida palaciega».[13]
- «Con esta buena fe, el buen capellán pidió al retor mandase dar los vestidos con que allí había entrado el licenciado; volvió a decir el retor que mirase lo que hacía, porque, sin duda alguna, el licenciado aún se estaba loco».[14]
- «Finalmente, el colmilludo jabalí quedó atravesado de las cuchillas de muchos venablos que se le pusieron delante; y, volviendo la cabeza don Quijote a los gritos de Sancho, que ya por ellos le había conocido, viole pendiente de la encina y la cabeza abajo, y al rucio junto a él, que no le desamparó en su calamidad; y dice Cide Hamete que pocas veces vio a Sancho Panza sin ver al rucio, ni al rucio sin ver a Sancho: tal era la amistad y buena fe que entre los dos se guardaban».[15].
- «Sancho Panza, que también tuvo a milagro la mejoría de su amo, le rogó que le diese a él lo que quedaba en la olla, que no era poca cantidad. Concedióselo don Quijote, y él, tomándola a dos manos, con buena fe y mejor talante, se la echó a pechos, y envasó bien poco menos que su amo».[16]
- «Tomóle la mano el canónigo, aunque las tenía atadas, y, debajo de su buena fe y palabra, le desenjaularon, de que él se alegró infinito y en grande manera de verse fuera de la jaula. Y lo primero que hizo fue estirarse todo el cuerpo, y luego se fue donde estaba Rocinante...».[17]
Referencias
[editar | editar código]- ↑ DRAE fe
- ↑ D. R. C. (1858), p. 35.
- ↑ D. R. C. (1858), p. 20.
- ↑ 4,0 4,1 Ortega (2013), pág?
- ↑ D. R. C. (1858), p. 35.
- ↑ D. R. C. (1858), p. 134.
- ↑ Ortega (2013), p. 1517.
- ↑ Hugo, Victor. Los miserables (1ª parte. Libro 1, capítulo 12). [requiere enlace de edición/traducción]
- ↑ D. R. C. (1858), p. 117.
- ↑ Bartra (1994), p. 147.
- ↑ En Traité de style. Albaigès, José María. Un siglo de citas, p. 428. Planeta (1997). ISBN 8423992543.
- ↑ Serranillas, canciones y decires. Menciones en GL.
- ↑ Capítulo XXI. "Donde se prosiguen las bodas de Camacho, con otros gustosos sucesos Segunda parte
- ↑ Capítulo Primero 2ª parte. "De lo que el cura y el barbero pasaron con don Quijote cerca de su enfermedad". en línea
- ↑ Capítulo XXXIV. "Que cuenta de la noticia que se tuvo de cómo se había de desencantar la sin par Dulcinea del Toboso, que es una de las aventuras más famosas deste libro", en línea
- ↑ Capítulo XVII. "Donde se prosiguen los innumerables trabajos que el bravo don Quijote y su buen escudero Sancho Panza pasaron en la venta que, por su mal, pensó que era castillo". gutenberg.org
- ↑ Capítulo XLIX. "Donde se trata del discreto coloquio que Sancho Panza tuvo con su señor don Quijote" en línea.
Véase también
[editar | editar código]Bibliografía
[editar | editar código]- D. R. C. (1858). Tesoro de la sabiduria de todos los siglos y paises: sentencias, pensamientos, máximas y dichos memorables de los sabios y hombres celebres. El Libro de Oro, Madrid. En Google Libros. Consultado el 20 de abril de 2020.
- Ortega, Arturo (2013). El gran libro de las frases célebres. Penguin Random House Grupo Editorial, México. ISBN 6073116314, 9786073116312. En Google Books.