Manuel Bartolomé Cossío

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Manuel Bartolomé Cossío
«La reforma legal sólo puede sostenerse y afianzarse sobre la reforma del corazón»
«La reforma legal sólo puede sostenerse y afianzarse sobre la reforma del corazón»
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Manuel Bartolomé Cossío (Haro, La Rioja, 22 de febrero de 1857-Collado Mediano, Madrid, 2 de septiembre de 1935) fue un pedagogo krausista e historiador del arte español. Dentro de la Institución Libre de Enseñanza, fue ahijado y alumno favorito de Francisco Giner de los Ríos y su inseparable compañero y su sucesor. Dejó un estudio monumental sobre la obra del Greco.​ Director del Museo Pedagógico Nacional y presidente de las Misiones Pedagógicas, fue quizá «la figura más eminente de la pedagogía española en el periodo de 1882 a 1935»,​ año de su muerte.[1]

Citas[editar]

  • «Clamamos a los cuatro vientos sin enemistad hacia nadie, ni contra los jesuitas, ni contra los masones, católicos, protestantes, ateos, sino contra los haraganes, sean republicanos, liberales, conservadores o carlistas, que por igual se encogen de hombros ante la educación del pueblo y los intereses culturales».[2]
    • Nota: Dicho en 1915.
  • «El mundo entero debe ser, desde el primer instante objeto de atención y materia de aprendizaje para el niño, como lo sigue siendo, más tarde para el hombre. Enseñarle a pensar en todo lo que le rodea y a hacer activas las facultades racionales es mostrarle el camino por donde se va al verdadero conocimiento, que sirve después para la vida. Educar antes que instruir ; hacer del niño, en vez de un almacén, un campo cultivable».
    • Fuente: Boletín de la Institución Libre de Enseñanza (pp. 153-154).[3]
  • «La reforma legal sólo puede sostenerse y afianzarse sobre la reforma del corazón».[4]
    • Nota: Dicho en 1900.

Citas sobre Manuel Bartolomé Cossío[editar]

  • «Cossío, como su amigo y maestro don Francisco Giner, era hombre de espíritu franciscano. Tendían, tanto el uno como el otro, en un país como el nuestro, áspero y de dogmatismos violentos, hacia una obra de paz. Ninguno de ellos tenía un sistema único y cerrado de filosofía o de pedagogía. Eran hombres más bien de una tendencia al sincretismo, que pensaban y querían aprovechar diversas teorías y principios en un sentido pragmatista».
  • «Para mí, por otra parte, y considerándolo como elogio, los hombres de la generación de Cossío y de otras posteriores que descollaron en la vida intelectual y artística, dentro de cauces parecidos, fueron hombres de una ingenuidad enorme, en un país de gente astuta, ya que no inteligente. Se dieron cuenta de muchas lacras y lacerías, pero juzgaron que había fórmulas generales o particulares para sanar de ellas. Creyeron en la Pedagogía, en la Ciencia, en el Arte. Creyeron incluso en la virtud de los cambios políticos. Acaso conocieron menos a los españoles o a cantidad de ellos.
    Su misma preparación, su misma formación moral, los aislaba, hasta cierto punto, de amplios sectores que, por su parte, tenían de ellos (o fingían tener) una idea falsa en absoluto».
  • «Sí, aquí está ya con sus ojos, las manos de molino en el cielo, fresca la mirada —recuerdo una marina crepuscular del Norte igual a Cossío; marina nubosa, noblemente colorida, con un barco encallado en la costa, agua y cielo trocados, en cuya revolución vigilaba, tranquilo, un lucero—. Se yergue, como un lirio doblado, con una agua nueva —tiene mucho Cossío de tierno vegetal y de rico mineral; pocos hombres me han parecido tan paisaje—. ¡Aquí está ya, dueño de la idea radiante, el ángel anunciador de la gran ala, cogido por un pie!».

Referencias[editar]

  1. Otero Urtaza, Eugenio M., Manuel Bartolomé Cossío: trayectoria vital de un educador(1994); portal CSIC. Página 41. [1]
  2. González Ruiz, Juan: «Don Francisco Giner de los Ríos: Un soñador para la escuela.» Cabás n.º 14; ISSN 1989-5909, páginas 1-15. Citado en línea: revista.muesca.es
  3. Boletín de la Institución Libre de Enseñanza. Año III, núm. 65 (31 octubre 1879); pp. 153-154. Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid.
  4. Carbonell Sebarroja, Jaume. Una antología pedagógica. Ministerio de Educación y Ciencia, 1985. ISBN 9788436912616. Página 11.
  5. «La muerte de don Manuel B. Cossío.» La Voz (entrevista de redacción a don Pío Baroja, Madrid, 2 de septiembre de 1935, p. 12 y reproducida en otros periódicos). En línea: [2]
  6. Caro Baroja, Julio: «El hombre y el educador que fue Cossío.» En: VV. AA. Un educador para un pueblo, Prólogo, Madrid, UNED, 1987. Citado en línea: [3]
  7. Otero Urtaza, Eugenio M. Bartolomé Cossío. Pensamiento pedagógico y acción educativa. Ministerio de Educación y Ciencia, 1994. ISBN 9788436925343. Página 55.

Bibliografía[editar]

  • Álvarez Santullano, Luis: El pensamiento vivo de Cossío, Buenos Aires, Editorial Losada, 1946.
  • Jiménez-Landi, Antonio: Manuel B. Cossío. Una vida ejemplar (1857-1935), Alicante, Instituto de Cultura Juan Gil-Albert, 1989.
  • Jiménez-Landi, Antonio: Semblanza humana de Manuel B. Cossío, Santander, Taller de Artes Gráficas de Gonzalo Bedía, 1984.
  • Xirau Palau, Joaquín: Manuel B. Cossío y la educación en España Colegio de México, 1945. [4]