Castilla

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Castilla es una región de la Península Ibérica, actualmente dividida entre varias comunidades autónomas de España.

Escudo de Mélida.svg

Citas[editar]

"Está lejos el mar de estas campiñas llanas, rasas, yermas, polvorientas; de estos barrancales pedregosos; de estos terrazgos rojizos, en que los aluviones torrenciales han abierto hondas mellas"
"Sólo ponzosas charcas sobre el ardoso suelo tienes, Castilla, que mojen esos labios sedientos. Que el mar te dejó olvidada y lejos de ti corrieron las blandas aguas que traen las plantas cien semilleros." Rosalía de Castro - La mañana en los campos de La Alcarria
  • "Ancha es Castilla"
    • Dicho popular.
  • "Tú, tierra de Castilla muy desgraciada y maldita eres, al sufrir, que un tan noble reino como eres, sea gobernado por quienes no te tienen amor"
    • Texto aparecido en pasquines colocados a la puerta de las Iglesias al comienzo de las Comunidades de Castilla en el siglo XVI.
  • "Por este lado se va a Panamá, a ser pobres, por este otro al Perú, a ser ricos; escoja el que fuere buen castellano lo que más bien le estuviere"
  • "Un Viriato tuvo Lusitania; un César Roma; un Aníbal Cartago; un Alejandro Grecia; un Conde Fernán González Castilla; un Cid Valencia; un Gonzalo Fernández Andalucía; un Diego García de Paredes Extremadura; un Garci Pérez de Vargas Jerez; un Garcilaso Toledo; un don Manuel de León Sevilla, cuya leción de sus valerosos hechos puede entretener, enseñar, deleitar y admirar a los más altos ingenios que los leyeren."
  • "Porque quiero que sepan vuesas mercedes que las señoras de Aragón, aunque son tan principales, no son tan puntuosas y levantadas como las señoras castellanas; con más llaneza tratan con las gentes."
  • "Acaeció, pues, que yendo don Quijote con el aplauso que se ha dicho, un castellano que leyó el rétulo de las espaldas, alzó la voz, diciendo: —¡Válgate el diablo por don Quijote de la Mancha! ¿Cómo que hasta aquí has llegado sin haberte muerto los infinitos palos que tienes a cuestas? Tú eres loco, y si lo fueras a solas y dentro de las puertas de tu locura, fuera menos mal; pero tienes propiedad de volver locos y mentecatos a cuantos te tratan y comunican; si no, mírenlo por estos señores que te acompañan. Vuélvete, mentecato, a tu casa, y mira por tu hacienda, por tu mujer y tus hijos, y déjate destas vaciedades que te carcomen el seso y te desnatan el entendimiento."
  • "—Ahora dime, ¿nunca se ha tratado de adobar el mundo?
—Sí, cada día lo tratan los necios.
—¿Por qué necios?
—Porque es tan imposible como concertar a Castilla y descomponer a Aragón. ¿Quién podrá recabar que unos no tengan nepotes, y otros privados, que los franceses no sean tiranos, los ingleses tan feos en el alma cuan hermosos en el cuerpo, los españoles soberbios y los ginoveses, etc.?"
  • [...] No sólo se les alteraban los ojos en orden a la calidad, sino a la cantidad y figura de los objetos. Y de suerte que a unos todas las cosas les parecían grandes, y más las propias, a lo castellano; a otros todo les parecía poco, gente de mal contentar. [...]"
  • "[...] —¿Y dónde van a parar tantos buenos?
—¿Dónde? Los valientes a Extremadura y la Mancha, los buenos ingenios a Portugal, los cuerdos a Aragón, los hombres de bien a Castilla, las discretas a Toledo, las hermosas a Granada, los bellos decidores a Sevilla, los varones eminentes a Córdoba, los generosos a Castilla la Nueva, las mujeres honestas y recatadas a Cataluña, y todo lo lucido a parar en la Corte.

[...]"

  • "[...] —Éste, sin más ver, es italiano.
De un desvanecido, inglés; de un desmazalado, alemán; de un sencillo, vizcaíno; de un altivo, castellano; de un cuitado, gallego; de un bárbaro, catalán; de un poca cosa, valenciano; de un alborotado alborotador, mallorquín; de un desdichado, sardo; de un tozudo, aragonés; de un crédulo, francés; de un encantado, danao; y así de todos los otros. No sólo la nación, pero el estado y el empleo adevinaba. [...]"
  • "[...] En suma, él era castellano en lo sustancial, aragonés en lo cuerdo, portugués en lo juicioso, y todo español en ser hombre de mucha sustancia. [...]"
  • "¡No se ve un real de a ocho en toda Castilla!
  • - Conde: ¿Perderme? No,
que los hombres como yo
tienen mucho que perder,
y ha de perderse Castilla
antes que yo.
  • -Diego: ¡Esa sangre alborotada
que ya en tus venas revienta,
que ya por tus ojos salta,
es la que me dio Castilla,
[...]
  • -Diego: ¡Ah, Castilla! ¿A qué has llegado?
[...]
  • Rey: En Castilla hay tantos buenos,
que puedo en su confianza
mi justicia y me esperanza
fiarle al que vale menos.


  • Por más sazonadas y aún más sabrosas tengo yo las cecinas de La Montaña, que no las de Castilla, porque en la Montaña son las yerbas más delicadas, las aguas más delgadas, las tierras más frías y los animales más sanos, y los aires más sutiles. Que sea mejor tierra la Montaña, que no Castilla, paresce claro, en que los vinos que van de acá allá son más finos y los hombres que vienen de allá se tornan más maliciosos; de manera que allá les mejoramos los vinos y ellos acá nos empeoran los hombres.
  • Bien estoy yo con lo que decía Diego López de Haro: es a saber, que para ser uno buen hombre, había de ser nascido en la Montaña y traspuesto en Castilla;(….) A los que somos montañeses no nos pueden negar los castellanos que cuando España se perdió, no se hayan salvado en solas las montañas todos los hombres buenos, y que después acá no hayan salido de allí todos los nobles. Decía el buen Íñigo López de Santillana que en esta nuestra España que era peregrino, o muy nuevo, el linage que en la Montaña no tenía solar conoscido.
  • Y a dar testimonio de que no se pueden conocer los libros de Milá sin conocer la tierra catalana, he venido yo, el último de sus discípulos, aunque el primero de su confianza, castellano de la más vieja Castilla, de la Montaña de Santander como ahora decimos, de la Montaña de Burgos como decían nuestros antepasados, hijo de la espesa sierra que guarda en sus humildes peñascales la cuna del histórico río que a toda la península da nombre.
  • "[...] No puede ver el mar la solitaria y melancólica Castilla. Está lejos el mar de estas campiñas llanas, rasas, yermas, polvorientas; de estos barrancales pedregosos; de estos terrazgos rojizos, en que los aluviones torrenciales han abierto hondas mellas; de estas quiebras aceradas y abruptas de las montañas; de estos mansos alcores y terreros, desde donde se divisa un caminito que va en zigzags hasta un riachuelo. Las auras marinas no llegan hasta estos poblados pardos, de casuchas deleznables, que tienen un bosquecillo de chopos junto al ejido. Desde la ventanita de este sobrado, en lo alto de la casa, no se ve la extensión azul y vagorosa: se columbra allá en una colina una ermita con los cipreses rígidos, negros, a los lados, que destacan sobre el cielo límpido. A esta olmeda, que se abre a la salida de la vieja ciudad, no llega el rumor rítmico y ronco del oleaje: llega en el silencio de la mañana, en la paz azul de mediodía, el cacareo metálico, largo, de un gallo, el golpear sobre el yunque de una herrería. Estos labriegos secos, de faces polvorientas, cetrinas, no contemplan el mar: ven la llanada de las mieses; miran, sin verla, la largura monótona de los surcos en los bancales. Estás viejecitas de luto, con sus manos pajizas, sarmentosas, no encienden, cuando llega el crepúsculo, una luz ante la imagen de la Virgen que vela por los que salen en las barcas: van por las callejas pinas y tortuosas a las novenas, miran al cielo en los días borrascosos y piden, juntando sus manos, no que se aplaquen las olas, sino que las nubes no despidan granizos asoladores.No puede ver el mar la vieja Castilla: Castilla, con sus vetustas ciudades, sus catedrales, sus conventos, sus callejuelas llenas de mercaderes, sus jardines encerrados en los palacios, sus torres con chapiteles de pizarra, sus caminos amarillentos y sinuosos, sus fonditas destartaladas, sus hidalgos que no hacen nada, sus muchachas que van a pasear a las estaciones, sus clérigos con los balandranes verdosos, sus abogados –muchos abogados, infinitos abogados- que todo lo sutilizan, enredan y confunden. Puesto que desde esta ventanita del sobrado no se puede ver el mar, dejad que aquí, en la vieja ciudad castellana, evoquemos el mar. Todo está en silencio: allá en una era del pueblo se levanta una tenue polvareda; luego, más lejos, aparece la sierra baja, hosca, sin árboles, sin viviendas. ¿Cómo es el mar? ¿Qué dice el mar? ¿Qué se hace en el mar? [...]"


  • "... Delante de mí, sentado a esta mesa con pegajoso mantel de hule, en el diminuto comedor de paredes rebozadas con cal azul, hay un señor silencioso y grave. Yo lo observo. Su cabeza es enérgica, redonda, fuerte, trasquilada al rape; muestra en su gesto y en sus ademanes como un desdén altivo, como un enojo reprimido hacia esta comida sórdida e indigesta que, poco a poco, con lentitud desesperante, nos van sirviendo. Yo sé que es el presidente del Círculo Industrial de Madrid; yo le reputo por uno de esos hombres más enérgicos y emprendedores de la España laboriosa. Y su figura, en este ambiente de inercia, de renunciamiento, de ininteligencia, marca un contraste inevitable entre las dos Españas. [...] Llegan los postres. Este silencio tétrico en este casón vetusto –antiguo convento- , después de esta comida intragable, me apesumbra y enerva. - ¡Qué diferencia –exclamo- entre estos pueblos inactivos de la meseta y los pueblos rientes y vivos de Levante! Entonces mi compañero, que ha callado, como yo, durante toda la comida, me mira fijamente, como asombrado de que haya quien hable así en Torrijos, y replica con voz lenta y enérgica: - ¡Cómo que son dos nacionalidades distintas y antagónicas! Levante es una región que se ha desenvuelto y ha progresado por su propia vitalidad interna, mientras que el Centro permanece inmóvil, rutinario, cerrado al progreso, lo mismo ahora que hace cuatro siglos... Observe usted los detalles de la vida doméstica; vea usted los procedimientos agrícolas; estudie usted las costumbres del pueblo... En todas partes, en todos los momentos, en lo grande y en lo pequeño, las diferencias entre los españoles del Centro y los de las costas saltan a la vista. Yo soy del Centro, y sin embargo, lo reconozco sinceramente. El problema catalanista, en el fondo, no es más que la lucha de un pueblo fuerte y animoso con otro pueblo débil y pobre, al cual se encuentra unido por vínculos acaso transitorios... Hemos callado. Y yo pensaba que todos los esfuerzos por la generación de un pueblo próspero serán inútiles mientras estos campos no tengan agua, mientras estas tierras paniegas no sean abonadas, mientras no desaparezca el sistema de eriazos y barbechos, mientras las máquinas no realicen pronta y esmeradadamente el trabajo de las industrias anexas. [...]"
    • Azorín, Antonio Azorín, El Globo, 10/2/1903
  • [...] La Mancha es de un color
que no puedo explicar:
mitad magia, mitad desolación.

[...]

  • "Que Tajo y Duero, aunque nunca se hayan visto ni nayan mejido sus aguas caudales, son hermanos. Gredos, desde su lecho de nieve, los contempla con amor de siglos"
  • "Salamanca, Salamanca, renaciente maravilla, académica palanca de mi visión de Castilla"
  • "Si el cielo de Castilla es alto es porque lo habrán levantado los campesinos de tanto mirarlo".
  • "Tengo dos pequeñas patrias regionales , Vasconia y Castilla, considerando Castilla, Castilla la Vieja. Todas mis aspiraciones literarias proceden de Vasconia o de Castilla. Yo no podría escribir una novela gallega o catalana. Entre vascos y castellanos me gustaría tener mis lectores. Los demás españoles me interesan menos; los españoles de América y los americanos no me interesan nada.
  • “Los catalanes, los gallegos y los vascos serían anti-españoles si quisieran imponer su modo de hablar a la gente de Castilla; pero son patriotas cuando aman su lengua y no se avienen a cambiarla por otra. Nosotros comprendemos que a un gallego, a un vasco o a un catalán que no quiera ser español se le llame separatista; pero yo pregunto cómo debe llamársele a un gallego que no quiera ser gallego, a un vasco que no quiera ser vasco, a un catalán que no quiera ser catalán. Estoy seguro de que en Castilla, a estos compatriotas les llaman "buenos españoles", "modelo de patriotas", cuando en realidad son traidores a sí mismos y a la tierra que les dio el ser. ¡Estos si que son separatistas!”.
  • "El verdadero castellano es indomable, no le reduce ni el frío ni el calor ni el hambre ni la tortura, ni la paz ni la guerra, es altivo y libre bajo una apariencia humilde y sencilla; y desde remotas épocas, mientras otros pueblos y razas de la historia vivían en la servidumbre, él sólo impera por la generosidad y el heroismo. Antes morir que entregarse. Fue aventurero e independiente, con orgullo y dignidad de su pobreza llega a mendigante, pero no a esclavo. En cambio se rindió siempre al que le llamó amigo."
  • "Castilla no ha impuesto su lengua, la lengua de España central. El castellano ha triunfado por la superioridad de sus grandes escritores frente a los de las otras regiones."
  • "La región que más me ha emocionado, sin hacer literatura porque yo jamás hago literatura pintando- es Castilla. Hay en Castilla una conmovedora melancolía. Las cosas adquieren allí un vigor extraordinario. Una figura en pie en aquella gran planicie toma las proporciones de un coloso."

José Ortega y Gasset[editar]

  • "España fue una espada cuyo puño estaba en Castilla y la punta en todas partes"
  • "Castilla se vuelve suspicaz, angosta, sórdida, no se ocupa en potenciar la vida de las otras regiones -Cataluña, Vasconia, Galicia-; celosa de ellas, las abandona a sí mismas, y empieza a no enterarse de lo que pasa en ellas".
  • "Hay razones para ir sospechando que, en general, sólo cabezas castellanas tienen órganos adecuados para percibir el gran problema de la España integral".
  • “Porque no se le dé vueltas: España es una cosa hecha por Castilla, y hay razones para ir sospechando que, en general, sólo cabezas castellanas tienen órganos adecuados para percibir el gran problema de la España integral”.
  • “Castilla ha hecho a España y Castilla la ha deshecho”.
  • "Desde un principio se advierte que Castilla sabe mandar. No hay más que ver la energía con que acierta a mandarse a sí misma. Ser emperador de sí mismo es la primera condición para imperar a los demás."
    • La España Invertebrada

En la poesía[editar]

  • [...] Créeme, Juana, y llámate juanilla;
mira que la mejor parte de España
pudiendo Casta, se llamó Castilla.
  • Tem o Tarragonês, que se fez claro
Sujeitando Parténope inquieta;
O Navarro, as Astúrias, que reparo
Já foram contra a gente Mahometa;
Tem o Galego cauto, e o grande e raro
Castelhano, a quem fez o seu Planeta
Restituidor de Espanha e senhor dela,
Bétis, Lião, Granada, com Castela.
    • Traducción en verso castellano por el Conde de Cheste; entre corchetes traducción literal:
"Tiene al Tarraconés, que se hace claro
Sujetando á Parténope la inquieta:
Al Navarro, al Asturio que reparo
Fuera ya contra el bárbaro Mahometa:
Tiene al cáuto Gallego, al grande y raro
Castellano, á quien hizo su planeta
Que á España unificára, siendo silla, [restituidor de España y señor de ella,]
De Granada y Leon, Murcia y Castilla." [Betis, León, Granada, con Castilla.]


  • Sola, sola enmig dels camps,
terra endins, ampla és Castella.
I està trista, que sols ella
no pot veure els mars llunyans.
Parleu-li del mar, germans!
    • Traducción:
Sola, en medio de los campos,
tierra adentro, ancha es Castilla.
Y está triste: sólo ella
no ve los mares lejanos.
¡Habladle del mar, hermanos!


  • [...]Madre Vizcaya, voy desde tus brazos
verdes, jugosos, a Castilla enjuta,
donde fieles me aguardan los abrazos
de costumbre, que el hombre no disfruta
de libertad si no es preso en los lazos
de amor, compañero de la ruta.


  • Tú me levantas, tierra de Castilla,
en la rugosa palma de tu mano,
al cielo que te enciende y te refresca,
al cielo, tu amo,
Tierra nervuda, enjuta, despejada,
madre de corazones y de brazos,
toma el presente en ti viejos colores
del noble antaño.
Con la pradera cóncava del cielo
lindan en torno tus desnudos campos,
tiene en ti cuna el sol y en ti sepulcro
y en ti santuario.
Es todo cima tu extensión redonda
y en ti me siento al cielo levantado,
aire de cumbre es el que se respira
aquí, en tus páramos.
¡Ara gigante, tierra castellana,
a ese tu aire soltaré mis cantos,
si te son dignos bajarán al mundo
desde lo alto!
  • [...]
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
[...]
"[...] El Duero cruza el corazón de roble / de Iberia y de Castilla. ¡Oh tierra triste y noble, / la de los altos llanos y yermos y roquedas,[...]"
  • [...] El Duero cruza el corazón de roble
de Iberia y de Castilla. ¡Oh tierra triste y noble,
la de los altos llanos y yermos y roquedas,
de campos sin arados, regatos ni arboledas;
decrépitas ciudades, caminos sin mesones,
y atónitos palurdos sin danzas ni canciones
que aún van, abandonando el mortecino hogar,
como tus largos ríos, Castilla, hacia la mar!
Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora.
¿Espera, duerme o sueña? ¿La sangre derramada
recuerda, cuando tuvo la fiebre de la espada?
Todo se mueve, fluye, discurre, corre o gira;
cambian la mar y el monte y el ojo que los mira.
¿Pasó? Sobre sus campos aún el fantasma yerra
de un pueblo que ponía a Dios sobre la guerra.
La madre en otro tiempo fecunda en capitanes,
madrastra es hoy apenas de humildes ganapanes.
Castilla no es aquella tan generosa un día,
cuando Mio Cid Rodrigo el de Vivar volvía,
ufano de su nueva fortuna, y su opulencia,
a regalar a Alfonso los huertos de Valencia;
o que, tras la aventura que acreditó sus bríos,
pedía la conquista de los inmensos ríos
indianos a la corte, la madre de soldados,
guerreros y adalides que han de tornar, cargados
de plata y oro, a España, en regios galeones,
para la presa cuervos, para la lid leones.
Filósofos nutridos de sopa de convento
contemplan impasibles el amplio firmamento;
y se les llega en sueños, como un rumor distante,
clamor de mercaderes de muelles de Levante,
no acudirán siquiera a preguntar: ¿qué pasa?
Y ya la guerra ha abierto las puertas de su casa.
Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus harapos desprecia cuanto ignora.
[...]
  • [...]¡Oh tierra ingrata y fuerte, tierra mía!
¡Castilla, tus decrépitas ciudades!
¡La agria melancolía
que puebla tus sombrías soledades!
¡Castilla varonil, adusta tierra.
Castilla del desdén contra la suerte,
Castilla del dolor y de la guerra,
tierra inmortal, Castilla de la muerte! [...]


"[...]encinas de Extremadura, / de Castilla, que hizo a España, [...]"
  • [...]encinas de Extremadura,
de Castilla, que hizo a España,
  • [...]—yo tuve patria, donde corre el Duero
por entre grises peñas,
y fantasmas de viejos encinares,
allá en Castilla, mística y guerrera,
Castilla la gentil, humilde y brava,
Castilla del desdén y de la fuerza—, [...]
  • Antonio Machado
  • Campos de Castilla,En estos campos de la tierra mía, CXXV.
  • Con este libro de melancolía
toda Castilla a mi rincón me llega;
Castilla la gentil y la bravía
la parda y la manchega.
¡Castilla, España de los largos ríos
que el mar no ha visto y corre hacia los mares;
Castilla de los páramos sombríos,
Castilla de los negros encinares!
Labriegos transmarinos y pastores
trashumantes —arados y merinos—,
labriegos con talante de señores,
pastores de color de los caminos.
Castilla de grisientos peñascales,
pelados serrijones,
barbechos y trigales,
malezas y cambrones.
Castilla azafranada y polvorienta,
sin montes, de arreboles purpurinos.
Castilla visionaria y soñolienta
de llanuras, viñedos y molinos.
Castilla —hidalgos de semblante enjuto,
rudos jaques y orondos bodegueros—,
Castilla —trajinantes y arrieros
de ojos inquietos, de mirar astuto—,
mendigos rezadores,
y frailes pordioseros,
boteros, tejedores,
arcadores, perailes, chicarreros,
lechuzos y rufianes,
fulleros y truhanes,
caciques y tahúres y logreros. [...]:
  • Antonio Machado
  • Campos de Castilla, Desde mi rincón, Elogios, Al libro Castilla, del maestro “Azorín”,

con motivos del mismo.

  • [...]Llevó del monte dureza,
calma le dio el océano
y grandeza;
y de un pueblo americano
donde florece la hombría
nos trae la fe y la alegría
que ha perdido el castellano. [...]


  • "En Navarra y Aragón
no hay quien tribute un real;
Cataluña y Portugal
son de la misma opinión
sólo Castilla y León
y el noble pueblo andaluz
llevan a cuesta la cruz.
Católica Majestad
ten de nosotros piedad
pues no te sirven los otros
así como nosotros."
  • Francisco de Quevedo, s. XVII
  • Otras versiones cambian el primer verso por "En Valencia y Aragón", y el sexto por "y el noble reino andaluz".
  • II
La hermosa tierra de España,
adusta, fina y guerrera
Castilla, de largos ríos,
tiene un puñado de sierras
entre Soria y Burgos como
reductos de fortaleza,
como yelmos crestonados,
y Urbión es una cimera.
  • "¿Quien hablaba aquí de guerras?
¿Aún nuestra memoria brilla?
¿Aún al nombre de Castilla
tiembla de pavor la Tierra?"
  • [...] Diríais, de todos modos
nada aquí será mancilla,
que al fin es patria Castilla
de Vándalos y de Godos.
Aquí no lo han de tachar,
porque ese pueblo insensato
tomará sobre barato
lo que le queramos dar.
No hacen falta aquí decoros,
ni lealtad, ni nobleza,
cualquier traición es proeza
en esta tierra de moros.
Mas olvidasteis, señores,
que en el pueblo castellano
nunca faltará un villano
para llamaros traidores.
Ahora llevadme al tormento:
allí el secreto que abrigo
morirá a un tiempo conmigo.
  • Castellanos de Castilla,
tratad bien a los gallegos;
cuando van, van como rosas;
cuando vuelven, como negros.
[...]
A Castilla fue por pan
y jaramagos le dieron,
diéronle hiel por bebida,
penitas por alimento.
Diéronle, en fin, cuanto amargo
tiene la vida en su seno...
¡Castellanos, castellanos
tenéis corazón de hierro!
[...]
Permita Dios, castellanos,
castellanos que aborrezco,
que antes los gallegos mueran
que ir a pediros sustento.
Tan mal corazón tenéis,
secos hijos del desierto,
que si amargo pan os ganan
lo dais envuelto en veneno.
[...]
¡Castellanos de Castilla,
tenéis corazón de acero,
como peña el alma dura
y sin entrañas el pecho!
En tronos de paja erguidos,
sin fundamento, soberbios,
aún pensáis que vuestros hijos
para serviros nacieron.
Y nunca tan torpe idea,
tan criminal pensamiento,
cupo en cabezas más faustas
ni en más fastuos sentimientos.
Que Castilla y castellanos,
todos en montón revueltos,
no valen lo que una brizna
de nuestros campos tan frescos.
Sólo ponzosas charcas
sobre el ardoso suelo
tienes, Castilla, que mojen
esos labios sedientos.
Que el mar te dejó olvidada
y lejos de ti corrieron
las blandas aguas que traen
las plantas cien semilleros.
Ni árboles que te den sombra,
ni sombra que preste aliento...
llanura y siempre llanura,
desierto y siempre desierto...
Eso te tocó, cuitada,
por herencia de universo,
¡miserable fanfarrona!...
triste herencia fue por cierto.
En verdad que no hay, Castilla,
nada como tú tan feo,
que mejor aún que Castilla
valiera decir infierno.
¿Por qué fuiste, mi bien?
¡Nunca tal hubieras hecho!
¡Trocar campiñas floridas
por triste campos sin riego!
Trocar las fuentes más claras,
ríos tan murmuraderos,
por seco polvo que nunca
mojan lágrimas del cielo
[...]
  • "[...]
El ciego Sol, la sed, la fatiga.
Por la terrible estepa castellana,
al destierro, con doce de los suyos
-polvo, sudor y hierro, el Cid cabalga.
[...]
  • Lleno de susto un pobre cabecilla
leyendo estaba en oficial gaceta,
cómo ya no hay lugar que no someta
el poder invencible de Castilla. [...]
    • Andrés Bello, Dios me tenga en gloria (A la falsa noticia de la muerte de Mac-Gregor)
  • Rómpase ya la mísera flautilla,
que entonando de amor tiernos cantares,
si no aplacó su voz soberbios mares,
supo alegrar los campos de Castilla.
En son festivo el Tormes a su orilla
sonar la oyó sin sustos ni pesares,
y hora escucha sus quejas Manzanares,
y el llanto ve correr por mi mejilla.
Mas si cantar de aquélla sólo sabe,
que ya no osa nombrar el labio mío,
la belleza gentil, los garzos ojos;
como mi dicha y mi esperanza, acabe
y envueltos con mis lágrimas el río
lance al Tajo profundo sus despojos.
"...en Villalar ajustician
a quien justicia pidiera..."
Luis López Alvárez
  • "Mil quinientos veintiuno,
Y en Abril para más señas,
En Villalar ajustician
A quien justicia pidiera.
Malditos todos aquellos
Que firmaron la sentencia,
Malditos todos aquellos
Los que ajusticiar quisieran
Al que luchó por el pueblo
Y perdió tan justa guerra.
Desde entonces ya Castilla
No se ha vuelto a levantar,
En manos de rey bastardo
O de regente falaz.
Siempre añorando una Junta
O esperando un capitán. [...]"
  • Viva Castilla
tierra de fama
y viva la Mancha
por bonita y llana
    • Jota de Manzanares

Refranes españoles y castellanos[editar]

  • "Ancha es Castilla"
    • Voz con que se alienta uno a sí mismo o anima a otros para obrar libre y desembarazosamente.
  • "Por agarrar una silla, el político promete villas y Castilla"
  • "Ebro traidor que naces en Castilla y riegas Aragón".
  • "Los castellanos tienen más lengua que manos"
  • "Gente castellana, gente sana"
  • "Lo que quiere Castilla: llover de noche y sol de día"

Véase también[editar]