Natacha Seseña

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Natacha Seseña
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Natacha Seseña (Madrid, 10 de julio de 1931-ibidem, 31 de octubre de 2011) fue una historiadora del arte e investigadora española especializada en el estudio de la alfarería tradicional y la cerámica histórica. Miembro fundador de la Academia Internacional de Cerámica de Ginebra y académica de la de San Fernando. En 2005 se le otorgó la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.

Citas[editar]

  • «Buscas, bien lo sé, un paisaje perfecto de armonía para plantar una pirámide de tirante geometría en una ciudad que ya no es. Buscas y quieres, bien lo sé, hacerme donación de tal prodigio y no ves, que no ves que ya no ves».[1]
  • «Cuando una vez terminada la Segunda Guerra Mundial, la embajada británica mandaba folletos a nuestra casa informando de las atrocidades de los nazis contra los judíos, gitanos y resistentes, yo los leí y vi fotos que me espeluznaron para siempre. Otro recuerdo para mi cambio de “ideología”».[2]
  • «El lugar de la mujer en la sociedad constituyó un tema candente a lo largo del siglo XVIII. La “mujer guardada” fue lema de los siglos XVI y XVII, reflejado en libros de moral, en devocionarios y en la literatura, como lo fueron el ‘honor’ y la ‘casa’, dos conceptos por los que España fue conocida en el mundo como ‘diferente’».
  • «En conversaciones con mi hermano Santos siempre hemos pensado que la etiqueta que une a todos los movimientos no conservadores de este país, de los liberales a los anarquistas, es el anticlericalismo. El anticlericalismo es, por encima de cualquier otra, la ideología popular más extendida en España desde la primera República de 1873 hasta 1936. De estos individuos se nutre la masonería y los diferentes partidos radicales del siglo XIX y principios del XX, como el de Lerroux, furibundo anticlerical en su juventud barcelonesa».[3]
  • «Este es un país [España] que no conserva e incluso con frecuencia improvisa o adultera sus tradiciones. Es además un país que por razones históricas poco ha valorado el trabajo manual».[4]
  • «La historia de la humanidad, desde la Prehistoria hasta nuestros días, puede elaborarse a través de la contemplación y estudio de las labores cerámicas. En España, esta historia, es brillantísima».[5]
  • «Lo único que deseo es incrustar mis vivencias de niña en la historia terrible de aquella maldita guerra. “Una guerra civil no es una guerra sino una enfermedad. El enemigo es interior. Lucha contra sí mismo.” como dijo Antoine de Saint-Exupéry. Fue un ciclo de odio y recelo mutuos. Fue un proceso genocida organizado que como dice Julián Casanova, hay que equilibrar porque la desmemoria, el tiempo, y el ritmo de la posguerra y transición, ocultaron la historiografía de esos años».[6]
  • «Todo se lo debemos a los árabes, que al llegar aquí ya habían aprendido en China la técnica. Aquí hubo muchos moriscos que pusieron alfares, que luego se fueron transmitiendo... Recorrí Castilla con mi Seiscientos buscando alfares, y fui la primera que los estudió con enfoque etno-histórico. Después vinieron los científicos alemanes Rüdiger Vossen, director del Museo de Hamburgo, y Wulf Köpke, y me contrataron para ir con ellos por todos los alfares andaluces».[7]

Citas sobre Natacha Seseña[editar]

  • «No se nace poeta, como no se nace tuberculoso (...). Natacha Seseña, cuya predisposición a la lírica vengo yo observando desde hace mucho tiempo, no tomó las debidas precauciones (...). Por un pudor que está justificado tanto en tuberculosos como en poetas, trató de ocultarlo durante años (...). Pero el tiempo, ese falso curandero, no hizo más que agudizar el mal, y al fin no tuvo más remedio que hacerlo público».
  • «Lírica y pícara, impetuosa y melancólica, sentimental con pavor a la sensiblería, Natacha se dejó infectar por los mejores males de un siglo en el que mujeres como ella hablaron en voz alta, sin querer callar, dejando para el tiempo de hoy un eco de civilidad y cordura que ojalá nunca deje de oírse».

Referencias[editar]