La violación de Lucrecia

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La violación de Lucrecia
The Rape of Lucrece (Shakespeare). Pintura de Henry Corbould y grabado por Charles Rolls.
The Rape of Lucrece (Shakespeare). Pintura de Henry Corbould y grabado por Charles Rolls.
Título original The Rape of Lucrece
Autor William Shakespeare
Publicación 1594 (hace 426 años)
Idioma Inglés
Género Narrativa poética
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La violación de Lucrecia (en inglés: The Rape of Lucrece) es un poema narrativo compuesto por William Shakespeare publicado por primera vez en 1594.

Citas[editar]

E[editar]

  • «El afán humano aspira, sobre todo, a mantener la existencia con honor, bienestar y contento hasta su fin; y en alas de tal deseo, luchamos con tantos escollos, que exponemos un bien por todos o todos los bienes por uno».[1]
    • Fuente: Est. 21.
  • «El ansia de vencer tiende incansablemente a la victoria, y cuando un gran tesoro es el precio que se aguarda, aunque lleve consigo la muerte, la muerte no se toma en cuenta».[1]
    • Fuente: Est. 19.
  • «El cuervo puede bañar en un pantano sus alas negras como el carbón, y emprender su vuelo, sin que el fango de aquellas se distinga; pero si el cisne, blanco como la nieve, quiere hacer lo propio, la mancha lucirá sobre sus plumas de plata. Los pobres vasallos son una noche oscura; los reyes un día espléndido. Los mosquitos vuelan por donde quiera sin dejarse ver; las águilas atraen todas las miradas».[1]
    • Fuente: Est. 145.
  • «El hielo de la timidez se disuelve al fuego del amor».[1]
    • Fuente: Est. 51.
  • «El honor y la belleza bajo la guarda del propio favorecido, poca resistencia ofrecen contra un mundo de asechanzas».[1]
    • Fuente: Est. 4.
  • «El verdadero dolor es pueril e irritable como un niño, que, desde el instante en que se encapricha, no se satisface con nada».[1]
    • Fuente: Est. 157.
  • «El oir, es causa frecuente de las seducciones del corazón humano».[1]
    • Fuente: Est. 6.
  • «En nuestros locos intentos, renunciamos a lo que somos por lo que esperamos ser, y esta torpe, ambiciosa fiebre de poseerlo todo, nos atormenta tanto con la deficiencia de lo que tenemos, que no nos cuidamos de lo poseido, y solo por falta de razón, reducimos a nada lo que queremos aumentar».[1]
    • Fuente: Est. 22.
  • «En tanto que rige la fuerza, el ánsia lucha con los atractivos que le brindan satisfacción; pero al rendirse la potencia, la rebelde culpable implora merced».[1]
    • Fuente: Est. 102.

L[editar]

Portada de la edición de 1616.
  • «La aflicción ama los sones melancólicos que tienen pausas de llanto».[1]
    • Fuente: Est. 161.
  • «La falta ignorada es como un pensamiento sin realizar».[1]
    • Fuente: Est. 76.
  • «La villanía, envuelta en las sombras de la ciega noche, es tanto más tiránica cuanto más invisible».[1]
    • Fuente: Est. 97.
  • «Las almas tristes sufren mortalmente en jovial compañía; el dolor prefiere, sobre todo, la sociedad del dolor. El verdadero pesar siempre halla marcado alivio cuando se pone en contacto con otro pesar análogo».[1]
    • Fuente: Est. 159.
  • «Las penas de muy atrás, no las recientes, son las que se suavizan; el trascurso del tiempo mitiga las primeras; las segundas, violentas, parodian al nadador inhábil que zambulle sin parar y con esfuerzos desmedidos se ahoga por falta de destreza».[1]
    • Fuente: Est. 157.
  • «Los grandes sufrimientos se agravan considerablemente al presentir su alivio».[1]
    • Fuente: Est. 160.
  • «Los hombres tienen corazones de mármol; las mujeres corazones de cera; que toman por esto, la forma que les imprime el mármol. Débiles oprimidas, a efecto de la violencia, del dolo o la astucia, sufren las impresiones extrañas. No las juzguemos malas de por si; pues tampoco seria mala, a nuestro juicio, la cera en que se hallase estampada la imagen de un demonio».[1]
    • Fuente: Est. 178.
  • «Los pensamientos no son más que sueños, en tanto que no se hacen patentes sus efectos».[1]
    • Fuente: Est. 51.
  • «Los príncipes son el espejo, la escuela y el libro en que se ven, se instruyen y leen los ojos de los vasallos».[1]
    • Fuente: Est. 88.
  • «Los que desean mucho, se afanan tanto por adquirir, que tiran y derrochan sin provecho lo que, sin poseer, tienen en sus manos, y así, por aguardar lo más, alcanzan al fin lo menos. Y si consiguen adelanto, el fruto de él es solo una saciedad, una inquietud tàn constante, que se ven arruinados por la pobre riqueza de su medro».[1]
    • Fuente: Est. 20.
  • «Los que pierden la mitad de su bien viven con más resignación que aquellos cuyo bien total es despojo de la ruina».[1]
    • Fuente: Est. 166.

M[editar]

  • «Mientras impera la insolencia del desenfreno, ningún cargo puede dominar su ardor ni reprimir su violento afán: es preciso que, al igual de un pobre rocín, la pasión egoista se fatigue ella misma».[1]
    • Fuente: Est. 101.
  • «Mientras más poderoso es el hombre, más inspira su conducta veneración u horror; pues la infamia supina se adhiere al rango más alto. Si las nubes velan la luna, su desaparición se nota al punto: los pequeños luminares, por el contrario, pueden ocultarse impunemente».[1]
    • Fuente: Est. 144.

P[editar]

  • «Pobres desmanes impresionan a pobres desventurados; el amor no prospera en corazones que se amedrentan de las sombras».[1]
    • Fuente: Est. 39,

S[editar]

  • «Si el ultraje de un vasallo no logra borrarse nunca, las malas acciones de los reyes tienen que vivir eternamente».[1]
    • Fuente: Est. 87.

Referencias[editar]

  1. 1,00 1,01 1,02 1,03 1,04 1,05 1,06 1,07 1,08 1,09 1,10 1,11 1,12 1,13 1,14 1,15 1,16 1,17 1,18 1,19 1,20 1,21 1,22 1,23 Shakespeare, Malone, Velasco y Rojas (1879)

Bibliografía[editar]

Shakespeare, William; Edmond Malone (ed. inglés), (traducción de Matías de Velasco y Rojas) (1879). «Poemas y sonetos». Pensamientos, máximas, aforismos y definiciones: entresacados de todos los poemas, sonetos, comedias, historias y tragedias de William Shakspeare. Con adicion de los trozos más selectos contenidos en sus diversas obras. Madrid: M. Minuesa. pp. pp. 13-18.  En Google Libros