Guerra civil española (glosario temático)

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Esta página es una selección de fragmentos de autores relevantes glosando el hecho de la guerra civil española, sus tópicos y sus lugares comunes.

Selección de fragmentos sobre la guerra civil española[editar]

«En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado.»
Último parte de guerra de 1 de abril de 1939, firmado por Franco
  • «A mediados de junio de 1936, la creciente degeneración del régimen parlamentario en España, y el vigor con que se preparaban sendas revoluciones comunistas y anarquistas, desencadenó un alzamiento militar que llevaba tiempo preparándose. [...] En España estaba manifestándose una perfecta reproducción del período de Kerensky en Rusia. [...] Ninguno de los dos bandos que conspiraban podía alegar, con justicia, títulos de legalidad. [...] Muchas de las garantías corrientes en la sociedad civilizada habían sido liquidadas por la infiltración comunista en un decaído gobierno parlamentario».
  • «Al tomar el mando, en Tetuán, de este glorioso ejército, envió a todas las guarniciones leales para con su patria el más entusiasta de los saludos. Andalucía, Castilla, Galicia, Navarra, Aragón, Canarias, Baleares, con sus guarniciones también y sus fuerzas civiles en especial se han unido a nosotros con entusiasmo. Se exceptúa solo Madrid, la cual envía sus aviones a bombardear ciudades, pueblos sin defensa, matando mujeres y niños serán castigados. Les pediremos cuentas. Así como aquellos que hasta el presente dudan. Que los que por ignorancia de nosotros, sepan que les queda poco tiempo para unirse a nuestra causa».[2]
  • «En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado».[3]
  • «Esta es la historia de una tragedia humana evitable que costó muchos miles de vidas y arruinó decenas de miles más. Tiene numerosos protagonistas, pero se centra en tres individuos. El primero, el doctor Juan Negrín, víctima de lo que se podría llamar una conjura de necios, trató de impedirla. Los otros dos fueron responsables de lo acontecido. Uno, Julián Besteiro, actuó con ingenuidad culposa. El otro, Segismundo Casado, con una sorprendente combinación de cinismo, arrogancia y egoísmo».[4]
  • «Fue en España donde mi generación aprendió que uno puede tener razón y ser derrotado, que la fuerza puede destruir el alma, y que a veces el coraje no obtiene recompensa».[5]
  • «Gracias a la Iglesia española, al Ejército español y a Francisco Franco el ataque comunista contra la España católica se pudo superar». El País[6]
    • Maciej Marian Giertych [¿?]
  • «Las paredes de Madrid estaban cubiertas de carteles: "¡Afíliate a la CNT!"; "¡Ingresa en el Partido Comunista!"; "¡Incorpórate al POUM!". Los republicanos, simplemente, no figuraban para nadie».
  • «Para algunos fue la última gran causa, para otros fue una cruzada. Recuerdo la cruzada, los obispos saludando al modo fascista rodeando generales en la entrada de las iglesias. También recuerdo los cementerios llenos de fusilados de un bando y de otro».[8]
  • «Se discute ahora no ya la forma del régimen que ha de prevalecer en la nación, sino algo básico y sustancial para la causa de Dios y de España. Luchan de un lado los defensores de la religión, la propiedad y la familia; del otro los representantes y voceros de la impiedad, el marxismo y el amor libre [...]. Es preciso dar la cara sin rehuir sacrificios, siempre fecundos y gloriosos cuando se aceptan en aras de la justicia. Disponemos de las armas legales, y de las más poderosas de la oración; acudamos al campo de batalla a ocupar el puesto que nos corresponde. Dios lo quiere; la Iglesia y la Patria lo reclaman».[9]
  • «Tenga presente que las dos zonas se han hecho mártires; que la sangre de los mártires, en Religión como en Política, es siempre fecunda; que la Iglesia, sea por lo que fuere, figurará como mártir en la zona republicana y formando en el piquete de ejecución en la zona franquista».[10]

Referencias[editar]

  1. Tomo I. De guerra a guerra. Página 179. Biblioteca de Historia. Ediciones Orbis. 1985. ISBN 8475309690.
  2. Telegrama del general Franco a las guarniciones de Marruecos y España, 25 de junio. Publicado en Le Journal de Geneve (Ginebra, Suiza). La emisora de Radio Sevilla trasmitió a las trece horas el telegrama.
  3. Último parte de guerra del 1 de abril de 1939.
  4. Preston, Paul. El final de la guerra: La última puñalada a la República. Penguin Random House Grupo Editorial España, 2014. Capítulo I. "Una tragedia innecesaria".página. ISBN 9788499924915.
  5. Santos-Sainz, María. Albert Camus, periodista: De reportero en Argel a editorialista en París. Editorial Libros.com, 2016. pág. ISBN 9788416881642
  6. «Un eurodiputado polaco elogia a Franco durante la sesión parlamentaria de condena al franquismo, 04.06.2006
  7. La forja de un rebelde, 1941-1944. Losada, 1958; p. 130, del libro 3º La llama. Consultado en línea.
  8. Declaraciones en el diario "ABC" del presidente del Parlamento Europeo, miembro del Partido Socialista Obrero Español.04.07.2006
  9. Citado por José María Martínez Marco, coordinador de Izquierda Unida en Teruel, atribuyéndolo al libro de A. del Fueyo, Héroes de la epopeya. El obispo de Teruel NODO.
  10. Julián CasanovaLa Iglesia de Franco, p. 302, ISBN 84-8460-080-7.