Galileo Galilei

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Galileo Galilei
«Las matemáticas son el lenguaje con el que Dios ha escrito el universo».
«Las matemáticas son el lenguaje con el que Dios ha escrito el universo».
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Galileo Galilei (n. Pisa; 15 de febrero de 1564 - m. Florencia; 8 de enero de 1642) fue un matemático, físico y astrónomo italiano, figura de la Revolución científica y del Renacimiento.

Citas[editar]

  • "Abjuro [...] los susodichos errores y herejías [...] no diré nunca más [...] cosas por las cuales se pueda tener de mí semejante sospecha".
"Y sin embargo, se mueve". ("Eppur si muove")
  • Nota: Palabras de retractamiento ante la Inquisición y frase que la leyenda cuenta que Galileo añadió entre dientes. Empero algunos autores niegan que Galileo dijera nunca tal frase "Y sin embargo es cierto", exactamente por decir que la Tierra se movía, sino por tratar de apoyar esta idea interpretando erróneamente ciertos versos bíblicos, lo que lo hizo entrar en contradicción con la situación de la época. Si bien es cierto que Galileo fue condenado, San José de Calasanz, fundador de las Escuelas Pías, le enviaba sus alumnos.
  • ""Recordando que la sabiduría y el poder y la bondad del Creador en ninguna parte se muestra tan bien como en los cielos y los cuerpos celestes, podemos fácilmente reconocer el gran mérito de Aquél que ha traído estos cuerpos a nuestro conocimiento, y que, a pesar de su casi infinita distancia, los ha presentado fácilmente visibles".
    • Extraido del Discurso y demostración matemática, en torno a dos nuevas ciencias (1638)
  • "Que disfrutes por muchos años de aquellas buenas bendiciones que te son enviadas a ti, no tanto de las estrellas, sino de Dios, el Creador y Gobernador de las estrellas"
    • The Sidereal Messenger, (Enviado por Galileo desde Christ's Hospital, a Cosme I de Médici, Gran Duque de Toscana, el 12 de Marzo, 1610.
  • "Aquellos que exaltan tanto la incorruptibilidad e inalterabilidad etc, creo que se ven obligados a hacerlo por el deseo que tienen de vivir mucho y el terror a la Muerte; y sin considerar que si fuésemos inmortales no nos correspondería venir al mundo. Merecen encontrarse una cabeza de Medusa, que los transforme en estatuas de ópalo o de diamante, para alcanzar la perfección que no tienen".
  • "El motivo, pues, que ellos aducen para condenar la teoría de la movilidad de la Tierra y la estabilidad del Sol es el siguiente: que leyéndose en muchos párrafos de las Sagradas Escrituras que el Sol se mueve y la Tierra se encuentra inmóvil, y no pudiendo ellas jamás mentir o errar, de ahí se deduce que es errónea y condenable la afirmación de quien pretenda postular que el Sol sea inmóvil y la Tierra se mueva. Contra dicha opinión quisiera yo objetar que, es y ha sido santísimamente dicho, y establecido con toda prudencia, que en ningún caso las Sagradas Escrituras pueden estar equivocadas, siempre que sean bien interpretadas; no creo que nadie pueda negar que muchas veces el puro significado de las palabras se halla oculto y es muy diferente de su sonido. Por consiguiente, no es de extrañar que alguno al interpretarlas, quedándose dentro de los estrechos límites de la pura interpretación literal, pudiera, equivocándose, hacer aparecer en las Escrituras no sólo contradicciones y postulados sin relación alguna con los mencionados, sino también herejías y blasfemias".
  • «Como se supone que termine algo, si aquellos peripatéticos a quienes hay que convencer se cierran hasta al argumento más sencillo».
  • "Creo que en la discusión de los problemas naturales, deberíamos comenzar no con las escrituras, sino con experimentos y demostraciones".
  • "Me parece que, al discutir los problemas naturales, no se debería partir de la autoridad de los pasajes de la Escritura, sino de la experiencia de los sentidos y de las demostraciones necesarias. Porque la Sagrada Escritura y la naturaleza proceden igualmente del Verbo divino, aquélla como dictado del Espíritu Santo, y ésta como la ejecutora perfectamente fiel de las órdenes de Dios".
  • "Si se me permite revelar todo mi pensamiento: sin duda sería más conveniente para la dignidad de los Textos Sagrados que no se tolerara que los más superficiales y los más ignaros de los escritores los comprometieran, salpicando sus escritos con citas interpretadas o más bien extraídas en sentidos alejados de la recta intención de la Escritura, sin otro fin que la ostentación de un vano ornamento".
  • "Infinito es el número de necios, de aquellos que no saben nada. Bastantes son los que saben poquísimo de filosofía, pocos son los que saben alguna cosilla pequeña, poquísimos los que saben alguna parte, un sólo Dios es el que la sabe toda."
  • "En lo tocante a ciencia, la autoridad de un millar no es superior al humilde razonamiento de un hombre".
  • "... está escrita en ese grandísimo libro [de la naturaleza] que continuamente está abierto a los ojos (me refiero al universo), pero no se puede entender si antes no se aprende a entender la lengua, y conocer los caracteres en los que está escrito. Este libro está escrito en lengua matemática, y los caracteres son triángulos, círculos, y otras figuras geométricas, sin las cuales es imposible entender ni una palabra; sin ellos es como girar vanamente en un oscuro laberinto".[1]
  • "Yo diría aquí algo que escuché de un eclesiástico del grado más eminente, [2]: «La intención del Espíritu Santo es enseñarnos cómo se va al cielo, no cómo funcionan los cielos».[3]
    • Variante: “La Biblia enseña a llegar al cielo; no cómo funcionan los cielos”.
  • Las palabras de la Escritura no están constreñidas a obligaciones tan severas como los efectos de la naturaleza, y Dios no se revela de modo menos excelente en los efectos de la naturaleza que en las palabras sagradas de las Escrituras.
  • "La mayor sabiduría que existe es conocerse a uno mismo".
  • "Mide lo que sea medible y has medible lo que no lo sea".
  • "No me siento obligado a creer que Dios que nos ha dotado de inteligencia, sentido común y raciocinio, si tuviera como objetivo privarnos de su uso".
  • "No se puede enseñar nada a un hombre; sólo se le puede ayudar a encontrar la respuesta dentro de sí mismo".
  • "Nunca he encontrado una persona tan ignorante que no se pueda aprender algo de ella".
  • "Todas las verdades son fáciles de entender, una vez descubiertas. El caso es descubrirlas".

Sobre Galileo[editar]

  • “La supuesta herejía de Galileo no parece tener fundamento, ni en sentido teológico ni a la luz del derecho canónico”.
    • Mario D’Addio —miembro célebre de la comisión especial que el papa Juan Pablo II creó para reexaminar la condena que se le había impuesto a Galileo en 1633—.
  • “Cuando Galileo era joven, siendo estudiante en Pisa, se dio cuenta un día durante la misa que una lámpara [colgada del techo] se balanceaba adelante y atrás, y se convenció a sí mismo, midiendo su pulso, que la duración de las oscilaciones era independiente de la magnitud del arco que describía; ¿quién se daría cuenta que este descubrimiento podría finalmente poner a nuestro alcance, por medio del péndulo, alcanzar una precisión en la medida del tiempo hasta entonces considerada imposible, y que permitiría a los marineros agitados por una tormenta en los océanos más distantes poder determinar en qué grado de longitud estaban navegando?”.[4]

Referencias[editar]

  1. El ensayador. Galileo Galilei. Editorial Aguilar. Buenos Aires, 1981, pág. 63. Citado en: El tapiz humanista: actas del I Curso de Primavera sobre el IV Centenario del Quijote: Lugo, 9-12 de mayo de 2005. Ana Goya Diz, Cristina Patiño Eirín (ed.). Universidad de Santiago de Compostela, 2006. ISBN 84-9750-628-6, pág. 190
  2. El Cardenal Caesar Baronius (31 de octubre de 1538 - 30 de junio de 1607), historiador y cardenal italiano
  3. Carta a la gran duquesa Cristina. Citado en: Deliberation, Democracy, and the Media. Simone Chambers, Anne N. Costain, Rowman & Littlefield, 2000. ISBN 0-8476-9811-4, pág. 207
  4. Hermann von Helmholtz, Edmund Atkinson (trans.), Popular Lectures on Scientific Subjects: First Series (1883), 29.

Enlaces externos[editar]