Empresa

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Una empresa es una organización, institución o industria, dedicada a actividades o persecución de fines económicos o comerciales, para satisfacer las necesidades de bienes o servicios de los demandantes, a la par de asegurar la continuidad de la estructura productivo-comercial así como sus necesarias inversiones. Según la Comisión Europea, empresa es toda entidad, independientemente de su forma jurídica, que ejerza una actividad económica.

Citas[editar]

  • «Donde hay una empresa de éxito, alguien tomó alguna vez una decisión valiente».
    • Peter Drucker (19 de noviembre de 1909 – 11 de noviembre de 2005), abogado y tratadista austríaco.
  • «El espíritu de grupo es lo que da a muchas empresas una ventaja sobre sus competidores.» [1]
  • «La empresa orientada al cliente empieza por el mercado y se deja guiar por él en cada decisión, inversión y cambio.» [2]
  • «La libre empresa no puede justificarse únicamente por ser un buen negocio. Solo se puede justificar porque es buena para la sociedad».[3]
  • «Poco importa si el trabajador quiere tener responsabilidad o no. La empresa debe exigírsela».[4]
  • «Cuanto mayor es una empresa, mayor suele ser el número de cerebros desmotivados».
  • «Los sindicatos no solo le roban a la empresa, si no también a los empleados».
  • «El desarrollo de la tecnología pone en crisis el principio mismo de la empresa privada, pues sólo unas cuantas gigantes están en condiciones de disponer de las inmensas sumas de capital necesarias para utilizar dicha tecnología».
  • «Sin duda la fábrica ya conocía el sistema de primas, pero la empresa se esfuerza más profundamente por imponer una modulación de cada salario, en estados de perpetua metastabilidad que pasan por desafíos, concursos y coloquios extremadamente cómicos... La fábrica constituía a los individuos en cuerpos, por la doble ventaja del patrón que vigilaba a cada elemento en la masa, y de los sindicatos que movilizaban una masa de resistencia; pero la empresa no cesa de introducir una rivalidad inexplicable como sana emulación, excelente motivación que opone a los individuos entre ellos y atraviesa a cada uno, dividiéndolo en sí mismo. El principio modular del 'salario al mérito' no ha dejado de tentar a la propia educación nacional: en efecto, así como la empresa reemplaza a la fábrica, la formación permanente tiende a reemplazar a la escuela, y la evaluación continua al examen. Lo cual constituye el medio más seguro para librar la escuela a la empresa».
    • Gilles Deleuze (18 de enero de 1925 - 4 de noviembre de 1995), filósofo francés.
  • «El servicio de venta se ha convertido en el centro o el ‘alma’ de la empresa. Se nos enseña que las empresas tienen un alma, lo cual es sin duda la noticia más terrorífica del mundo. El marketing es ahora el instrumento del control social, y forma la raza impúdica de nuestros amos. El control es a corto plazo y de rotación rápida, pero también continuo e ilimitado, mientras que la disciplina era de larga duración, infinita y discontinua. El hombre ya no es el hombre encerrado, sino el hombre endeudado. Es cierto que el capitalismo ha guardado como constante la extrema miseria de tres cuartas partes de la humanidad: demasiado pobres para la deuda, demasiado numerosos para el encierro: el control no sólo tendrá que enfrentarse con la disipación de las fronteras, sino también con las explosiones de villas-miseria y guetos».
  • «Bajo el socialismo auténtico, mi cepillo de dientes seguirá siendo exclusivamente mío, pero tu derecho a tu fábrica de cepillos de dientes será cuestionado: la conservarás si es una empresa familiar, pero si emplea a otros, los socialistas procurarán que se convierta en una empresa cooperativa poseída y administrada por sus trabajadores».[6]
    • Mario Bunge, físico, filósofo y humanista argentino.
  • «No podemos censurar a nuestros jóvenes porque prefieran una posición asalariada segura mejor que el riesgo de la empresa, cuando desde su primera juventud han visto aquélla considerada como ocupación superior, más altruista y desinteresada. La generación más joven de hoy ha crecido en un mundo donde, en la escuela y en la prensa, se ha representado el espíritu de la empresa comercial como deshonroso y la consecución de un beneficio como inmoral, y donde dar ocupación a cien personas se considera una explotación, pero se tiene por honorable el mandar a otras tantas».[7]
    • Friedrich Hayek (8 de mayo de 1899 - 23 de marzo de 1992), filósofo y economista de la Escuela Austríaca.
  • «El libre cambio es rechazado por la derecha moderna -que predica la empresa, pero practica el proteccionismo».
    • Karl Hess (25 de mayo de 1923 - 22 de abril de 1994), filósofo político y anarquista liberal estadounidense.
  • «La acción tiene el misterioso poder de compendiar una larga vida en la explosión de un fuego de artificio. Se tiende a honrar a quien ha dedicado toda su vida a una única empresa, lo cual es justo, pero quien quema toda su vida en un fuego de artificio, que dura un instante, testimonia con mayor precisión y pureza los valores auténticos de la vida humana. La acción más pura y esencial logra retratar los valores de la vida y las cuestiones eternas de la humanidad con una profundidad mucho mayor que un esfuerzo humilde y constante».[8]
    • Yukio Mishima (14 de enero de 1925 - 25 de noviembre de 1970), escritor y dramaturgo japonés.
  • «¿Cómo es posible denominar "hombre de acción" a quien por su trabajo de presidente en una empresa hace ciento veinte llamadas telefónicas diarias para adelantarse a la competencia? ¿Y es tal vez un hombre de acción el que recibe elogios porque aumenta las ganancias de su sociedad viajando a países subdesarrollados y estafando a sus habitantes? Por lo general, son estos vulgares despojos sociales los que reciben el apelativo de hombres de acción en nuestro tiempo. Revueltos entre esta basura, estamos obligados a asistir a la decadencia y muerte del antiguo modelo de héroe, que ya exhala un miserable hedor. Los jóvenes no pueden dejar de observar con disgusto el vergonzoso espectáculo del modelo de héroe, al que aprendieron a conocer por las historietas, implacablemente derrotado y dejado marchitar por la sociedad a la que deberán pertenecer algún día. Y gritando su rechazo a semejante sociedad en su conjunto, intentan desesperadamente defender su pequeña divinidad».[9]
  • «La mejor empresa pública es la que no existe... más libertad de empresa, más mercado, más desregulación y más competencia».[10]
  • «Los trabajadores tienen que saber que para mantener su puesto de trabajo, el producto o el servicio que salga de su empresa tiene que ser competitivo. Si no se aumenta la productividad y si no se tienen los costes salariales adecuados, la empresa acaba cerrando y ese trabajador que quiere cobrar más al final no acaba cobrando más que el paro».[11]
    • Gerardo Díaz Ferrán
    • Durante la declaración ante el tribunal que lo juzgaba por delito de quiebra fraudulenta y apropiación indebida.

Referencias[editar]

  1. Sainz de Vicuña, José María. Crear una empresa en la práctica. Editorial ESIC Editorial, 2016. ISBN 978-84-1670-107-0. p. 35.
  2. Citas empresariales. Varios Autores, Silvia López Cabezas. Editorial ESIC Editorial, 2001. ISBN 978-84-7356-293-5. p. 31.
  3. Peter Drucker: La práctica del management (1954)
  4. Peter Drucker: La práctica del management (1954)
  5. http://www.elpais.com/articulo/Pantallas/Gobiernos/empresas/frenan/avance/web/elpepurtv/20110518elpepirtv_2/Tes
  6. Mario Bunge, ¿Existió el socialismo alguna vez, y tiene porvenir?. Lecciones y Ensayos, nº 88, 2010, páginas 33-34.
  7. Camino de servidumbre. Madrid: Alianza, 2003, pág. 169.
  8. Introducción a la filosofía de la acción. Pág. 169.
  9. Introducción a la filosofía de la acción. Pág. 233.
  10. Periódico Diagonal, 6/06/2007
  11. Díaz Ferrán detenido por blanqueo de capitales