Córdoba (España)

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Mezquita-catedral.

Córdoba es una de las ciudades más antiguas y de mayor importancia histórica de España. Fue capital de la Bética romana, para más tarde ser capital de al-Ándalus, la España mora. Numerosos filósofos, poetas y humanistas han surgido de sus calles en todas las épocas, como los romanos Séneca o Lucano, los andalusíes Averroes, Maimónides o Ibn Hazm, o los cristianos Luis de Góngora y Argote y el Duque de Rivas.

Citas[editar]

Calleja de las flores - Mezquita de Córdoba al fondo

A[editar]

  • "¡Ay, Cordoua! ¡et quanto eres buena, et quanto bien Dios en ti pusso!

E[editar]

  • "Et primeramente, vos contaremos de Cordova, que es madre de las cibdades, et fué siempre morada de los mayores principes, et casa de los reyes; et de todas partes recudían á ella á tiempos. Et ella ha en sí muchas bondades, et nunca fué mal trecha por ninguna guerra: et los que la fiçieron, fundáronla por el firmamiento de las estrellas: assi como Ercoles vio que era mejor, bastecióla de todas las bondades, et siempre fué mui noble, et fermossa. Et ha en ella mui fermossas cosas, et de mui buenas vistas. Et Cordova es cercada de muy fermossas huertas, et los arboles penden sobre ella, et dan mui sabroso fructo para comer: et son arboles mui altos et de muchas naturas. Et los mojones del alcázar del rey han y treinta et dos veces mill cobdos, et en tres mili cobdos ha una quarta de legua, et assi façen dos leguas et tres quartas de legua. Et de los ahondamientos de Cordova es el rio, que es igual en su correr mas fuerte, et non face grand danyo en su sobida, et ayuntasse en la puerta de la villa con la puente, lo que non faze en otras tierras, sinon en Tudela, nin vio orne su semejanza: et fué complida de mui buenas fechuras, et Dios dé buen galardón á Ercoles el valiente que la mandó poblar. Et Memar hijo de Abdalasi (que Dios haya merced de su alma) fiço sobre este rio unas açeñas, et están ante la puerta del alcázar, et son tantas que non pueden ver el rio. Et façen y doblas de muy fino oro et alquilates de plata. Et de las sotilezas que y fazen, son mui buenos cendales et muchos pannos de seda, et otras obras mui sotiles, et de muchas guisas. Et a y venero de plata fina de la humidat de la tierra natural. Et á par de la puente han y mui buen llano plantado de mui buenos arboles, et contra el Septentrión yaze la sierra mui bien plantada de viñas et de arboles, et de essa sierra traen el agua al alcázar del rey por cannos de plomo, et del alcázar la lievan á la villa et á otros muchos lugares, et de todas las partes y vienen."

U[editar]

  • "Uno de los que han venido hace poco de Córdoba, a quien yo pedí noticias de ella, me contó cómo había visto nuestras casas de Balāt Mugīt, a la parte de poniente de la ciudad. Sus huellas se han borrado, sus vestigios han desaparecido, y apenas se sabe dónde están. La ruina lo ha trastocado todo. La prosperidad se ha cambiado en estéril desierto; la sociedad, en soledad espantosa; la belleza, en desparramados escombros; la tranquilidad, en encrucijadas aterradoras. Ahora son asilo de los lobos, juguete de los ogros, diversión de los genios y cubil de las fieras los parajes que habitaron hombres como leones y vírgenes como estatuas de marfil, que vivían entre delicias sin cuento. Su reunión ha quedado deshecha, y ellos esparcidos en mil direcciones. Aquellas salas llenas de letreros, aquellos adornados gabinetes, que brillaban como el sol y que con la sola contemplación de su hermosura ahuyentaban la tristeza, ahora -invadidos por la desolación y cubiertos de ruina- son como abiertas fauces de bestias feroces que anuncian lo caedizo que es este mundo; te hacen ver el fin que aguarda a sus moradores; te hacen saber a dónde va a parar todo lo que en él ves, y te hacen desistir de desearlo, después de haberte hecho desistir durante mucho tiempo de abandonarlo. Todo esto me ha hecho recordar los días que pasé en aquellas casas, los placeres que gocé en ellas, y los meses de mocedad que allí transcurrieron entre jóvenes vírgenes como aquellas a que se inclinan los hombres magnánimos. Me he imaginado en mi interior cómo estarán estas vírgenes debajo de tierra, o en posadas lejanas y comarcas remotas desde que las separó la mano del destierro y las dispersó el brazo de la distancia. Se ha presentado ante mis ojos la ruina de aquella alcazaba, cuya belleza y ornato conocí en tiempos, pues en ella me crié en medio de sólidas instituciones, y la soledad de aquellos patios que eran antes angostos para contener tanta gente como por ellos discurría. Me ha parecido oír en ellos el canto del búho y de la lechuza, cuando antes no se oía más que el movimiento de aquellas muchedumbres entre las cuales me crié dentro de sus muros. Antes la noche era en ellos la prolongación del día por el trasiego de sus habitantes y el ir y venir de sus inquilinos; pero ahora el día es en ellos prolongación de la noche en silencio y abandono. Mis ojos han llorado, mi corazón se ha dolorido, mis entrañas han sido lastimadas por estas piedras, mi alma ha aumentado en angustia y he compuesto una poesía de la que este verso:
Si ahora nos deja sedientos, antes nos dio mucho tiempo de beber;
si ahora nos aflige por ello, durante mucho tiempo nos alegró."
  • "Sevilla, Córdoba y Granada tienen algunos de los monumentos más importantes de la Tierra."
  • La Cuesta del Bailío es un rectángulo de cal y cielo.
  • Nunca jamás se había dicho tanto con tan poco (en referencia a la Cuesta del Bailío).

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