Stanisław Jerzy Lec

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Stanisław Jerzy Lec
«Todos somos iguales ante la ley, pero no ante los encargados de aplicarla».
«Todos somos iguales ante la ley, pero no ante los encargados de aplicarla».
Véase también
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Stanisław Jerzy Lec (Lwów, 6 de marzo de 1909 – Varsovia, 7 de mayo de 1966) (nacido Barón Stanisław Jerzy de Tusch-Letz) fue un escritor, poeta y aforista polaco.

Citas[editar]

  • «A los silenciosos no se les puede quitar la palabra.»
  • «Algunos destacan sobre los demás por una cabeza, la que les han cortado.»
  • «Caen las Bastillas, pero quedan a menudo sus puertas, cerradas a cal y canto.»
  • «Cuando el agua te llega a cuello, no te preocupes si no es potable!»
  • «Cuando no sopla el viento incluso la veleta tiene carácter».[1]
  • «Cuando saltes de alegría, cuida de que nadie te quite la tierra debajo de los pies.»
  • «De las memorias de la Eternidad: «Sólo uno vivió del Principio al Fin del Mundo: el Miedo».»
  • «Dicen: !El arte – espejo de la vida! Y portan estrechos, aunque dorados, marcos.»
  • «El amor a la patria no conoce fronteras ajenas.»
  • «El poder cambia más a menudo de mano a mano que de cabeza a cabeza.»
  • «El progreso de la medicina nos depara el fin de aquella época liberal en la que el hombre aún podía morirse de lo que quería.»
  • «El que muriera no prueba que hubiese vivido.»
  • «En el principio era la Palabra, y en el fin el bla-bla-bla».[4]
    • Fuente: Pensamientos mal pergeñados (1966)
  • «En una guerra de ideas, es el pueblo el que resulta destruido».[5]
    • Fuente: The Faber Book of Aphorisms
    • Variante: «En la batalla de las ideas muere la gente.»
  • «Entra en ti sin llamar.»
  • «Es muy peligroso vivir. El que vive acaba muriendo».[6]
    • Fuente: Pensamientos mal pergeñados (1966)
  • «Hay que sacrificarlo todo por el hombre, pero no los otros hombres».[7]
    • Fuente: Pensamientos mal pergueñados (1966)
  • «Hombres, no seáis modestos, no finjáis que sois leones.»
  • «Incluso en el trono se desgasta el pantalón.»
  • «Incluso los imparciales no son imparciales. Están en favor de la justicia».[8]
  • «La necedad es la madre del crimen. Pero los padres son a veces geniales».

[10]

  • «¿Es progreso para el caníbal usar cuchillo y tenedor?».[13]
    • Fuente: Pensamientos mal pergueñados (1966)
  • «Los más fieles custodios de los mitos: los mercenarios.»
  • «Los puritanos deberían llevar dos hojas de parra en los ojos.»
  • «¡Malditos los dictadores que se creen que no los son!».[14]
    • Fuente: Pensamientos mal pergueñados (1966)
  • «Muchos de los que gritaron ¡Traed luz!, fueron colgados de un farol».[15]
    • Variante: «Muchos de los que lucharon por estar en el candelero, acabaron colgados de una farola.»
  • «Muchos que se adelantaron a su tiempo tuvieron que esperarlo en sitios poco cómodos.»
  • «Para hacerse oír, a veces hay que cerrar la boca
  • «Para llegar al origen de las cosas es necesario nadar contra corriente».[16]
  • «Preveo la desaparición del canibalismo. El hombre está asqueado del hombre.»
  • «Que haya muerto no es prueba suficiente de que haya vivido».[17]
  • «Seamos discretos. No preguntemos a la gente si vive.»
  • «Siempre habrá esquimales que confeccionen para los habitantes del Congo reglas de comportamiento en las épocas de grandes calores.»
  • «¿Significa progreso que el antropófago coma con cuchillo y tenedor?.»
  • «Son terribles las debilidades de la fuerza».[18]
  • «Todos desean vuestro bien. No dejéis que os lo quiten.»
  • «Todos somos iguales ante la ley, pero no ante los encargados de aplicarla».[19][20]
  • «Un Estado policial no sólo está habitado por policías.»
  • «¡Y pensar que en el mismo fuego que Prometeo había robado a los dioses fue quemado Giordano Bruno!».[21]
    • Fuente: Pensamientos mal pergueñados (1966)

Referencias[editar]

  1. Albaigès Olivart (1997), p. 257
  2. Señor (1997), p. 455
  3. Albaigès Olivart (1997), p.271
  4. Albaigès Olivart (1997), p. 533
  5. Albaigès Olivart (1997), p. 341
  6. Albaigès Olivart (1997), p. 539
  7. Albaigès Olivart (1997), p. 348
  8. Albaigès Olivart (1997), p. 159
  9. Albaigès Olivart (1997), p. 272
  10. Albaigès Olivart (1997), p. 567
  11. Albaigès Olivart (1997), p. 415
  12. Albaigès Olivart (1997), p. 260
  13. Albaigès Olivart (1997), p. 546
  14. Albaigès Olivart (1997), p. 372
  15. Albaigès Olivart (1997), p. 104
  16. Albaigès Olivart (1997), p. 502
  17. Señor (1997), p. 407
  18. Ortega Blake (2013), p. 1866
  19. Albaigès Olivart (1997), p. 166
  20. Señor (1997), p. 135
  21. Albaigès Olivart (1997), p. 546

Bibliografía[editar]