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Severino Di Giovanni

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Severino Di Giovanni

Véase también
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Esta página contiene citas de una persona fallecida hace 94 años.

Severino Di Giovanni (Chieti, Italia; 17 de marzo de 1901 - Buenos Aires; 1 de febrero de 1931) fue un periodista anarquista italiano, emigrado a la Argentina donde fue perseguido, torturado y fusilado.

Fragmentos de reflexiones

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  • «Así como los obreros sufren la tiranía económica de la clase capitalista, así las mujeres —en la costumbre y en la ley— son víctimas de la tiranía del sexo masculino. (…) Así, la liberación de la mujer será siempre una afirmación vacía si la mujer no la emprende por sí misma».[1]
  • «No busqué afirmación social, ni una vida acomodada, ni tampoco una vida tranquila. Para mí elegí la lucha. Vivir en monotonía las horas mohosas de lo adocenado, de los resignados, de los acomodados, de las conveniencias, no es vivir, es solamente vegetar y transportar en forma ambulante una masa de carne y de huesos. A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita del brazo y de la mente. Enfrenté a la sociedad con sus mismas armas, sin inclinar la cabeza, por eso me consideran, y soy, un hombre peligroso». [2]
  • «Tú no puedes comprender mi tragedia. Verdadera tragedia de quien vive diariamente proscrito de la sociedad y vituperado por los anarquistas… ‘aceptables’. Solamente en contacto conmigo podrías comprenderme y justificar la ira, la actitud, la rebelión contra ciertos ‘anarquistas’. Y no vayas a creer que no amo al compañero, o que sea invadido por el pesimismo charlatán o el anticompañerismo —excúsame estas palabras ocasionales— porque te equivocarías en grande. Quien me conoce íntimamente puede saber de cuánto amor está acorazado mi espíritu. Y es este amor que hace cavar precipicios, el abismo, entre yo y el espía y el calumniador, y no otra cosa, porque sólo aquel que sabe amar tanto puede odiar tanto. Con el tiempo —le dice— mejor nos conoceremos y mejor nos comprenderemos y podrás evaluar así mis odios, mis gestos bruscos, las tempestades que se desencadenan en el corazón e impulsan el brazo y hace decidir la voluntad y la mente. Como sueño, a veces —en el ocio que me obliga la vida actual— con un mundo todo en armonía: cada tendencia basada en su propia iniciativa, sin jamás chocar, sin jamás humillarse, para ser más fuertes en el mañana cuando debamos correr todos hacia la gran batalla de la revolución. Pero son todos sueños».[3]

Sobre él

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  • «El condenado camina como un pato. Los pies aherrojados con una barra de hierro a las esposas que amarran las manos. Atraviesa la franja de adoquinado rústico. Algunos espectadores se ríen. [...] Yo estoy como borracho. Pienso en los que se reían. Pienso que a la entrada de la Penitenciaría debería ponerse un cartel que rezara:
    —Está prohibido reírse.
    —Está prohibido concurrir con zapatos de baile».[4]
  • «Siempre he pensado que, así como no nace el hombre que escape a su destino, no debiera nacer quien no tenga una causa por la cual luchar, justificando su paso por la vida. Di Giovanni fue un idealista, equivocado o no, y es respetable para los que luchamos por una causa que tampoco podemos saber si es la verdad».[5]

Referencias

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  1. Dicho originalmente por Pietro Gori, reproducida en uno de sus discursos, atribuida a Severino Di Giovanni, que la redactó en su periódico Cúlmine.Bayer, Osvaldo (1974). «III: El obstinado camino hacia la tragedia». Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia. Planeta. pp. 64 y 65. 
  2. Supuestamente dicho en su celda, horas antes de ser ejecutado. Bayer, Osvaldo (1974). «I: Faccia a faccia col nemico». Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia. Planeta. p. 4. 
  3. Carta a Hugo Treni.Bayer, Osvaldo (1974). «IX: Ante el tribunal de los compañeros». Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia. Planeta. p. 229. 
  4. Crónica de la ejecución de Di Giovanni, Roberto Arlt, Obras completas, Buenos Aires, Omeba, 1981, en Pigna, Felipe, Los Mitos de la Historia Argentina 3, Editorial Planeta, 2006.
  5. Carta de Juan Domingo Perón a Osvaldo Bayer del 15 de marzo de 1971, “Historia: investigación y frivolidad”, en Crisis, nº 48, noviembre de 1986; compilado en Entredichos. 30 años de polémicas, 2009, p. 180.