Roberto Arlt

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Roberto Arlt

Roberto Emilio Gofredo Arlt novelista, cuentista, dramaturgo, periodista e inventor argentino. Hijo del prusiano Karl Arlt y de la nacida en Austria Hungría Ekatherine Iostraibitzer, un par de inmigrantes pobres recién llegados al país, su infancia transcurrió en el barrio porteño de Flores. Fue expulsado de la escuela a la edad de ocho años y se volvió autodidacta. Trabajó en un periódico local, fue ayudante en una biblioteca, pintor, mecánico, soldador, trabajador portuario y manejó una fábrica de ladrillos. Escribió las novelas: El juguete rabioso (1926), Los siete locos (1929), Los lanzallamas (1931) y El amor brujo (1932). También escribió varios cuentos y obras de teatro.

Citas[editar]

  • «Yo no he de morir, pero tengo que matarme».
    • El Juguete Rabioso
  • «En realidad, uno no sabe qué pensar de la gente. Si son idiotas en serio, o si se toman a pecho la burda comedia que representan en todas las horas de sus días y sus noches».
    • Los Lanzallamas
  • «El futuro es nuestro, por prepotencia de trabajo. Crearemos nuestra literatura, no conversando continuamente de literatura, sino escribiendo en orgullosa soledad libros que encierran la violencia de un “cross” a la mandíbula. Sí, un libro tras otro, y “que los eunucos bufen”».
    • Los Lanzallamas - Prólogo
  • «en vez de felicitarnos del nacimiento de una criatura debíamos llorar de haber provocado la aparición en este mundo de un mísero y débil cuerpo humano, que a través de los años sufrirá incontables horas de dolor y escasísimos minutos de alegría».
    • El Jorobadito
  • «¿Por qué motivo la felicidad humana ocupa tan poco espacio?».
    • Los Siete Locos
  • «Literatos de mostrador. Inventores de barrio, profetas de parroquia, políticos de café y filósofos de centros recreativos serán la carne de cañón de nuestra sociedad».
    • Los Siete Locos
  • «-Yo no veo tal cosa.

-Claro, usted con su sueldo… ¿Qué sueldo gana usted? ¿Quinientos? -Más o menos. -Claro, con ese sueldo es lógico… -¿Qué es lógico? -Que no sienta su servidumbre.».

    • Los Siete Locos
  • «Perder un sueño es como perder una fortuna, qué digo, es peor. Nuestro pecado es haber perdido nuestros sueños. Sin embargo hay que ser fuertes y aunque uno se sienta cansado decirse: “Estoy cansado ahora, estoy arrepentido ahora, pero no lo estaré mañana”. Esa es la verdad: mañana la vida no puede ser esto. Habrá que cambiarla aunque haya que quemarlos vivos a todos».
    • Los Siete Locos
  • «No me importa nada. Dios se aburre igual que el Diablo».
    • Los Siete Locos
  • «Creo en el amor cuando estoy triste, cuando estoy contento miro a ciertas mujeres como si fueran mis hermanas, y me agradaría tener el poder de hacerlas felices, aunque no se me oculta que tal pensamiento es un disparate, pues si es imposible que un hombre haga feliz a una sola mujer, menos todavía a todas».
    • Soliloquio Del Solterón
  • «(...) un hombre sin defectos sería inaguantable, porque jamás le daría motivo a sus prójimos para hablar mal de él, y lo único que nunca se le perdona a un hombre, es su perfección».
    • Soliloquio Del Solterón
  • «Todo cuesta en esta tierra. La vida no regala nada, absolutamente. Todo hay que comprarlo con libras de carne y sangre».
    • La Terrible Sinceridad
  • «Así tiene que ser…porque el infierno crece día a día. Son tan pocos los que se salvan, que el cielo junto al infierno es más chico que un grano de arena junto al océano.»
    • Los Siete Locos
  • «No exagero cuando digo que la lucha de los partidos políticos en nuestra patria no es nada más que una rina entre comerciantes que quieren vender el paías al mejor postor»
    • Los Siete Locos
  • «¡Cuántas palabras inútiles! ¡Cómo se encoje el alma frente a la miseria de la propia vida! ¡Qué pobre es la palabra, qué pobre para expresar la angustia de adentro!»
    • Escritor fracasado
  • «(...) descubrí que los hombres son caritativos y bondadosos con los que admiran; y entonces odié y desprecié aún más la bondad y la caridad, porque siempre odiamos y despreciamos a aquellos a quienes les robamos algo...aunque sea un trocito de embobamiento.»
    • Escritor fracasado