Elche

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Citas sobre Elche, ciudad de España en la provincia de Alicante:

"...hay más palmas que en toda España..."
Martí de Viciana

Citas[editar]

  • "Elche es una villa construida en una llanura atravesada por un canal derivado del río. Este canal pasa bajo sus muros, [y] los habitantes hacen uso de él, porque sirve para los baños y corre por los mercados y calles. Las aguas del citado río son salobres. Para beber, los habitantes se encuentran en la necesidad de traer agua de lluvia de otros lugares, que almacenan en depósitos"
    • Al-Idrisi (ca. 1150), Geografía de España, s. XI-XII.
  • Dijo Ibn al-Yasa: "no hay en Al-Andalus dátiles tan buenos como en Elche". Dijo Ibn Said: "yo he pasado por esta ciudad... y decían que ella se parece a la ciudad del Profeta, sobre Él sea la paz"
    • Ibn Said (ca. 1240), Al Mugrib fi hula l-magrib.
  • "El 12 de octubre, saliendo de Alicante a través de una planicie estéril y muy peligrosa antiguamente, a causa de los salteadores sarracenos, cabalgando dos leguas, llegamos después a otra llanura muy fecunda y regada por ríos, a la villa de Elche [...] Es aquel lugar tan fecundo y tan abundante en aceite, que no lo hay más. Nunca hasta hoy en aquel camino y recorrido he visto tantas palmeras, cuyos dátiles, aunque llegan a madurar, no son tan dulces como en África, porque esta región es menos cálida. ¡Oh, qué fecunda es aquella villa! La habitan cristianos y muchos sarracenos."
    • Jerónimo Müntzer (1494-1495), Itinerarium sive peregrinatio per Hispaniam, Franconiam et Alemaniam.
  • "Alrededor de la villa, por los huertos y campos, hay más palmas que en toda España: que allende de dar con su postura gracia y hermosura a la tierra, dan de los dátiles más de tres mil ducados en cada un año, porque son muchos y muy buenos. Pues de palmas curadas blancas provehen toda la tierra; especialmente, vi una carta de concierto hecho entre la Iglesia de Toledo y un caballero de Elche en que la Iglesia le da setenta ducados de salario ordinario porque les envíe cada un año dos carros cargados de palmas para el Domingo de Ramos: y esto ha que dura más de trenta y cinco años"
  • "El día 3 de mayo partí hacia Murcia. A las cuatro leguas de viaje, llegamos a la gran ciudad de Elche, que se encuentra muy convenientemente situada en medio de un bosque de palmeras"
    • Richard Twiss (1775), Travels through Portugal and Spain in 1772 and 1773.
  • "Elche, la Ilici de los romanos, podría ser llamada, con toda propiedad, la ciudad de los dátiles porque está rodeada de plantaciones de palmeras por todas partes. Estos árboles, hacia el mes de mayo, se cargan de frutos en colgantes racimos circulares y, cuando están maduros, parecen coronas de oro con un penacho de plumas emergiendo del centro."
    • Joseph Townsend (1792), A journey through Spain in the years 1786 and 1787.
  • "Fatígase la vista al descubrir por todas partes eriales, aridez, descuido, y cerros que alargan el camino de suyo fatigoso; pero en saliendo de la última garganta, cuando se perciben las inmediaciones de Elche, y en ellas aquel bosque de olivos, precedidos de tanto campo cultivado; cuando en el centro de los olivos se ve aquella multitud de empinadas palmas que ocultan los edificios, y parte de las torres y cúpulas de la villa más populosa del reino, es tanta la sorpresa, tan dulce la sensación, que el espectador desea llegar a aquel nuevo país para conocer a fondo su valor, su hermosura, sus producciones y habitantes, digno todo ello de ser descrito con exactitud [...]"
    • Antonio José Cavanilles (1797), Observaciones sobre la historia natural, geografía, agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia.
  • "Se adivina la ciudad de Elche a través de las palmeras que cubren todo su término. Estas palmeras son tan abundantes que el área tiene en aspecto de un bosque del oriente. Los campos están rodeados de palmeras y su fruto es la principal riqueza del país. Este espectáculo nuevo para los habitantes del norte de Europa excita vivamente la atención del viajero; uno se cree, por un momento, trasladado a las llanuras de Siria, o a las orillas del Delta"
    • Alexandre de Laborde (1806), Itinéraire descriptif de l'Espagne.
  • "Sólo hay una Elche en Europa: es una ciudad de palmeras; únicamente se echa de menos el beduino, puesto que el clima es el del Este. [...] Elche, Ilice, se encuentra a alrededor de dos leguas del mar; aquí se desconoce el invierno; la villa es floreciente, y contiene cerca de 25.000 almas."
    • Richard Ford (1845), A Hand-Book for Travellers in Spain.
  • "Las afueras de la población son bastante deliciosos: en primer lugar se encuentra rodeada de un bosque de extensas palmeras que se elevan a una altura sorprendente, las cuales impiden que se vea el caserío hasta casi estar dentro de él: desde lejos hace esta faja una vista hermosa, pues se destaca como un punto oscuro a manera de un grande desierto. Sucesivamente van extendiéndose fajas circulares de huerta seguidas de sembrados sin riego. Los árboles de secano reducidos a higueras, algarrobos y a tal cual almendro; la blancura y aridez aparente de los campos hacen un contraste admirable con el bosque de olivos, y este con el de las palmas, por mediar entre ellos multitud de huertas con variedad de producciones. Los canales de riego serpentean por todas partes, las muchas casas de campo que pueblan todo aquel terreno, la animación contínua que se nota en los caminos y veredas, aquel sol hermoso que ostenta siempre sus dorados resplandores, todo causa sorpesa y una agradable sesación"
    • Pascual Madoz (1850), Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar.
  • "Nos acercábamos a Elche, ya se distinguía su valle rebosante de frutos y su inmenso palmeral, el mayor y más hermoso de Europa, el más paradisíaco de toda España. Las gigantescas palmeras extendían sus escamosas y prolongadas ramas, sorprendentes por lo gruesas y, sin embargo, esbeltas por su altura. Los dátiles pendían en grandes y pesados racimos, rabillo con rabillo, bajo la gran pantalla verde de las hojas... No hay más que un Elche en España.
  • ... un paraje extraordinario, una naturaleza evocadora de los relatos que solemos leer sobre Tierra Santa."
  • "No hay más que un Elche en España, dice un refrán muy conocido. Y podría añadirse que no hay otro en Europa. Aunque la antigua Ilice fue antaño una de las más importantes colonias del imperio romano en la Península, su mayor título de gloria es la palmera. Bien es verdad que estos magníficos árboles del desierto se ven con frecuencia en casi todos los lugares de Andalucía, en el sur de Italia y en Sicilia. Alcanzan a veces dimensiones bastante grandes, pero siempre se encuentran aisladas o al menos en grupos poco numerosos, mientras que alrededor de Elche forman un ancho cinturón que rodea a la ciudad como un verdadero bosque. Creería uno haber sido transportado de improviso por la varita de un encantador a alguna ciudad del interior de África o, aún más, a uno de esos sitios donde la imaginación se complace en colocar las grandiosas escenas de la Biblia. Cuando nos acercábamos a la ciudad, una escapada entre las palmeras nos permitió distinguir una larga línea de muros almenados rematada por cúpulas que los últimos rayos del sol doraban y que dibujaban su silueta oriental sobre un cielo tan rojo como una ardiente hoguera. La ilusión hubiera sido completa si en lugar de los labradores murcianos, envueltos en sus mantas de lana a rayas de chillones colores, hubiéramos visto pasar una de aquellas caravanas que Marihat gustaba de pintar, o alguna Rebeca en traje bíblico llevando sobre el hombro la ánfora tradicional. En el interior de Elche seguíamos creyendo estar en una ciudad de Oriente [...]"
    • Gustave Dorée y Charles Davillier (1862), Viaje por España.
  • "El viajero que se dirije a tan bella ciudad se cree transportado a una población árabe [...] rodeado de elevadas palmeras; sus magníficas casas de tres pisos con minaretes [...]Las casas son desde arriba acabados tipos de construcción árabe, con sus terrados planos, sin una teja, y de color ceniza.Las calles tortuosas y los viejos castillos le dan más carácter a aquel conjunto exótico"
    • Teodoro Llorente (1889), España, sus monumentos y artes, su naturaleza e historia.
  • "Las inmediaciones de la población están ocupadas por fantásticos bosques de palmeras, resto vital de aquellas remotas épocas en que la ciudad era morada de íberos, púnicos y helenos. Así puede decirse que estos hermosos y esbeltos árboles, que ora recortan su penacho en el mágico azul de nuestro cielo, ora encorvan su tronco al peso de los siglos y ocultan sus palmas en la espesura del bosque, son el admirable y bello lazo que une el presente de Elche con los lejanos tiempos de su origen".
    • Francisco Figueras Pacheco (1922), Geografía General del Reino de Valencia.
  • "Entre las ciudades de huerta de la parte oriental de España, Elche, la ciudad de las palmeras, tiene un especial encanto. El espectáculo que se goza desde los adarves de la cuadrada torre de la iglesia de Santa María es de impresión inolvidable [...] Alrededor de toda la blanca ciudad, especialmente por el norte, el este y suroeste, se ve una ancha faja de un verde sombrío: es el famoso palmeral de Elche. El número de palmeras es tan grande y se encuentran tan juntas que, de hecho, la huerta, vista desde lejos, da la impresión de un bosque cerrado que se extiende por varios kilómetros. Aquí y allá brillan entre la masa oscura las blancas casas de los huertos. Al otro lado de la huerta, enérgicamente delimitada, se extiende la desierta estepa, quemada por el sol [...] El cielo, como de bronce y limpio de nubes; el aire, seco y cargado de polvo; la caldeada estepa; el umbrío bosque de palmeras; el seco cauce del río; las blancas y cuadradas casas con sus fuertes contrastes de luz y sombra... todo ello forma un cuadro único en Europa y que recuerda por completo el norte de África. [...] Este "bosque" no crece en desorden; es, más bien en realidad, una plantación. Las palmeras se elevan en dos filas a lo largo y a los lados de la acequia de riego, mientras que las parcelas cuadrangulares que quedan en el intermedio están ocupadas por otros cultivos [...]"
    • Otto Jensen (1929).
  • "El Camp d'Elx (dice un geógrafo) no es una huerta, sino un oasis. En medio de la aridez general del Sur valenciano, Elche y sus terrenos son una gentil, amplia pausa de verdor, y las palmeras, con su alusión oriental, hacen definitivamente justa la palabra [...] Tres cosas acuden al interés del turista cuando se acerca a Elche: su palmeral, su Misteri, y su Dama. El palmeral lo vemos en seguida, arropando a la ciudad por el Norte, Este y Sur: un bosque de penachos cimbreantes, rumoroso en la brisa, verde sobre la impecable tela azul del cielo. Uno piensa en los árabes, no puede evitarlo; el decorado encaja perfectamente con el tópico. Pero no: Elche tiene palmeras desde mucho antes de la venida de los moros. Quizá las importaron los fenicios. Aunque, sin duda, los moros las extenderían y cuidarían con la nostalgia de sus paisajes lejanos [...] Elche y sus palmeras han suscitado mucha literatura. Aquellos caminos sombreados, la tierra blanquecina, las palmas melancólicas, las casas de azotea plana, las pitas y las chumberas de los ribazos, el sol implacable, recuerdan un cliché moruno o palestiniano: Oriente. La ciudad, con avenidas modernas y su esfuerzo industrial, lo desmentirá. 'No se pasea impunemente bajo las palmeras', afirmaba Goethe. Bajo otras palmeras, sí, el paseo puede contagiar indolencia o languidez. En Elche, en cambio, la palmera tiene un no sé qué de figura incitante, de disparo hacia arriba, vivo, de vuelo esgrimido. O me lo parece a mí. Bien mirado, a su vera, el pueblo pletórico y emprendedor me da la razón"
    • Joan Fuster (1962), Nosaltres els valencians.
  • "Mi pueblo es muy serio, mi pueblo es una palabra muy seria, Elche es una palabra muy seria históricamente desde el neolítico, Elche no se fundó ahora... Por aquí pasó Amilcar Barca, Cesar Augusto, infinidad de personajes que ahora están en otro planeta... Elche no es de hoy... ¡Y el que no se sienta ilicitano que se muera y que se vaya!"
  • "Cada agosto, en Elx, muere una Virgen para que viva un pueblo. Cada año, La Festa d´Elx revive y hace vivir"
    • Alfons Llorenç (acerca de La Festa o Misteri d'Elx).
  • "La alegría de sus gentes, su generosidad, su hospitalidad, el deslumbramiento por su pasado y el entusiasmo por su presente. Es en ese sentido en el que Elche es deslumbrador".

Véase también[editar]