Comunismo

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El término comunismo puede hacer referencia: 1) un modo de producción basado en la propiedad común de la sociedad de los medios de producción centralmente planificado (marxismo) o sin centro rectivo (anarquismo); 2) el movimiento internacional de organizaciones que buscan establecer dicho régimen; 3) una serie de Estados gobernados por partidos de ese movimiento internacional. A veces se usa como sinónimo de cualquiera de estos significados la palabra socialismo.

Para la doctrina que propugna el comunismo, véanse los artículos: socialismo utópico, marxismo o anarquismo. Para el modo de producción del Paleolítico, véanse: comunismo primitivo o Edad de Oro.

Citas[editar]

Sobre el modo de producción comunista[editar]

  • «En la sociedad comunista, donde cada individuo no tiene acotado un círculo exclusivo de actividades, sino que puede desarrollar sus aptitudes en la rama que mejor le parezca, la sociedad se encarga de regular la producción general, con lo que hace cabalmente posible que yo pueda dedicarme hoy a esto y mañana a aquello, que pueda por la mañana cazar, por la tarde pescar y por la noche apacentar el ganado, y después de comer, si me place, dedicarme a criticar, sin necesidad de ser exclusivamente cazador, pescador, pastor o crítico, según los casos.»
  • «El comunismo se distingue de todos los movimientos anteriores en que echa por tierra la base de todas las relaciones de producción y de intercambio que hasta ahora han existido y por primera vez aborda de un modo consciente todas las premisas naturales como creación de los hombres anteriores, despojándolas de su carácter natural y sometiéndolas al poder de los individuos asociados.»
  • «Sancho se imagina que los llamados organizadores del trabajo pretenden organizar la actividad total de cada individuo, cuando son precisamente ellos quienes distinguen entre el trabajo directamente productivo, que es el que debe organizarse, y el trabajo que no es directamente productivo. y en estos trabajos no se trata, como Sancho se figura, de que cada cual pueda trabajar sustituyendo a Rafael, sino de que todo aquel que lleve dentro un Rafael pueda desarrollarse sin trabas. Sancho se imagina que Rafael pintó sus cuadros independientemente de la división del trabajo que en su tiempo existía en Roma. Si compara a Rafael con Leonardo da Vinci y el Ticiano, podrá ver hasta qué punto las obras de arte del primero se hallaban condicionadas por el florecimiento a que entonces había llegado Roma bajo el influjo de Florencia, como más tarde las del tercero por el desarrollo, totalmente distinto, de Venecia. Rafael, ni más ni menos que cualquier otro artista, se hallaba condicionado por los progresos técnicos del arte logrados antes de venir él, por la organización de la sociedad y la división del trabajo dentro de su localidad, y finalmente por la división del trabajo en todos los países con los que su localidad mantenía relaciones de intercambio. El que un individuo como Rafael desarrolle su talento depende enteramente de la demanda, la que, a su vez, depende de la división del trabajo y de las condiciones de cultura de los hombres, que de ello se derivan. [...] La concentración exclusiva del talento artístico en individuos únicos y la consiguiente supresión de estas dotes en la gran masa es una consecuencia de la división del trabajo. Si, incluso en ciertas condiciones sociales, cada cual pudiera llegar a ser un pintor magnífico, esto no excluiría, ni mucho menos, el que cada cual fuese un pintor original, con lo que también en este punto quedaría reducida a un puro absurdo la distinción entre el trabajo "humano" y el trabajo "único". En todo caso, en una organización comunista de la sociedad desaparece la inclusión del artista en la limitación local y nacional, que responde pura y únicamente a la división del trabajo, y la inclusión del individuo en este determinado arte, de tal modo que sólo haya exclusivamente pintores, escultores, etc., y ya el nombre mismo expresa con bastante elocuencia la limitación de su desarrollo profesional y su supeditación a la división del trabajo. En una sociedad comunista, no habrá pintores, sino, a lo sumo, hombres que, entre otras cosas, se ocupan también de pintar.»
  • «Imaginémonos finalmente, para variar, una asociación de hombres libres que trabajen con medios de producción colectivos y empleen, conscientemente, sus muchas fuerzas de trabajo individuales como una fuerza de trabajo social. Todas las determinaciones del trabajo de Robinson se reiteran aquí, sólo que de manera social, en vez de individual. Todos los productos de Robinson constituían su producto exclusivamente personal y, por tanto, directamente objetos de uso para sí mismo. El producto todo de la asociación es un producto social. Una parte de éste presta servicios de nuevo como medios de producción. No deja de ser social. Pero los miembros de la asociación consumen otra parte en calidad de medios de subsistencia. Es necesario, pues, distribuirla entre los mismos. El tipo de esa distribución variará con el tipo particular del propio organismo social de producción y según el correspondiente nivel histórico de desarrollo de los productores. A los meros efectos de mantener el paralelo con la producción de mercancías, supongamos que la participación de cada productor en los medios de subsistencia esté determinada por su tiempo de trabajo. Por consiguiente, el tiempo de trabajo desempeñaría un papel doble. Su distribución, socialmente planificada, regulará la proporción adecuada entre las varias funciones laborales y las diversas necesidades. Por otra parte, el tiempo de trabajo servirá a la vez como medida de la participación individual del productor en el trabajo común, y también, por ende, de la parte individualmente consumible del producto común. Las relaciones sociales de los hombres con sus trabajos y con los productos de éstos, siguen siendo aquí diáfanamente sencillas, tanto en lo que respecta a la producción como en lo que atañe a la distribución.»
  • «La centralización nacional de los medios de producción será la base nacional de una sociedad compuesta de la unión de productores libres e iguales, dedicados a un trabajo social con arreglo a un plan general y racional.»
«¡De cada cual, según sus capacidades; a cada cual según sus necesidades!»
  • «¡De cada cual, según sus capacidades; a cada cual según sus necesidades!»
    • Marx en Crítica del Programa de Gotha, I (1875).
  • «Darwin no sospechaba qué sátira tan amarga escribía de los hombres, y en particular de sus compatriotas, cuando demostró que la libre concurrencia, la lucha por la existencia celebrada por los economistas como la mayor realización histórica, era el estado normal del mundo animal. Únicamente una organización consciente de la producción social, en la que la producción y la distribución obedezcan a un plan, puede elevar socialmente a los hombres sobre el resto del mundo animal, del mismo modo que la producción en general les elevó como especie. El desarrollo histórico hace esta organización más necesaria y más posible cada día. A partir de ella datará la nueva época histórica en la que los propios hombres, y con ellos todas las ramas de su actividad, especialmente las Ciencias Naturales, alcanzarán éxitos que eclipsarán todo lo conseguido hasta entonces.»
    • Engels en Dialéctica de la Naturaleza, Introducción (1875-76).
  • «La solución no puede consistir sino en reconocer efectivamente la naturaleza social de las modernas fuerzas productivas, es decir, en poner el modo de apropiación y de intercambio en armonía con el carácter social de los medios de producción. Y esto no puede hacerse sino admitiendo que la sociedad tome abierta y directamente posesión de las fuerzas productivas que desbordan ya toda otra dirección que no sea la suya. Con este tratamiento de las actuales fuerzas productivas según su naturaleza finalmente descubierta, aparece en el lugar de la anarquía social de la producción una regulación socialmente planeada de la misma según las necesidades de la colectividad y de cada individuo; con ello el modo capitalista de apropiación, en el cual el producto esclaviza primero al productor y luego al mismo que se lo apropia, se sustituye por el modo de apropiación de los productos fundado en la naturaleza misma de los modernos medios de producción: por una parte, una apropiación directamente social como medio para el sostenimiento y la aplicación de la producción; por otra parte, apropiación directamente individual como medios de vida y disfrute. Con la toma de posesión de los medios de producción por la sociedad se elimina la producción mercantil y, con ella, el dominio del producto sobre el productor.»
  • Engels en La Revolución de la Ciencia de Eugenio Dühring, 3-II (1878).
  • «En cuanto la sociedad entra en posesión de los medios de producción y los utiliza en socialización inmediata para la producción, el trabajo de cada cual, por distinto que sea su específico carácter útil, se hace desde el primer momento y directamente trabajo social. Entonces no es necesario determinar mediante un rodeo la cantidad de trabajo social incorporada a un producto: la experiencia cotidiana muestra directamente cuánto trabajo social es necesario por término medio. La sociedad puede calcular sencillamente cuántas horas de trabajo están incorporadas a una máquina de vapor, etc. Por eso no se le puede ocurrir expresar en una medida sólo relativa, vacilante e insuficiente antes inevitable como mal menor —en un tercer producto, en definitiva— los quanta de trabajo incorporados a los productos, quanta que ahora conoce de modo directo y absoluto, y puede expresar en su medida natural, adecuada y directa, que es el tiempo. En el supuesto dicho, la sociedad no atribuye valor alguno a los productos. Por eso el hecho de que los cien metros cuadrados de paño han exigido para su producción, pongamos, mil horas de trabajo, no se expresará con la frase, oblicua y sin sentido entonces, de que valen mil horas de trabajo. Cierto que la sociedad tendrá también entonces que saber cuánto trabajo requiere la producción de cada objeto de uso. Pues tendrá que establecer el plan de producción atendiendo a los medios de producción, entre los cuales se encuentran señaladamente las fuerzas de trabajo. La comparación o estimación del efecto útil y el gasto de trabajo en la decisión sobre la producción es todo lo que queda del concepto de valor de la economía política en una sociedad comunista. Querer suprimir la forma de producción capitalista por el procedimiento de restablecer el "verdadero valor" es, por tanto, lo mismo que querer suprimir el catolicismo por el procedimiento de restablecer al "verdadero" Papa; es querer fundar una sociedad en la que los productores dominen por fin a sus productos, mediante la realización consecuente de una categoría económica que es la más acabada expresión del sometimiento de los productores al producto.»
    • Engels en La Revolución de la Ciencia de Eugenio Dühring, 3-IV (1878).
  • «La sociedad socialista no es una cosa hecha de una vez y para siempre, sino que cabe considerarla, como todos los demás regímenes históricos, una sociedad en constante cambio y transformación. Su diferencia crítica respecto del régimen actual consiste en la organización de la producción sobre la base de la propiedad común, inicialmente por una sola nación, de todos los medios de producción.»
  • "Aspiro, como todo buen comunista, a la abolición del dinero, y como todo buen revolucionario creo que será necesario desarmar a la burguesía desvalorizando todos los signos de riqueza que puedan servir para vivir sin trabajar."[sin fuentes]
  • "Toda sociedad que rompa con la propiedad privada se verá en el caso de organizarse en comunismo anarquista."[sin fuentes]
  • "Por lo que a mí respecta, creo que los principios teóricos del comunismo son falsos, y pienso que la práctica de sus máximas aumenta inconmensurablemente la miseria humana."
  • «Marx describía el comunismo como "la abolición positiva de la propiedad privada y por ende de la autoalienación y, por lo tanto, la reapropiación real de la esencia humana por y para el hombre"; como "el completo y consciente retorno del hombre, conservando todas las riquezas del desarrollo previo para el hombre mismo, como ser social, esto es humano"; como "la genuina solución al antagonismo entre el hombre y la naturaleza y entre hombre y hombre", "la verdadera solución de la lucha entre existencia y esencia, entre objetivación y autoafirmación, entre libertad y necesidad, entre el inviduo y la especie", y finalmente, como "la solución al enigma de la historia", sabiéndose a sí mismo esta solución.»

Sobre el movimiento internacional comunista[editar]

«Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo».
  • "...Y digan los hombres lo que quieran, mientras haya gobernantes que llamen suya a la tierra y dictaminen que tal parcela pertenece a éste o a aquél, el pueblo no tendrá libertad ni el país se verá libre de disturbios, opresión y querellas, cosas, todas éstas, que ofenden al Creador..."[sin fuentes]
  • «Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo»
  • «Los comunistas sólo se distinguen de los demás partidos proletarios en que, por una parte, en las diferentes luchas nacionales de los proletarios, destacan y hacen valer los intereses comunes a todo el proletariado, independientemente de la nacionalidad; y, por otra parte, en que, en las diferentes fases de desarrollo por que pasa la lucha entre el proletariado y la burguesía, representan siempre los intereses del movimiento en su conjunto.»
    • Marx y Engels en El Manifiesto del Partido Comunista, II (1848).
  • «Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar. ¡Proletarios de todos los países, uníos!»
    • Marx y Engels en El Manifiesto del Partido Comunista, IV (1848).
  • "La socialdemocracia se considera el doctor democrático del capitalismo, nosotros los comunistas, somos sus enterradores revolucionarios.”[sin fuentes]
  • «Ni mediante medidas de exterminio, ni con sentencias a trabajo forzado, ni con penas de muerte. ¡La rueda gira, seguirá girando hasta el triunfo definitivo del Comunismo!»
  • «Puesto que el comunismo es intrínsecamente inicuo cualquiera que quiera salvar al cristianismo y a la civilización de la destrucción debe refrenarse de ayudarlo en la prosecución de proyecto alguno.»
    • Pío XI, encíclica Divini Redemptoris (1937).
  • "Muchos son los que persisten en concebir la revolución proletaria con los rasgos de las revoluciones burguesas pasadas, o sea como una serie de fases que se van engendrando unas a otras: para empezar, la conquista del poder político y la instauración de un nuevo gobierno; luego, la expropiación por decreto de la clase capitalista; y para terminar, la reorganización del proceso de producción. Sin embargo, así no se puede desembocar sino en un tipo de capitalismo de Estado. Para poder dominar realmente su destino, el proletariado ha de crear simultáneamente tanto su propia organización como las formas del nuevo orden económico. Ambos elementos son inseparables y constituyen el proceso de la revolución social."[sin fuentes]
«¡Proletarios de todos los países, uníos!»
  • "Hay comunistas que sostienen que ser anticomunista es ser fascista. Esto es tan incomprensible como decir que no ser católico es ser mormón."[sin fuentes]
  • "Cuando doy comida a un pobre me llaman santo. Cuando pregunto por qué un pobre no tiene comida, me llaman comunista."[sin fuentes]
  • "No hay diferencia entre comunismo y socialismo, excepto en la manera de conseguir el mismo objetivo final: el comunismo propone esclavizar al hombre mediante la fuerza, el socialismo mediante el voto. Es la misma diferencia que hay entre asesinato y suicidio." [sin fuentes]
  • "En sus manifiestos y libros los terroristas describen sus ataques contra las democracias como la 'estrategia de la tensión'.La idea es que es más fácil pasar del facismo al comunismo que de la democracia al comunismo.Por lo tanto,los 'revolucionarios' deben primero inducir a los gobiernos democráticos hacia un comportamiento fascista a fin de edificar,en la segunda fase,un socialismo a partir de las cenizas del facismo".[sin fuentes]

Sobre los Estados llamados comunistas[editar]

«Colocar en el mismo plano moral el comunismo ruso y el nazifascismo, en la medida en que ambos serían totalitarios, en el mejor de los casos es una superficialidad; en el peor es fascismo.»
  • «Colocar en el mismo plano moral el comunismo ruso y el nazifascismo, en la medida en que ambos serían totalitarios, en el mejor de los casos es una superficialidad; en el peor es fascismo. Quien insiste en esta equiparación puede considerarse un demócrata, pero en verdad y en el fondo de su corazón es en realidad ya un fascista, y desde luego sólo combatirá el fascismo de manera aparente e hipócrita, mientras deja todo su odio para el comunismo.»
    • Thomas Mann (citado por Domenico Losurdo en Stalin: historia y crítica de una leyenda negra, p. 17)
  • «Me opongo profundamente al comunismo porque en él se exalta el Estado más que a la persona y la familia, y porque ese sistema se opone a la libertad de expresión, de manifestación, de religión y de prensa, característica ésta de los regímenes totalitarios. Sin embargo, la forma de oponerse al comunismo no es otra dictadura, sino ampliar las libertades individuales. En todo los países comunistas se amenazan los privilegios. Pero, como he visto en mis viajes por diversos lugares del mundo, la reforma no es comunismo. Y la negación de la libertad, en nombre de lo que sea, sólo fortalece el comunismo al que pretende oponerse.»
    • Robert Kennedy. Discurso pronunciado con motivo del Día de Afirmación de la Libertad Académica y Humana. Universidad de Ciudad del Cano, 6 de junio de 1966.
  • «No hablemos acerca del comunismo. El comunismo fue sólo una idea, un castillo en el aire».
    • Boris Yeltsin. En 1989, durante una visita a Estados Unidos. Citado en The Independent, Londres, 12 de septiembre de 1989.
  • "Aclaremos de una vez que lo que se ha dado en llamar socialismo real no es el socialismo. El culto a la personalidad, la dictadura del partido único, la nomenklatura, la falta de respeto a los derechos humanos y la persecución del disidente no tienen absolutamente nada que ver con el pensamiento de Carlos Marx".[sin fuentes]

Enlaces externos[editar]