Holocausto

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“¡Desdichado quien al regresar descubrió una realidad totalmente distinta a la íntimamente añorada durante los años de cautiverio!”.
Viktor Frankl

El Holocausto (del griego ὁλόκαυστον holókauston, de ὁλον ‘completamente’ y καυστον ‘quemado’, referido a un antiguo ritual religioso), también conocido como o HaShoá (en hebreo: השואה‎; en idish,האלאקאוסט, Halokaust, o más precisamente חורבן, Jurbán), es el nombre que se aplica al genocidio de aproximadamente seis millones de judíos europeos, y de otros muchos grupos de Europa y el Norte de África, durante la Segunda Guerra Mundial. El Holocausto fue planificado y ejecutado por la Alemania nacionalsocialista, dirigida por Adolf Hitler, como parte de un programa deliberado de exterminio que involucró el asesinato sistemático e industrializado.

Sustrato ideológico[editar]

El Tercer Reich se impuso como uno de sus objetivos prioritarios la reestructuración racial de Europa. En ella, desempeñó un papel fundamental el antisemitismo, que se incardinó en una ideología o Weltanschauung [concepción del mundo] milenarista que proclamaba que "el judío" constituía el origen de todos los males, en especial del internacionalismo, el pacifismo, la democracia y el marxismo, y que era el responsable del surgimiento del cristianismo, la Ilustración y la masonería. Se estigmatizaba a los judíos como "un fermento de descomposición", desorden, caos y "degeneración racial", y se los identificaba con la fragmentación interna de la civilización urbana, el ácido disolvente del racionalismo crítico y la relajación moral; se hallaban detrás del "cosmopolitismo desarraigado" del capital internacional y de la amenaza de la revolución mundial. Eran el Weltfeind (el "enemigo mundial") contra el cual el nacionalsocialismo definió su propia y grandiosa utopía racista de un Reich que duraría mil años.

Además de esta ideología, la ejecución del genocidio tuvo como soporte a la sociedad alemana, la más moderna y con más nivel de desarrollo técnico de Europa, y que contaba con una burocracia organizada y eficiente.

El antisemitismo presente, en mayor o menor medida, en Europa Occidental y Estados Unidos, además de los problemas económicos derivados de la Gran Depresión, provocaron también "la desgana de los responsables políticos británicos y estadounidenses a la hora de realizar algún esfuerzo significativo de salvamento de judíos europeos durante el Holocausto".

El Partido nazi, que tomó el poder en Alemania en 1933, tenía entre sus bases ideológicas la del antisemitismo, profesado por una parte del movimiento nacionalista alemán desde mediados del siglo XIX. El antisemitismo moderno se diferenciaba del odio clásico hacia los judíos en que no tenía una base religiosa, sino presuntamente racial. Los nacionalistas alemanes, a pesar de que recuperaron bastantes aspectos del discurso judeófobo tradicional, particularmente del de Lutero, consideraban que ser judío era una condición innata, racial, que no desaparecía por mucho que uno intentara asimilarse en la sociedad cristiana. En palabras de Hannah Arendt, se cambió el concepto de judaísmo por el de judeidad.[47] Por otro lado, el nacionalismo sólo creía en el Estado nación caracterizado por la homogeneidad cultural y lingüística de su población. Considerados como nación perteneciente a otra raza, extranjera, inferior e inasimilable a la cultura alemana, los judíos solo podían ser segregados y excluidos del cuerpo social. Frente a la raza judía, extraña al pueblo germánico, colocaban los nazis a la raza aria, sosteniendo que solo esta última constituía la nación alemana, la única llamada a dominar Europa.

La primera cuestión era determinar quién era judío. Los nacionalistas alemanes no habían logrado establecer una línea divisoria clara entre judíos y no judíos; había en Alemania numerosas personas descendientes de judíos conversos que no tenían ya ninguna relación con la cultura judía, así como numerosas familias mixtas y sus descendientes. En este sentido, la primera preocupación de los nazis fue crear un criterio para basar la posterior segregación.

Las primeras leyes dirigidas contra los judíos no incorporaban todavía una definición del ser judío y se hablaba en general de «no arios». La definición finalmente adoptada fue la siguiente: judío era quien tuviera al menos tres abuelos judíos, fuera cual fuera la religión de la persona interesada. Quienes tuvieran dos o un solo abuelo judío, eran Mischlinge, es decir, medio judíos. Los primeros, con dos abuelos judíos, eran «Mischlinge de segundo grado» y podían ser reclasificados como judíos en función de complejas consideraciones (su religión o la de su cónyuge, por ejemplo). Podían también ser "liberados" de su condición y convertirse en arios en pago a los servicios prestados al régimen, o podían seguir siendo Mischlinge, con lo que estaban sometidos a ciertas restricciones en tanto que «no arios», pero no a las persecuciones dirigidas contra los judíos. Los Mischlinge de primer grado eran los que tenían un único abuelo judío y en general eran tratados como arios plenos. Los Mischlinge de uno u otro grado abundaban en Alemania y a menudo lograban ocultar su condición. El dirigente de las SS Reinhard Heydrich, El Carnicero de Praga, era Mischlinge de segundo grado, dato que fue ocultado celosamente por sus superiores nazis.

Para el psicólogo social Harald Welzer, estudioso del comportamiento de las sociedades ante las catástrofes sociales, la irracionalidad de los motivos no influye en la racionalidad de la acción, cosa que se verificó en el Holocausto y también corrobora un enunciado de William Thomas: «Si las personas definen las situaciones como reales, éstas son reales en sus consecuencias.» Fuente:Wikipedia

Víctimas[editar]

Junto con los judíos, otros grupos humanos como gitanos, soviéticos (especialmente, los prisioneros de guerra), comunistas, Testigos de Jehová, polacos étnicos, otros pueblos eslavos, los discapacitados, los hombres homosexuales y disidentes políticos y religiosos, fueron también objeto de persecución y asesinato durante el nazismo.

Según el criterio más o menos restringido que se adopte para definir el Holocausto, la cifra de víctimas varía. Algunos historiadores lo circunscriben al genocidio de judíos a manos del Tercer Reich (algo más de 6 millones de víctimas).Otros estudiosos consideran que debe aplicarse asimismo a las víctimas polacas y a otros pueblos eslavos y gitanos. Un tercer grupo amplía el término para que abarque igualmente a los homosexuales, los disminuidos físicos y mentales y los Testigos de Jehová, de modo que se estiman en 11 o 12 millones las víctimas del Holocausto, de las cuales más de la mitad eran judíos.

Se calcula que murieron víctimas de este exterminio algo más de 6 millones de judíos, aparte de unos 800.000 gitanos, 4 millones de prisioneros de guerra soviéticos o víctimas de la ocupación (fueron también objeto de exterminio sistemático), polacos e individuos calificados de asociales de varias nacionalidades (presos políticos, homosexuales, discapacitados físicos o psíquicos, delincuentes comunes, etc.). Las aproximaciones oficiales son las siguientes:

polacos judíos (15,56 %) y no judíos (13,78 %) alemanes judíos (13,33 %) eslavos ( 26,66 %) prisioneros de guerra soviéticos (17,78 %) gitanos ( 3,56 %) alemanes «arios» opositores políticos (generalmente personas con ideas de izquierda y librepensadores) (6,67 %) discapacitados (1,34 %) homosexuales (1,12 %) negros Fuente: Wikipedia

Citas[editar]

  • “Al menos, el Holocausto demostró que una ideología seglar puede ser tan mortífera como cualquier cruzada religiosa”.

lalamjalja

    • Fuente: (The Battle for God—Fundamentalism in Judaism, Christianity and Islam [La guerra por Dios. El fundamentalismo en el judaísmo, el cristianismo y el islam]).
  • “¿Cómo puede haber sido que tantos clérigos de reputación y responsabilidad hayan dado su apoyo, aunque solo fuera pasivamente, a la perpetración de crímenes como el genocidio? ¿Qué fiebre se apoderó de tantos millones de cristianos alemanes, tanto evangélicos [luteranos] como católicos, en aquellos pocos años de tiranía nazi?”.
    • John S. Conway, historiador canadiense, presentó esta pregunta en su libro The Nazi Persecution of the Churches 1933-1945 (La persecución nazi de las iglesias 1933-1945).
  • “En contraste con la docilidad de las grandes iglesias, los testigos de Jehová mantuvieron su oposición doctrinal hasta el punto de desplegar fanatismo. . . . La resistencia de los Testigos estaba principalmente centrada contra toda forma de colaboración con los nazis ... Fundando su caso en el mandamiento bíblico, rehusaron portar armas . . . todos quedaron casi bajo sentencia de muerte. De hecho, muchos pagaron aquella pena; . . . grandes cantidades de ellos fueron transportados a Dachau [el campo de concentración].”
    • John S. Conway, historiador canadiense, en su libro The Nazi Persecution of the Churches 1933-1945 (La persecución nazistas de las iglesias 1933-1945).
  • “El deber del superviviente es dar testimonio de lo que ocurrió, [...] hay que advertir a la gente de que estas cosas pueden suceder, que el mal puede desencadenarse. El odio racial, la violencia y las idolatrías todavía proliferan”.
  • “¡Desdichado quien al regresar descubrió una realidad totalmente distinta a la íntimamente añorada durante los años de cautiverio!”.
    • Nota: en su libro El hombre en busca de sentido, el psicoanalista Viktor Frankl observó que algunos de sus compañeros que sobrevivieron al Holocausto se encararon a la misma cuestión después de ser liberados de los campos de concentración. Al retornar a sus hogares, se encontraron con que sus seres amados habían muerto.
  • “Hoy día, las violaciones de los derechos humanos siguen modelos funestos que lamentablemente evocan los lúgubres días de los años treinta, cuando sucedieron hechos semejantes que presagiaron el Holocausto”.
    • Irwin Cotler, profesor de Derecho de la Universidad McGill y copresidente de la organización Canadian Helsinki Watch Group, según The Toronto Star.
  • "La memoria y la libertad deben ser ejercicios cotidianos de todos para evitar un nuevo holocausto y violaciones a los derechos humanos".
  • “La Iglesia de Francia debe reconocer que la indiferencia primó sobre la indignación, y que ante la persecución de los judíos, y en particular ante las múltiples medidas antisemitas decretadas por las autoridades de Vichy, el silencio fue la regla, y las palabras en favor de las víctimas, la excepción. [...] Hoy confesamos que aquel silencio fue una falta. También reconocemos que la Iglesia de Francia falló en su misión de educadora de las conciencias”.
    • Olivier de Berranger, arzobispo, leyó una declaración en la que la Iglesia admitió haber permitido que sus propios intereses “eclipsaran la exigencia bíblica de respetar a todo ser humano creado a la imagen de Dios”.
    • Nota: el hecho de que la Iglesia no aceptara la culpa como institución sino que la atribuyera a sus integrantes fue, a juicio de muchos, un gran paso atrás.
  • “Muchos fueron sentenciados a muerte por negarse a prestar servicio militar [...]; o terminaron en Dachau o en asilos para locos”.
    • Paul Johnson escribió en el libro Historia del cristianismo, en referencia a los testigos de Jehová.
  • “Qué frágiles son los bastiones de la civilización. El Holocausto nos recordará para siempre que el conocimiento divorciado de los valores solo puede servir para agravar la pesadilla humana; que tener cabeza sin corazón no es humano”.
    • Bill Clinton
    • Nota: dijo el presidente estadounidense durante la ceremonia de apertura del museo Estadounidense en Memoria del Holocausto, situado en Washington, D.C., que se inauguró el 22 de abril de 1993.
  • "Son odiosos e ignorantes quienes aún niegan el Holocausto".
  • "Sobriedad, tesón y una limpieza extremada son buenas cualidades típicas de muchos alemanes, que se demuestran eficaces cuando se aplican a la agricultura o la industria. Pero Hitler puso esas cualidades del carácter alemán al servicio de la comisión de crímenes contra la humanidad. En los campos de trabajo de Polonia las SS actuaban como si tratara de cultivar coliflores o patatas".
    • Dicho por Vasili Grossman en El infierno de Treblinka, artículo publicado en el diario Estrella Rojaen noviembre de 1944. Dicho artículo sirvió para inculpar a los jerarcas nazis en los Juicios de Nuremberg.

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