Terry Pratchett

De Wikiquote, la colección libre de citas y frases célebres.
Saltar a: navegación, buscar

Terry Pratchett (28 de abril de 1948 - actualidad) es un escritor británico de fantasía.

Terry Pratchett

Citas[editar]

Verificadas[editar]

  • A veces es mejor encender un lanzallamas que maldecir a la oscuridad.
  • Cinco exclamaciones. El signo seguro de una mente insana.
  • El bolígrafo es más poderoso que la espada si la espada es corta y el bolígrafo es agudo.
  • El problema de tener una mente abierta es que la gente insiste en entrar dentro y poner allí sus cosas.
  • Emplear el sarcasmo con según que gente es como atacar un castillo con merengues.
  • Escribir es lo más divertido que se puede hacer sin ayuda.
  • La estupidez real siempre vence a la inteligencia artificial.
  • La gravedad es una costumbre difícil de olvidar.
  • La verdad quizá esté ahí fuera pero las mentiras están en tu cabeza.
  • La vida de una persona sí pasa delante de sus ojos antes de morir. El proceso se llama "Vida".
  • Las buenas excusas abren la puerta a las malas excusas.
  • Las posibilidades de una entre un millón salen bien nueve de cada diez veces.
  • Los vivos eran los que no se daban cuenta de que sucedían cosas extrañas y maravillosas, porque la vida estaba demasiado llena de cosas aburridas y mundanas.
  • No importa lo rápido que viaje la luz, siempre se encuentra con que la oscuridad ha llegado antes y la está esperando.
  • No se puede ir por ahí construyendo un mundo mejor para la gente. Sólo la gente puede construir un mundo mejor para la gente. Si no, es solamente una jaula.
  • Según el filósofo Ly Tin Wheedle, el caos se encuentra en mayor abundancia cuando se busca el orden. El caos siempre derrota al orden porque está mejor organizado.
  • Si el Creador hubiera dicho "Hágase la luz" en Ankh-Morpork, se habría quedado ahí por culpa de toda la gente diciendo: "¿De qué color?".
  • Solamente en los sueños somos libres. El resto del tiempo necesitamos el sueldo.
  • Solía pensar que yo era estúpido. Fue entonces cuando conocí a los filósofos.
  • Te puedes comunicar con los muertos tecleando en un ZX Spectrum.
  • Tenemos mucha experiencia en no tener experiencia. Pero el hecho es... el hecho es... el hecho es que nosotros no hemos tenido experiencia durante mucho más tiempo.
  • Tú eres solo una coma en las páginas de esta historia.
  • El tiempo es una droga, en cantidades excesivas, mata.
  • Algún día, la tortuga aprenderá a volar.
  • No, creo que soy una de esas personas cuya memoria falla cuando está bajo presión. ¡Las respuestas vienen a mi en mitad de la noche mientras duermo!. De todas formas, ya soy millonario.
    • Respondiendo a una pregunta sobre si aparecería en el programa Who Wants To Be a Millionaire. ALCS News (May 2006).
  • La imaginación, no la inteligencia, es lo que nos hace humanos.
  • Vamos, demuestra que estoy equivocado. Destruye la tela que forma el Universo. Mira si me importa.


Citas de Mundodisco[editar]

Tiempos Interesantes, 1994[editar]

  • Hay una vieja maldición, dice: Ojalá vivas tiempos interesantes.
  • — Es sólo que está perdiendo memoria. Tuvimos algunos problemas con eso. Se lo dije, es violar a las mujeres y prender fuego a las aldeas.

— ¿Violar? -dijo Rincewind- Eso no es muy... — Tiene 87 años -dijo Cohen- No estropees los sueños de un viejo.

  • Probablemente el último sonido antes de que el Universo se repliegue sobre sí mismo, será alguien diciendo: "¿Qué ocurre si aprieto esto?."
  • El Emperador tenía todos los requisitos para un cadáver excepto, por así decirlo, el más vital.

El Color de la Magia, 1983[editar]

  • Turista, -decidió Rincewind-, significaba 'idiota'.
  • En el Gremio de Asesinos, la promoción se efectuaba mediante examen competitivo, y la práctica era la asignatura más importante. Para ser exactos, la única
  • Rincewind era dado a la magia como los peces al alpinismo.
  • Si se formara el caos mas completo, este tipo se subiría a una colina bajo una tormenta de truenos, con una armadura de cobre empapada gritando <<¡Todos los dioses son unos bastardos!>>
  • Éste había optado por un método de monta que implicaba caerse de la silla cada pocos segundos.
  • Cualquiera le habría tomado por un simple aprendiz de hechicero que había escapado de su maestro por rebeldía, aburrimiento, miedo o un gusto persistente por la heterosexualidad.
  • Lo que no le gustaba de los héroes es que resultaban suicidamente sombríos cuando estaban sobrios, y homicidamente locos cuando se emborrachaban. Además había demasiados.
  • — ¿Qué es lo que más les gusta a los héroes?

— ¿El oro? — No. Quiero decir, de verdad. — Lo que más les gusta a los héroes son ellos mismos."

  • Imaginó cómo se sentiría un zorro enfrentado a un rebaño de ovejas furiosas.

Unas ovejas que, además, podían contratar a lobos — Podía haber sido peor. Podía haber sido yo.

Ritos iguales[editar]

Mort, 1987[editar]

  • Reciben el nombre de reanuales aquellas plantas que crecen hacia atrás en el tiempo. Se siembran este año y crecen el año pasado. La familia de Mort estaba especializada en la destilación de vino de uvas reanuales. Se trataba de una fruta muy poderosa y buscada por los adivinos puesto que, como es obvio, les permitía ver el futuro. El único inconveniente era que la resaca se producía la mañana antes, y había que beber mucho para reponerse.
  • Prácticamente todo puede moverse a mayor velocidad que la luz del Disco, que es lenta y mansa, a diferencia de la luz corriente. Según el filósofo Ly Tin Wheedle, lo único conocido que se mueve más deprisa que la luz corriente es la monarquía. Llegó a esta conclusión siguiendo este razonamiento: no se puede tener más de un rey, y la tradición exige que no existan intervalos entre un rey y otro, de manera que cuando un rey muere, la sucesión ha de pasar al heredero instantáneamente . Según Wheedle, es probable que existan ciertas particulas elementales, los reiones o tal vez las reionas, que se encargan de cumplir esta función, pero hay que tener en cuenta que a veces la sucesión falla si, en mitad del vuelo chocan contra una antipartícula, o republicón. Su ambicioso plan de utilizar este descubrimiento para enviar mensajes, para lo cual hubo de torturar cuidadosamente a un rey menor para poder así modular la señal, jamás llegó a desarrollarse con todo detalle porque, alcanzado este punto, le cerraron el bar.
  • Los poetas han intentado describir Ankh-Morpork. Y no lo han logrado. Quizá se deba a la inanimada vitalidad del lugar, o quizá sea sencillamente que una ciudad con u millón de habitantes y ni una sola cloaca resulta más bien fuerte para los poetas, que prefieren los narcisos, y con razón. De modo que digamos nada más que Ankh-Morpork está tan llena de vida como un queso pasado en un día caluroso, que resultaba tan llamativa como una maldición en una catedral, tan brillante como una capa de aceite, tan colorida como un cardenal y tan llena de actividad, industria, bullicio y de exuberante concurrencia como un perro muerto tendido sobre un nido de termitas.
  • Ankh-Morpork había coqueteado con muchas formas de gobierno, y había terminado asumiendo ese tipo de democracia que se conoce como 'Un Hombre, Un Voto'. El Patricio era el Hombre, y el Voto era el suyo.
  • La historia tiene la costumbre de cambiar a las personas que se creen que la están cambiando a ella.
  • En pocas palabras, Mort era de esas personas que son más peligrosas que una bolsa llena de serpientes de cascabel. Estaba decidido a descubrir la lógica fundamental del Universo.
  • Los científicos han calculado que la probabilidad de que ocurra algo tan patéticamente absurdo es de una entre un millón. Pero los magos saben que las probabilidades de una entre un millón se cumplen nueve de cada diez veces.

Rechicero, 1988[editar]

  • Por supuesto, los ciudadanos de Ankh-Morpork siempre mantenían que el agua del río era increíblemente pura. Cualquier agua que hubiera pasado por tantos riñones, razonaban, tenía que ser pura a la fuerza.

Brujerías, 1992[editar]

El calendario de la Teocracia de Muntab cuenta hacia abajo, no hacia arriba. Nadie sabe por qué, pero podría no ser muy buena idea quedarse a averiguarlo.

Para comprender toda religión es imprescindible saber que a los Dioses les divierte ver a las niñas saltando a la comba con alambres de púas, juegan a cosas que no son el ajedrez con los destinos de los mortales y los tronos de los Reyes. Es importante recordar que siempre hacen trampas, del principio al final.

La mayoría de la gente vive su vida como una especie de borrón en torno al punto donde se encuentra su cuerpo,anticipándose al futuro o aferrándose al pasado. Suelen estar tan preocupados con lo que sucederá que sólo averiguan lo que sucede cuando ya ha sucedido. Así son la mayor parte de las personas. Aprenden a tener miedo porque no saben lo que va a suceder. Y ya les está sucediendo.

—¿Cómo sabré cuál es mi destino?
Tengo entendido que estas cosas se revelan tarde o temprano.
—¿Nadie podrá verme?
Oh, sí, los que tengan poderes psíquicos, los parientes cercanos. Y los gatos, claro.
—Detesto los gatos.
El rostro de la Muerte se tensó un poco más, y sus órbitas oculares se tornaron rojas, sugiriendo que la muerte era demasiado buena para los que odiaban a los gatos.

No es correcto que una mujer vaya sola a esos sitios. Yaya asintió, aprobaba sin reparos esa manera de pensar, siempre y cuando no se aplicara a ella, claro.

Se supone que las tres brujas buenas tienen que hacer tres regalos al niño, como belleza, sabiduría y felicidad. El dinero no lo es todo, si sale a su padre ya será guapo y la sabiduría la tendrá que aprender él solo. Al final dijeron: -Que haga amigos con facilidad. -Que tenga una memoria estupenda. -Que siempre sea quien cree ser.

Pirómides, 1992[editar]

...Nos revelarán lo que pensarían nuestros antepasados si estuvieran vivos hoy. La gente suele especular sobre ese tema. ¿Aprobarían la sociedad actual, se maravillarían ante los logros de nuestros tiempos? Pero, naturalmente, todas esas especulaciones siempre pasan por alto un punto fundamental. Si vivieran nuestros antepasados no pensarían en ninguna de esas cosas. Estarían demasiado ocupados haciéndose una única pregunta: «¿Por qué está todo tan oscuro?»

¡Guardias,Guardias!, 2000[editar]

Eric, 1997[editar]

"Hay una puerta". "¿A dónde va?" "Se queda donde está, me parece".

Imágenes en acción, 1990[editar]

Era el tipo de cosas que se podría esperar en la Calle de los Alquimistas. Los vecinos preferían las explosiones, que al menos eran identificables y se acababan pronto. Eran mejores que los olores, que te acechaban.

A grandes rasgos, la única habilidad que los alquimistas de Ankh-Morpork habían descubierto hasta el momento era la capacidad de convertir oro en menos oro.

La mayoría de los alquimistas eran gente muy nerviosa, de todas formas; les venía de no saber lo que haría a continuación el vial lleno de líquidos burbujeantes con el que estaban experimentando.

El asunto es que el Sr Escurridizo puede vender salchichas a gente que ya se las ha comprado antes.

'¿Se tienen que pagar antes de comértelas? ¿Y qué pasa si son horribles?' 'Esa es la razón'.

Por supuesto, es muy importante estar sobrio cuando uno se examina. Muchas importantes carreras en la barrendería, la recolección de fruta y la interpretación subterranea de guitarra se han fundado en una falta de comprensión de este simple hecho.

'Pensaba que las espadas tenían que ser rectas'. 'Tal vez empiecen rectas y luego se vayan doblando por el uso. Muchas cosas lo hacen'.

"¿Por qué se llama Ming?", dijo el Archicanciller. El Tesorero dio un golpecito al recipiente. Hizo ming.

El segador, 1991[editar]

Los vivos eran los que no se daban cuenta de que sucedían cosas extrañas y maravillosas, porque la vida estaba demasiado llena de cosas aburridas y mundanas.

¡Fantasmas del mundo, en pie! No tenéis nada que perder, solo las cadenas.

La fe es una de las fuerzas orgánicas más poderosas, puede que no sea capaz de mover montañas, al menos en el sentido literal, pero puede crear a alguien que sí sea capaz de hacerlo.

Los Dioses tienen tendencia a hacer exactamente el mismo tipo de cosas que harían los hombres si pudieran, sobre todo en los asuntos relativos a las ninfas acuáticas, las lluvias de oro y la exterminación de los enemigos.

Señor, sabemos que no hay otro orden, solo aquel que creamos, no hay más esperanza que nosotros, no hay más piedad que nosotros, no hay justicia, solo nosotros. Todas las cosas que son, son nuestras, pero tienen que importarnos, porque, si no nos importa nada, no existimos. Y si nosotros no existimos no queda nada más que el olvido, el fin ciego. Por el equilibrio correcto de las cosas, para devolver lo que una vez fue entregado, por los prisioneros y por el vuelo de los pájaros. Señor, ¿qué puede esperar la cosecha, si no importarle al segador?

La vida es un hábito, resulta muy difícil dejarlo...

Nadie ha muerto del todo hasta que mueren las ondulaciones que ha provocado en este mundo: hasta que se para el reloj al que dio cuerda, hasta que fermenta el vino que preparó, hasta que se recoge la cosecha que plantó.

Brujas de viaje, 1991[editar]

Las hadas madrinas suelen llegar a comprender bien la naturaleza humana, por lo que las buenas son bondadosas, y las malas son poderosas.

Los vampiros podían salir de entre los muertos, de las tumbas y de las criptas, pero, hasta la fecha, nunca habían logrado salir de un gato.

Los finales felices están muy bien siempre que resulten felices por sí mismos,pero no los puedes fabricar para los demás. Es como pensar que la única manera de garantizar un matrimonio feliz es cortar la cabeza a los novios en cuanto dicen "Sí,quiero".

Si quieres llegar a algo como bruja tienes que aprender tres cosas: qué es real, qué no lo es y cuál es la diferencia.

Este es Greebo, es un diablo salido del infierno. Bueno, es que es un gato, era de esperar.

Nosotras somos hadas madrinas de las otras, somos de las que dan a las personas lo que saben que necesitan, no lo que creen que deberían querer.

El racismo no era un problema en el Mundodisco porque, con trolls y enanos y todo eso, el especiecismo era más interesante. Los blancos y los negros vivían en perfecta armonía y se aliaban contra los verdes.

Dioses Menores, 1992[editar]

la Quisición podía actuar sin posibilidad de error. La sospecha era una prueba. ¿Cómo podía ser de otra manera? El Gran Dios nunca hubiese considerado adecuado introducir la sospecha en las mentes de Sus exquisidores a menos que fuese justo que debiera estar allí. Si creías en el Gran Dios Om, la vida podía ser muy simple. Y a veces también muy corta

Es un hecho generalmente conocido por todos que nueve décimas partes del cerebro no se utilizan y, como la mayoría de los hechos generalmente conocidos por todos, también es falso. Ni siquiera el Creador más estúpido se tomaría la molestia de hacer que la cabeza humana fuese por el mundo cargando con un par de kilos de gelatina grisácea innecesaria si el único propósito real de dicha gelatina fuese, por ejemplo, servir de exquisitez gastronómica a ciertas tribus remotas que viven en valles todavía no explorados.

Esas nueve décimas partes del cerebro sí que son utilizadas. Y una de sus funciones es hacer que lo milagroso parezca corriente y convertir lo desusado en usual.

A los dioses no les gusta que las personas no trabajen mucho. Las personas que no están ocupadas continuamente pueden empezar a pensar.

¿Y por qué no? Después de todo, iba a pasar toda la eternidad en un millar de infiernos... El conocimiento era libertad, de cierta clase. Cuando lo mínimo que podían hacerte era todo, entonces lo máximo que podían hacerte dejaba de inspirar terror. (General Fri'it)

¿Algún viejo profeta ha dicho algo sobre los bastardos entrometidos que acaban consiguiendo que les calienten las orejas a puñetazos? —preguntó el soldado. «Ay de aquel que alce su mano contra su hermano, tratándolo como haría con un infiel» —dijo Brutha—. Eso es de Ossory, Preceptos XI, versículo 16. — «No me toques más las narices y olvida que nos has visto porque de lo contrario te encontrarás metido en un buen lío, amigo mío». Sargento Aktar, capítulo I, versículo 1 —dijo el soldado.

Ninguna tortuga había hecho aquello antes. Pero ninguna tortuga había sido nunca un dios, y conocía el lema no escrito de la Quisición. Cuius testiculos habes, habeas cardia et cerebelum. Cuando has conseguido tenerlos bien cogidos por la atención, sus corazones y sus mentes te seguirán

Lores y damas, 1988[editar]

—Te llamas diosa señora, y no sabes nada. Nada. Lo que no muere no puede vivir. Lo que no vive no puede cambiar. Lo que no cambia no puede aprender. La criatura más diminuta que muere en la hierba sabe mas que tu.

Hombres de armas, 2003[editar]

El río Ankh es, probablemente, el único río del universo en el que los investigadores pueden dibujar con tiza el contorno de un cadáver.

El Gremio de los Alquimistas está enfrente del Gremio de los Jugadores. Normalmente. En ocasiones está encima de él, o debajo de él, o cayendo a trozos a su alrededor.

Sham Harga había llevado con éxito un negocio de comidas durante muchos años sonriendo siempre, no fiando nunca, y dándose cuenta de que la mayoría de sus clientes querían la comida correctamente equilibrada entre los cuatro grupos alimenticios: azúcar, gelatina, grasa y trocitos crujientes quemados.

Soul Music, 1994[editar]

El archicanciller sabía por experiencia que cualquier cosa importante de verdad nunca se llegaba a poner por escrito porque a esas alturas la gente ya estaba demasiado ocupada gritando.

El Patricio era un pragmático. Nunca trataba de arreglar las cosas que funcionaban. Las que no, de todas formas se rompían.

Cualquier músico, en algún momento de su vida, tiene que empeñar su instrumento si quiere cenar caliente y dormir a cubierto.

Los músicos solían ir cortos de dinero; de hecho esta era una de las definiciones de la palabra 'músico'.

El tiempo es una mera costumbre.

Los Padres nunca fueron jóvenes. Sólo estaban esperando a convertirse en Padres.

Hay algo triste de verdad en un camerino vacío. Es como la ropa interior de la que se ha decidido prescindir, a la que se parece en varios aspectos. Ha visto mucha actividad. Puede que incluso haya presenciado excitación y toda la gama de las pasiones humanas. Y ahora no queda gran cosa aparte de un tenue olor.

Tiempos Interesantes, 1994[editar]

Las últimas palabras de muchos señores antiguos han sido: "No puedes matarme porque llevo una armadura máaaargh" —Las armaduras mágicas ya no son lo que eran.

Sólo por que no sea agradable no significa que no sea milagroso.

Aquella gente apenas tenía nada, salvo montones de oro.

Un pie en el cuello es el noventa por ciento de la ley.

Un burro puede hacer de buey en las épocas en que no hay caballos.

Tardaría varios millares de años en producir algún efecto, pero esa no era razón para rendirse.

Una cosa que Rincewind sabía sobre las tumbas de gran tamaño era que sus constructores solían ser alegres y creativos en lo tocante a trampas y estacas.

Ha dicho que está bastante a favor de la educación siempre y cuando nadie le obligue a tener una.

Llovia tanto que las gotas hacian cola.

La selección natural se encargaba de que los héroes que, en un momento crucial, tendían a hacerse a sí mismos preguntas como '¿Cuál es mi propósito en la vida?' echaran a faltar muy rápidamente ambas cosas.

"Los Cuatro Jinetes cuya Cabalgada presagia el fin del mundo son conocidos como Muerte, Guerra, Hambre y Peste. Pero hasta los acontecimientos menos importantes tienen sus propios jinetes. Por ejemplo, los Cuatro Jinetes del Resfriado Común son Moquera, Congestión de Pecho, Napia y Falta de Pañuelos. Los Cuatro Jinetes cuya aparición anuncia cualquier fiesta del calendario son Tormenta, Ventolera, Aguanieve y Carril Habilitado En Sentido Contrario"

Mascarada, 1995[editar]

La gente que no necesitaba a la gente necesitaba a la gente a su alrededor para que se supiera que era el tipo de gente que no necesitaba a la gente.


La persona que había al otro lado era una mujer joven. Muy obviamente una mujer joven. No había manera posible de confundirla con un hombre joven en ningún lenguaje, especialmente en braille.

Pies de barro, 1996[editar]

Yo, Dorfl, en espera del descubrimiento de una deidad cuya existencia resista un debate racional, juro por los preceptos temporales de un sistema moral autoderivado...

Papá Puerco, 1996[editar]

Conseguir una educación era un poco como una enfermedad de transmisión sexual. Te invalidaba para un montón de trabajos, y entonces tenías la urgencia de pegársela a alguien.

Los niños de verdad no van dando saltitos a menos que hayan tomado drogas.

Se le consideraba algo así como un intelectual porque algunos de sus tatuajes no tenían faltas de ortografía.

La vida habita en todos los lugares donde puede. Donde no puede, simplemente tarda un poco más.

No te saca de los líos, te mantiene fuera.

Se podían ver apenas las palabras: 'Figuras de víctimas no incluidas. 3-10 años'.

Aquella alfombra había visto mucha vida. Tal vez incluso había hecho evolucionar alguna.

¡Voto a bríos!, 1997[editar]

El país del fin del mundo, 1998[editar]

La lógica es maravillosa, pero a veces obtienes mejores resultados pensando.

Aun así, había límites. Los librepensadores eran gente encantadora, pero no deberían ir por ahí pensando lo que les diera la gana.

—Pero si no tenemos cuidado podríamos alterar el futuro –dijo Ponder–. Nuestra mera presencia en el pasado podría alterar el futuro. Quizá ya hayamos alterado la historia. —Me parece que deberíamos escuchar al chico, Ridcully –dijo el decano–. Por cierto, ¿queda algo de ese ron? —Bueno, aquí no está ocurriendo ninguna historia –dijo Ridcully–. ¿Qué importancia puede tener este sitio? No es más que una islita un poco rara. —Me temo que acciones minúsculas en cualquier lugar del mundo podrían tener ramificaciones enormes, señor–dijo Ponder. —Y no queremos que haya ramificaciones, desde luego. Bien, ¿adonde quiere ir a parar? ¿Qué nos aconseja que hagamos?

Todo había estado yendo muy bien, y los magos casi parecían dispuestos a poner manos a la obra. Quizá eso hizo que Ponder actuara igual que el hombre que, después de haber caído al vacío y llevar recorridos cien metros sin haber sufrido ningún daño, cree que los últimos centímetros de la caída serán una mera formalidad.

—Para emplear la metáfora clásica, lo importante es no matar a tu abuelo –dijo, —¿Y por qué demonios iba yo a querer matar a mi abuelo? –preguntó Ridcully–. Siempre quise mucho al viejo, ¿sabe? —Por supuesto, por supuesto. Accidentalmente, ¿comprende? –dijo Ponder–, Pero en cualquier caso... —¿Sí? Bien, como ya sabe cada día mato accidentalmente a varias personas –dijo Ridcully–. Y de todas maneras, no veo a mi abuelo por aquí. —Sólo era un ejemplo ilustrativo, señor. El problema estriba en la causa y el efecto, y lo que no está claro es... —Lo que está muy claro, señor Stibbons, es que de repente parece estar convencido de que cuando alguien retrocede en el tiempo se ve atacado por una especie de manía fratricida. Si me encontrara con mí abuelo, le invitaría a tomar una copa y le diría que no debería estar tan seguro de que las serpientes no te morderán si las asustas, una información que quizá me agradecería más avanzada su vida. —¿Por qué? –preguntó Ponder. –Porque así su vida habría podido avanzar un poco más de lo que llegó a avanzar. —¡No, señor, no! ¡Eso sería peor que disparar contra su abuelo! —¿De veras? —¡Sí, señor! —Me parece que su razonamiento contiene un par de pasos a los que quizá no ha prestado la debida atención, señor Stibbons –dijo el archicanciller con voz gélida–. Supongo que no tendrá intención de matar a su abuelo, ¿verdad? – —¡Por supuesto que no! –replicó secamente Ponder–. Ni siquiera sé qué aspecto tenía. Murió antes de que yo naciera. —¡Aja! —Pero yo no le... —Oigan, estamos mucho más atrás en el tiempo que todo eso –dijo el decano–. Stibbons ha dicho mulares de años, ¿verdad? Todos nuestros abuelos no existen. —Ah, en ese caso el abuelo del señor Stibbons se ha librado por los pelos –dijo Ridcully."

Si quieres llegar a algo como bruja tienes que aprender tres cosas: qué es real, qué no lo es y cuál es la diferencia.

Los vivos eran los que no se daban cuenta de que sucedían cosas extrañas y maravillosas, porque la vida estaba demasiado llena de cosas aburridas y mundanas.

La fe es una de las fuerzas orgánicas más poderosas, puede que no sea capaz de mover montañas, al menos en el sentido literal, pero puede crear a alguien que sí sea capaz de hacerlo.

Carpe jugulum, 1998[editar]

El quinto elefante, 1999[editar]

Estaba resultando uno de esos días… uno de esos que le tocan a uno todos los días.

—Ah… veo que la nuevo departamento de tráfico está teniendo el efecto deseado. –Señaló un montón grande de papeles–. Estoy recibiendo un número ingente de quejas del Gremio de Carreteros y Conductores de Ganado. Bien hecho. Transmítanle mi agradecimiento al Sargento Colon y a su equipo.

—Ja. Estoy siendo estúpido. ¿Dónde está el dinero?
—¿Perdón, comandante?
—Eso es lo que mi viejo sargento solía decir cuando estaba confundido, señor. Descubre dónde está el dinero y ya tienes la mitad del problema resuelto.

Vimes asintió adustamente. Aquello también tenía lógica. Las cosas se hacían porque se habían hecho siempre, y la explicación era: «Pero es que siempre lo hemos hecho así». Un millón de personas muertas no pueden estar equivocadas, ¿verdad?

—Y has ido a la parte de atrás y has visto la ventana rota, ¿y entonces…? -He gritado: <<¿Hay alguien ahí?>>, señor. -¿En serio? ¿Y qué habrías hecho si una voz hubiera dicho: <<No>>?

—Tacto y diplomacia es lo que hace falta. –Ser el troll indicado para eso –dijo Detritus. –Hiciste atravesar la pared a ese hombre la semana pasada, Detritus. –Hacerlo con tacto, señor. Pared muy fina.

Vetinari suspiró. El hombre preocupado que tenía delante, tan considerado por la vida que esquivaba las arañas al quitar el polvo, había inventado una vez una máquina que disparaba perdigones de plomo con fuerza y velocidad tremendas. Se le ocurrió que podía ser útil contra animales peligrosos. Había diseñado una cosa capaz de destruir montañas enteras. Se le había ocurrido que podía ser útil para la industria minera. Era un hombre que, en su pausa para merendar, podía garabatear un instrumento de destrucción masiva inimaginable en los espacios en blanco que rodeaban un exquisito dibujo de la frágil belleza de la sonrisa humana. Con una lista de partes numeradas. Y si se le recalcaba aquel hecho, respondía: ah, pero una cosa así haría que la guerra fuera completamente imposible, ¿no lo ve? Porque nadie se atrevería a usarlo.

Y también estaba casi sin explorar, por lo menos por parte de los exploradores de verdad. Simplemente vivir allí no cuenta.

KKJU: Kilómetros y Kilómetros del Jodido Uwerwald

Pero, oye, Vimes también solía decir ese tipo de cosas. —Yo le he oído -replicó Nobby. —Sí, pero eso era distinto. —¿En qué? —En que era el señor Vimes —dijo Fuertenelbrazo —¿Recuerdas esa pelea en la Calle Fácil el año pasado? Un tipo vino a por mí con una maza cuando estaba tendido en el suelo, y el señor Vimes lo agarró por el brazo y le dio un buen puñetazo en toda la cabeza. —Sí –dijo el Guardia Rodilladecaballo, otro enano–. Cuando tienes la espalda contra la pared, el señor Vimes está justo detrás de ti.

—Quiero decir, ha sido policía por más tiempo que nadie en la Guardia –explicó Nobby. Uno de los enanos dijo algo en enano. Hubo algunas sonrisas entre los guardias más bajos. —¿Qué quiere decir eso? –preguntó Nobby. —Bueno, en una traducción aproximada –contestó Fuertenelbrazo–: «Mi culo ha sido mi culo durante mucho tiempo, pero no tengo que escuchar nada de lo que diga».

—Ah. Los preservativos. —Mucha gente no está de acuerdo con este tipo de cosas, señor. —Entiendo. Colon se puso en posición de firme otra vez. —No es natural, en mi opinión, señor. No estoy a favor de las cosas no naturales. Vetinari parecía perplejo. —¿Quiere decir que se come la carne cruda y duerme en un árbol?

Ah, los aullidos hablan mucho de Angua –continuó, cuando Zanahoria pareció incapaz de pillar la indirecta–. Eh, creen que ella es una mala noticia. –¿Por qué? Viaja como loba, después de todo. –Los lobos odian a los hombres lobo. –¿Qué? ¡Eso no puede ser! ¡Cuando tiene forma de lobo es como un lobo! –¿Y? Cuando tiene forma de persona es como una persona. ¿Y qué tiene eso que ver con algo? A la gente no le gustan los hombres lobo. A los lobos no les gustan los hombres lobo. A la gente no le gustan los lobos que pueden pensar como la gente, y a la gente no le gusta la gente que puede actuar como lobos. Lo que te demuestra que la gente es igual en todas partes –dijo Gaspode. Evaluó esta frase y añadió–. Incluso cuando son lobos.

—Ah –dijo Iñigo, después de un intercambio de murmullos–. Ahora el problema parece ser el Sargento Detritus. No se permite que los trolls estén en esta parte de la ciudad durante el día, por lo que parece, si no es con un pasaporte firmado por su… propietario. Eh… en Joder los únicos trolls permitidos son los prisioneros de guerra. Tienen que llevar una identificación. –Detritus es un ciudadano de Ankh-Morpork y mi sargento –dijo. –Aun con todo, es un troll. Quizás a favor de la diplomacia podrías escribir un breve… –¿Necesito yo un pasapote? (...)–No me importa irme si… –Cierra la boca, sargento. Eres un troll libre. Es una orden.

—Vuestra Gracia, he oído cómo expresabais diversos sentimientos negativos sobre Ankh-Morpork durante el camino hasta aquí, mmm, mmm. –¡Sí, pero yo vivo allí! ¡Tengo derecho! ¡Es patriotismo!

—¡Habéis traído un troll, habéis traído un troll! –murmuró Dee. —Y es un ciudadano de Ankh-Morpork, recuérdalo –dijo Vimes–. Está cubierto por la inmunidad diplomático y un traje bastante malo. –Incluso así… –No hay «incluso así» que valga –dijo Vimes. –¡Estamos en guerra con los trolls! –Bueno, de esto va la diplomacia, ¿no? –dijo Vimes–. ¿No es una forma de dejar de estar en guerra? De todas formas, creo que la guerra dura quinientos años, así que no hay duda que ninguno lo está intentando con todas sus fuerzas.

  • Vimes había discutido una vez la idea Efebiana de «democracia» con Zanahoria, y había estado bastante interesado en la idea de que todo el mundo* tuviera un voto, hasta que había descubierto que, mientras que él, Vimes, hubiera tenido un voto, ninguna regla hubiera podido impedir que Nobby Nobbs también tuviera uno. Vimes podía ver claramente el fallo del sistema. * Aparte de las mujeres, los niños, los esclavos, los idiotas y la gente que no era realmente nuestra clase de gente
  • No había nada verdaderamente idiota que un extranjero no hiciera en algún sitio.
  • –Wolfgang tiene a un pobre diablo jugando a la caza –dijo–. Voy a ponerle un alto a eso. Era suficiente malo que Padre mantuviera la tradición, pero al menos el jugaba limpio. Wolfgang hace trampas. Los otros nunca ganan.

–¿Es el juego del que me has hablado? –Sí. Pero Padre respetaba las reglas. Si el corredor era lo suficiente rápido e inteligente, ganaba cuatrocientas coronas y Padre le invitaba a cenar en el castillo. –Si perdía, entonces tu padre se lo cenaba en los bosques.

  • Así que eso era todo, pensó. Jodida política otra vez. Siempre era la jodida política, o la jodida diplomacia. Jodidas mentiras en ropas elegantes. Una vez salías de las calles, los criminales simplemente se escurrían entre tus dedos.
  • Y la Baronesa era culpable. Había muerto gente. Y Wolfgang… bueno, algunas personas simplemente eran naturalmente culpables. Era así de simple. Cualquier cosa que hacían, se convertía en un crimen, simplemente porque eran ellas las que lo hacían. Exhaló una bocanada de humo. No se debería permitir a personas como ésas salir de las cosas simplemente muriendo.
  • –Sabes, ahora ha cometido un crimen en Ankh-Morpork –dijo–. Eso lo hace mío. –Sam, no estamos… –Mira, todo el mundo me dice tan a menudo que no estoy en Ankh-Morpork que lo he creído. Pero esta embajada es Ankh-Morpork y, justo ahora –levantó la ballesta–, yo soy la ley.
  • –He oído como le avertíais de que estabais armado. He oído como se resistía dos veces al arresto. Lo he oído todo. He oído todo lo que queríais que oyera.

–Sí. –Por supuesto, quizás él no conocía esa ley. –Oh, ¿de verdad? Bueno, yo no sabía que era legal por aquí perseguir a un pobre bastardo por el país y herirlo de muerte y, ¿sabes?, eso no detuvo a nadie –Vimes meneó la cabeza–. Y no me mires con cara afligida. Oh, sí… ahora puedes decir que hice mal, que podría haberlo manejado de otra forma. Este tipo de cosas son fácil de decir después. Yo mismo las diría, quizás –en medio de cada noche, añadió para sí mismo, después de que me haya despertado viendo esos ojos locos–. Pero tú querías que se parara tanto como yo. Oh, sí, querías. Pero no podías, porque no tenías los medios, y yo lo hice porque podía. Y tienes el lujo de juzgarme porque aún estás vivo. Y eso es toda la verdad, bien envuelta. Afortunado de ti, ¿eh?

  • Por otro lado… el mundo no se movía por los héroes o los villanos ni aún por los policías. Más valiera que se moviera por símbolos. Todo lo que él sabía era que no se podía esperar una oportunidad para el premio gordo, como la paz mundial y la felicidad, pero siempre tendría que ser posible un pequeño acto que hiciera el mundo, de una forma pequeña, un lugar mejor

La verdad, 2000[editar]

  • El rumor se propagó por la ciudad como un fuego desatado

Los enanos pueden convertir el plomo en oro...

  • Llegó a las orejas puntiagudas de los enanos.

—¿Podemos? —Y yo qué demonios sé. Yo no puedo. —Vale, pero si pudieras, no lo dirías. Yo no lo diría, si pudiera. —¿Tú puedes? —¡No! —¡Aja!

  • Mañana…tal vez las armas no serán más que palabras. Las palabras más abundantes, las más rápidas o las últimas. Mire por la ventana. Dígame qué ve.
  • Por ejemplo, los enanos descubrieron cómo convertir plomo en oro haciéndolo de la manera difícil. La diferencia entre esta y la manera fácil es que la difícil funciona.
  • Era el hijo menor, y la tradición familiar mandaba a los hijos menores a una iglesia u otra, donde no pudieran hacer mucho daño en el aspecto físico. Pero el exceso de lectura se había cobrado su precio. William descubrió que ahora rezar le parecía una forma sofisticada de suplicarle a las tormentas.
  • —Hace un millar de años, creíamos que el mundo era un cuenco —dijo—. Hace quinientos años sabíamos que era un globo. Hoy sabemos que es plano y redondo y que viaja por el espacio a lomos de una tortuga. —Se dio la vuelta y le dedicó al sumo sacerdote otra sonrisa—. ¿No se pregunta usted qué forma resultará tener mañana?

...Lo que los remeros necesitan saber es cómo remar ¿no? -Y saber si el timonel es bueno

-Tenga cuidado. A la gente le gusta que les digan lo que ya saben. Recuerde eso. Se ponen incómodos cuando uno les cuenta cosas nuevas. Las cosas nuevas... bueno, las cosas nuevas no son lo que se esperan.

...William, pero yo siempre he pensado que debemos avanzar hacia el futuro. -Sí, señor. Es bastante difícil avanzar hacia otro sitio.

William se preguntó porqué siempre le había caído mal la gente que decía "sin ánimo de ofender". Tal vez porque les resultaba más fácil decirlo que evitar la ofensa en sí.

Una mentira puede dar la vuelta al mundo antes de que la verdad tenga tiempo a ponerse las botas.

El señor Tulipán levantó una mano temblorosa. —¿Ahora viene la parte en que me pasa toda mi vida por delante de los ojos? —preguntó. —No, esa es la parte que acaba de terminar. —¿Qué parte? —{{Versalita|La parte, dijo la Muerte, entre que usted nació y usted murió. No, esta... Señor Tulipán, esta es su vida entera pasado ante los ojos de otras personas.

¿Señor Tulipán?, repitió la Muerte. El viento le agitaba la túnica, de manera que dejaba atrás una larga estela de oscuridad.

—¿Tengo que... arrepentirme de verdad?

Oh, sí. Es una palabra muy simple. Pero aquí... Tiene significado. Tiene... sustancia.

—Sí, ya lo sé. —El señor Tulipán levantó la vista con los ojos irritados y la cara hinchada—. Imagino que... para estar tan arrepentido, hay que intentarlo con todas tus 'idas fuerzas.

Sí.

—Entonces, ¿cuánto tiempo tengo?

La Muerte levantó la vista hacia las extrañas estrellas. —Todo el tiempo del mundo.

—Sí... bueno, supongo que con eso bastará"

  • Practicamente todas las cosas dan problemas, es su naturaleza. lo único que podemos hacer es cantar por el camino.
  • Cuando la gente dice que algo "es evidente", quiere decir que en su argumento hay una grieta enorme y que saben que las cosas no son evidentes en absoluto.

Ladrón del tiempo, 2001[editar]

Además, llevo dando vueltas bastante tiempo y me he dado cuenta de que quienes han de brillar, brillarán aunque tengan seis capas de porquería encima, mientras que los que no son relucientes, no relucen por mucho que les des con el paño.

El último Héroe, 2001[editar]

El asombroso Mauricio y sus roedores sabios[editar]

Ronda de noche, 2002[editar]

(La Guardia se dirige a la universidad invisible, justo cuando Ridcully estaba en la bañera.)

Los agentes de la Guardia se giraron y se lo quedaron mirando. Un enorme pegote de espuma, que hasta el momento había estado desempeñando un servicio excelente a los mínimos de la decencia, se deslizó lentamente hasta el suelo.

—¿Que pasa? -dijo en tono cortante-. ¿Es que nunca habíais visto un mago o que? Un agente de la Guardia se puso firme e hizo el saludo reglamentario.

—Capitán Zanahoria, señor. Nunca, ejem, habíamos vistotanto de un mago, señor. Ridcully le dedicó esa mirada lenta e inexpresiva de quienes sufren deficiencia grave de coger las cosas al vuelo.

—¿De qué está hablando, Stibbons? -preguntó con la comisura de la boca.

—Va usted, ejem, insuficientemente vestido, señor.

—¿Como? Llevo puesto el sombrero, ¿verdad?

—Sí, señor...

—Sombrero = mago, mago = sombrero. Todo lo demás son fruslerías. Además, estoy seguro de que somos todos hombres de mundo -añadió Ridcully, mirando a su alrededor. Por primera vez se fijó en otros detalles de los guardias-. Y enanos de mundo... ah... veo que también trolls de mundo... y... mujeres de mundo también, parece ser... ejem... -El archicanciller guardó un momento de silencio y luego dijo-: ¿Stibbons?

—¿Si, señor?

—¿Serías tan amable de subir corriendo a mis aposentos y traerme mi túnica?

—Claro, señor.

—Y entretanto, te ruego que me hagas el favor de prestarme tu sombrero...

—Pero si ya lleva usted puesto el suyo, señor -dijo Ponder.

—Así es, así es -dijo Ridcully despacio y con cautela a través de su sonrisa rígida-. Y ahora, señor Stibbons, además, ahoramismo, quiero queusted, de hecho, me preste a, su sombrero, por favor.

—Oh -dijo Ponder-. Esto... sí...

Los pequeños hombres libres, 2003[editar]

Regimiento Monstruoso, 2003[editar]

Un sombrero de cielo, 2004[editar]

Cartas en el asunto[editar]

  • —¿Me permite que le hable de los ángeles, señor Mustachen? —preguntó el patricio en tono cordial—. Conozco dos datos interesantes sobre ellos.

[...] —El primer dato interesante sobre los ángeles, señor Mustachen, es que a veces, muy pocas veces, llegado un punto en la carrera de un hombre en que ha convertido su vida en un embrollo tan retorcido y espantoso que la muerte parece la única opción sensata, un ángel se le aparece, o mejor dicho, se le anuncia, y le ofrece la posibilidad de regresar al momento en que las cosas se torcieron, y esta vez hacerlas bien. Señor Mustachen, me gustaría que me considerara usted... un ángel.

  • El segundo dato interesante sobre los ángeles, señor Mustachen, es que solo se te aparece uno en la vida.
  • En una franja que recorría toda la parte superior de la fachada, manchando la piedra en tonos verdes y marrones, había una inscripción en letras de bronce.

"NI LA NIEVE NI L LL VIA NI A TENEBORSA NOCHE PUEDEN APA TAR A ESTO MENSAGEROS DE SU DEBER".

  • —¿Qué le ha pasado a mi ropa? —preguntó—. Estoy seguro de que la dejé bien colgada en el suelo.

—De Hecho, Intenté Limpiar Su Traje Con Quitamanchas, Señor —dijo el señor Pistón—. Pero Como En La Práctica Era Todo Una Mancha Enorme, Acabé Quitando El Traje Entero. —¡A mí me gustaba ese traje! Por lo menos podía haberlo guardado para hacer trapos, o algo así. —Lo Siento, Señor, Suponía Que Ya Habían Aprovechado Trapos Para Hacer Su Traje.

  • No hacer nada de magia era la principal tarea de los magos: no «no hacer magia» porque no pudieran, sino no hacerla pudiendo
  • —¡No! —Húmedo dio un puñetazo en la mesa—. ¡Nunca diga eso, Toliverio! ¡Nunca! ¡Hay que correr antes que andar! ¡Volar antes que gatear! ¡Siempre seguir adelante! Usted cree que tenemos que intentar ofrecer un servicio de correos decente en la ciudad. ¡Yo creo que tenemos que intentar mandar cartas a cualquier parte del mundo! Porque si fracasamos, prefiero fracasar por todo lo alto. ¡Todo o nada, señor Ardite!
  • —Hay que moverse siempre deprisa, señor Bobinas. ¡Nunca se sabe quién te anda pisando los talones!
  • Se trataba de una regla importante en cualquier juego: que a la gente siempre le resulte fácil darte dinero.
  • Pero el truco era añadirle destellos. Contabas a la gente lo que tenías intención de hacer y la gente creía que eras capaz de hacerlo. Aquel viaje a caballo podría haberlo realizado cualquiera. Nadie lo había hecho. Todos seguían esperando a que se repararan los clacs.
  • Húmedo le estrechó la mano y, en lugar de la zarpa aplastante que esperaba, sintió el apretón firme de manos de un hombre honorable y contempló la mirada tranquila, honrada y tuerta de Asidor D'Oropel.

Húmedo había invertido mucho esfuerzo en su profesión y se consideraba un buen practicante de la misma, pero si hubiera llevado puesta su gorra no habría dudado en quitársela. Se encontraba en presencia de un maestro. Lo notó en la mano, lo vio en aquel único ojo lleno de autoridad. De ser distintas las circunstancias, suplicaría humildemente a aquel hombre que lo aceptara como aprendiz, le fregaría los suelos y cocinaría para él solo para sentarse a los pies de la grandeza y aprender a hacer el truco de las tres cartas usando bancos enteros. Si la opinión de Húmedo valía algo, si valía lo más mínimo, entonces el hombre que tenía delante era el farsante más grande que había conocido en su vida. Y encima lo anunciaba a los cuatro vientos. Aquello era... estilo. Los rizos de pirata, el parche del ojo y hasta el maldito loro. Doce y medio por ciento, por todos los dioses, ¿es que nadie lo había pillado? Él les estaba diciendo lo que era y ellos le reían la gracia y lo amaban por ello. Resultaba sobrecogedor. Si Húmedo von Mustachen hubiera sido asesino profesional, aquello sería como conocer a un hombre que había ideado la manera de destruir civilizaciones enteras.

  • lo bueno que tenía clavar una estaca en el corazón era que también funcionaba con los no vampiros.
  • —¿Tiene Ordenes Para Mí? —preguntó lo que quedaba de Anghammarad, poniéndose de pie.

YA NO. HAS LLEGADO AL SITIO DONDE YA NO EXISTEN ÓRDENES. —¿Qué Debo Hacer? ME TEMO QUE NO HAS ENTENDIDO MI ÚLTIMO COMENTARIO. Anghammarad se volvió a sentar. Salvo por el hecho de que bajo sus pies no había limo sino arena, aquel lugar le recordaba a la llanura abisal. POR LO GENERAL, A LA GENTE LE GUSTA SEGUIR ADELANTE, le apuntó la Muerte. TIENEN GANAS DE LLEGAR AL MÁS ALLÁ. —Yo Quiero Quedarme Aquí, Por Favor. ¿AQUÍ? AQUÍ NO HAY NADA QUE HACER, dijo la Muerte. —Sí, Lo Sé —dijo el fantasma del gólem—. Es Perfecto. Soy Libre.

  • Había trabajado duro para conseguir aquel din... bueno, los bancos y los mercaderes habían trabajado du... bueno, en alguna parte de la cadena alguien había trabajado duro para obtener aquel dinero, y ahora un tercio del mismo acababa de ser... bueno, robado, no había otra manera de describirlo.
  • A D'Oropel no le hacía falta una torre con diez mil trolls acampados alrededor. Le bastaban un libro de contabilidad y su propio ingenio. Funcionaba mejor, salía más barato y por las noches se podía ir de fiesta.
  • Recuerda siempre que la multitud que aplaude tu coronación es la misma que aplaudirá tu decapitación. A la gente le gustan los espectáculos.
  • Era un poco como robar. Era exactamente como robar. Era de hecho, robar. Pero no había ninguna ley que lo prohibiera porque nadie sabía que el crimen existía, ¿y acaso se podía llamar robo cuando nadie echaba de menos lo robado? ¿Y acaso era robar si se robaba a unos ladrones? En cualquier caso, toda propiedad es un robo, salvo la mía
  • —Hay una carta muy educada de lord Vetinari pidiendo de parte de la ciudad si la universidad se plantearía incluir entre los nuevos matriculados, hum, un veinticinco por ciento de alumnos menos capaces, señor...—¡No podemos tolerar que una panda de verduleros y carniceros le diga a una universidad cómo tiene que llevar sus asuntos, Stibbons! —dijo con firmeza, apuntando a una bola roja—. Deles las gracias por su interés y dígales que seguiremos admitiendo a un cien por cien de completos idiotas sin remedio, como de costumbre. ¡Que entren idiotas y salgan echando chispas, ese ha sido siempre el método de la UI!
  • —¿Eso hicimos? Qué considerado por nuestra parte. Llámelo ahora mismo y cuéntele lo que está pasando, ¿quiere?

—Sí, archicanciller. De hecho, voy a esperar unas horas porque todavía es de noche en Genua. —Eso es solo la opinión de ellos —dijo Ridcully, volviendo a poner una bola en su punto de mira—. Hágalo ahora, hombre.

  • —Pero no puede demostrar nada —dijo Alex—. Nosotros oímos decir que había sido todo legal.

—Lo dudo —dijo Húmedo—. Pero eso no importa. No me hace falta demostrar nada. Ya os he dicho que esto es una cuestión de palabras, y de cómo darles la vuelta, y de cómo manipularlas en las mentes de la gente para que piensen como tú quieres que lo hagan. Les enviaremos nuestro propio mensaje, y ¿sabéis qué? Los muchachos de las torres van a querer mandarlo, y cuando la gente sepa lo que dice se lo querrán creer, porque querrán vivir en un mundo donde sea cierto. Son mis palabras contra las de D'Oropel, y a mí se me dan mejor que a él. Puedo abatirlo con una sola frase, señor Loco, y dejar todas las torres en pie. Y nadie sabrá nunca cómo ha sucedido...

  • El Banco de Crédito abriría por la mañana, y cuando lo hiciera se abonarían las facturas, se pagarían los sueldos y la ciudad sería alimentada.

Acababan de salvar a la ciudad con oro más fácilmente de lo que en aquel momento podría haberla salvado cualquier héroe con acero. Pero en realidad no había sido exactamente el oro, ni siquiera la promesa del oro, sino más bien la fantasía del oro, el sueño fabuloso de que el oro estaba ahí, al final del arco iris, y de que seguiría estando ahí eternamente siempre y cuando, por supuesto, uno no se acercase a mirar. Es lo que se conoce como finanzas.

¡Zas![editar]

  • Quis custodiet ipsos custodes?, vuestra gracia.

-Conozco ésa -dijo Vimes-. “¿Quién vigila a los vigilantes?”. Yo, Sr. Pésimo.

-Ah, pero, ¿quién lo vigila a usted, vuestra gracia? -dijo el inspector, con una sonrisa breve.

-Yo hago eso, también -dijo Vimes-. Créame.

  • -Emisión en Memoria del Valle de Koom -leyó-. ¡Pero no queremos que lo recuerden! ¡Queremos que lo olviden!

-Son sólo estampillas, señor -dijo Cheery-. Quiero decir, no hay ninguna ley contra las estampillas…

-¡Debe haber alguna contra ser un condenado tonto!

-¡Si la hubiera, señor, estaríamos recargados de trabajo todos los días! -dijo Cheery, sonriendo.

  • -Las mujeres desnudas son Arte solo si hay una urna -dijo Fred Colon. Esto le sonaba algo débil hasta a él, de manera que añadió-, o un pedestal. Si están los dos es mejor, por supuesto. Es un signo secreto, ¿ves?, que ellos ponen ahí para decir que es Arte y está bien mirarlo.

-¿Y qué hay de una planta en una maceta?

-Está bien si hay una urna.

  • -Guerra, Nobby. ¡Ja! ¿Para que sirve? -dijo.

-No sé, sarge. ¿Liberar a los esclavos, tal vez?

-Absol… de acuerdo, está bien.

-¿Defenderte de un agresor totalitario?

-Muy bien, te acepto eso, pero…

-¿Salvar a la civilización de una hora de…? -No hará ningún bien en el largo plazo, es lo que estoy diciendo, Nobby, si escuchases por cinco segundos seguidos -dijo Colon.

-Sí, pero en el largo plazo, ¿qué lo hace, sarge?

  • el nombre Vimes… ese nombre significa mucho. No puedes sobornarlo, él una vez arrestó al Patricio. No es el cuchillo mas afilado del cajón, pero es honesto como ninguno y no para de cavar. -Crisoprasa captó la expresión de Vimes-. Eso es lo que ellos dicen.
  • Una vez que tienes una buena excusa, abres la puerta a las malas excusas.
  • Por los dioses, era mucho mejor cuando éramos apenas cuatro contra ese maldito gran dragón, pensó Vimes mientras caminaban. Desde luego, casi nos quemamos vivos varias veces, pero al menos no era complicado. Era un condenado gran dragón. Podías verlo venir. No se ponía político contigo.
  • Se dijo que no debería estar haciendo esto al inspector, que era apenas un empleado, en el lugar equivocado, y probablemente no era un mal hombre. El problema es que los trolls arriba en la plaza probablemente no eran malos trolls y los enanos abajo en la plaza probablemente no eran malos enanos, tampoco. Gente que probablemente no era mala podía matarte.
  • A propósito, ¿como anduvo eso en Callejón Vuelva Otra Vez? -dijo, estirándose y respirando profundamente.

-Maravilloso, señor -dijo Detritus feliz-. Seis alquimistas y cincuenta libras de Slab fresco. Entrar y salir, rápido y dulce, todos golpeados en Tanty.

-Nunca supieron qué los golpeó, ¿eh? -dijo Vimes.

Detritus pareció ligeramente ofendido ante eso.

-Oh, no, señor -dijo-. Me aseguré de que sepan que yo golpeé.

  • Vetinari golpeó con los dedos en la mesa.

-¿Que haría usted si le hago una pregunta directa?

-Le diría una directa mentira, señor.

  • -¿Eso cree? Un gobernante sabio lo piensa dos veces antes de ejercer violencia en contra de alguien porque no aprueba lo que dice.

Nuevamente, Vimes no hizo comentarios. Él mismo ejercía violencia diariamente, y con cierto entusiasmo, en contra de la gente, porque no aprobaba las cosas que decían, como “Deme todo su dinero” o “¿Qué va a hacer respecto a eso, poli?”. Pero tal vez los gobernantes tenían que pensar diferente.

  • Vetinari alzó una pálida mano cuando Vimes abrió la boca para protestar.

-Necesitamos conocer la verdad, Vimes. La verdad del Comandante Sam Vimes. Puede importar más que lo que usted piensa. En los Llanos, por cierto, y mucho más lejos. La gente lo conoce, comandante. Descendiente de un guardia que creía que si una corte corrupta no ejecutaba a un mal rey, el guardia debía hacerlo por sí mismo…

-Fue sólo un rey -protestó Vimes.

-Una vez, Sam Vimes me arrestó por traición -dijo Vetinari con calma-. Y una vez Sam Vimes arrestó a un dragón. Sam Vimes detuvo una guerra entre naciones arrestando a dos altos comandantes. Es un muchacho que arresta, Sam Vimes. Sam Vimes mató a un hombre lobo con las manos desnudas y lleva la ley con él como una linterna…

-¿De dónde vino todo eso?

-Los vigilantes a través de medio continente dirán que Sam Vimes es recto como una flecha, que no puede ser corrompido, que no se torcerá, que nunca aceptó un soborno.

  • Se levantó, y dudó-. Una pregunta. Y nada de respuestas graciosas, si no le importa -dijo-. Dígame por qué ayudó a Ladrillo. ¿Por qué debería importarle un embarrado troll de cuneta?

-¿Por qué deberían importarle a usted algunos enanos muertos? -dijo el Sr. Brillo.

-¡Porque a alguien deben importarle!

-¡Exacto! Adiós, Sr. Vimes.

  • -Eso era un enano, ¿verdad? -dijo Sybil, acunando al Joven Sam-. ¿Uno de esos profundos?

-Sí.

-¿Por qué intentó matarme? Cuando la gente intenta matarte, significa que estás haciendo algo correcto. Ésta era la regla por la cual había vivido Sam. Pero esto… ni un real asesino de piedra como Crisoprasa habría intentado algo como esto. Era demente. Ellos arderían. Ellos arderían.154

  • Ellos arderán… ¡No! Ellos serán perseguidos hasta cualquier agujero donde se oculten y llevados a enfrentar la justicia. A menos (¡por favor!) que se resistan al arresto…
  • -Su religión realmente complica a la gente - dijo Vimes.

-No, en comparación con lo que se hacen los unos a los otros -afirmó Aporreadorson, cruzando con calma las manos del enano muerto sobre su pecho-. Y no es una religión, comandante. Tak escribió el Mundo y las Leyes, y después nos dejó. Él no requiere que pensemos en Él, sólo que pensemos.

  • -Demonios, sí. ¿Por qué no pensé en eso? -dijo Vimes amargamente-. Y es por eso que no me gusta la magia, capitán. Porque es mágica. No puedes hacer preguntas, es magia. No explicas nada, es magia. ¡No sabes de dónde viene, es magia! ¡Eso es lo que no me gusta de la magia, que hace todo por arte de magia!
  • -Yo soy la Oscuridad Que Convoca. -No era en realidad un sonido, pero si lo hubiera sido, habría sido un siseo-. ¿Quién es usted?

-Yo soy el Vigilante.(...)Él me creó. ¿Quis custodiet ipsos custodes? ¿Quién vigila a los vigilantes? Yo. Yo lo vigilo. Siempre. Usted no va a obligarlo a asesinar para usted.

-¿Qué tipo de humano crea a su propio policía?

-Aquel que teme a la oscuridad.

-Y debería -dijo la entidad, con satisfacción.-En efecto. Pero creo que comprendió mal. No estoy aquí para mantener a la oscuridad fuera. Estoy aquí para mantenerla dentro. -Se oyó un tintineo de metal cuando la sombra vigilante levantó una oscura linterna y abrió su pequeña puerta. Una luz naranja cortó la oscuridad-. Llámeme… la Oscuridad Que Protege. Imagine cómo debo ser de fuerte.

  • -No crea que me conoce, señor Aporreadorson -gruñó Vimes-. No crea que tuve piedad de esos bastardos. No crea que fui misericordioso. Uno simplemente no mata a los indefensos. Uno simplemente no lo hace.
  • -¿Cuál es su autoridad aquí, capitán? -dijo.

-Mi autoridad es triple: el Bajo Rey, la ley de minería y sesenta enanos armados -dijo Gud.

  • »Y, sin embargo, decimos esto. Aquí en esta cueva en el fin del mundo la paz se hace entre enano y troll, y marcharemos más allá de la mano de Muerte juntos. Porque el enemigo no es Troll, ni es Enano, sino es el siniestro, el maligno, el cobarde, los buques del odio, los que hacen algo malo y lo llaman bueno. Esos contra los que luchamos hoy, pero el tonto deliberado es eterno y dirá…

-¡Esto es sólo un truco! -gritó Ardiente.

-… que es un truco -continuó Aporreadorson-, por lo que imploramos: vengan a las cuevas bajo de este valle, donde nos encontrarán compartiendo la paz que no puede ser detenida

Wintersmith, 2006[editar]

Dinero a mansalva, 2007[editar]

  • —Las cosas ya no son lo que eran —dijo Húmedo. Era una apuesta bastante segura. Nunca seguían siéndolo.
  • Húmedo estaba impresionado. Palo y zanahoria. Vetinari solo usaba el palo, o te tiraba la zanahoria a la cabeza.

¡Vetinari! ¡Ese sí que era un hombre con varias preguntas que responder!

  • —Señorita Cripslock, señorita Cripslock… esta mañana me he levantado sin otra idea en la cabeza que adelantar papeleo de la Oficina de Correos y a lo mejor resolver el problema del dichoso sello Especial Verde Col de veinticinco peniques. Ya sabe, el que da una col si se planta. ¿Cómo puede esperar que tenga ideada una nueva iniciativa fiscal para la hora de la merienda?

—Vale, pero… —Me llevará por lo menos hasta el desayuno.

  • En una isla desierta el oro no vale nada. La comida ayuda a superar la escasez de oro mucho mejor que el oro ayuda a superar la escasez de comida. Y ya puestos, el oro tampoco vale nada en una mina de oro. El medio de intercambio en una mina de oro es el pico.La ciudad era un gran lingote de oro. ¿Qué hacía falta para respaldar la moneda? Bastaba con la ciudad. La ciudad dice que un dólar vale un dólar.Era un sueño, pero a Húmedo se le daba bien vender sueños. Y si podía vendérsele el sueño a la gente suficiente, nadie se atrevía a despertar.
  • —¡Maestre, protesto! ¡La banca no es un juego!

—Querido señor Doblado, es un juego, un juego muy viejo que se llama «A ver hasta dónde cuela».

  • —¿Va a hacernos ricos a todos, señor Mustachen?

Maldita sea, pensó Húmedo. ¿Qué hacen todos aquí? —¡Bueno, voy a hacer todo lo posible por echar mano a vuestro dinero! —prometió. Eso arrancó más vítores. A Húmedo no le sorprendió. Dile a alguien que piensas robarle y lo único que pasa es que te labras reputación de ser franco.

  • El asunto entero era irreal, y lo irreal era el mundo de Húmedo. En sus años de calavera había vendido sueños, y el que mejor se vendía en ese mundo era el de hacerse muy rico gracias a un golpe de suerte. Había vendido cristal como diamante porque la avaricia nublaba la vista de los hombres. Personas sensatas y rectas que trabajan duro a diario creían pese a todo, contra todo lo que dictaba la experiencia, en el dinero a cambio de nada.
  • Hay que ver. Dinero de papel. Una práctica solo empleada por los impíos agateanos…

—¿Impíos? ¡Tienen muchos más dioses que nosotros! ¡Y allí el oro vale menos que el hierro! —Húmedo aflojó. La cara de Doblado, por lo general tan controlada y altiva, se había arrugado como una bola de papel—. Mire, he estado leyendo. Los bancos acuñan monedas hasta cuadruplicar la cantidad de oro que guardan. Eso es una chorrada que podríamos dejar de lado. Es un mundo de fantasía. ¡Esta ciudad es lo bastante rica para ser su propio lingote de oro!

  • —¿Por qué tiene siempre tanta prisa, señor Mustachen?

—Porque a la gente no le gustan los cambios. Pero si fuerzas el cambio lo bastante deprisa, se pasa de una clase de normalidad a otra.

  • —Zoy un Igor, zeñor. No hacemoz preguntaz.

—¿De verdad? ¿Por qué no? —No lo zé, zeñor. No lo pregunté.

  • —No pierde usted el tiempo, maestre —comentó el señor Turbio.

—¡Si uno se queda quieto, sus errores acaban por atraparle! —dijo Húmedo.

  • —Es una analogía muy gráfica que ayuda a la comprensión de una forma maravillosa, sin dejar de ser, estrictamente hablando, errónea en todos los sentidos posibles —comentó Ponder.
  • —Tú no crees que me haya vuelto loco, ¿verdad, Igor?

—Ze ha conziderado locoz a muchoz grandez hombrez, zeñor Hubert. Llamaron loco incluzo al doctor Hanz Delantio. Pero yo le pregunto: ¿podría un loco haber creado un revolucionario ecztractor de cerebroz vivoz?

  • —¿Cómo puede hacerle esto a Húmedo después de lo que acaba de pasar? —dijo Adora Belle—. ¿No acaba de salvar la situación?

—Es posible, aunque no estoy seguro de para quién la ha salvado. La ley debe obedecerse, señorita Buencorazón. Hasta los tiranos deben acatar la ley. —Hizo una pausa, con aire meditabundo, y prosiguió—: No, miento, los tiranos no tienen que acatar la ley, como es obvio, pero sí deben cuidar las apariencias. Por lo menos, yo lo hago.

  • —¡Protesto!

—¿Cómo osas protestar —escupió Cosmo— cuando has reconocido que eres un malhechor impenitente? —Protesto contra la acusación que ha hecho lord Vetinari de que tengo algo que ver con las nobles tradiciones de la familia Espléndido —explicó Húmedo, mirando a unos ojos de los que ahora parecían brotar lágrimas verdes—. Por ejemplo, nunca he sido un pirata ni he traficado con esclavos…