Madrid

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«Fui sobre agua edificada, mis muros de fuego son, esta es mi insignia y blasón».

Citas sobre la villa de Madrid, capital de España.

Citas[editar]

«Madrid es un poblachón mal construido en el que se esboza una gran capital». Manuel Azaña.
  • «Fui sobre agua edificada, mis muros de fuego son, esta es mi insignia y blasón».
    • Lema de la villa en sus orígenes. [1]
  • «Madrid, un buen lugar de puerco y oso».
  • «Adiós, Madrid; adiós tu Prado y fuentes que manan néctar, llueven ambrosía...».
  • «Son los espíritus tan hidalgos en la plebe, que es menester nuevo reparo para no juzgar que todo Madrid se compone de Señores».
  • «Yo admiro sus fecundidades, habiendose debido los surcos al afán de los Ángeles, sustitutos del venturoso labrador Isidro, a cuya hijada rinde nuestro español Monarca su cetro, sino que no rindiese la tierra, en vez de [.], estrellas, pues a celestiales surcos natural era la cosecha de Astros, y el agosto de Luceros. Finalmente los Cortesanos del Cielo se preciaron en nuestra Corte de labradores calificando de cielo el terruño de Madrid, y en la verdad después de Madrid, el cielo».
  • «¡Calle Mayor de Madrid, que en esta variedad te aclamará el orbe! ¡Oh tú, paseo de los días tempestuosos del invierno, donde susentas más coches que piedras! Prado de Madrid y baños de julio han ahogado más dinero que delincuentes la horca de su plaza».
«...Torrespaña en Madrid, más conocido como 'el Pirulí', que con su forma fálica es un símbolo de la modernidad de esta ciudad...»
  • «(...) en la gran Patria del Mundo, en la madre de los nacidos, en el oratorio del Cielo, en el abrigo de los pobres, en el Imperio del Orbe, en la silla de los Mayores Monarcas de la Tierra, en Madrid».
  • «Escribir en Madrid es llorar, es buscar voz sin encontrarla, como en una pesadilla abrumadora y violenta».
  • «Existe en Madrid un comercio del que no hay idea en París: los vendedores de agua al por menor. Su tienda consiste en un cantaro de tierra blanco, un cesto de mimbre o de hoja de lata que contiene dos o tres vasos, algunos azucarillos... y a veces un par de naranjas y limones... Estos vendedores de agua son, generalmente muchachos gallegos, con chaqueta color tabaco, calzón corto, polainas negras y sombrero puntiagudo... Algunas mujeres y chicas, vestidas de modo insignificante, se dedican también al comercio de agua. Se les llama, según su sexo, aguadores o aguadoras; por todos los rincones de la ciudad se oyen sus gritos agudos, modulados en todos los tonos y variados de cien maneras: Agua, agua, ¿Quién quiere agua?, ¡agua helada, fresquita como la nieve! Esto dura desde las cinco de la mañana hasta las diez de la noche... Lo que Madrid necesita más, después de agua, es fuego para encender cigarros; así es que el grito: Fuego, fuego, se oye por todas partes y se mezcla incesantemente con el de: Agua, agua. Es una lucha encarnizada entre los dos elementos a ver cuál mete más bulla: este fuego más inextinguible que el de Vesta, lo llevan unos pilluelos en copas llenas de carbón y de ceniza, con un mango para no quemarse los dedos».
  • «...en ella se ha verificado casi siempre el desenlace de todos los sangrientos dramas que forman el tejido de nuestra historia contemporánea, y de este punto fatídico, providencial, centro de todas las carreteras del reino, han partido también los correos, los telegramas, las órdenes terminales para todos los cambios políticos del país».
  • «Los primeros días no me pude alejar de la Puerta del Sol: allí me quedaba horas y horas, y me divertía tanto que me hubiera gustado pasar el día entero. Es una plaza digna de su fama; no tanto por su grandeza y su belleza cuanto por la gente, por la vida y por la variedad del espectáculo que presenta a todas horas del día. No es una plaza como las demás: reúne a un tiempo las cualidades de un salón, un paseo, un teatro, una academia, un jardín, una plaza de armas y un mercado».
  • «Para pasar revista al bello sexo madrileño, es necesario ir al Prado... Pero el Prado es el paseo más famoso, no el más hermoso ni el más grande de la ciudad. En la prolongación del Salón, pasada la fuente de Cibeles, se extiende como unas dos millas el paseo de Recoletos, limitado a la derecha por el risueño barrio de Salamanca, el barrio de los ricos, los diputados y los poetas; y a la izquierda por una larguísima cadena de palacetes, mansiones, teatros y edificios nuevos pintados de vivos colores. No es un solo paseo, son diez, uno junto a otro, y cada uno más hermoso que el anterior...».
  • «Ay, qué Madrid este, todo apariencia. Dice un caballero que yo conozco, que esto es un Carnaval de todos los días, en que los pobres se visten de ricos. Y aquí, salvo media docena, todos son pobres; facha, señora, y nada más que facha. Esta gente no entiende de comodidades dentro de casa. Viven en la calle, y por vestirse bien y poder ir al teatro, hay familia que se mantiene todo el año con tortillas de patatas... Conozco señoras de empleados que están cesantes la mitad del año, y da gusto verlas guapetonas. Parecen duquesas, y los niños principitos. ¿Cómo es esto? Yo no lo sé. Dice un caballero que yo conozco, que de esos misterios está lleno Madrid. Muchas no comen para poder vestirse; pero algunas se las arreglan de otro modo... Yo sé historias, ¡ah! yo he visto mucho... las tales se buscan la vida, se negocian el trapo como pueden, y luego hablan de otras ¡como si ellas no fueran peores!...».
«Una pedrada en la Puerta del Sol mueve ondas concéntricas en toda la laguna de España». Ramón Gómez de la Serna.
  • «Una pedrada en la Puerta del Sol mueve ondas concéntricas en toda la laguna de España».
  • «Madrid es tener un gabán que abriga mucho y con el que se puede ir tranquilo hasta a los entierros con relente. Madrid es no admitir lo gótico. Madrid es la improvisación y la tenacidad. Madrid es quedarse alegre sin dinero y no saber cómo se pudo comprar lo que se tiene en casa».
  • «¡Madrid, Madrid; qué bien tu nombre suena,
rompeolas de todas las Españas!
La tierra se desgarra, el cielo truena,
tú sonríes con plomo en las entrañas».
  • — «... Y es que gozo lo que da Madrid, sólo Madrid.
— ¡Natural! ¿Quién está triste con esta gloria de cielo y esta bendición de sol?»
  • «El cielo azul, la sierra blanca, el sol de oro.. ¡Un día madrileño puro!».
«No hay más que salir a la Gran Vía madrileña para darte cuenta de que si el fin del mundo no se produce hoy ocurrirá mañana». La Gran Vía desde la plaza de Callao.
  • «Madrid es un poblachón mal construido en el que se esboza una gran capital».
  • «Le voy a decir una cosa, presidenta: ¡Madrid somos todos!. El 85 % de los gastos por transporte y protocolo se hacen en Madrid... ¡y eso que vengo en taxi!».
  • «Madrid es una ciudad preciosa, pero espero que encuentren pronto el tesoro».
    • Danny de Vito, actor norteamericano, en referencia a las obras de la ciudad.
  • «Hoy les hablo desde Torrespaña en Madrid, más conocido como 'el Pirulí', que con su forma fálica es un símbolo de la modernidad de esta ciudad. Como modernas también son las vidrieras de la Catedral de la Almudena y las pinturas del altar de un tal Kiko no sé qué. Por cierto, igual de horribles que algunas películas».
  • «A uno, con perdón de los estudiosos del ambiente, no le parece mal una España de viejos, un mundo de viejos. Los viejos no arman guerras ni pretenden a las becarias para hacer las cochinadas. No hay más que verles en sus plazoletas de cemento (ahora se las hacen de cemento para que se mueran antes), contándose guerras confusas sin saber en qué bando estaban, o monologando con la cachava, que hace las veces de esposa y presta oídos, cosa que la santa no suele prestar. No hay más que verles en el tapial de España, en las grandes plazas de Madrid, llenas de un silencio milagroso entre rascacielos, no hay más que verles para comprender que los viejos no necesitan una stock option y que son los únicos que pueden fumar a gusto, en libertad y sin peligro, aunque cada uno de lo suyo, eso sí, que los viejos son auñones, es lo que tienen».
«Como modernas también son las vidrieras de la Catedral de la Almudena...». Antonio Gasset.
  • «Madrid lo hicieron entre Carlos III, Sabatini y un albañil de Jaén, que era el que se lo curraba».
  • «La decadencia de Barcelona en favor de Madrid tiene relación directa con el nacionalismo. Surge la revolución identitaria y anula la revolución social, una estrategia de la oligarquía catalana, que ha acabado por convertir la ciudad en una marca turística y una ciudad de servicios».
  • «Madrid es como una mujer no demasiado guapa, pero que no puedes vivir sin ella».
  • «Me siento más madrileño que el alcalde de Madrid, porque los que han nacido en Madrid no han podido soñarla. Lo bueno es llegar con la boina y la maleta de cartón, y a los cinco minutos ser de Madrid».
  • «Para ser madrileño hay que nacer aquí,quererlo y mamarlo desde chico algunos se creen que con entrar en Madrid ya son madrileños,no por dios ellos entran en Madrid pero Madrid no entra en ellos».
  • «Madrid es una birria, arquitectónicamente. No tiene monumentos, no tiene Torre Eiffel ni Campos Elíseos... Es simpática, pero como lo es un niño bizco».
    • Carlos Sambricio. [3]

En la poesía[editar]

  • «Madrid
es mi patria, corte digna
de España, madre benigna
del mundo.
Patria Madrid del amor,
y así está fundada en fuego.
Agua los cielos la han dado,
si su fuerza hace llorar,
se fuentes que pueden dar
salud al más deshaciado.
Dale olivos Minerva
oro puro y generoso;
ganado, el monte, sabroso;
tomillos, el campo y hierba.
Goza del llano y montaña
que sus términos incluye;
y en fe, que en todos influye
valor, es centro de España».
  • DE MADRID
«Nilo no sufre márgenes, ni muros
Madrid, oh peregrino, tú que pasas,
que a su menor inundación de casas
ni aún los campos del Tajo están seguros.
Émula la verán siglos futuros
de Menfis no, que el término le tasas;
del tiempo sí, que sus profundas basas
no son en vano pedernales duros.
Dosel de reyes, de sus hijos cuna
ha sido y es; zodíaco luciente
de la beldad, teatro de fortuna.
La invidia aquí su venenoso diente
cebar suele, a privanzas importuna.
Camina en paz, refiérelo a tu gente».
«Madrid; que no hay ninguna villa, / en cuanto el sol dora y el mar baña / más agradable, hermosa y oportuna».
  • «Madrid; que no hay ninguna villa,
en cuanto el sol dora y el mar baña
más agradable, hermosa y oportuna,
cuya grandeza adorna y acompaña
la Corte de los Césares de España».
  • «...yo salí de Granada, y vine a ver,
la gran villa de Madrid,
esta nueva Babilonia,
donde verás confundir
en variedades y lenguas
el ingenio más sutil...».
  • «Pero en Madrid no hay ninguna
que sea lo que parece,
porque en naciendo se mece
en un coche en vez de cuna».
  • «Vientos que en Madrid soléis
llevar de sus sucias calles
más liquidámbar y algalia
que hay en treinta Portugales,
pues sois tan claros y puros...».
«...al anochecer iré / al Prado, al coche arrimado...».
  • «Por la mañana estaré
en la iglesia a que acudís,
por la tarde, si salís,
en la Carrera os veré;
al anochecer iré
al Prado, al coche arrimado;
luego, en la calle embozado:
ved si advierte bien mi amor
horas de calle Mayor,
misa, reja, coche y Prado».
  • «Madrid, aunque tu valor
Reyes le están aumentando,
nunca fue mayor que cuando
tuviste tu labrador.
Aunque de gloria se viste,
Madrid, tu dichoso suelo,
nunca más gloria tuviste
que cuando, imitando al cielo,
pisado de ángeles fuiste.
No igualará aquel favor
el que hoy ostenta tu honor,
aunque opongas tu trofeo,
aunque aumente tu deseo,
Madrid, aunque tu valor.
No tendrás glorias mayores,
que cuando en las manos bellas
de angélicos labradores,
eran tus flores estrellas,
los rayos del sol tus flores.
En vano están laureando,
en vano están coronando
tu frente, en vano el honor
que te ha dado un labrador,
Reyes le están aumentando.
Dirán que cuándo tuviste
más gloria que en ti se encierra.
Di que cuando ángeles viste
labrar humildes tu tierra;
di que cuando cielo fuiste;
que cuando al cielo imitando
el sol te estaba envidiando,
pues su luz tu luz prefiere;
y así sabrá quien dijere
Nunca fue mayor que cuando.
Mayores triunfos, mayores
lauros tu poder advierte,
pues con divinos favores
respetas, como la muerte,
mas que reyes, labradores.
Hagan inmortal tu honor
jaspes, mármoles y bronces;
pues para gloria mayor
hoy tienes tal rey, y entonces
Tuviste tu labrador».
  • «Esta es la villa, Coridón, famosa
que bañada del leve Manzanares
leyes impone a los soberbios mares
y en otro mundo impera poderosa.
Aquí la religión, zagal, reposa
rica en ofrendas, fértil en altares;
en las calles los hallas a millares;
no hay portal sin imagen milagrosa.
Y por que más la devoción entiendas
de este piadoso pueblo, a cada mano
ves presidir los santos en las tiendas.
Y dime, Coridón, ¿es buen cristiano
pueblo que al cielo da tantas ofrendas?
Eso yo no lo sé, cabrero hermano».
  • «Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas).
A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este nicho en el que hace 45 años que me pudro,
y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los perros, o fluir blandamente la luz de la luna.
Y paso largas horas gimiendo como el huracán, ladrando como un perro enfurecido, fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla.
Y paso largas horas preguntándole a Dios, preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma, por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid,
por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?
¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día,
las tristes azucenas letales de tus noches?».

El río Manzanares[editar]

Duélete de esa puente, Manzanares; / mira que dice por ahí la gente / que no eres río para media puente, / y que ella es puente para muchos mares». [...]
  • DUÉLETE DE ESA PUENTE, MANZANARES
«Duélete de esa puente, Manzanares;
mira que dice por ahí la gente
que no eres río para media puente,
y que ella es puente para muchos mares.
Hoy, arrogante, te ha brotado a pares
húmedas crestas tu soberbia frente,
y ayer me dijo humilde tu corriente
que eran un marzo los caniculares.
Por el alma de aquel que ha pretendido
con cuatro onzas de agua de chicoria
purgar la villa y darte lo purgado,
me di ¿cómo has menguado y has crecido?
¿cómo ayer te vi en pena, y hoy en gloria?
-Bebióme un asno ayer, y hoy me ha meado».
  • SONETO AL MANZANARES
«De hoy más las crespas sienes olorosa
verbena y mirto coronarte puedes,
juncoso Manzanares, pues excedes
del Tajo la corriente caudalosa.
Lucinda en ti baño su planta hermosa;
bien es que su dorado nombre heredes
y que, con perlas por arenas, quedes
mereciendo besar su nieve y rosa.
Y yo envidiar pudiera tu fortuna,
mas he llorado en ti lágrimas tantas,
(tú, buen testigo de mi amargo lloro),
que mezclada en tus aguas pudo alguna
de Lucinda tocar las tiernas plantas
y convertirse en tus arenas de oro».
«Manzanares, Manzanares, / arroyo aprendiz de río...».
  • «Manzanares, Manzanares,
arroyo aprendiz de río,
tú que gozas, tú que ves
en verano y en estío
las viejas en cueros muertos,
las mozas en cueros vivos».
  • «Título de venerable
merecéis aunque pequeño
pues no es bien viéndoos tan calvo
que os perdamos el respeto.
Como Alcalá y Salamanca
tenéis, y no sois colegio,
vacaciones en verano
y curso sólo en invierno».
  • DESCRIBE EL RÍO DE MADRID EN JULIO
«Mísero Manzanares, ¿no te basta
todo el año sufrir tanta fregona,
tanto lacayo y paje de valona,
tanta ropa servil, tanta canasta?
Ahora en julio tus riberas gasta
tanto pesado coche, tanta dona,
que lo que peca abril, julio jabona,
cáfila más altiva y menos casta.
Escupe rayos del león la ira
feroz, aunque de Alcides fue despojo;
la ardiente arena por humor suspira;
mas, como el río es viejo y sin antojo,
a su primera fuente se retira,
de ver tantas pescadas en remojo».
  • ROMANCE DEL MANZANARES
«Manzanares, río humilde,
río devoto y descalzo,
que brindas y hurtas espejos
al sesgo de camposantos;
mientras Madrid alza torres
sobre torres con escándalo
de jardines y vistillas
y cornisas de palacios,
tú permaneces huyendo
y en fidelidad de canto
te sucedes a ti mismo
como el Fénix del teatro.
Tú aguantas puentes de piedra,
pasarelas de milagro,
playas de engaño amarillo,
piscinas de verdes lampos,
y si te olvidan carrozas
o te desdeñan caballos,
te consuelas exprimiendo
tus sueños canalizados.
Manzanares del Manzoni,
del 5 ó del 3 de mayo
—derrumbos de la Moncloa,
pradillo de los ahorcados—,
si mis paso leales
no desagravian tu llanto
cuando me ves tantas veces
botando versos y barcos,
los amantes te rediman
sellando a besos su pacto,
río abajo, río arriba,
todas las lunas del año».
  • «Madrid, divinamente
suenas, alegres días
de la confusa adolescencia,
frío cielo lindando con las cimas
del Guadarrama,
mañanas escolares,
rauda huida
al Retiro, risas
de jarroncito de porcelana,
tarde
de toros en la roja plaza vieja,
pues me iría y a ver la verbena
en San Antonio o San Isidro,
ruido de Navidad en las aceras
cerca
de la Plaza Mayor,
rotos recuerdos
de mil novecientos veintisiete,
treinta,
pueblo derramado aquel 14
de abril, alegre,
puro, heroico Madrid, cuna y sepulcro
de mi revuelta adolescencia».

En la música[editar]

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  • «Cuando llegues a Madrid, chulona mía,
voy a hacerte Emperatriz de Lavapiés,
y alfombrarte con claveles la Gran Vía,
y a bañarte con vinillo de Jerez.
En Chicote un agasajo postinero,
con la crema de la intelectualidad;
y la gracia de un piropo retrechero,
más castizo que la calle de Alcalá.
Madrid, Madrid, Madrid,
pedazo de la España en que nací,
por algo te hizo Dios,
la cuna del requiebro y del Schotis.
Madrid, Madrid, Madrid,
en Méjico se piensa mucho en ti;
por el sabor que tienen tus verbenas
por tantas cosas buenas
que soñamos desde aquí;
y vas a ver,
lo que es canela fina,
y armar la tremolina,
cuando llegues a Madrid».
  • «Antes de marcharme, miraré las calles
dentro de un autobús.
Los Jerónimos, la Cuesta de Moyano,
y toda la línea azul.
La última mirada desde aquí
será saltar al cielo y ver Madrid.
La última mirada es para ti.
Retiro, Atocha, Goya, y Chamberí.
Antes de apagarme, compraré en el Rastro,
subiré al Pirulí.
Llevaré conmigo al Oso y al Madroño.
Dormiré en Chamartín.
La última mirada es frente a Sol
hasta llegar a la Plaza Mayor.
La última mirada desde aquí
será saltar al cielo y ver Madrid.
Antes de morirme elegiré una nube,
y me uniré al temporal.
Y tras elevarme lloraré una lluvia,
y mojaré la ciudad.
La última mirada desde allá
pudiera ser la calle de Alcalá.
La última mirada desde allí,
por un agujerito ver Madrid».
Juan Sinmiedo, cantautor, «La última mirada».
  • [...] ¿Te has parado alguna vez a ver
los colores que estallan en Madrid
cuando, al salir del metro
en una tarde otoñal,
el sol se va? [...]».
  • Topo, grupo de rock madrileño, canción «Colores».
  • «Noches de Siroco, terracita Antón Martín,
y ese bar de Tirso que te gusta tanto a ti,
por la espina dorsal de la Gran Vía
derrapa una sirena de la policía
[...]
Eres mi rincón favorito de Madrid».
  • «Madrid...
Sólo hay un secreto que me lleva hasta aquí.
Que ha muerto el silencio en las calles de Madrid.
Alma de Ceeseepe late muy dentro de ti.
Piérdeme. La muerte será dulce... en Madrid.
Cuando los gamberros tienen acceso a un poder,
y cuando los dandis muestran su desfachatez.
cuando sus mujeres se han negado a crecer.
Cuando la locura ha vencido a la vejez.
Madrid...
Llévame en tu coche a algún vicio por ahí.
Búscame en las ondas alguien que hable para mí.
Dile a Pepe Risi que ya puede sonreír,
él mató al silencio en las calles de Madrid».
  • «Tu aquí y yo aquí
seguimos unidos
vivimos todo por igual.
Bebemos, fumamos y nos colocamos
tenemos plena libertad.
En Atocha encontrarás
aire limpio sin igual.
Es una mierda este Madrid
que ni las ratas pueden vivir.
Queremos una central
que nos suministre
energía para destruir
la mucha vegetación
que nos estorba
y no, no podemos construir.
Tenemos que eliminar
a los antinuclear.
Es una mierda este Madrid
que ni las ratas pueden vivir.
[...]
Es una mierda este Madrid
que ni las ratas pueden vivir».
«Allá donde se cruzan los caminos...».
  • «Allá donde se cruzan los caminos,
donde el mar no se puede concebir,
donde regresa siempre el fugitivo,
pongamos que hablo de Madrid.
Donde el deseo viaja en ascensores,
un agujero queda para mí,
que me dejo la vida en sus rincones,
pongamos que hablo de Madrid.
Las niñas ya no quieren ser princesas,
y a los niños les da por perseguir
el mar dentro de un vaso de ginebra,
pongamos que hablo de Madrid.
Los pájaros visitan al psiquiatra,
las estrellas se olvidan de salir,
la muerte viaja en ambulancias blancas,
pongamos que hablo de Madrid.
El sol es una estufa de butano,
la vida un metro a punto de partir,
hay una jeringuilla en el lavabo,
«...la vida un metro a punto de partir...».
pongamos que hablo de Madrid.
Cuando la muerte venga a visitarme,
que me lleven al sur donde nací,
aquí no queda sitio para nadie,
pongamos que hablo de Madrid».
  • «Con su boina calada, con sus guantes de seda,
su sirena varada, sus fiestas de guardar,
su vuelva usted mañana, su sálvese quien pueda,
su partidita de mus, su fulanita de tal.
Con su todo es ahora, con su nada es eterno,
con su rap y su chotis, con su okupa y su skin,
aunque muera el verano y tenga prisa el invierno
la primavera sabe que la espero en Madrid.
Con su otoño Velázquez, con su Torre Picasso,
su santo y su torero, su Atleti, su Borbón,
sus gordas de Botero, sus hoteles de paso,
Su taleguito de hash, sus abuelitos al sol.
Con su hoguera de nieve, su verbena y su duelo,
su dieciocho de julio, su catorce de abril.
A mitad de camino entre el infierno y el cielo...
yo me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid.
Aunque la noche delire como un pájaro en llamas,
aunque no dé a la gloria la Puerta de Alcalá,
aunque la maja desnuda cobre quince y la cama,
«...yo me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid...».
aunque la maja vestida no se deje besar,
'Pasarelas Cibeles', cárcel de Yeserías,
Puente de los Franceses, tascas de Chamberí,
ya no sueña aquel niño que soñó que escribía,
Corazón de María, no me dejes así...
Corte de los Milagros, Virgen de la Almudena,
chabolas de uralita, Palacio de Cristal,
con su 'No pasarán' con sus 'Vivan las caenas',
su cementerio civil, su banda municipal.
He llorado en Venecia,
me he perdido en Manhattan,
he crecido en La Habana, he sido un paria en París,
México me atormenta, Buenos Aires me mata,
pero siempre hay un tren
que desemboca en Madrid.
Pero siempre hay un niño que envejece en Madrid,
pero siempre hay un coche que derrapa en Madrid,
pero siempre hay un fuego
que se enciende en Madrid,
pero siempre hay un barco que naufraga en Madrid,
pero siempre hay un sueño
que despierta en Madrid,
pero siempre hay un vuelo de regreso a Madrid».
«Ahí está, ahí está :viendo pasar el tiempo la Puerta de Alcalá».
  • «Acompaño a mi sombra por la avenida
mis pasos se pierden entre tanta gente
busco una Puerta, una salida
donde convivan pasado y presente.
De pronto me paro, alguien me observa
levanto la vista y me encuentro con ella.
Ah! y ahí está, y ahí está
Ahí está, ahí está
viendo pasar el tiempo la Puerta de Alcalá.
Una mañana fría llegó
Carlos III con aire insigne
y se quitó el sombrero muy lentamente
bajó de su caballo
con voz profunda le dijo a su lacayo:
ahí está, la Puerta de Alcalá.
Ahí está, ahí está
viendo pasar el tiempo la Puerta de Alcalá.
Lanceros con casaca, monarcas de otras tierras
fanfarrones que llegan inventando la guerra
milicias que resisten bajo el 'No pasarán'
y el sueño eterno, como viene se va.
Y ahí está, ahí está, la Puerta de Alcalá.
Ahí está, ahí está
viendo pasar el tiempo la Puerta de Alcalá.
Todos los tiranos se abrazan como hermanos
exhibiendo a la gente sus calvas indecentes
manadas de macantes, doscientos estudiantes
inician la revuelta, son los años 60.
Y ahí está, ahí está, la Puerta de Alcalá.
Ahí está, ahí está
viendo pasar el tiempo la Puerta de Alcalá.
Un travesti perdido, un guardia pendenciero
pelos colorados, chichecas en los cueros
rockeros, insurgentes modernos, complacientes
poetas y colgados aires de libertad.
Y ahí está, ahí está, la Puerta de Alcalá.
Ahí está, ahí está
viendo pasar el tiempo la Puerta de Alcalá.
Miro de frente y me pierdo en sus ojos
sus arcos me vigilan, su sombra me acompaña
no intento esconderme, nadie la engaña
toda la vida pasa por su mirada.
Mírala, mírala, mírala,
mírala, mírala, mírala
la Puerta de Alcalá».
  • «¿Dónde está aquel Madrid
que de niño conocí?
¿Quién te convirtió, en el punto de mira
del terror?
Con desdén porque sí,
todos hablan mal de ti
los que aquí medrarán
los que nunca se van
y los que quieren venir.
Con mala fe suelen decir
gobierno de y no en Madrid
más que un honor es un dolor
soportar ser la capital.
Núcleo central del huracán
pobre Madrid rompeolas del país.
Mar de alquitrán, feudo estatal
pobre Madrid gran excusa nacional.
Para así contentar
al sufrido personal
se le inventan verbenas
y movidas horteras
y adiós problemas.
Niégate a ser una excepción
pide tu independencia Madrid
que en medio de la confusión
a lo mejor cuela y te la dan
Núcleo central del huracán
pobre Madrid rompeolas del país.
Mar de alquitrán, feudo estatal
pobre Madrid gran excusa nacional.
Me quedaré no pediré
ser enterrado lejos de aquí
sólo quisiera que aquel Madrid
que se perdió volviera,
volviera ese Madrid volviera».
  • Barón Rojo, «Pobre Madrid» (disco: Tierra de nadie; autores: José Luis Campuzano/Carlos Cortés).
  • «Agárrate de mi mano,
sabes que no aguanto los aterrizajes.
Desde lo alto distingo,
entre un mar de luciérnagas,
mi pequeño barrio.
Amores canallas estarán cerrando,
puntuales, los últimos bares.
Tocamos la tierra.
Ay, niña, te estrujé la mano.
Lavapiés nos recibe,
fruta de narguile,
explosión de color.
Una mujer reza y llora desde un locutorio.
¿A quién se le ocurre
vivir tan arriba
sin un ascensor?
Malditas maletas.
Pienso en la mujer.
También lloro.
Soy afortunado.
Yo siempre vuelvo a Madrid.
Escucho mensajes:
los viejos colegas de la facultad
hicieron la fiesta de la primavera
y yo, como siempre,
me la perdí.
Ciudad de mis noches,
del viento del pueblo,
de la resistencia,
del No pasarán,
¿qué hiciste en mi ausencia?
Dime que te acordaste de mí.
Abro los balcones,
te beso, el murmullo de las lavadoras
se mezcla con ritmos,
darbukas, bachatas e incienso.
Maldita ciudad, no es tu mejor momento
y aún estás hermosa.
He de confesarte que te eché de menos.
Agarro la guitarra
y canto para ti.
Qué bueno estar en casa.
Vuelvo a Madrid».
  • «Ciudad de mis amores
Nueva Sodoma,
Putas y yonkis
como en un film de Almodóvar».
  • «Bienvenidos a Madrid: crimen y chotis».
  • «Madrid es olla exprés de Torrejón a Leganés».

Refranes[editar]

  • «A 'creíque' y 'penséque' los ahorcaron en Madrid».
  • «¡Adiós, Madrid!»
    • «Exclamación de sobresalto, equivalente a '¡adiós!', que se profiere cuando ocurre algún contratiempo, como la caída o rotura de una cosa» (Diccionario María Moliner).
  • «¡Adiós Madrid, que te quedas sin gente (y se iba un zapatero de viejo)!».
    • «Exclamación burlesca que quizá es la misma que '¡Adiós, Madrid' completada por alguien haciendo chiste de la hipérbole, pues no es claro que su intención primaria sea ridiculizar a la persona que se va de un sitio creyendo infundadamente que es insustituible» (Diccionario María Moliner).
  • «De Madrid al cielo».
    • Otra versión: «De Madrid al cielo, y un agujerito para verlo».
  • «El aire de Madrid es tan sutil que mata a un buey y no apaga un candil».
  • «Los hijos de Madrid, uno bueno entre mil».
  • «Madrid, nueve meses de invierno, y tres de infierno».
  • «Más chulo que un ocho». Proverbios españoles.
    • Con esta frase, originaria de Madrid, se alaba la majeza de alguien. Se cree que la frase alude al tranvía número ocho, que a principios del siglo XX hacía el recorrido de Puerta del Sol al barrio de Manzanares. El dicho viene de la chulería y majeza de quienes se trasladaban al Paseo de San Antonio de la Florida los días de romería. [4]

Eslóganes[editar]

  • «Madrid me mata»
  • «Madrid nunca duerme»
  • «De Madrid al cielo»
  • «Madrid claro que sí»
  • «Madrid me enamora»
  • «Madrid, la suma de todos»
  • «Madrid, la ciudad donde nadie es forastero».