Demian

De Wikiquote, la colección libre de citas y frases célebres.
Saltar a: navegación, buscar
Demian: Historia de la juventud de Emil Sinclair
Título original Demian: Die Geschichte von Emil Sinclairs Jugend
Autor Hermann Hesse
Publicación 1919 (hace 95 años)
Idioma Alemán

Demian es una novela de Hermann Hesse publicada en 1919. Relata en primera persona el paso de la niñez a la madurez de Emil Sinclair.

Citas[editar]

Herman Hesse
  • Nada le es más desagradable a un hombre que tomar el camino que conduce a sí mismo.
  • Cuando odiamos a un hombre, odiamos en su imagen algo que llevamos en nosotros mismos.
  • Siempre es bueno tener conciencia de que dentro de nosotros hay algo que lo sabe todo...
  • Pero cada hombre no es solamente él; también es el punto único y especial, en todo caso importante y curioso, donde, una vez y nunca más, se cruzan los fenómenos del mundo de una manera singular. Por eso la historia de cada hombre, mientras viva y cumpla la voluntad de la naturaleza, es admirable y digna de toda atención.
  • La vida de cada hombre es un camino hacia sí mismo, el intento de un camino, el esbozo de un sendero. Ningún hombre ha llegado a ser él mismo por completo [...].
  • Todos los hombres que tuvieron un efecto dentro del curso de la historia de la humanidad fueron capaces y efectivos sólo porque no aceptaron lo inevitable.
  • Tú sólo tienes miedo si no estás en armonía contigo mismo.
  • ¡Tal era yo en el fondo! ¡Yo, que caminaba por el mundo aislado en mi desprecio!... Tal era yo: una escoria, una basura, borracho y sucio, repugnante y grosero, una bestia salvaje dominada por asquerosos instintos...
  • Vivía en una continua orgía aniquilante y mis camaradas veían en mí a uno de sus más enérgicos cabecillas, un mozo agudo y resuelto, y, mientras tanto, mi alma revoloteaba temblorosa, penetrada de angustiosos temores.
  • Intentaba solamente vivir lo que tendía a brotar espontáneamente de mi interior. ¿Por qué habría de serme tan difícil?.
  • El pájaro rompe el cascarón. El cascarón es el mundo. Quien quiera nacer, tiene que destruir un mundo. El pájaro vuela hacia Dios. El dios se llama Abraxas.
  • El amor no debe pedir -continuó-, ni exigir tampoco. Ha de tener la fuerza de llegar en sí mismo a la certeza. Y entonces atrae ya en lugar de ser atraído. Sinclair, su amor ahora es atraído por mí, cuando llegue a atraerme, entonces acudiré. No quiero ser un regalo, quiero ser ganada.
    • Eva
  • La humanidad era un futuro lejano hacia el que todos nos movíamos, cuya imagen nadie conocía, cuyas leyes no estaban escritas.
  • El verdadero oficio de cada uno era tan sólo llegar a sí mismo.
  • Los hombres con valor y carácter siempre les han resultado siniestros a la gente.
  • ¡Piénselo usted, Sinclair! Tiene usted dieciocho años y no corre usted detrás de las prostitutas; tiene usted que tener sueños y deseos amorosos. Y quizá le asustan a usted. ¡¡No los tema!! ¡Son su mejor patrimonio!, creame...
  • [...]consagraban a la perdida «libertad» de aquellos años un culto como el que los poetas y otros románticos dedican a su infancia.
  • [...]descubrí el gusto de la muerte; y la muerte sabe amarga porque es nacimiento, porque es miedo e incetidumbre ante una aterradora renovación...
  • Observa bien a un hombre y sabrás de él más que él mismo...
  • Si odias a una persona, odias en su imagen algo que es parte de ti mismo. Lo que no es parte de nosotros nos es indiferente.
  • Ese fue el resquebrajamiento de la dignidad del padre, el primer golpe a los pilares sobre los que había descansado mi niñez...
  • Demian era distinto a todos los demás en cualquier sentido y tenía una personalidad muy definida...
  • Había dicho algo cuyo alcance ignoraba en el momento mismo de decirlo; había cedido a una nimia ocurrencia, un tanto burlona, quizás algo maligna, y esa ocurrencia se había hecho destino, se había hecho fatalidad inexorable. Había cometido una pequeña indelicadeza, y esta indelicadeza había sido para él una sentencia.
  • Contemple el fuego, contemple las nubes, y en cuanto surjan los presagios y comiencen a sonar en su alma las voces, abandónese a ellas sin preguntarse antes si le conviene o le parece bien al señor profesor, a papá, o a un dios cualquiera. Con eso no hace uno más que echarse a perder, tomar la acera burguesa y fosilizarse
  • Cuando me comparaba con los demás, me sentía tantas veces orgulloso satisfecho de mí mismo como deprimido y humillado. Tan pronto creía ser un genio como me tenía por medio loco.
  • Aquel que es demasiado cómodo para pensar por su cuenta y ser su propio juez, se somete a las prohibiciones del momento existentes. Le resulta más sencillo.
  • Veo que piensas más de lo que puedes expresar. Pero también que nunca has vivido lo pensado, y eso no es bueno. Únicamente aquellas ideas que vivimos tienen algún valor.
  • No me opongo lo más mínimo a que se adore a ese dios Jheová. Pero creo que debemos adorar y santificar al mundo entero en su plena totalidad, y no sólo a esa mitad oficial, artificialmente disociada. Por lo tanto, al lado del culto a Dios, deberíamos celebrar un culto al demonio.
  • En aquella época encontré un extraño refugio. Por «casualidad», como suele decirse. Pero esas casualidades no existen. Cuando alguien necesita algo con mucha urgencia y lo encuentra, no es la casualidad la que se lo proporciona, sino él mismo. El propio deseo y la propia necesidad conducen a ello.
  • No es otro proceso del árbol que se despoja de sus hojas en otoño sin sentirlo. La escarcha, el sol, la lluvia, se escurren por su trono, en tanto que la vida se encoje y se cobija en lo mas oculto. El árbol no muere, espera.
  • Las ideas adquieren valor cuando se convierten en vida.