Yalal ad-Din Muhammad Rumi

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Yalal ad-Din Muhammad Rumi
«La ventana determina cuánta luz entra en la casa, aunque el fulgor de la luna llene el cielo de este a oeste»
«La ventana determina cuánta luz entra en la casa, aunque el fulgor de la luna llene el cielo de este a oeste»
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Yalal ad-Din Muhammad Rumi (30 de septiembre de 1207 - 17 de diciembre de 1273) fue un célebre poeta místico musulmán persa, y erudito religioso.

Citas[editar]

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  • «¿Cómo sabes qué clase de rey tengo dentro de mí como compañero?
No mires mi rostro dorado, porque tengo piernas de hierro».
    • En el original: «How doest thou know what sort of king I have within me as companion?
Do not cast thy glance upon my golden face, for I have iron legs».[1]
    • Fuente: Ghazal (Poema de amor)
  • «¡Cuántas palabras contiene el mundo! Pero todas tienen el mismo significado. Cuando rompes las jarras, el agua es la misma».[2]
    • Fuente: Diwan-i Shams-i Tabrizi (32108)
  • «El sonido del cañaveral no es el del viento, sino el del fuego, y sin fuego nada somos.
El fuego del cañaveral es el fuego del amor, de la pasión y el calor del amor que están en el vino...»[3]
    • Fuente: Masnavi (Coplas)
  • «La Ley es como una lámpara: alumbra el camino. Sin una lámpara, no podrás avanzar. Cuando entras al camino, tu caminar es el Camino. Y cuando alcanzas la meta, esa es la Verdad».[2]
    • Fuente: Masnavi (V Introducción)
  • «La ventana determina cuánta luz entra en la casa, aunque el fulgor de la luna llene el cielo de este a oeste».[2]
    • Fuente: Diwan-i Shams-i Tabrizi (32108)
  • «Los pensamientos y los sentidos son como algas sobre la clara superficie del agua.
La mano del corazón aparta las algas, y así el agua se revela al corazón.
A menos que Alá pierda la mano del corazón, las algas de nuestra agua se multiplicarán por culpa de nuestros deseos mundanos.
Cuando la piedad encadena las manos del deseo, Alá pierde las manos del corazón».[3]
    • Fuente: Masnavi
  • «...Mientras tu alma esté apegada a tu cuerpo físico estará enjaulada. Si quieres liberarte de la cárcel de la vida material necesitas romper tu falsa percepción de ti mismo. Líbrate de los grilletes de este mundo, y libera tu alma de la prisión del ego».[4]
    • Fuente: Masnavi, moraleja de El mercader y el loro
  • «¡Si eres corrupto y derrochador, entonces hazle honor justicia a la corrupción! Pero si eres hermoso y propicio, ¿por que permaneces detrás del velo?».[2]
    • Fuente: Diwan-i Shams-i Tabrizi (26404-08)
  • «Si tienes pies, ¿por qué pretendes ser cojo?
Si tienes manos ¿por qué escondes tus dedos?
Cuando Dios le entregó una azada a su siervo, no hubo necesidad de explicación.
La mano y la azada tienen un uso evidente, ¿no está lo suficientemente claro?...».[3]
    • Fuente: El león y los animales salvajes

Referencias[editar]

  1. Nasr, Seyyed Hossein (1987). SUNY Press, ed. Islamic Art and Spirituality. p. 120. ISBN 9780887061745. 
  2. 2,0 2,1 2,2 2,3 Chittick, William C. (2002). Cuarto Propio, ed. El sendero Sufí del amor. La enseñanza espiritual de Rumi. ISBN 9789562602792. 
  3. 3,0 3,1 3,2 Dunn, Philip (2002). EDAF, ed. Rumí ilustrado: un tesoro de sabiduría del poeta del alma. ISBN 9788441412187. 
  4. Fuat Bilkan, A. (2014). Işık Yayıncılık Ticaret, ed. Cuentos de Rumi. ISBN 9789752787575.