Pancho Guerra

De Wikiquote, la colección libre de citas y frases célebres.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Pancho Guerra
Esta página contiene citas de una persona fallecida hace 59 años.
Copyright red.svg Dependiendo de cómo se publicaran, pueden estar protegidas por derechos de autor. Deben usarse según las políticas de licencias de Wikiquote.

Francisco Guerra Navarro (San Bartolomé de Tirajana, Gran Canaria, 11 de junio de 1909; Madrid, 3 de agosto de 1961) conocido como Pancho Guerra, fue un escritor y periodista español. Del contacto con las cosas y gentes del pueblo surge su conocimiento del alma del isleño, que se refleja obras como sus entremeses, los cuentos famosos de Pepe Monagas y Memorias de Pepe Monagas. En sus escritos refleja el habla canaria, utilizada por las gentes de la época que reflejan, de ahí que en este artículo se reflejen tal y como fueron redactados, sin que se trate de errores ortográficos o gramaticales.

Citas[editar]

Memorias de Pepe Monagas [1][editar]

  • «Esta [carta] es para desirle, y dejamos el caroso por el grano, que su emperrado antojo para que escribiera sobre pasos y andansas de mi vida, cayó con suertilla, pues si yo no me hubiera visto abacorado por estos dolores de presa, que tan a mano metida me han redusio, usté se hubiera quedado sin los escritos, y al cabo, también la “posteridad” esa de que usté hablaba en sus cartas pidiéndomelos como un descosido; […]»
    • Carta que, a modo de prólogo, le escribe el personaje Pepe Monagas al autor, Pancho Guerra.
  • «Estos pasos y andanzas que para principiar voy a contarle, remontándome en el tiempo – “cangregiando”, hubiera dicho maestro Pepe Quintana -, y que abren boca, conforme también me pidió usted al embullarme para que escribiera mis memorias, acaecieron pues, bastante antes de que de que a mí me botaran en este puñetero mundo.»
    • Página 15.
  • «El “cho Regorio”, al que conocieron más y mejor por el dichete de “Sanana”, nació, vivió y tumbó para las Plataneras, fijo en aquello de “ni subo, ni bajo ni aquí me quedo”. No una bordada, ni tan siquiera un repiquete alteró sus setenta años bien metidos.»
    • Página 16, hablando el personaje de su abuelo materno.
  • «Contaban - la cosa tiene visos de chascarrillo, pero la borda de realce - que cuando el abuelo le dijo a "la Cordera" [su abuela): "Que estu, que digo, Candelaria, que yo..., que vía pensao asín como de casalos, o eso, yo y tú", ella, sin reparar en lo "o eso" - que seguro que hubiera brincado a tiquismiquis entre gente de la Ciudad, inclusive de fuera del Gabinete - hincó la barbilla en la caja del pecho, dio un pugidito que quería decir "bueno", se disblusó sobre un arcón de tea hasta dejarlo ráido de lienzos y camisones y cogió el camino de la iglesia sin más palabras de acá ni de allá. Y cuando no poder ya ni arrastrarla, el soltó la chola a los pies del catre y la llamó y le dijo: "Que estu, que digu, Candelaria, pues que estu que me voy a morir: Aquí te queas: Mira lo qui hases", ella le respondió, al pie de otro pugidito:"Ta bien, Regorio, que arresinu con la voluntá del Seño; pero siempre te he seguío, que tú bien lo sabes, y ahora también te caigo atrás".»
    • Páginas 16 - 17.
  • «Se pegó a bailar formal, como pasa siempre, hasta que la diversión remonta los lomos de la baladera. De mandador – emperróse en ello y no hubo quien lo desistiera – se plantó mi suegro. El hombre no estaba ya para encargos de compromiso, como son estos de patronear un baile en casa chica y con mucho galión apetitoso. Encima, él había calado a modo de fonil, desde por la mañana y mixturando, con lo cual no lo respetaban ni los más pendejos.»
    • Página 426, describiendo el baile de su boda.

Referencias[editar]

  1. Guerra, Pancho. Memorias de Pepe Monagas. Editorial Artes gráficas Ibarra, S.A., 1958.