Maximilien Robespierre

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Maximilien Robespierre
«Libertad, Igualdad, Fraternidad.»
«Libertad, Igualdad, Fraternidad.»
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Maximiliano Robespierre (1758-1794), político francés.

Citas de Robespierre[editar]

  • «Libertad, Igualdad, Fraternidad
    • La célebre divisa de la Revolución Francesa fue inventada por Robespierre en 1790. En: Miras, J.: La República de la Virtud, p. 18.
  • «¿Cuál es el objetivo hacia el que nos dirigimos? El goce pacífico de la libertad y de la igualdad, el reino de esa eterna justicia cuyas leyes se encuentran escritas, no sobre mármol o sobre piedra, sino en los corazones de todos los hombres, incluso en el del esclavo que las olvida y en el del tirano que las niega.»
    • En: Robespierre, M.: Libertad, Igualdad, Fraternidad, Buenos Aires: Errepar, 2000, cap. I: Los objetivos de la Revolución Francesa, pp. 10-11.
  • «Queremos reemplazar en nuestro país el egoísmo por la moral, el honor por la honradez, los usos por los principios, el decoro por el deber, la tiranía de la moda por el imperio de la razón, el desprecio de la desgracia por el desprecio del vicio, la insolencia por el orgullo, la vanidad por la grandeza de alma, al amor al dinero por el amor a la gloria, la buena sociedad por buena gente, la intriga por el mérito, la presunción por la inteligencia, la brillantez por la verdad, el cansancio de la voluptuosidad por el encanto de la felicidad, la ruindad de los grandes por la grandeza del hombre, un pueblo amable, frívolo y miserable por un pueblo sublime, poderoso y feliz, es decir, todos los vicios y todas las ridiculeces de la monarquía por todas las virtudes de la República
    • Ídem, p. 12.
  • «En los Estados aristocráticos la palabra patria sólo significa algo para las familias patricias que han usurpado la soberanía. Sólo bajo un régimen democrático el Estado es realmente la patria de todos los individuos que lo componen.»
    • Ídem, p. 14.
«La debilidad, los vicios y los prejuicios son los caminos de la realeza.»
  • «La debilidad, los vicios y los prejuicios son los caminos de la realeza.»
    • Ídem, p. 15.
  • «Se ha dicho que el Terror constituía la fuerza del gobierno despótico. ¿Se parece acaso el vueltro al despotismo? El gobierno de la Revolución es el despotismo de la libertad contra la tiranía. ¿Hasta cuándo se seguirá llamando justicia a la violencia de los déspotas, hasta cuándo a la justicia del pueblo se llamará barbarie o rebelión? ¡Cuánta ternura para con los opresores, cuánta inflexibilidad para con los oprimidos! Todo aquel uque no aborrezca absolutamente el crimen no puede amar la virtud: nada hay más lógico que esto. Piedad para la inocencia, piedad para los débiles, piedad para los desdichados, piedad para la humanidad.»
    • Ídem, p. 18.
  • «Se pretende gobernar las revoluciones con las argucias de palacio; las conspiraciones contra la República siguen los mismos trámites que los procesos comunes. La tiranía mata y la libertad se ve obligada a pleitear; y la ley con que se juzga a los conspiradores se rige por el código que ellos mismos han hecho. La lentitud de los juicios quivale a la impunidad, la fluctuación de la pena estimula a todos los culpables.»
    • Ídem, p. 19.
«Castigar a los opresores de la humanidad es clemencia, perdonarlos es barbarie.»
  • «Castigar a los opresores de la humanidad es clemencia, perdonarlos es barbarie
    • Ídem, p. 20.
  • «Bajo el régimen despótico, todo es ruin, todo es mezquino, la esfera de los vicios, como la de las virtudes, es reducida. El poder de la calumnia se limitaba a dividir a los hermanos, a malquistar a los esposos, a edificar la fortuna de un intrigante sobre la ruina de un hombre honrado. No desataba revoluciones más que en las antecámaras y en los gabinees de los reyes: la más noble de sus hazañas consistía en cambiar de puesto a un ministro o en desterar a un cortesano.»
    • En Robespierre, M.: Libertad-Igualdad-Fraternidad, Buenos Aires: Errepar, 2000, cap. II: Libertad, p. 25.
  • «Los siglos y la tierra son los despojos del crimen y de la tiranía; la libertad y la virtud apenas se han posado un instante sobre algunos puntos del globo. No creo, sin embargo, que la virtud sea un fantasma, ni creo que haya que desesperar de la humanidad, o dudar un solo momento del éxito de vuestra gran empresa. El mundo ha cambiado, y todavía tiene que cambiar.»
    • Ídem, p. 37.
  • «Es mucho más urgente hacer honorable la pobreza que proscribir la opulencia: la choza de Fabricio no tiene nada que envidiar al palacio de Craso
    • Fabricio fue un virtuoso romano de los primeros tiempos de la República; Craso fue el hombre más rico de Roma hacia el advenimiento del Imperio. En Robespierre, M.: Libertad-Igualdad-Fraternidad, Buenos Aires: Errepar, 2000, cap. III: Igualdad, p. 52.
  • «Al definir la libertad, el primero de los bienes del hombre, el más sagrado de los derechos que le otorga la naturaleza, habéis dicho, con toda razón, que estaba limitada por los derechos de los demás, pero no habéis aplicado este principio a la propiedad, que es una institución social. Nuestra declaración parece hecha no para los hombres, sino para los ricos.»
    • Ídem, pp. 52-53.
  • «El hombre ha nacido para ser feliz y ser libre, y en todas partes es esclavo y desgraciado. La sociedad tiene por objetivos la conservación de sus derechos y el perfeccionamiento de su ser, y en todas partes la sociedad lo degrada y lo oprime. Ha llegado el momento de recordarle sus verdaderas obligaciones.»
    • Ídem, p. 57.
  • «Corresponde a la opinión pública juzgar a los hombres que gobiernan, y no a éstos dominar y crear la opinión pública.»
    • Ídem, p. 65.
  • «Cuando la fuerza pública no hace sino secundar la voluntad general, el Estado es libre y pacífico. Cuando la contraría, el Estado está esclavizado.»
    • Ídem, pp. 73-74.
  • «Los hombres de todos los países son hermanos, y los diferentes pueblos deben ayudarse entre sí según su poder, como los ciudadanos de un mismo Estado.»
    • Artículo propuesto por Robespierre para ser agregado a la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. En Robespierre, M.: Libertad-Igualdad-Fraternidad, Buenos Aires: Errepar, 2000, cap. IV: Fraternidad, p. 75.
«El verdadero ministro del Ser Supremo es la Naturaleza; su templo, el universo; su culto, la virtud; sus fiestas, el júbil de un gran pueblo reunido bajo sus ojos para estrechar los dulces nudos de la fraternidad universal y para ofrecerle el homenaje de los corazones puros y sensibles.»
  • «Hay dos clases de egoísmo. Uno, vil, cruel, que aísla al hombre de sus semejantes, que busca un bienestar exclusivo al precio de la miseria de los demás. El otro, generoso, bienhechor, que confunde nuestra felicidad en la felicidad de todos, que asocia nuestra gloria a la de la patria. El primero engendra los opresores y los tiranos; el segundo, los defensores de la humanidad.»
    • Ídem, p. 78.
  • «Todas las sectas deben confundirse por sí mismas en la Religión universal de la Naturaleza, sin necesidad de coacción, sin necesidad de persecución. [...] El verdadero ministro del Ser Supremo es la Naturaleza; su templo, el universo; su culto, la virtud; sus fiestas, el júbil de un gran pueblo reunido bajo sus ojos para estrechar los dulces nudos de la fraternidad universal y para ofrecerle el homenaje de los corazones puros y sensibles.»
    • Ídem, pp. 80-81.
  • «Mi razón, no mi corazón, está a punto de dudar de esta República virtuosa que yo había imaginado.»
    • De su postrer discurso, el día antes de su arresto. En Robespierre, M.: Libertad-Igualdad-Fraternidad, Buenos Aires: Errepar, 2000, cap. V: La derrota de Robespierre, pp. 87-88.
«Si la razón no reina, reinará por ella el crimen y la ambición.»
  • «He temido a veces la posibilidad de quedar manchado a los ojos de la posteridad con las vecinas impurezas de tantos infames como se encontraban introducidos en las filas de los sinceros defensores de la humanidad. Comprendo que sea fácil para la liga de los tiranos del mundo hundir a un hombre solo.»
    • Ídem, pp. 88-89.
  • «Si la razón no reina, reinará por ella el crimen y la ambición. [...] Sin la razón, ¿qué importa la victoria misma? [...] Estoy hecho para combatir el crimen, no para gobernarlo.»
    • Ídem, pp. 90-91.

Citas sobre Robespierre[editar]

  • «El robespierrismo se encuentra en toda la república, en toda la clase juiciosa y clarividente, y naturalmente en todo el pueblo. La razón es simple, el robespierrismo es la democracia, y estas dos palabras son perfectamente idénticas. Por lo tanto, realzando el robespierrismo puedes estar seguro de realzar la democracia.»
    • Graco Babeuf, 1796. Au citoyen Joseph Bodson, en: Mazauric, C. (ed.), Babeuf, París: Messidor Editions Sociales, 1988, p. 287.
  • «Era un fanático, un monstruo; pero era incapaz de votar o de causar la muerte de cualquiera que fuese por enemistad personal o por el deseo de enriquecerse. Él era entusiasta; pero del de la clase de aquellos que creen obrar según la justicia; y no dejó un sueldo después de su muerte. Bajo todos aspectos se puede decir que Robespierre ha sido un hombre honrado. Se le imputaron muchos crímenes cometidos por Hebert, Chaumette, Collot de Herbois, Fouquier-Tinville.»
  • «Los mismos termidorianos, desde Chambón hasta Barras, pasando por Barrére, deploraron amargamente, en tiempos del Imperio y de la Restauración, la pesada falta que habían cometido, al derribar, con Robespierre, la República honrada, la República verdadera.»
    • Albert Mathiez. En: Études sur Robespierre, París: Editions Sociales, 1958, p. 20.