Ibn Hazm

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Abu Muḥammad ʿAli ibn Aḥmad ibn Saʿīd ibn Ḥazm
أبو محمد علي بن احمد بن سعيد بن حزم
Monumento a Ibn Hazm en la Puerta de Sevilla de Córdoba
Monumento a Ibn Hazm en la Puerta de Sevilla de Córdoba
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Abu Muḥammad ʿAli ibn Aḥmad ibn Saʿīd ibn Ḥazm (en árabe: أبو محمد علي بن احمد بن سعيد بن حزم), más conocido como Ibn Hazm, Abenhazén o Abenhazam (Córdoba, 7 de noviembre de 994 - Montíjar, Huelva, 15 de agosto de 1064[1]), fue un filósofo, teólogo, historiador, narrador y poeta andalusí. Muladí, es decir, de familia nativa hispana convertida al islam, fue un autor muy prolífico, y es conocido fundamentalmente por su obra más famosa, El collar de la paloma, el tratado sobre el amor más famoso del mundo musulmán.

Citas[editar]

C[editar]

  • "Con la mirada se aleja y se atrae, se promete y se amenaza, se reprende y se da aliento, se ordena y se veda, se fulmina a los criados, se previene contra los espías, se ríe y se llora, se pregunta y se responde, se concede y se niega."
  • "Consta asimismo por asentimiento común de todo el pueblo fiel, acompañado de la práctica de todas las sectas y escuelas de la gente que reza mirando a la quibla, que no es lícito verter la sangre de un hombre musulmán sino por cuatro motivos: la apostasía de la fe; la aplicación del talión, que obliga a cobrar vida por vida; el hacer guerra contra Dios o su Enviado, con las armas en la mano y moviendo desórdenes en el país, siempre que el rebelde haga frente, pues no es así cuando huye; y el adulterio después del matrimonio."

D[editar]

  • [El amor] "Destruye lo más recio, desata lo más consistente, derriba lo más sólido, disloca lo más firme, se aposenta en lo más hondo del corazón y torna lícito lo vedado".
  • "Difieren entre sí las gentes sobre la naturaleza del amor y hablan y no acaban sobre ella. Mi parecer es que consiste en la unión entre partes de almas que, en este mundo creado, andan divididas, en relación a como primero eran en su elevada esencia; pero no en el sentido en que lo afirma Muhammad ibn Dāwūd (¡Dios se apiade de él!) cuado, respaldándose en la opinión de cierto filósofo, dice que «son las almas esferas partidas», sino en el sentido de la mutua relación que sus potencias tuvieron en la morada de su altísimo mundo y de la vecindad que ahora tienen en la forma de su actual composición".
  • "Dios Honrado y Poderoso dijo al alma, cuando le mandó que entrase en el cuerpo de Adán -que aún era arcilla-, viéndola temerosa y asustada: «Entra a la fuerza y sal a la fuerza»".

E[editar]

  • "El amante verdadero tiene su alma tan absorta en su inclinación, que no hay en ella ningún exceso que pueda consagrar a los restantes negocios, ni religiosos ni mundanos".
  • El encuentro tras la separación produce una alegría
como la de un agonizante que se cura:
un gozo que suspende las almas y hace revivir
a quien vio acercarse la muerte con la separación.
  • "En todas las cosas ocurre igual: las que crecen deprisa, deprisa se consumen, en tanto que las que tardan en nacer tardan también en acabarse".
  • Era flecha mortal y se tornó vida.
Era veneno y se tornó triaca.
  • "Es el amor una dolencia rebelde, cuya medicina está en sí misma, si sabemos tratarla; pero es una dolencia deliciosa y un mal apetecible, al extremo de que quien se ve libre de él reniega de su salud y el que lo padece no quiere sanar".
  • Es una virgen a quien el Misericordioso hizo de luz,
y cuya belleza sobrepasa toda estimación.
Si el día del Juicio y del sonar de la trompeta
mis hechos tuviesen tan beñña figura,
sería el más feliz de todos los siervos de Dios
en el Paraíso y en el trato de las vírgenes huríes.
  • [Sobre la mentira] Este vicio borra, a mi parecer, todas las cosas buenas del individuo, le desposee de las más excelentes cualidades y aniquila cuanto haya en él de loable."
  • [Comentando «Nemo propheta acceptus est in patria sua», «Nadie es profeta en su tierra» (Luc., IV, 24)] "Esto es particularmente verdad en España. Sus habitantes sienten envidia por el sabio que entre ellos surge y alcanza maestría en su arte; tienen en poco lo mucho que pueda hacer, rebajan sus aciertos y se ensañan, en cambio, con sus caídas y tropiezos, sobre todo mientras vive, y con doble animosidad que en cualquier otro país. Si acierta, dicen: 'Es un audaz ladrón y un plagiario desvergonzado'. Si es una medianía, sentencian: 'Es una nadería insípida y una mediocridad insignificante'. Si madruga en apoderarse del trofeo de la carrera, preguntan: '¿De dónde ha salido éste, dónde aprendió y cuándo ha estudiado...?'. Si la suerte le lleva luego por el camino de descollar claramente sobre sus émulos, o le hace abrirse una senda que no es la que ellos frecuentan, entonces se le declara la guerra al desgraciado, convertido en pasto de murmuraciones, cebo de calumnias, imán de censuras, presa de lenguas y blanco de ataques contra su honor. Le atribuirán lo que no ha dicho, le colgarán lo que no ha hecho, le imputarán lo que no ha proferido ni ha creído su corazón. Aunque sea hombre señalado y campeón de su ciencia, caso de no tener con el poder público relaciones que le procuren la dicha de salir indemne de los peligros y escapar de las desgracias, si se le ocurre escribir un libro, lo calumniarán, difamarán, contradirán y vejarán. Exagerarán y abultarán sus errores ligeros; censurarán hasta su más insignificante tropiezo; le negarán sus aciertos, callarán sus méritos y le apostrofarán e increparán por sus descuidos, con lo cual sentirá decaer su energía, desalentarse su alma y enfriarse su entusiasmo. Tal es, entre nosotros, la suerte del que se pone a componer un poema o a escribir un tratado: no se zafará de esas redes ni se verá libre de tales calamidades, a no ser que se marche o huya o que recorra su camino sin detenerse y de un solo golpe".
    • Risāla fī faḍl al-Andalus («Epístola en elogio de al-Ándalus»)

G[editar]

  • Guarda tu alma de lo que la vicia, y desecha la pasión,
pues la pasión es llave de la puerta de los pecados.

H[editar]

  • Hice de la fuerza de ánimo mi castillo y mi coraza;
no quiero disfrazarme de víctima de la injusticia.
Más que todos los hombres vale para mí
eso poquito que me permite no necesitar a nadie.
Estando firmes mi religión y mi honor,
en nada tengo lo que se va de mi lado.
El ayer se fue, el mañana no sé si lo alcanzaré:
¿por qué razón voy a apenarme?

L[editar]

  • La herida que me has hecho tiene cura, y no hay reproche.
La que es incurable es la herida del amor.
  • "La maledicencia es una cualidad que indica malos principios y peores consecuencias, natural corrompido y perversa crianza."
  • "La primera sangre que se vertió en la tierra fue la de uno de los dos hijos de Adán y fue derramada a causa de una rivalidad por mujeres."
  • Las criaturas de Dios que ves son todas distintas:
tú bebe lo bueno, si no te es dado lo mejor.
No te contentes con el agua turbia más que a la fuerza,
cuando sobre la tierra no hay otra aguada.
Pero al agua salobre no te acerques, porque no se traga,
y un hombre libre debe preferir la sed.
  • Las incitaciones al amor llevan a la unión
como el viajero nocturno se guía por el resplandor del fuego.
  • Las obras de los hombres nos hablan de su naturaleza.
Conocer la esencia de una cosa te releva de seguirle el rastro.
  • Los asuntos graves no los trates en chanza;
pero, si quieres algo fácil, no malgastes energías.
Cuando te asalten las vicisitudes del Destino
-y las acometidas de la fortuna son frecuentes-,
opón con prudencia el esfuerzo adecuado:
poco te bastará frente a poco; mucho frente a mucho.
  • "Los órganos corporales sensibles son caminos que llevan a las almas y que a ellas van a parar".

M[editar]

  • Mi juicio surca todo lo encubierto,
como surca el cuerpo las venas palpitantes.
Claramente distingo hasta el rostro de las hormigas,
mientras a ellos se les ocultan los refugios de los elefantes.

N[editar]

  • "Nada llama al olvido como la traición, para un hombre de alma libre, que sabe guardar su honor y está adornado de nobles prendas. El que se aguanta con ella carece de hombría, posee un alma despreciable y revela tener viles designios y escasa vergüenza."
  • "No acostumbro a fatigar más cabalgadura que la mía, ni a lucir joyas de prestado".
  • No des crédito a unas palabras que oíste,
mientras no estés cierto de que es verdad lo que sabes,
como el que, al nacer un espejismo, derrama el agua que lleva
y halla luego la muerte en el inmenso y estéril desierto.
  • "No se despeñarían los imperios, ni caerían los reinos, ni se vertería con injusticia la sangre inocente, ni se profanaría lo sagrado, de no ser por las calumnias y la mentira."

P[editar]

  • ¿Perteneces al mundo de los ángeles o al de los hombres?
Dímelo, porque la confusión se burla de mi entendimiento.
Veo una figura humana; pero, si uso de mi razón,
hallo que es tu cuerpo un cuerpo celeste.
¡Bendito sea Él que contrapesó el modo de ser de sus criaturas
e hizo que, por naturaleza, fueses maravillosa luz!
No puedo dudar que eres un puro espíritu atraído a nosotros
por una semejanza que enlaza a las almas.
No hay más prueba que atestigüe tu encarnación corporal,
ni otro argumento que el de que eres visible.
Si nuestros ojos no contemplaran tu ser, diríamos
que eras la Sublime Razón Verdadera.
  • Pienso que eres una visión del Paraíso, que Dios concede
a aquel de sus amigos que es un piadoso asceta.

Q[editar]

  • ¿Quién se fiará de las mujeres, si no es un imbécil,
ignorante, atado por las cuerdas de la perdición?

R[editar]

  • Reproches y quejas por injusticias
vinieron de quien era a la vez ofensor, juez y litigante.
Se quejaba de lo que sentía, sin que nadie,
más que aquel de quien se quejaba, supiera lo que quería decir.

S[editar]

  • "Sabemos de cierto que Dios Poderoso y Grande puso en el hombre dos opuestas naturalezas. Una de ellas -que es el entendimiento guiado de la justicia- no lleva sino a la virtud, no mueve sino a la bondad y no puede sino concebir cosas aceptas a los ojos divinos. La otra -que es la concupiscencia, guiada de la pasión- es cabalmente su opuesta: no lleva sino a los apetitos y no aboca sino a la perdición."
a fuerza de caer sobre ella.
Prosigue y no desmayes, y ten en mucho lo poco conseguido,
pues la llovizna no es abundante y, sin embargo, cala.
  • Si mira, el que está vivo muere por su mirada.
Si habla, dirías que se ablandan las piedras.
Es el amor como un huésped que hizo alto en mi espíritu:
mi carne, es su alimento; mi sangre, su bebida.
  • "Sólo cuando cesan los deseos y se pierden las esperanzas es cuando puede tener disculpa el olvido."

U[editar]

  • "Una mujer árabe, que se quedó preñada de uno de sus deudos, cuando le preguntaban: «-¡Oh Hind! ¿Qué llevas en el vientre?», respondía: «-La vecindad de las almohadas y la longitud de las pláticas»."

V[editar]

  • ¡Vete en mal hora, perla de la China!
Me basta a mí con mi rubí de España.

Referencias[editar]