Giorgio Antonucci

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Giorgio Antonucci

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Giorgio Antonucci (Lucca, 24 de febrero de 1933-Florencia, 18 de noviembre de 2017), médico y psicoanalista italiano, referencia de la antipsiquiatría.

Citas[editar]

Opiniones históricas o profesionales[editar]

  • «Descubrí que, en general, se acaba en el manicomio o en una clínica psiquiátrica por decisión de alguien con más poder: puede ser el padre que tiene más poder que la hija, el marido que tiene más poder que su mujer, el jefe que tiene más poder que el empleado, etc. Si una persona con menos poder expresa una manera diferente de pensar se convierte en una tragedia».[1]
  • «Los psiquiatras nunca hablan con las personas a las que atienden, no hay comunicación. Lo que he visto es que no se conocen los pensamientos de las personas que están en una clínica psiquiátrica, no les hablan porque piensan que ni siquiera vale la pena. Han sido señaladas, arbitrariamente. Entran allí dentro y nadie les habla, o si les hablan lo hacen con prejuicios».[1]
  • «El discurso es que la psiquiatría se ocupa de personas consideradas defectuosas. El hecho de comunicarse con ellos es considerado una extravagancia. Cuando hablaba con los internados, mis colegas me miraban con ironía».[1]
  • «Hay jóvenes de dieciocho años que, después de tomar neurolépticos, tienen un temblor como si sufrieran la enfermedad de Parkinson. ¿Qué tiene que ver eso con la medicina? Eso tiene que ver con los campos de concentración. Los campos de concentración fueron construidos teniendo a los manicomios como modelo. No es sólo idea mía, Thomas Szasz lo dice».[1]
  • «"Hitler estaba loco", lo dicen los que vienen después de Hitler, no los que estaban debajo de Hitler. Hitler tenía de su parte a personas como Heisenberg, Furtwängler, Richard Strauss. ¿Qué significa que estuviera loco? No significa nada. Lo dicen porque, si tuvieran que hacer un examen crítico de la historia, tendrían que decir que tenemos responsabilidades. Decir que estaba loco es una manera de evitar hacer un análisis crítico. ¿Entonces Truman, cuando ordenó lanzar la bomba atómica, cómo estaba? Como él ganó la guerra, nadie dijo nada. ¡Arrojó dos bombas atómicas! La psiquiatría sirve siempre para liberarse de los problemas en vez de enfrentarlos».[1]
  • «Cuando un médico no consigue entender el porqué de unos dolores, en vez de profundizar y entender de dónde vienen estos dolores, piensa en seguida en el psicólogo. Dice "quizás usted tiene carencias. No se lleva bien con su marido. Está preocupada por sus hijos, etc". Pasan al plano psicológico un problema físico, con el riesgo de no darle la importancia que merece».[1]
  • «En medicina el concepto de hombre como máquina, que tiene que servir rendir y funcionar, ha sustituido por completo al hombre como ser vivo y como protagonista de su efímera existencia sensible, que es un breve pero precioso paréntesis creativo en el silencio inútil del mundo. Hombre máquina significa hombre productor de bienes, hombre mercancía, hombre consumidor de mercancías, y desde luego también y sobre todo hombre carne de cañón. De ahí la barbarie de los hospitales, organizados como cuarteles, dirigidos como fábricas, tristes como depósitos de cadáveres».[2]
  • «El hospital tiene su origen en el lazareto y la leprosería, que también son los modelos de las prisiones y los campos de exterminio, y tiene que ser suprimido así como muchas otras fealdades de nuestra tradición. Un hombre tiene que vivir ser curado y morir en su ambiente y en su mundo de intereses y afectos».[2]
  • «Empecé a entender que la medicina no funcionaba cuando entré en los hospitales y me di cuenta de que las relaciones con los vivos son llevadas con la misma indiferencia que se tiene hacia los muertos. [...] Parece extraño —y es terrible e inhumano— que, en el momento en que una persona está sufriendo, no haya el mínimo interés humano hacia lo que siente. Es una actitud que facilita la muerte, una actitud aceptada pasivamente por todo el mundo, como si fuera natural. El hospital tal como es hoy no responde en absoluto a las necesidades de los ciudadanos; es un lugar al que se va para que te arreglen como un objeto, o bien un lugar al que se va para morir sin que nadie considere el hecho de que no somos objetos, sino personas».[3]

Referencias[editar]

  1. 1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 1,5 Entrevista de Massimo Paolini a Giorgio Antonucci, La locura no tiene ningún significado filosófico, en Diagonal n.º 250, 9 de julio de 2015 [1]
  2. 2,0 2,1 Giorgio Antonucci, La macchina uomo, Senza confine, 1993, trad.: Massimo Paolini [2]
  3. Antonucci, Giorgio. Le lezioni della mia vita. La medicina, la psichiatria, le istituzioni., Spirali, 1999, ISBN 88-7770-536-1, trad.: Massimo Paolini [falta página]