Enrique Vila-Matas

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" La vida, a la hora de detrozarnos, tiene la terca paciencia de la marea. "

Enrique Vila-Matas (n. Barcelona; 31 de marzo de 1948) es un escritor español.

Citas[editar]

Lejos de Veracruz (1995)[editar]

  • Con la pena extrema uno también puede sentirse bien. Lo peor, tal como pensaba Máximo, son los estados intermedios, los entreactos, el aburrimiento, los domingos que se eternizan.
  • La vida, a la hora de destrozarnos, tiene la terca paciencia de la marea.
  • Dejadla tranquila, ella se marchará como vino .
  • Creo que suelo entenderlo todo excepto lo más simple.
  • Es muy fácil decir que los otros son el infierno, pero cuando el infierno viaja contigo mismo, lo más prudente es retirarte del mundo y dedicarte a escribir un dietario.

Bartleby y compañia (2000)[editar]

  • "Nunca tuve suerte con las mujeres, soporto con resignación una penosa joroba, todos mis familiares más cercanos han muerto, soy un pobre solitario que trabaja en una oficina pavorosa. Por lo demás, soy feliz."[1]
  • "Hace veinticinco años, cuando era muy joevn, publiqué una novelita sobre la imposibilidad del amor. Desde entonces, a causa de un trauma que ya explicaré, no había vuelto a escribir, pues renuncié radicalmente a hacerlo, me volví un bartleby, y de ahí mi interés desde hace tiempo por ellos"[2]

El mal de Montano (2001)[editar]

  • A finales del siglo XX el joven Montano, que acababa de publicar su peligrosa novela sobre el enigmático caso de los escritores que renuncian a escribir, quedó atrapado en las redes de su propia ficción y se convirtió en un escritor que, pese a su compulsiva tendencia a la escritura, quedó totalmente bloqueado, paralizado, ágrafo trágico.

París no se acaba nunca (2003)[editar]

  • La ironía es la forma más alta de sinceridad.
  • Porque también es bien sabido que tanto Dios como el diablo han mostrado últimamente con creces, no tener nada de perfectos y sí mucho de torpes, se les ve a menudo llegar tarde al teatro de sus operaciones.
  • Las mujeres sólo quieren una cosa, que los hombres quieran acostarse con ellas. Pero si te acuestas con una mujer, ella te puede dejar jodido. Y si no quieres, ella te jode igual por no haber querido.
  • Después de todo, ironizar es ausentarse.

Doctor Pasavento (2005)[editar]

  • Yo mismo, sin ir más lejos, acababa de desaparecer. Un sentimiento de bienestar por haberme sabido borrar del mundo comenzó a invadirme y acabé sintiéndome, allí en la catedral vacía, igual que un día me había sentido en lo alto de la torre de Montaigne, rodeado por la soledad, el silencio, la locura, la libertad. Y por la bella infelicidad, otro de esos abismos.
  • Y dicen que pienso en lo escasamente saludable que a la larga fue publicar libros y haberlo hecho en gran parte para tener cierta fama y luego poder administrarla como un buen burgués y acabar diciendo banalidades en periódicos y revistas, incapaz de ser el dueño de la más pequeña partícula de terreno de índole privado, personal. Escribir para esto.
  • Hay episodios de nuestra vida dictados por una discreta ley que se nos escapa
  • Me resultó imposible no pensar que aquello era demasiado casual y tal vez el signo de algo que debía tener muy en cuenta y no sabiendo muy bien qué hacer, hice literatura.
  • No sé si todo el mundo sabe que cuando uno se queda solo durante mucho tiempo, donde para los demás no hay nada se descubren cada vez máss cosas por todas partes.
  • Sólo sé que me fascina escribir sobre el misterio de que exista el misterio de la existencia del mundo, porque adoro la aventura que hay en todo texto que se pone en marcha.
  • Escribir es desposeerse en fin.
  • La literatura como el nacimiento a la vida, contenía en sí misma, su propia esencia, que no es otra cosa que la desaparición.
  • Me esperan aquí largos inviernos helados y la azarosa geometría de la blancura. Yo vivo aquí emboscado, como si practicara la natación en un gélido mar sin fondo en el centro de la tierra. Y soy como aquel bandido walseriano que se diluía y ocultaba tanto en el texto que acababa incluso desdoblándose en dos. Pero no estoy aquí para escribir demasiado, sino para dedicarme al arte de desvanecerse. Mi estrategia consiste en dedicarme a ser visto sólo lo imprescindible y a tratar de desaparecer cada día más.

Exploradores del abismo (2007)[editar]

  • Quién sabe si terminar un libro de cuentos no sea como vaciar de golpe un cubo en el Café Kubista. Ver vaciarse todo y conocer su contenido, saber perfectamente de qué se ha llenado todo.

Aire de Dylan (2012)[editar]

  • Bob Dylan al comienzo de No direction home: “Salí para encontrar el hogar que había dejado hacía tiempo, y no podía recordar exactamente en dónde estaba, pero se hallaba en el camino. Y al encontrar lo que me encontré en el camino todo era tal como lo había imaginado. En realidad, no tenía ninguna ambición, no creo que tuviera ambición para nada. Nací muy lejos de donde se supone que debo estar, y por lo tanto voy de camino a mi hogar”. Creo que Kafka, de no ser por un pequeño problema cronológico, podría haber escrito: “Me siento como un Bob Dylan que va a casa”. Yo nunca trato de regresar, sino que intento encontrar una casa en el camino. A veces pienso en la cantidad de veces que Dylan se habrá sentido como un Kafka que va a su casa.


Referencias[editar]

  1. Vila-Matas, Enrique. Bartleby y Compañia. Editorial Anagrama. 2000. Página 11
  2. Vila-Matas, Enrique. Bartleby y Compañia. Editorial Anagrama. 2000. Página 11