Lenin

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Vladimir Lenin

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Vladímir Ilich Uliánov, alias Lenin (22 de abril de 1870-21 de enero de 1924) fue un político, revolucionario, teórico político, filósofo y líder comunista ruso.

Citas[editar]

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1900s[editar]

¡Que las máquinas y otros perfeccionamientos faciliten el trabajo de todos y no sirvan para enriquecer a unos cuantos a costa de millones y millones de hombres del pueblo!
  • «Sin teoría revolucionaria tampoco puede haber movimiento revolucionario. Jamás se insistirá bastante sobre esta idea en unos momentos en que a la prédica de moda del oportunismo se une la afición a las formas más estrechas de la actividad práctica».
  • «La conciencia de las masas obreras no puede ser una verdadera conciencia de clase si los obreros no aprenden —basándose en hechos y acontecimientos políticos concretos y, además, actuales sin falta— a observar a cada una de las otras clases sociales en todas las manifestaciones de su vida intelectual, moral y política».
  • «¡Queremos lograr una organización nueva y mejor de la sociedad, en la que no haya ricos ni pobres y en la que todos tengan que trabajar! ¡Que no sea un puñado de ricachos, sino todos los trabajadores, los que se aprovechen de los frutos del trabajo de todos! ¡Que las máquinas y otros perfeccionamientos faciliten el trabajo de todos y no sirvan para enriquecer a unos cuantos a costa de millones y millones de hombres del pueblo!»
  • «En su lucha por el poder, el proletariado no dispone de más arma que la organización. (...) Aplastado por los trabajos forzosos al servicio del capital, lanzado constantemente "al bajo fondo" de la miseria más completa, el proletariado puede hacerse y se hará sin falta una fuerza invencible siempre y cuando su unión ideológica por medio de los principios del marxismo se refuerce con la unidad material de la organización que cohesiona a los millones de trabajadores en el ejército de la clase obrera. (...) Ante este ejército no podrán resistir ni el poder decrépito de la autocracia rusa ni el poder caducante del capitalismo internacional».[1]
    • Obras Completas, Vol. 8, pp. 428
  • «Cada cual es libre de escribir y decir cuanto quiera, sin la menor cortapisa. Pero toda asociación libre (incluido todo partido) es también libre para arrojar de su seno a aquellos de sus miembros que utilicen el nombre del partido para propugnar puntos de vista antipartido. La libertad de palabra y de prensa debe ser completa. Pero también debe serlo la libertad de asociación. (...) El partido es una unión voluntaria cuya disgregación, primero ideológica y luego material, sería inevitable si no se desembarazase de los miembros que sostienen opiniones opuestas a las del partido».
  • «No puede haber "libertad" real y efectiva en una sociedad fundada sobre el poder del dinero (...). ¿Acaso usted, señor escritor, no depende de su editor burgués y de su público burgués, que le exige pornografía en novelas y estampas, y prostitución como "suplemento" del "sagrado" arte escénico? No se puede vivir en una sociedad y ser libre de esa sociedad. La libertad del escritor, del pintor y de la actriz burgueses no es sino la dependencia embozada (o que se trata de embozar hipócritamente) respecto de la bolsa de oro, del soborno y el condumio.» [2]
    • Obras Completas, Vol. 12

1910s[editar]

El marxismo es el sucesor natural de lo mejor que la humanidad creó en el siglo XIX: la filosofía alemana, la economía política inglesa y el socialismo francés.
«El marxismo es el sucesor natural de lo mejor que la humanidad creó en el siglo XIX: la filosofía alemana, la economía política inglesa y el socialismo francés»
  • «Todo el programa y toda la agitación de Roosevelt y de los "progresistas" giran en torno a cómo salvar el capitalismo por medio de... reformas burguesas. (...) Salvaremos el capitalismo con reformas -dice este partido-. Daremos la legislación fabril más adelantada. Pondremos el control del Estado sobre todos los trusts (en Norteamérica eso significa ¡sobre toda la industrial!). Les pondremos el control del Estado para que no haya miseria, para que todos reciban un salario "decente". Instauraremos "la justicia social e industrial". Juramos y perjuramos que haremos todas las reformas... salvo una, nada más: ¡la expropiación de los capitalistas!»
  • «En una sociedad erigida sobre la lucha de clases no puede haber una ciencia social "imparcial". De un modo o de otro, toda la ciencia oficial y liberal defiende la esclavitud asalariada, mientras que el marxismo ha declarado una guerra implacable a esa esclavitud. Esperar una ciencia imparcial en una sociedad de esclavitud asalariada sería la misma pueril ingenuidad que esperar de los fabricantes imparcialidad en cuanto a la conveniencia de aumentar los salarios de los obreros, en detrimento de las ganancias del capital».
  • «Al frente de un grupo de naciones beligerantes se halla la burguesía alemana, que engaña a la clase obrera y a las masas trabajadoras, al afirmar que hace la guerra en aras de la defensa de la patria, de la libertad y de la cultura, en aras de la emancipación de los pueblos oprimidos por el zarismo, en aras del aniquilamiento del zarismo reaccionario».
  • Cuanto mayor es el celo con que los gobiernos y la burguesía de todos los países tratan de dividir a los obreros y de azuzarlos a los unos contra los otros; cuanto mayor es la ferocidad con que se aplica para este elevado fin el sistema del estado de guerra y de la censura militar (...), más imperioso es el deber del proletariado consciente de salvaguardar su cohesión de clase, su internacionalismo, sus convicciones socialistas frente al desenfreno chovinista de la "patriótica" camarilla burguesa de todos los países. Renunciar a esta tarea equivaldría, por parte de los obreros conscientes, a renunciar a todas sus aspiraciones emancipadoras y democráticas, sin hablar ya de las aspiraciones socialistas.
  • «Los jefes de la Internacional han incurrido en traición al socialismo al votar los créditos de guerra, al repetir las consignas chovinistas ("patrióticas") de la burguesía de "sus" países, al justificar y defender la guerra, etc., etc. Los jefes socialistas más influyentes y los órganos más influyentes de la prensa socialista de la Europa contemporánea adoptan un punto de vista patriotero burgués y liberal que nada tiene que ver con el punto de vista socialista».
  • «Los Soviets son un nuevo aparato del Estado que, en primer lugar, proporciona la fuerza armada de los obreros y de los campesinos, una fuerza que no está, como la del viejo ejército permanente, apartada del pueblo, sino ligada a él del modo más estrecho; en el sentido militar, esta fuerza es incomparablemente más poderosa que las anteriores; en el sentido revolucionario, no puede ser reemplazada por ninguna otra».
  • «El capitalismo ha creado aparatos de contabilidad en forma de bancos, consorcios, correos, cooperativas de consumo y sindicatos de empleados. Sin los grandes bancos, el socialismo sería irrealizable. Los grandes bancos son el "aparato del Estado" que necesitamos para realizar el socialismo y que tomamos ya formado del capitalismo».
  • «...el Estado proletario, con el aparato de los Soviets, las organizaciones de empleados, etc., puede encomendar el control de cada uno de ellos a diez y hasta cien personas, de modo que el control obrero (sobre los capitalistas) quizá consiga no sólo "vencer", sino hacer imposible toda resistencia».
  • «La "clave" de la cuestión no consistirá siquiera en confiscar los bienes de los capitalistas, sino precisamente en establecer un control obrero omnímodo, a escala de todo el país, sobre los capitalistas y sus posibles adeptos. La confiscación por si sola no basta, pues no contiene ningún elemento de organización y de cálculo de una distribución acertada».
  • «Acabar con las guerras, instaurar la paz entre los pueblos, lograr que cesen los saqueos y las violencias: ése es, precisamente, nuestro ideal; pero sólo los sofistas burgueses pueden sembrar ilusiones con él en las masas, apartando este ideal de la prédica inmediata y directa de las acciones revolucionarias».
  • «El socialista de una nación opresora (Inglaterra, Francia, Alemania, Japón, Rusia, Estados Unidos, etc.) que no reconoce ni defiende el derecho de las naciones oprimidas a la autodeterminación (es decir, a la libre separación) no es, de hecho, un socialista, sino un chovinista».
  • «Los inventores hipócritas (u obtusos) de la política de "línea intermedia" causan el mayor daño al proletariado».
  • «La prédica kautskiana del "desarme", dirigida a los gobiernos actuales de las grandes potencias imperialistas, es el más vil oportunismo, es pacifismo burgués que, en realidad, y a despecho de las "buenas intenciones" de los dulces kautskistas, sirve para distraer a los obreros de la lucha revolucionaria».
  • «Una clase oprimida que no aspirase a aprender el manejo de las armas, a tener armas, sólo merecería que se la tratara como clase de esclavos».
  • «En toda sociedad de clases -ya fundada en la esclavitud, en la servidumbre o, como ahora, en el trabajo asalariado-, la clase opresora está armada».
  • «¡Llegó Trotski, y este canalla se entendió en seguida con el ala derecha de Novi Mir contra los zimmerwaldistas de izquierda! ¡Así como lo oye! ¡Ese es Trotski! !Siempre fiel a sí mismo: da rodeos, hace trampas, toma una pose izquierdista y ayuda a la derecha en lo que puede...»
  • «Supresión de la policía, del ejército y de la burocracia. La remuneración de los funcionarios, todos ellos elegibles y amovibles en cualquier momento, no deberá exceder del salario medio de un obrero calificado».
  • «Después de poner al descubierto los fraudes de los reyes de la banca, podríamos liberarlos colocando bajo el control de los obreros los bancos, los consorcios capitalistas y a todos los contratistas que "trabajan" para el fisco».
  • «El socialismo no es otra cosa que el paso siguiente después del monopolio capitalista de Estado. El capitalismo monopolista de Estado es la preparación material más completa para el socialismo, su antesala, un peldaño de la escalera histórica entre el cual y el peldaño llamado socialismo no hay ningún peldaño intermedio».
  • «Si entre los anarquistas y eseristas de izquierda hay hombres capaces de razonar a lo Narciso de que no es digno de revolucionarios "aprender" del imperialismo alemán, habrá que decirles una cosa: una revolución que tomara en serio a semejantes individuos se hundiría sin falta (y se lo tendría bien merecido)».
  • «No defendemos la situación de gran potencia de Rusia: de ésta no ha quedado más que la Rusia propiamente dicha; no defendemos los intereses nacionales, afirmamos que los intereses del socialismo, los intereses del socialismo mundial están por encima de los intereses nacionales, por encima de los intereses del Estado. Somos defensistas de la patria socialista».
  • «Nos acusan de las destrucciones causadas por nuestra revolución... Pero ¿quiénes nos acusan? Los lacayos de la burguesía, de esa misma burguesía que en cuatro años de guerra imperialista ha destruido casi por completo la cultura europea, sumiendo a Europa en la barbarie, en el embrutecimiento y en el hambre».
  • Por cada cien equivocaciones nuestras, proclamadas a los cuatro vientos por la burguesía y sus lacayos (incluidos nuestros mencheviques y eseristas de derecha), hay 10.000 hechos grandes y heroicos, tanto más grandes y tanto más heroicos porque son hechos sencillos, imperceptibles, ocultos en la vida diaria del barrio fabril o de la aldea perdida, y son realizados por hombres que no tienen la costumbre (ni la posibilidad) de proclamar al mundo entero cada uno de sus éxitos.
  • «Los Soviets de obreros y campesinos representan un nuevo tipo de Estado, un tipo nuevo y superior de democracia; son una forma de dictadura del proletariado, el medio de gobernar el Estado sin burguesía y contra la burguesía. Por primera vez la democracia sirve aquí a las masas, a los trabajadores, dejando de ser una democracia para los ricos, como sigue siendo la democracia en todas las repúblicas burguesas, incluso en las más democráticas».
  • «En otros países se observa, con frecuencia, cómo los capitalistas instigan el odio contra los judíos, para tapar los ojos a los obreros y desviar su atención del verdadero enemigo de los trabajadores, el capital».
  • «Los judíos ricos, lo mismo que los rusos ricos, lo mismo que los ricos de todos los países, se unen para oprimir, aplastar, saquear y dividir a los obreros. (...) Vergüenza para quienes siembren el odio hacia los judíos, para quienes siembren el odio hacia otras naciones. ¡Viva la confianza fraternal y la alianza combativa de los obreros de todas las naciones en la lucha por el derrocamiento del capital!»
  • «El Estado obrero combate a los especuladores y a los ricos, ayudando por todos los medios a los trabajadores y a los pobres, mientras que el Estado de los terratenientes (con el zar) y el Estado de los capitalistas (con la república más libre y democrática), siempre, en todas partes y en todos los países, ayudan a los ricos a desvalijar a los trabajadores, ayudan a los especuladores y a los ricos a lucrarse a costa de los pobres, precipitados en la ruina».
  • «La dictadura del proletariado no es la terminación de la lucha de las clases, sino su continuación bajo nuevas formas. La dictadura del proletariado es la lucha de la clase proletaria, que ha triunfado y ha tomado en sus manos el poder político, contra la burguesía que ha sido vencida, pero que no ha sido aniquilada, que no ha desaparecido, que no ha dejado de oponer resistencia, contra la burguesía que ha intensificado su resistencia».
  • «En un país donde el gobierno fue derrocado con increíble facilidad, donde los obreros y campesinos defienden sus propios intereses con las armas en la mano, donde emplean el fusil como instrumento de su voluntad, en un país así decir que representamos una minoría de la clase obrera es ridículo».

Citas sobre Lenin[editar]

  • «Marx y Engels son mis maestros; Lenin fue mi camarada. Y tú, ¿tú quién eres para mí?».[3]
    • David Riazánov
    • Nota: Dirigido a Stalin, cuando éste le preguntó por qué en su despacho tenía retratos de Marx, Engels y Lenin, pero no de él.[3]

Referencias[editar]

  1. Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas Vol8
  2. "La Organización del Partido y la Literatura del Partido" (1905); Obras Completas, Vol. 12
  3. 3,0 3,1 Casanova, Eudaldo. Lo que queda del marxismo, p. 182. Universidad de Zaragoza, 2007. ISBN 9788477338888. En Google Libros. Consultado el 14 de marzo de 2020.