Juan de la Cruz

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Juan de Yepes Álvarez,
San Juan de la Cruz
«El que no ama ya está muerto».
«El que no ama ya está muerto».
Véase también
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Juan de Yepes Álvarez (n. Fontiveros, Ávila; 24 de junio de 1542 – m. Úbeda, Jaen; 14 de diciembre de 1591), conocido como estudiante con el nombre de Fray Juan de Santo María y más tarde como San Juan de la Cruz, fue un poeta místico y religioso español. Desde 1952 es el «patrono de los Poetas en lengua española».

Citas[editar]

  • «El que obra razón es como el que come sustancia, y el que se mueve por el gusto de su voluntad como el que come fruta floja.»[1]
    • Fuente: San Juan de la Cruz. Obras Completas. Editorial de Espiritualidad. Madrid, 1992. ISBN 8470681833. Pág. 93
  • «No te canses, que no entrarás en el sabor y suavidad de espíritu si no te dieres a la mortificación de todo eso que quieres.»
    • Ibid Pág. 93
  • «El alma que quiere que Dios se le entregue todo, se ha de entregar toda, sin dejar nada para sí.»
    • Ibid Pág. 101
  • «Hable poco, y en cosas que no es preguntado no se meta.»
    • Ibid Pág. 102
  • «Buscad leyendo y hallaréis meditando; llamad orando y abriros han contemplando.»
    • Ibid Pág. 103
  • «Quien supiere morir a todo, tendrá vida en todo.»
  • «Quien de sí propio se fía, peor es que el demonio.»
  • «Quien a su prójimo no ama, a Dios aborrece.»
  • «Quien obra con tibieza, cerca está de la caída.»
  • «Mejor es sufrir por Dios que hacer milagros.»
    • Ibid Pág. 105
  • «Acerca de todas las personas tenga igualdad de amor e igualdad de olvido, quitando el corazón de ellos. Tenlos todos como extraños, y de esa manera cumples mejor con ellos que poniendo la afición que debes a Dios en ellos.»
    • Ibid Pág. 110-111
  • «No ames a una persona más que a otra, que errarás. No pienses nada de ellos, no trates nada de ellos, ni bienes ni males, y huye de ellos cuanto buenamente pudieres; y si esto no guardas, no sabrás ser religioso.»
    • Ibid Pág. 111
  • «Aborrece toda manera de poseer, y ningún cuidado admitas acerca de ello: no de comida, no de vestido ni de otra cosa criada, ni del día de mañana, empleando ese cuidado en otra cosa más alta, que es buscar el reino de Dios.»
    • Ibid Pág. 111
  • «Aunque vivas entre demonios, quiere Dios que de tal manera vivas entre ellos que ni vuelvas la cabeza del pensamiento a sus cosas, sino que las dejes totalmente, procurando tú traer tu alma pura y entera en Dios, sin que un pensamiento de eso ni de esotro te lo estorbe.»
    • Ibid Pág. 112
  • «Jamás, fuera de lo que de orden estés obligado, te muevas a cosa, por buena que parezca y llena de caridad, sin orden de obediencia.»
    • Ibid Pág. 113
  • «De corazón procura siempre humillarte en la palabra y en la obra queriendo que antepongan a los otros a ti en todas las cosas, y esto con verdadero corazón. Seas siempre más amigo de ser enseñado de todos que querer enseñar aun al que es menos que todos.»
    • Ibid Pág. 114-115
  • «Procure siempre inclinarse:
    no a lo más fácil, sino a lo más dificultoso;
    no a lo más sabroso, sino a lo más desabrido;
    no a lo más gustoso, sino antes a lo que da menos gusto;
    no a lo que es descanso, sino a lo trabajoso;
    no a lo que es consuelo, sino antes al desconsuelo;
    no a lo más, sino a lo menos;
    no a lo más alto y precioso, sino a lo más bajo y despreciado;
    no a lo que es querer algo, sino a no querer nada;
    no a andar buscando lo mejor de las cosas temporales, sino lo peor, y desear entrar en toda desnudez y vacío y pobreza por Cristo de todo cuanto hay en el mundo.»
    • Ibid Pág. 202
  • «Para venir a gustarlo todo,
    no quieras tener gusto en nada.
    Para venir a poseerlo todo,
    no quieras poseer algo en nada.
    Para venir a serlo todo,
    no quieras ser algo en nada.
    Para venir a saberlo todo,
    no quieras saber algo en nada.
    Para venir a lo que no gustas,
    has de ir por donde no gustas.
    Para venir a lo que no sabes,
    has de ir por donde no sabes.
    Para venir a lo que no posees,
    has de ir por donde no posees.
    Para venir a lo que no eres,
    has de ir por donde no eres.

    MODO PARA NO IMPEDIR AL TODO.
    Cuando reparas en algo,
    dejas de arrojarte al todo.
    Porque para venir del todo al todo
    has de negarte del todo en todo.
    Y cuando lo vengas del todo a tener,
    has de tenerlo sin nada querer.
    Porque, si quieres tener algo en todo,
    no tienes puro en Dios tu tesoro.

    En esta desnudez halla el alma espiritual su quietud y descanso, porque, no codiciando nada, nada le fatiga hacia arriba y nada le oprime hacia abajo, porque está en el centro de su humildad. Porque, cuando algo codicia, en eso mismo se fatiga.»
    • Ibid Pág. 204
  • «El que discretamente ama no se preocupa de pedir lo que le falta y desea, sino de representar su necesidad para que el Amado haga lo que fuere servido.»
    • Ibid Pág. 594
  • «A Dios hay que salir a buscarle por la obra, no como muchos que no querrían que les costase Dios más que hablar, y aun eso mal, y por él no quieren hacer casi cosa que les cueste algo.»
    • Ibid Pág. 595
  • «La sabiduría del mundo es no saber acerca de la de Dios, y la de Dios acerca de la del mundo.»
    • Ibid Pág. 695
  • «El deseo de Dios sólo es de engrandecer al alma. Y como no hay otra cosa en que más la pueda engrandecer que igualándola consigo, por eso solamente se sirve de que le ame; porque la propiedad del amor es igualar al que ama con la cosa amada.»
    • Ibid Págs. 701-702
  • «El estado y ejercicio de principiantes es de meditar y hacer actos y ejercicios discursivos con la imaginación. Porque cebando el apetito con sabor de las cosas espirituales, se desarraigue del sabor de las cosas sensuales. Mas luego comienza Dios a destetar el alma y ponerla en estado de contemplación. En este estado se ha de llevar al alma por modo contrario del primero. En ninguna manera se la han de imponer en que medite ni se ejercite en actos. Si el alma quiere entonces obrar de suyo de otra manera que muy pasiva y sin hacer acto natural, pondría impedimento a los bienes que le está sobrenaturalmente Dios comunicando. Cuanto más presto llegare a esta ociosa tranquilidad, tanto más abundantemente se le va infundiendo el espíritu de la divina sabiduría. Y no se penen pensando que no se hace nada; aunque el alma entonces no hace, Dios lo hace en ella.»
  • «Por tanto, no digas que no va el alma adelante, porque no hace nada. Porque si el entendimiento se va vaciando de inteligencias particulares, naturales o espirituales, adelante va, y cuanto más vacare a la inteligencia particular y a los actos de entender, tanto más adelante va el entendimiento caminando al sumo bien sobrenatural. De donde no hay que temer la ociosidad de la voluntad en este caso, que si de suyo deja de hacer actos de amor sobre particulares noticias, hácelos Dios en ella.»
  • «No entendiendo pues estos maestros espirituales las almas que van en esta contemplación quieta y solitaria, por no haber ellos llegado a ella, piensan que están ociosas, y les estorban e impiden la paz de la contemplación sosegada y quieta, que de suyo les estaba Dios dando, haciéndoles ir por el camino de discurso imaginario y que hagan actos interiores, en lo cual hallan entonces las dichas almas gran repugnancia, sequedad y distracción, porque se querrían ellas estar en su ocio santo y recogimiento quieto y pacífico. Estos espirituales no quieren que el alma repose ni quiete, sino que siempre trabaje y obre de manera que no dé lugar a que Dios obre, y que lo que él va obrando se deshaga y borre con la operación del alma.»
  • «¡Oh pues almas! Cuando Dios os va haciendo tan soberanas mercedes que os lleva por estado de soledad y recogimiento, apartándoos de vuestro trabajoso sentir, no os volváis al sentido. Dejad vuestras operaciones, que si antes os ayudaban para negar al mundo y a vosotros mismos cuando erais principiantes, ahora que os hace ya Dios merced de ser el obrero, os serán obstáculo grande y embarazo. Dios no cae en el sentido. Y de esta manera el apetito y gustos sensitivos impiden el conocimiento de las cosas altas.»
    • Ibid Págs. 823-845
  • «Que ésta es la bajeza de esta nuestra condición de vida, que, como nosotros estamos, pensamos que están los otros, y como somos, juzgamos a los demás, saliendo el juicio y comenzando de nosotros mismos y no de afuera. Y así, el ladrón piensa que los otros también hurtan, (etc.) y el bueno piensa bien de los demás, saliendo aquél juicio de la bondad que él tiene en sí concebida.
    Y de aquí es que, cuando nosotros estamos descuidados y dormidos delante de Dios, nos parezca que Dios es el que está dormido y descuidado de nosotros.»
    • Ibid Pág. 851
  • «Es de saber que Dios en todas las almas mora secreto y encubierto en la sustancia de ellas, porque, si esto no fuese, no podrían ellas durar.
    En unas mora solo y en otras no; en unas agradado y en otras desagradado. En unas como en su casa, mandándolo y rigiéndolo todo, y en otras como extraño en casa ajena, donde no le dejan mandar ni hacer nada.
    El alma donde menos apetitos y gustos moran propios es donde él más solo, y más agradado, y más como en casa propia mora, rigiéndola y gobernándola, y tanto más secreto mora, cuanto más solo.»
    • Ibid Pág. 853
  • «¡Oh, cuán dichosa es esta alma que siempre siente estar Dios descansando y reposando en su seno! ¡Oh, cuánto le conviene apartarse de cosas, huir de negocios y vivir con inmensa tranquilidad, porque aún con la más mínima motica o bullicio no inquiete ni revuelva el seno del Amado!»
    • Ibid Pág. 854
  • «Muy incipiente sería el que en faltándole la suavidad y el deleite espiritual pensase que le falta por eso Dios.»
    • Ibid Pág. 1071
  • «Antes morir y reventar que pecar.»
    • Ibid Pág. 1102
  • «La paciencia es más cierta señal del varón apostólico que el resucitar muertos.»
    • Ibid Pág. 1105
  • «Pon amor donde no hay amor, y sacarás amor.»[sin fuentes]
  • «El que no ama ya está muerto».
  • "En el ocaso de nuestra vida seremos juzgados en el amor.»
  • «En mí por ti me moría,
    y por ti resucitaba,
    que la memoria de ti
    daba vida y la quitaba.»
  • «El llanto del hombre en Dios, y en el hombre la alegría, lo cual del uno y del otro tan ajeno ser solía.»
  • «Y que Dios sería hombre, y que el hombre Dios sería, y trataría con ellos, comería y bebería.»
  • «El alma que anda en amor, ni cansa ni se cansa.»
  • «¡Oh noche que guiaste!
    ¡Oh noche amable más que el alborada!
    ¡Oh noche que juntaste
    Amado con amada,
    amada en el Amado transformada!.»

Referencias[editar]