Pablo d'Ors

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Pablo d'Ors (1 de julio de 1963) es un escritor español, autor de El estreno, Andanzas del impresor Zollinger, El estupor y la maravilla, Las ideas puras, El amigo del desierto, Lecciones de ilusión.

Citas[editar]

El estreno

  • «El verbo "declarar" es idéntico ya se use para la guerra o para el amor. Las dos cosas comienzan con una declaración. Después de todo, quizá no sean tan distintas. Ambas son formas para llenar esa eternidad que es el tiempo».
  • «La ventaja del hogar sobre cualquier otro sitio es que es el espacio en que no hay sensación de espacio. Lo bueno del hogar es que todo es allí tan común que nada se siente. Es tan dulce estar sin sentir, ser sin estar, no ser siquiera para no tener que escribir».
  • «El hombre sólo es capaz de detectar lo extraordinario en el contexto de lo cotidiano».
  • «Éste es el mejor regalo para un escritor: no que le lean, sino que le subrayen, que el lector se haga escritor y escriba alguna nota marginal. Entonces, cuando esto sucede, es la felicidad. El escritor casi nunca sabe si eso sucede o no, pero vive, se desvive, para la posibilidad de esa felicidad».
  • «Sólo los estúpidos concilian el sueño como los niños. Los hombres conscientes no pueden cerrar los ojos y olvidarse de los demás, olvidarse de que ahí afuera, fuera de las sábanas y de la cama, hay un mundo que grita, que llora, que hace el amor y la guerra, que se declara la guerra y el amor, y que repite esta historia diminuta e insignificante sin parecer cansarse jamás».
  • «Todos los escritores son viciosos mundanos que tienen ganas de vivir fuera del mundo».
  • «Lo malo de ser escritor es que es más importante la escritura que la vida».
  • «La melancolía no es un momento: es un talante, un estado: el estado de gracia que requiere la escritura».
  • «La ventaja de los días ordinarios es que son maternos. Los días de fiesta, en cambio, cuando no hay que ir al trabajo, nadie sabe bien qué hacer, y entonces el tiempo es aún más tiempo».
  • «Los intelectuales, los verdaderos intelectuales, tienen siempre demasiadas objeciones para entregarse a cualquier cosa, idea, persona o libro».


Lecciones de ilusión

  • «Tanto más miedo tiene un hombre cuanto mayor es su fantasía».
  • «Loco no es sólo aquel que ha perdido la razón, sino aquel cuya vida no podemos explicar racionalmente. Todo loco, en este sentido, nos recuerda nuestra incapacidad intelectual o, dicho más sencillamente, todo loco nos recuerda que somos idiotas».
  • «El loco es el ser más temido entre los hombres porque dice lo que piensa (tantas veces la verdad, y eso suele ser insoportable) y porque hace lo que quiere (lo cual recuerda, a quienes lo escuchan, la falsedad en la que acostumbran a vivir)».
  • «Los mismos libros transmiten mensajes distintos no sólo según quién sea su lector sino dónde se lean. Si el carácter o temperamento de los hombres llega a transformarse según vivan en un sitio o en otro, si cambia incluso su aspecto físico según se habite en el campo o en la ciudad, ¿por qué va a ser diferente con los libros?».
  • «Los libros –cualquiera de ellos– se comprenden sólo si se leen por segunda vez».
  • «Todo hombre busca en el paisaje a quien fue, al que tendría que ser. no se viaja para ver la naturaleza o el paisaje, sino para verse a uno mismo con el telón de fondo de esa nueva naturaleza o de ese nuevo paisaje».
  • «Quizá la primera página de un libro, como la de una vida, sea un compendio de las siguientes. Quizá baste con leer la primera página de un libro (también de éste) para saber si se debe continuar. En realidad, casi nunca es preciso seguir adelante. Toda la historia de la literatura podría resumirse muy bien en la historia de las primeras páginas. Nadie tiene tanto que decir como para que no quepa en una página».
  • «En la vida de todo coleccionista llega el momento en que su interés por el objeto que colecciona se desplaza a la colección misma. Entonces no importa ya el valor del nuevo ejemplar adquirido sino sólo las condiciones de su adquisición y, por supuesto, su número en el cómputo total».
  • «¿Puede considerarse enfermedad si quien la padece no quiere librarse de ella?».
  • «¿Es que somos quienes nos consagramos a los libros los más vulnerables al amor?».
  • «De vacaciones sólo tienen necesidad quienes no viven su trabajo como una vocación».
  • «¿No han sido elaborados los pensamientos más fraternos y solidarios por los mayores misóginos y misántropos del mundo? Es posible que sólo puedan soñar con la fraternidad universal quienes no la viven».
  • «El verdadero detective no es quien descubre el misterio de un hombre, sino quien lo crea; quien sabe que el misterio es la investigación misma. Por eso no hay detective que, en último término, no se busque a sí mismo en el hombre a quien persigue».
  • «Son los errores (y con frecuencia sólo ellos) los que dan relieve a una personalidad».
  • «Pienso que de todo ser humano, también del más humilde, habría que tomarse la molestia de recopilar sus frases más gloriosas, de fotografiar sus momentos estelares y de recoger sus aportaciones más significativas, por modestas que puedan ser».
  • «Tras la quietud del archivo, como tras el silencio que caracteriza a las bibliotecas, no es infrecuente que bullan las pasiones artísticas e intelectuales más intensas. Quizá la vida condensada en los archivos y las bibliotecas sea la única capaz de trascender ese frenesí y vitalidad que suele confundirse con la vida».
  • «Todo coleccionista, como todo novelista, nace de la experiencia de la derrota. Ningún novelista del mundo se daría a sus libros si no pensara que entre la portada y la contraportada de su manuscrito se encierra algún secreto sobre la condición humana. La verdadera biografía de un novelista está en sus novelas; por eso son sus novelas (¡y sólo ellas!) lo que le interesa dejar de sí mismo para la posteridad. El novelista, como el coleccionista, nace de un naufragio: sus mundos no emergen de una sobreabundancia –como suele pensarse–, sino como una ilusión fraguada frente a la desilusión que ha experimentado ante el mundo. Podrá objetarse que una persona es algo distinto a un personaje y, definitivamente, muy distinto a una ficha. Pero una ficha, ¡ay!, es con frecuencia lo que queda de una persona tras su fallecimiento. El trabajo del novelista no es otro que el de meter su vida en una gran ficha que llama novela. Tarea imposible, claro; de ahí la derrota o el naufragio».
  • «El territorio en que dos seres humanos pueden encontrarse no es ya la razón, como decían los griegos, sino precisamente la locura. ¡La locura! Lo que más hunde a los hombres en su propio mundo es lo que puede mantenerlos más unidos».
  • «El amor, y no sólo el respeto y la admiración, se caracteriza, entre otras cosas, por la manía de coleccionar y de archivar (física o mentalmente) todo lo que pertenece al ser amado, por inútil o absurdo que pueda parecer».
  • «Entre la locura y el amor no hay ninguna diferencia. Pienso que no hay amor sin exageración».
  • «Un libro es el artefacto por medio del cual un autor se da a su público. El libro es...su vicario, su tarjeta de presentación: su forma de quedar en el mundo cuando deba abandonarlo».
  • «No hay nada peor para el ejercicio literario e intelectual que la cercanía de otros literatos o intelectuales. Hay que estar lejos de los escritores para poder escribir».
  • «La diferencia entre un proyecto de pequeñas proporciones y otro de grandes no radica, como suele pensarse, en la magnitud del tema, sino en la conciencia de quien lo aborda. Por grande que sea un proyecto, el autor debe pensar que es pequeño. Sólo así estará en condiciones de abordarlo».
  • «Todavía hoy tengo fe en el poder energético de los libros en cuanto objetos».
  • «El hombre puede llegar a sentirse tan solo que hasta leer su nombre en una cita a pie de página puede servirle de consuelo».
  • «Pero ¿qué tiene la locura que tan buenas migas hace con el amor?».
  • «¿No será entonces la vida intelectual, y hasta la artística, un puro fenómeno de hermanamiento o de asociación?»
  • «La belleza, cuando es inalcanzable, produce dolor. Porque la belleza, como el placer, pasta en el mismo campo que el dolor».
  • «El miedo a la página en blanco no es otro que el miedo a medir el propio talento».
  • «Mis novelas no son auto-biográficas, sino auto-ficticias».
  • «Al fin y al cabo, las gentes del espíritu, los artistas e intelectuales, también los religiosos, son quienes desde siempre han necesitado del erotismo con mayor virulencia. Es lo normal: cuanto más elevado es el ideal para el que se vive, mayor es también la necesidad de contrarrestarlo con el cuerpo».
  • «¿No se ponen enfermos, y a veces enfermos sin remedio, todos los que aman? No se puede estar enamorado y gozar de buena salud».
  • «Para eso se escriben novelas: para seducir y conquistar al lector, para entrar en sus pensamientos y en su corazón; y hasta en su cama, aunque sea en forma de libro.»
  • «Alguien que no ve imágenes cuando lee no puede ser escritor».
  • «El misterio del arte no es otro que el de la concreción».
  • «La novela, cualquier novela, debe tratar sólo de lo irrelevante».
  • «Un buen escritor tiene siempre más cerca la papelera que el archivo».
  • «Solo es como siempre debe quedarse un escritor».
  • «Siempre termino por escribir la historia que no quería escribir, es como una maldición».
  • «El espíritu de quien no goza de la vida sexual termina por atrofiarse».


Las ideas puras

  • «La guerra es siempre lo que desencadena el amor; a veces me pregunto por qué son la guerra y el amor de las pocas cosas que se declaran, por qué lleva una a la otra, y al otra a la una, dando la impresión de que todo amor tiende hacia su propia destrucción».
  • «Los celos son una fuerza casi tan potente como la del amor; quizá sean la misma fuerza».
  • «Sólo arrojándose al vacío se descubre que hay hombres con alas».
  • «Nadie puede servir a esos dos señores que son el amor y la literatura».
  • «No sé si el placer es un derecho, un regalo; no sé tampoco si lo goza más quien lo goza sin saberlo o quien sabiéndolo lo goza, aunque lo pierda al saberlo; no sé si lo que produce el placer es ese ir y venir suyo, tan caracteriístico, esa certeza de que es provisorio, esa incertidumbre que produce al saberlo tan efímero».
  • «Y sentí que no todas las miradas desnudan, sino que hay miradas que arropan y cobijan, ojos en los que uno puede refugiarse cuando el mundo es demasiado hostil».
  • «Es el paso por la filosofía, por la cultura, lo que permite que los hombres se animalicen».