Margarita María de Alacoque

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Santa Margarita María de Alacoque virgen, religiosa de la Orden de la Visitación de la Virgen María, que progresó de modo admirable en la vía de la perfección y, enriquecida con gracias místicas, trabajó mucho para propagar el culto al Sagrado Corazón de Jesús, del que era muy devota. Nació el 22 de julio de 1647 en Verosvres (Borgoña). Murió en el monasterio de Paray-le-Monial, en la región de Autun, en Francia, el día 17 de octubre de 1690.

Citas[editar]

  • "Pensadlo bien. Cuando se trata de hacer votos va en ello la salvación; porque bien sabéis que los votos dan un nuevo mérito o demérito a nuestras acciones."
  • "Sí, os aseguro que la cruz de las enfermedades y humillaciones me es tan necesaria, que mi Soberano Dueño me ha dado a conocer que sin ella no habría podido evitar otra muy peligrosa para mí, según entiendo. Ya no tengo que andarme mirando a mí misma, ni a lo que a mi Soberano Dueño le plazca hacer de mí; porque Él me ha dicho que jamás me negará sus cuidados, sino cuando yo me preocupe de mí misma; lo cual experimenté con frecuencia por mi infidelidad, que tantas veces echó por tierra mis deseos. Pero ya no tengo otro más que el de cumplir lo que me ha dicho tantas veces: Déjame hacer a mí."
  • "¡Si pudierais comprender cuánto mérito y gloria hay en honrar a este amable Corazón del adorable Jesús, y cuál sería la recompensa de aquellos que después de habérsele consagrado no pretenden sino honrarle! Sí; me parece que esta sola intención dará más méritos a sus oraciones y las hará más agradables delante de Dios que todo lo que pudieran hacer por otra parte, sin esta aplicación."
  • "Todos los que se consagraren a este Sagrado Corazón no perecerán jamás; y como es manantial de todas las bendiciones, las derramaré en abundancia en todos los lugares donde estuviera expuesta la imagen de este amable Corazón, para ser allí amado y honrado; por este medio unirá a las familias desunidas y asistirá y protegerá a las que se vieran en alguna necesidad; derramará la suave unción de su ardiente caridad en todas las Comunidades en que se venera esta divina imagen; desviará los golpes de la justa cólera de Dios, restituyéndolas a la gracia, cuando por el pecado hubieran decaído de ella, y dará una gracia especial de santificación y salvación a la primera persona que le proporcione el placer de mandar hacer esta santa imagen."
  • "Paréceme también que uno de los mejores medios para nuestro adelantamiento en la perfección, es el examen particular sobre el defecto con el que nos hemos propuesto acabar, o sobre la virtud contraria que deseamos adquirir; y apuntar nuestras faltas en un cuadernito, para imponernos al fin de cada día alguna penitencia por ellas."
  • "No os canséis, pues, porque me parece que por este medio quiere apartar muchas almas del camino de la eterna perdición, pues este Divino Corazón es fortaleza y asilo seguro para los que se quieren refugiar en él para escapar de la justicia del Señor, cuya justa indignación acabaría con los pecadores y con los pecados. Éstos son en tan extraordinario número al presente, que llegan a irritar la divina cólera de este Sagrado Corazón, que es un abismo de bienes, en el que debemos anegarnos para no volver a tener gusto de las cosas de la tierra."
  • "Un viernes, en la Sagrada Comunión, dijo estas palabras a su indigna esclava: Te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor omnipotente concederá a todos los que comulguen Nueve Primeros Viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final; no morirán en mi desgracia y sin haber recibido los Sacramentos; mi Divino Corazón será su asilo seguro en el último momento."
  • "Para esto nos manifiesta la devoción de su Sagrado Corazón, que contiene tesoros incomprensibles y quiere se derramen en todos los corazones de buena voluntad, porque es el último esfuerzo del amor del Señor a los pecadores para atraerlos a penitencia y comunicarles abundantemente sus gracias eficaces y santificantes para obrar su salvación. Muchos de ellos saldrán por este medio del abismo de perdición; pero desgraciados de aquellos que no se aprovecharen de ellas."
  • "Y cuando Satanás suscitaba oposiciones y contradicciones, que al principio han sido mayores de lo que pudiera deciros, su bondad me levanta el ánimo con aquella amorosa palabra que infundía en mí una confianza y seguridad inquebrantables: ¿Qué temes? Reinaré a pesar de Satanás y de todo lo que a ello se oponga."
  • "Debo deciros que algunas veces me he quejado a Él porque no emplea personas de autoridad y de ciencia, que hubieran podido adelantar mucho [la devoción de su Divino Corazón] con su influencia. Y me parece que me ha dado a entender que para esto nada le sirve el poder humano, porque la devoción y el reinado de este Sagrado Corazón no se establecerán sino por medio de personas pobres y despreciadas, y entre contradicciones, a fin de que no se atribuya nada al poder humano. Y que, a pesar de todas las oposiciones y contradicciones que en contra de esto pudieran levantarse, reinará y se manifestará, y hará que le aman aún los mismos que se opusieron a ello."
  • "Quiere, ante todo, reavivar con esta devoción la caridad resfriada y casi extinguida en los corazones de la mayor parte de las criaturas, dándoles un nuevo medio de amar a Dios por medio de su mismo Sagrado Corazón, tanto como Él lo desea y lo merece, y así reparar sus ingratitudes. Este Corazón Divino es el tesoro del cielo, cuyo oro precioso se nos ha dado de muchas maneras, para pagar nuestras deudas y adquirir la gloria, y ésta también la última invención de su amor; de nosotros depende el aprovecharnos de ella. ¡Infelices aquéllos que no lo hagan o que no quieren hacerlo!"
  • "Desea Él que, santificándonos, glorifiquemos a ese Corazón amantísimo que ha sufrido más que todo el resto de la santa humanidad de Nuestro Señor Jesucristo. Porque desde el momento de la Encarnación, este Corazón sagrado se vio sumergido en un mar de amargura, sufriendo desde aquel primer instante hasta su último respiro en la Cruz. Todo lo que sufrió interiormente la Santa Humanidad en el cruel suplicio de la cruz, lo padeció continuamente este Divino Corazón. Por esto quiere Dios que sea honrado con particular homenaje, a fin de que los hombres le hagan experimentar tanto gozo y placer con sus obsequios y amor, como penas y amarguras le han hecho sentir con sus ofensas."
  • "Después de esto, se me presentó el Corazón divino como en un trono de llamas, más ardiente que el sol y transparente como un cristal, con su adorable llaga. Estaba rodeado de una corona de espinas que simboliza las punzadas que nuestros pecados le inferían; y una cruz encima significaba que desde el primer instante de su Encarnación, es decir, desde que fue formado este Sagrado Corazón, fue implantada en Él la cruz. Desde aquellos primeros momentos se vio lleno de todas las amarguras que debían causarle las humillaciones, pobreza, dolor y desprecio que la Sagrada Humanidad debía sufrir durante todo el curso de su vida y en su sagrada Pasión."
  • "Me hizo ver que el ardiente deseo que tenía de ser amado de los hombres y de apartarlos del camino de perdición, a donde Satanás los precipita en tropel, le había hecho formar el designio de manifestar su Corazón a los hombres con todos los tesoros de amor, misericordia, de gracia, de santificación y de salvación que contiene. A todos aquellos que quisieren tributarle y procurarle todo el amor, honor y gloria que esté en su poder, los enriquecerá con abundancia y profusión con esos divinos tesoros del Corazón de Dios que es la fuente de ellos. Pero es preciso honrarle bajo la figura de ese Corazón de carne, cuya imagen quería que se expusiera y que llevara yo sobre mi corazón, para grabar en él su amor, llenarlo de todos los dones de que Él estaba lleno y destruir todos sus movimientos desarreglados. Me aseguró que tiene singular placer en el ser honrado bajo la figura de ese Corazón de carne, cuya imagen quería se expusiera en público a fin de mover, añadió, por este medio el corazón insensible de los hombres. Me prometió que derramaría en abundancia todos los dones de que está lleno sobre el corazón de todos los que le honren. Y dondequiera que esta imagen fuere expuesta para ser honrada, derramaría sus gracias y bendiciones."
  • "Infinitos son los tesoros de bendiciones y de gracias que encierra este Sagrado Corazón. No sé yo que haya en la vida espiritual ningún ejercicio de devoción más propio para elevar el alma en poco tiempo a la más alta perfección, y hacerle gustar las verdaderas dulzuras que se encuentran en el servicio de Jesucristo. Sí, lo digo con seguridad; si se supiera cuán agradable le es a Jesucristo esta devoción, no habría un solo cristiano, por poco amor que tuviera a este amable Salvador, que no la practicase enseguida. Haced, sobre todo, que la abracen las personas religiosas, porque sacarán de ella tantos auxilios, que no será necesario otro medio para establecer el fervor y la más exacta regularidad en las comunidades menos observantes, y hacer llegar al colmo de la perfección a las que viven en mayor regularidad."