Manhattan Transfer

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Manhattan Transfer
Título original Manhattan Transfer
Autor John Dos Passos
Publicación 1925 (hace 94 años)
Idioma Inglés


Manhattan Transfer es una novela de John Dos Passos escrita a principios del siglo XX, publicada en 1925 y que habla principalmente del fracaso. El título hace referencia a la estación de transbordo a Manhattan, y es la metáfora que impregna el libro. Éste describe episodios de la vida de una serie de personajes a lo largo de unos treinta años. Como ocurre en las mismas estaciones, hay gente que aparece en un breve capítulo para luego desaparecer para siempre. El vínculo común de esta historia colectiva es la ciudad de Nueva York.

Citas[editar]

Primera sección[editar]

  • “Ya sabe usted lo que dice el refrán...: la fortuna llama sólo una vez a la puerta de la juventud.”
    • Cap. 2 Metrópoli.
  • “No soy más que una aguja en un montón de heno...”
    • Cap. 2 Metrópoli.
  • “-¿Te vas a hacer ciudadano americano?

-¿Por qué no? Todo hombre tiene derecho a escoger su patria.”

    • Cap. 2 Metrópoli.
  • “Todas las personas son lo mismo. Sólo que algunas van para arriba y otras no… Por eso vine yo a Nueva York.”
    • Cap. 2 Metrópoli.
  • “La música le hace a uno bien ¿verdad?”
    • Cap. 3 Dólares.
  • “-Papá, ¿por qué no somos ricos nosotros?

-Hay miles de personas más pobres, Ellie… Tú no querrías más a papá si fuera rico, ¿verdad? -Oh, sí, papá, te querría más.”

    • Cap. 3 Dólares. Conversación entre Helen Tatcher y su padre.
  • “Qué hacer, todos tenemos nuestras rachas de mala suerte.”
    • Cap. 3 Dólares.
  • “Un caballero se porta siempre igual esté en su casa o en las selvas de África.”
    • Cap. 4 Carriles.
  • “Los días del colegio son los más felices de la vida.”
    • Cap. 4 Carriles.
  • “¿Para qué sirven unos cuantos miles de dólares ahorrados cuando se es viejo y no se les puede sacar el gusto?”
    • Cap. 4 Carriles.
  • “¡Y no olvides que cuando un hombre tiene éxito en Nueva York, es un éxito!”
    • Cap. 5 Apisonadora.

Segunda sección[editar]

  • “Sabía que esta mañana debía estar levantada y lista, pero no pude. Es tan desconsolador levantarse cuando no tiene una trabajo... A veces me dan ganas de acostarme y esperar en la cama el fin del mundo.”
    • Cap. 1 La dama del caballo blanco.
  • “¡Por qué diablos tendrá todo el mundo tantas ganas de llegar!... Me gustaría encontrar a alguien que quisiera fracasar. Eso es lo sublime.”
    • Cap. 3 Estrellas fugaces. Dicho por Stan Emery.
  • “Oh, el dinero es la cosa más fácil de conseguir en el mundo.”
    • Cap. 3 Estrellas fugaces. Dicho por Stan Emery.
  • “Las mujeres lo saben todo pero no quieren confesarlo.”
    • Cap. 3 Estrellas fugaces.
  • “Usted no puede comprender qué solo se siente un hombre cuando año tras año ha tenido que estrangular sus sentimientos en lo íntimo de su corazón.”
    • Cap. 4 Bomba de incendios.
  • “Yo no sé por qué la gente tiene hijos. Es confesar la derrota. La procreación es una confesión de un organismo incompleto. La procreación es una confesión de la derrota.”
    • Cap. 4 Bomba de incendios.
  • “¡Oh, triunfar… triunfar! ¿Qué significa eso?”
    • Cap. 5 Fuimos a la feria de los animales.
  • “Lo terrible es que cuando uno se harta de Nueva York no hay dónde ir. Es el vértice del mundo. El único recurso es dar vueltas y vueltas como una ardilla enjaulada.”
    • Cap. 5 Fuimos a la feria de los animales.
  • “Inútil gastarse montones de dinero para tener un dolor de cabeza al día siguiente.”
    • Cap. 5 Fuimos a la feria de los animales. Dicho por el barman Congo en relación al consumo de alcohol.
  • “Debe de pasarlo usted muy mal. Todos lo pasamos mal a veces. En el caso de usted es mala suerte, una suerte perra. Martín solía decir: Todo andaría mejor si de pronto sonara una campana y los unos se dijeran a los otros honradamente lo que hicieron, cómo vivieron, cómo amaron. El ocultar las cosas es lo que les hace pudrirse... ¡Dios mío, es horrible! Como si la vida no fuera ya bastante difícil sin eso.”
    • Cap. 5 Fuimos a la feria de los animales.
  • “Todos tenemos que morirnos algún día.”
    • Cap. 7 Montaña rusa.
  • “¡Oh, qué tristeza, Dios mío! ¡Si pudiera uno echar la culpa de todo al capitalismo!”
    • Cap. 7 Montaña rusa.
  • “Usted lo sabe, matrimonio, éxito, amor, son palabras nada más.”
    • Cap. 7 Montaña rusa.

Tercera sección[editar]

  • “En este mundo no se va a ninguna parte sin presentar las cosas como se debe.”
    • Cap. 1 La ciudad alegre y confiada.
  • “Not all your tears wash out a word of it”
    • Traducción: “Todas tus lágrimas no borrarán una sola palabra.”
    • Cap. 2 Nickelodeon.
  • “Siempre así un parásito en el drama de la vida... El reportero lo ve todo por una mirilla. Nunca se mete en nada.”
    • Cap. 3 Puertas giratorias.
  • “Cuando uno no tiene vida privada, no es más que una máquina de escribir automática.”
    • Cap. 3 Puertas giratorias.
  • “Todas las cosas le hacían sentir la efervescencia de la risa contenida. Eran las once. No se había acostado. La vida estaba patas arriba. El era una mosca que andaba por el techo de una ciudad al revés. Había abandonado su empleo. No tenía nada que hacer hoy, ni mañana, ni pasado, ni al otro día. Todo sube y baja, es cuestión de semanas, de meses.”
    • Cap. 4 Rascacielo.
  • “-¿No te das cuenta de la gravedad? Es la quiebra. Y para colmo todo el mercado de judías se ha ido al demonio. Te digo que es la ruina.

-Bueno, querido, ¿qué quieres que yo le haga?”

    • Cap. 4 Rascacielo. Conversación entre marido y mujer.
  • “En Nueva York sólo cuenta el dinero.”
    • Cap. 5 La carga de Nínive.
  • “Las mujeres son cómo ratas, abandonan el barco que se hunde.”
    • Cap. 5 La carga de Nínive.
  • “No olvidemos que la piedad mal aplicada es a menudo crueldad a la larga.”
    • Cap. 5 La carga de Nínive.
  • “Hay vidas que vivir si a una no le importara. ¿Y por qué ha de importar? ¿Por la opinión pública, el dinero, el éxito, los vestíbulos de los hoteles, la salud, los paraguas, las galletas Uneeda?... Mi cabeza hace brrr, todo el tiempo, como un juguete mecánico roto.”
    • Cap. 5 La carga de Nínive.

Diálogos[editar]

 Marco: En el mundo entero pasa lo mismo. La policía moliéndonos a palos, los ricos explotándonos con sus míseros jornales, ¿y quién tiene la culpa?... ¡Per (sic.) Dios! Usté, yo, Emile, todos tenemos la culpa.
 Emile: Nosotros no hemos hecho el mundo... Son ellos los que lo han hecho o Dios, quizá.
 M.: Dios está de su parte, como un policía... Cuando llegue la hora mataremos a Dios... Yo soy anarquista. 
  • Capítulo 2, Metrópoli, página 46.

Bibliografía[editar]

Dos Passos, John. Manhattan transfer. Traducido por José Robles Pazos. Editor Edhasa, 2007. ISBN 978-84-3503-344-2.