Leopold von Sacher-Masoch

De Wikiquote, la colección libre de citas y frases célebres.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Leopold von Sacher-Masoch
"El hombre está bajo los pies de la mujer".
"El hombre está bajo los pies de la mujer".
Véase también
Wikipedia-logo.png Biografía en Wikipedia.
Commons-logo.svg Multimedia en Wikimedia Commons.
Esta página contiene citas de una persona fallecida hace 124 años.
Icon PD.svg Hay una gran probabilidad de que hayan entrado en el dominio público en la mayoría de los países.


Leopold von Sacher-Masoch (1836-1895) fue un escritor austríaco.

Citas[editar]

  • «La vida hace de nosotros lo que somos, en un instante imprevisible».[sin fuentes]
  • «Todos somos fácilmente explicables, pero permanecemos inextricables».[sin fuentes]
  • «El hombre está bajo los pies de la mujer».[sin fuentes]

Obras[editar]

La Venus de las pieles (1870)[editar]

  • «A despecho de todos los progresos de la civilización, la mujer está hoy tan atrasada como si saliera de manos de la naturaleza; tiene el temperamento de la fiera que, después de la impulsión que la domina, se muestra pérfida o fiel, cruel o generosa».
  • «Así es como sueñan ustedes la mujer moderna, mujercitas histéricas que en su camino de sonámbulas hacia un hombre ideal soñado no llegan a estimar al hombre mejor, y que, en medio de sus lágrimas y sus luchas, faltan diariamente a sus deberes cristianos, hoy engañadas y engañadoras mañana, siempre buscadas y eligiendo y siempre fracasadas en la elección de su amor. Esas mujeres ni son nunca dichosas ni dan la felicidad, acusando a la fatalidad siempre».
  • «Cuanto más fácilmente se entrega la mujer, más frío e imperioso es el hombre. Pero cuanto más cruel e infiel le es, cuanto más juega de una manera criminal, cuanto menos piedad le demuestra, más excita sus deseos, más la ama y la desea».
  • «El amor, que es la mayor alegría, la pureza divina misma, eso no les conviene a ustedes los modernos, hijos de la reflexión».
  • «El hombre acepta siempre los principios, mientras que la mujer sigue siempre sus impulsos».
  • «El hombre es el que solicita, la mujer es lo solicitado. Esta es su ventaja única, pero decisiva. La naturaleza le entrega al hombre por la pasión que le inspira, y la mujer que no hace del hombre su súbdito, su esclavo, ¿qué digo?, su juguete, y que no le traiciona riendo, es una loca».
  • «El hombre está bajo los pies de la mujer».
  • «El hombre y la mujer son enemigos por naturaleza, con los cuales el amor hace durante cierto tiempo un solo y mismo ser, capaz de una misma concepción, de una misma sensación, de una misma voluntad, para desunirlos luego más, y que el que no sepa sojuzgar al uno será pronto pisoteado por el otro».
  • «El juicio no sirve para el amor; ni preferencias, ni defectos descubiertos, provocan nuestra abnegación ni nos hacen retroceder asustados».
  • «En amor no hay yuxtaposición».
  • «En el amor, sólo uno debe tener el poder. Uno debe ser el martillo; el otro, el yunque. Yo acepto encantado ser el yunque».
  • «En la naturaleza solo se encuentra el amor de los tiempos heroicos, "cuando los dioses y las diosas se amaban". Entonces "el apetito seguía a la mirada, el goce al apetito". Todo lo demás es amanerado, afectado, falseado. En el Cristianismo, la cruz, el emblema de la cruz, espantable, tiene algo de extraño, de enemigo de la naturaleza y sus inocentes impulsiones. La lucha del alma contra el mundo sensual es el evangelio del mundo moderno».
  • «Hay hombres que emprenden una cosa y no la acaban nunca».
  • «La cruel felicidad de adorar a una mujer que hace de nosotros un juguete, de ser el esclavo de una hermosa».
  • «La naturaleza de la mujer es la volubilidad. La mejor cae momentáneamente en el fango, la peor se alza cuando menos se piensa hasta las nubes, hasta las acciones más nobles, y avergüenza a quien la desprecia. Ninguna es tan buena ni tan mala que no sea capaz a cada instante de los pensamientos, sensaciones y acciones más diabólicos o divinos, más infames o delicados».
  • «La naturaleza no ha hecho durables las relaciones del hombre y la mujer».
  • «Las mujeres no son ni tan buenas como dicen sus apologistas, ni tan malas como las pintan sus detractores».
  • «Las palabras de Goethe, ‘deberás ser yunque o martillo’, no tienen mejor aplicación que a las relaciones entre hombre y mujer. En la pasión del hombre reposa el poder de la mujer, y ésta sabrá aprovecharse de su ventaja si aquél no se pone en guardia. Solo queda escoger: tirano, o esclavo. Apenas se abandone, tendrá la cabeza bajo el yugo y sentirá el látigo».
  • «Nada puede excitar más que la imagen de una déspota bella, voluptuosa y cruel, arrogante favorita, despiadada por capricho».
  • «No escribo con tinta ordinaria, sino con la sangre escarlata que destila mi corazón, porque todas las llagas, hace tiempo cicatrizadas, se han vuelto a abrir, y mi corazón palpita y sufre, y acá y allá una lágrima cae sobre el papel».
  • «No lo olvides nunca: no confíes jamás en la mujer amada».
  • «Nunca estés seguro de la mujer a quien ames, porque la naturaleza de la mujer oculta más adversidades que te parece».
  • «Siempre uno es consigo mismo o muy amable o muy grosero».
  • «Si sobre la armonía de las ideas puede fundamentarse una unión, las pasiones proceden de los grandes contrastes».
  • «Solo se puede amar lo que está por encima de nosotros; una mujer que nos abruma por su belleza, por su temperamento, su alma, su fuerza de voluntad, que se muestra despótica para nosotros».
  • «Somos fieles en tanto que amamos; pero vosotros exigís que la mujer sea fiel sin amor, que se entregue sin goce».
  • «Sufro lo que usted no puede sospechar».
  • «Tan solo como esclavo podrías soportar que yo amase a otro. La libertad de placeres, a la manera del mundo antiguo, no puede concebirse sin esclavitud. Ha de ser una sensación casi divina ver ante si hombres arrodillados temblando».
  • «Toda tentativa para asegurar el amor, mediante ceremonias santas, juramentos y pactos perdurables en el cambio constante de la existencia humana, constituye un desastre».
  • «Yo sufro cada día más y ella no hace otra cosa que reír».