La espuma de los días

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La espuma de los días
Título original L'Écume des jours
Autor Boris Vian
Publicación 1947 (hace 72 años)
Idioma francés


La espuma de los días es una novela del escritor francés Boris Vian. Los personajes principales, Colin, Chloé, Alise, Chick, Nicolás e Isis. La obra trata de forma surrealista los distintos tipos de amor que se producen entre los jóvenes, siendo una valiosísima aportación a la novela de posguerra francesa.

Citas[editar]

  • “-Las tiendas de flores no tienen nunca cierres metálicos. A nadie se le ocurre robar flores. Cosa fácil de comprender.”
    • Capítulo 5. Dicho por Colin.
  • “-Nicolás se ha debido de marchar... seguro que conoce chicas extraordinarias... Dicen que las muchachas de Auteuil se emplean en casa de los filósofos como chicas para casi todo...”
    • Capítulo 10. Dicho por Colin.
  • “-Es. Estoy desesperado y a la vez soy horriblemente feliz. Resulta muy agradable desear algo hasta ese punto.”
    • Capítulo 12. Dicho por Colin.
  • “¿Sabe usted una cosa?, cuando se está enamorado, uno se vuelve idiota.”
    • Capítulo 12. Dicho por Colin.
  • “Por desgracia, un ingeniero no puede permitirse tenerlo todo.”
    • Capítulo 15.
  • “A mí lo que me interesa no es la felicidad de todos los hombres, sino la de cada uno de ellos.”
    • Capítulo 15. Dicho por Colin.
  • “-Chloé, tus labios son dulces. Tienes la tez de fruta. Tus ojos ven como es debido Y tu cuerpo hace correr calor por el mío... Harán falta meses y meses para que me sacie de darte besos. Harán falta meses y meses para agotar los besos que quiero darte, en las manos, en el pelo, en los ojos, en el cuello... Chloé, querría sentir tus senos sobre mi pecho, mis dos manos cruzadas sobre ti, y tus brazos alrededor de mi cuello, tu cabeza perfumada en el hueco de mi hombro, y tu piel palpitante, y el olor que se desprende de ti...”
    • Capítulo 16. Declaración de amor de Colin a Chloé.
  • “Tenía miedo porque no basta con estar siempre juntos. Es necesario tener también miedo.”
    • Capítulo 32.
  • “Allí donde los ríos se arrojan al mar se forma una barra difícil de franquear y grandes remolinos coronados de espuma donde bailan los restos de los náufragos.”
    • Capítulo 33.
  • “-No llore. No sirve para nada y se va a fatigar.”
    • Capítulo 40. Dicho por Nicolás.
  • “-¿Sabe usted una cosa? -dijo el antigüedario-. Seguramente le voy a pagar un buen precio.
-Será una gran alegría para mí dijo Colin-. Todo me va mal ahora.
-Así es la vida. Las cosas no pueden ir siempre bien -dijo el antigüedario.
-Pero las cosas podrían no ir siempre mal-dijo Colin-. Se recuerdan mucho mejor los buenos momentos; entonces, ¿para qué sirven los malos?”
    • Capítulo 45.
  • “- Yo tengo necesidad de dinero dijo Colin.
-Eso sucede con frecuencia -dijo el hombre-, pero el trabajo le vuelve a uno filósofo. Al cabo de tres meses tendrá menos necesidad.
-Es para cuidar a mi mujer -dijo Colin.
-¡Ah! ¿Sí? -dijo el hombre.
-Está enferma -explicó Colin-. A mí no me gusta el trabajo.
-Lo siento por usted -dijo el hombre-. Cuando una mujer está enferma, ya no sirve para nada.
-Pero yo la amo.
-Sin duda -dijo el hombre.”
    • Capítulo 51.
  • “Las personas no cambian. Son las cosas las que cambian.”
    • Capítulo 53.
  • “Los cursos que se han perdido se pueden recuperar rápidamente.”
    • Capítulo 54.
  • “Se pone un poquito de ideas y un poquito de superfluo y se diluye. La gente asimila estas cosas con mayor facilidad, es sobre todo a las mujeres a las que menos les gusta lo que es puro.”
    • Capítulo 56.
  • “-Bueno -dijo el gato-, siendo así, estoy dispuesto a hacerte ese favor, aunque no sé por qué digo «siendo así» cuando no comprendo nada en absoluto.”
    • Capítulo 68.

Bibliografía[editar]

Vian, Boris. La espuma de los días. Alianza Editorial, 1999. ISBN 978-84-2063-454-8.