Jane Eyre

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Jane Eyre
Título original Jane Eyre. An autobiography
Autor Charlotte Brontë
Editorial Smith, Elder & Company
Publicación 1847 (hace 172 años)
Idioma Inglés
País Reino Unido
Género novela
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Portada de la 1ª edición de 1847.

Jane Eyre es una novela romántica de Charlotte Brontë publicada en 1847. La primera edición se publicó bajo el seudónimo Currer Bell.

Citas[editar]

  • «Él no quería dejar los peligros y amarguras del misionero, por la paz y los goces de los salones de su amada en Valehall.»
-«Es extraño que mientras amo salvajemente a Rosaura con toda la intensidad de la primera pasión, experimente al mismo tiempo el sentimiento de que no sería feliz con ella. Adivino que ella no seguirá el orden de mis ideas, que nuestra unión sería efímera, y que al poco tiempo nos separaríamos.»
    • Saint John
  • «Mejor es tener paciencia y obrar de modo que nadie sufra sino uno mismo.»
    • Jane
  • «Envidio su conciencia sin mancha como una fuente inagotable de frescura en esta árida existencia.»
-«Cuando le venga una tentación, señorita, tema al remordimiento, que es el veneno del alma.»
-«Dicen, que el arrepentimiento es el remedio.»
-«Sí, pero no la curación, reformar puede ser el remedio, y yo lo procuro, tengo fuerzas para ello. Además, desde que la felicidad me ha sido irrevocablemente negada, tengo el derecho de buscar el placer donde se encuentre: y quiero conseguirlo cueste lo que cueste.»
    • Conversación entre Jane y el Mr. Rochester.
  • «Hablando seriamente, creo que en el mundo no hay un ser que me ame con mayor pureza e intensidad que tú, Jane, que le de uno nuevo y limpio, que le cambie ese corazón de piedra por uno de carne.»
  • «Sus ojos están fijos en el suelo; pero estoy segura de que no está mirándolo; su mirada parece ver a su interior, como quien recuerda, no como quien ve lo presente».
-«Me asombraba esta niña. ¿Será buena o mala? No contesté todavía e hice esfuerzo por separarme de él, porque aún no lo creía.»
-«Dudas de mi, jane?»
-«Completamente.»
- «No tienes fe en mi?»
-«Ni un poquito.»
-«¿Soy un embustero a tus ojos?»
    • Diálogo entre Jane y el Sr. Rochester
  • «Tú, pobre y obscura, pequeña y sencilla, eres quien quiero que me acepte por esposo.»
  • «He podido quedarme contigo hasta la mañana sin saberlo, Jane.»
  • «He nacido con un destino distinto a los de los demás seres de mi especie; semejante suerte, es un cuento de hadas, un sueño.»
-«Pero ya le he dicho que soy un hombre testarudo, difícil de persuadir- Me contestó.»
-«Y yo soy una mujer testaruda, incapaz de ceder. Además soy de hielo, nada me excita.»
- «Yo soy de fuego que derrite el hielo.»
  • «Aquél corazón no tuvo un solo latido para mi en el momento de reconciliarnos; pero el filósofo cristiano estuvo paciente y plácido y me dijo al retirarse que no me perdonaría.»
- «Primeramente porque usted no me ama; y ahora agregaré, que me aborrece, si me casara con usted me mataría. Ahora me está matando.»
  • «Me sentí arrastrada por su dulce persuasión, y sin saber como me entró el deseo de comprometerme a todo lo que él me pedía.»
  • -«¿Tiene un peine, señor?»
-«¿Para qué, Jane?»
- «Para sacar de su cabeza esos malos pensamientos.»
  • «Sabía que yo lo amaba profundamente, y que buscar mi ayuda era halagar mis vivos deseos de ser toda para él.»
  • «Sin acto alguno de abierta hostilidad, una simple palabra bastaba para hacerme comprender que había perdido su gracia, que yo le era algo más que indiferente. Para mi se había convertido en mármol, sus ojos tenían una fría mirada, su voz era un instrumento, nada más.»
  • «Lector, ¿Conoces como yo, el terror que la gente fría imprime en el hielo de sus preguntas?»
  • «Toda la casa estaba en silencio, porque con excepción de Rivers y yo, creo que todos dormían. La única luz que había estaba próxima a consumirse, la luna iluminaba la pieza, mi corazón latía con fuerza y de repente, una extraña sensación recorrió mi cuerpo desde la cabeza a los pies. No fue como un choque eléctrico, pero si tan agudo, tan rápido, tan extraño como él. Mis sentidos todos se confundieron en una sola y poderosa acción, y parecía haberme convertido en oído y vista.»
  • «El convencionalismo no es moralidad. La justicia propia no es religión. Atacar lo primero no se trata de atacar lo último. Arrancarle la máscara de la cara del fariseo, no consiste en levantar una mano impía a la Corona de Espinas. Estas cosas y los hechos están diametralmente opuestos: son tan diferentes como lo es el vicio a la virtud. Los hombres también suelen confundirlos: no deberían confundirse: la apariencia no debe ser confundida con la verdad; las pequeñas doctrinas humanas, que sólo tienden a enorgullecer y a magnificar a unos pocos, no deberían tomarse como sustituto del credo redentor mundial de Cristo. Hay, lo repito, una diferencia, y es un bien, y no una mala acción, marcar ampliamente y claramente la línea de separación entre ellas. Al mundo puede no gustarle ver estas ideas separadas, porque se ha acostumbrado a mezclarlas, encontrando conveniente hacer pasar una apariencia de piedad por un mérito auténtico - para dejar que las paredes blanqueadas respondan por los templos limpios. Es posible que odien a quien se atreva a examinar y exponer ... para penetrar el sepulcro, y revelar los vestigios sepulcrales».
    • Prefacio, 2a edición (21 Dic 1847). Las frases "apariencia de piedad", (en inglés "external show"), y "mérito auténtico" del inglés ""sterling worth", son alusiones bíblicas de 2 Timoteo 3:5 y 1 Corintios 11:19. "Paredes blanqueadas" es una alusión a Hechos 23:3.
  • «¿Crees que porque soy pobre, poco conocida, poco atractiva y pequeña, no tengo alma y no tengo corazón?. ¡Piensas mal! . ¡Tengo tanta alma como tú- y llena de puro corazón! y si Dios me hubiera dotado de algo de belleza y mucha riqueza, habría sido tan difícil para ti dejarme, como lo es ahora para mí el dejarte. No estoy hablando contigo ahora por medio de la costumbre, convencionalismos, ni siquiera de la carne mortal: es mi espíritu que se ocupa de tu espíritu, como si ambos hubieran pasado por la tumba, y se situaran a los pies de Dios, iguales - como somos!».
    • Jane a Mr. Rochester (Ch. 23)
  • «Voy a seguir la ley dada por Dios, sancionada por el hombre. Voy a mantener a los principios recibidos por mí cuando estaba en mis cabales, y no loca como lo estoy ahora. Las leyes y los principios no sólo son para los tiempos en los que no hay tentación... Tienen un valor».
    • Jane (Cap. 27)