Herbert Marcuse

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Herbert Marcuse
Herbert Marcuse en Newton, Massachusetts, en 1955.
Herbert Marcuse en Newton, Massachusetts, en 1955.
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Herbert Marcuse (Berlín, 19 de julio de 1898 – Starnberg, Alemania, 29 de julio de 1979) fue un filósofo y sociólogo judío de nacionalidad alemana y estadounidense, una de las principales figuras de la primera generación de la Escuela de Frankfurt.

Citas[editar]

A[editar]

  • "Acabo de sugerir que el concepto de alienación parece hacerse cuestionable cuando los individuos se identifican con la existencia que les es impuesta y en la cual encuentran su propio desarrollo y satisfacción."[1]

B[editar]

  • "Bajo el gobierno de una totalidad represiva, la libertad se puede convertir en un poderoso instrumento de dominación". [1]

E[editar]

  • "En última instancia, la pregunta sobre cuáles son las necesidades verdaderas o falsas sólo puede ser resuelta por los mismos individuos, pero sólo en última instancia; esto es, siempre y cuando tengan la libertad para dar su propia respuesta. Mientras se mantenga en la incapacidad de ser autónomos, mientras sean adoctrinados y manipulados (hasta en sus mismos instintos), su respuesta a esta pregunta no puede considerarse propia de ellos". [1]
  • "Escoger libremente entre una amplia variedad de bienes y servicios no significa libertad si esos bienes y servicios sostienen controles sociales sobre una vida de esfuerzo y de temor, esto es, si sostienen la alienación".[1]
  • "El precondicionamiento no empieza con la producción masiva de la radio y la televisión y con la centralización de su control. La gente entra en esta etapa ya como receptáculos precondicionados desde mucho tiempo atrás. La diferencia decisiva reside en la disminución del contraste (o conflicto) entre lo dado y lo posible; entre las necesidades satisfechas y las necesidades por satisfacer. Y es aquí donde la llamada nivelación de las distinciones de clase revela su función ideológica."[1]
  • "Esta es la forma pura de servidumbre: existir como instrumento, como cosa".[1]
  • "En el campo de la cultura, el nuevo totalitarismo se manifiesta precisamente en un pluralismo armonizador, en el que las obras y verdades más contradictorias coexisten pacíficamente en la indiferencia."[1]

L[editar]

  • "La libertad de la política significaría la liberación de los individuos de una política sobre la cual no ejercen ningún control efectivo. Del mismo modo, la libertad intelectual significaría la restauración del pensamiento individual absorbido ahora por la comunicación y adoctrinamiento de masas, la abolición de la opinión pública junto a sus creadores." [1]
  • "Los productos adoctrinan y manipulan; promueven una falsa consciencia inmune a su falsedad."[1]
  • "Los que hacen la política y sus proveedores de información de masas promueven sistemáticamente el pensamiento unidimensional. Su universo del discurso está poblado de hipótesis que se autovalidan y que, repetidas incesante y monopolísticamente, se tornan en definiciones hipnóticas y dictadas."[1]
  • "Los logros y los fracasos de esta sociedad invalidan su alta cultura."[1]
  • "La literatura y el arte eran una fuerza racional cognoscitiva que reveleba una dimensión del hombre y la naturaleza que era reprimida y rechazada en la realidad."[1]

R[editar]

  • "'Romántico' es un término de difamación condescendiente que se aplica fácilmente a las difamadas posiciones de vanguardia."[1]

S[editar]

  • "Se puede distinguir entre necesidades verdaderas y falsas. "Falsas" son aquellas que intereses sociales particulares imponen al individuo para su represión: las necesidades que perpetúan el esfuerzo la agresividad, la misera y la injusticia. Su satisfacción puede ser de lo más grata para el individuo, pero esta felicidad no es una condición que deba ser mantenida y protegida si sirve para impedir el desarrollo de la capacidad (de la suya propia y la de otros) de reconocer la enfermedad del todo y de aprovechar las posibilidades de curarla. El resultado es, en este caso, la euforia dentro de la infelicidad. La mayor parte de las necesidades predominantes de descansar, divertirse, comportarse y consumir de acuerdo con los anuncios, de amar y odiar lo que otros odian y aman, pertenece a esta categoría de falsas necesidades". [1]

Y[editar]

  • "Y en la literatura, esta otra dimensión no es representada por los héroes religiosos, espirituales, morales (que a menudo sostienen el orden establecido), sino más bien por los caracteres perturbadores como el artista, la prostituta, la adúltera, el gran criminal, el proscrito, el guerrero, el poeta rebelde, el demonio, el loco; esto es, por aquellos que no se ganan la vida o que por lo menos no lo hacen de un modo ordenado y normal."

Referencias[editar]

  1. 1,00 1,01 1,02 1,03 1,04 1,05 1,06 1,07 1,08 1,09 1,10 1,11 1,12 1,13 Marcuse, H. El hombre unidimensional. Trad. Antonio Elorza. Barcelona: Ariel, 2016. 255 p.