Españolas de los grupos protestantes del siglo XVI

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Las españolas de los grupos protestantes del siglo XVI que, activamente, se comprometieron con los planteamientos de la Reforma, fueron en su mayoría mujeres jóvenes, cultas, consagradas a menudo a la vida religiosa, procedentes incluso en no pocas ocasiones de algunas de las familias más notables de la época.

Sobre Juana de Bohórquez[editar]

  • «Doña Juana Bohorques, por el contrario, fue declarada inocente; pero su historia merece saberse. […] Se le había puesto en cárceles secretas, de resultas de haber declarado su infeliz hermana [María de Bohórquez] en el tormento que había hablado de sus opiniones alguna vez con doña Juana, y que esta no la había impugnado…».[1]
  • «Los inquisidores no suspendieron la prisión por la gravidez de seis meses que ya tenia doña Juana…».[2]
  • «Parió en la cárcel, y á los ocho días le quitaron la criatura que le servia de consuelo en su soledad».[3]

Sobre Leonor de Cisneros[editar]

  • «Cuando su marido bajaba del tablado del auto de fé vio á su mujer con sambenito de reconciliación, y que no tenia el de llamas y diablos como el suyo, se enfureció de rabia de que no se hubiera mantenido constante en sus opiniones, le dio un puntapié, y le dijo enojado: ¿Es ese el aprecio de la doctrina que te he enseñado en seis años? Ella calló y sufrió con humildad y paciencia».[4]

Sobre Leonor de Vivero[editar]

  • «[…] fue acusada por el fiscal de la Inquisición de haber sido luterana y muerto profesando sus opiniones, aunque las ocultase con las exterioridades de recibir penitencia, eucaristía y unción en la última enfermedad. Lo probó en la forma que se suele llamar prueba por los inquisidores, esto es con testigos presos, que declaraban en el tormento, ú por miedo de él; y resultó que su casa era el templo luterano de Valladolid, por lo que se declaró haber muerto en la herejía, su memoria fue condenada con infamia transcendental á los hijos y nietos, sus bienes confiscados; y se mandó que su cadáver fuese desenterrado, y conducido en ataúd con estatua ó efigie de su persona, vestida del sambenito de llamas, y coraza en la cabeza, y todo quemado en auto de fé; que su casa fuese derribada hasta el suelo con prohibición de redificarla, y que en su solar se pusiera un monumento con inscripcion que diese noticia del suceso; y todo se egecutó».[5]
  • «Hernán García y Pedro de Azcutia tasaron la [casa] de doña Leonor de Vivero, madre del desdichado Agustín de Cazalla, conocida desde entonces como Casa de Cazalla. Francisco de Salamanca trazó el padrón que se puso en ella, labrado por Gonzalo de Sobremazas. Desde entonces, la calle recibió el nombre de Rótulo de Cazalla. El solar se maldijo y se sembró de sal; posteriormente, la mitad de él se cedió a los jesuitas, por el que pagaban un censo perpetuo de una gallina anual, mientras que el resto se quedó sin edificar, recogiéndose ese vacío en el plano de Valladolid de 1738 de Ventura Seco. En la época de Franco, se llamó a la calle Héroes de Teruel (el número 22 correspondía a la Casa de Cazalla). Hoy la calle se denomina del Doctor Cazalla».[6]

Sobre Margarita [o Marina] de Guevara[editar]

  • «[…] en quince días del mes de mayo del año próximo pasado de mil é quinientos é cincuenta y ocho, presentó la dicha doña Marina de Guebara una declaración, é después adelante otras, por las cuales entre otras cosas dijo que algunas veces habló con una persona, la cual estaba en los errores de Lutero, é siempre le oía decir: Justificados por la fé, tenemos paz con Dios por Jesucristo nuestro Señor; é que á ella le parecían bien estas palabras, é las creía, aunque no entendía en que sentido, etc.».[7]

Sobre María de Bohórquez[editar]

  • «En el suplicio mismo, don Juan Ponce de Leon, ya convertido, dijo á doña Maria que no se fiara en la doctrina de fray Casiodoro [de Reina] y cediese á la de los predicadores; ella le contestó tratandole de ignorante, idiota, y palabrero, y diciendo que no era entonces hora de gastar el tiempo en palabras sino en la meditacion de la muerte y pasion del Redentor para avivar mas y mas la fé por la cual devian justificarse y ser salvos».[8]

Sobre María Gómez[editar]

  • «Francisco Zafra mantenia en su casa una beata, la cual despues de haber sido una de las que habian abrazado con mayores veras la nueva doctrina, incurrio en demencia tan furiosa que necesitó recluirla en una pieza de su casa, y aun tratarla con rigor de azotes y otros castigos para sosegar su furia. Esta mujer habiendose podido evadir de la prision domestica una vez, año 1555, fué á la Inquisición, pidio audiencia voluntaria y delató de hereges luteranos á mas de trescientas personas de que se formó lista…».[9]
  • «Llamabase Maria Gomez, viuda de Hernan Nuñez, boticario que habia sido de la villa de Lepe. Curada la demencia, prosiguió en su creencia luterana, y murió en ella en éste auto [Sevilla, 22 dic. 1560] con Leonor Gomez, su hermana, mujer de otro Fernando Nuñez, medico de Sevilla y con Elbira Nuñez, Teresa Gomez y Lucia Gomez, sus hijas solteras…».[10]

Referencias[editar]

  1. Llorente, Juan Antonio (1822). Historia crítica de la Inquisición de España. IV. Madrid, en la Imprenta del Censor.  p. 284. 
  2. Llorente, Juan Antonio (1822). Historia crítica de la Inquisición de España. IV. Madrid, en la Imprenta del Censor.  p. 284. 
  3. Llorente, Juan Antonio (1822). Historia crítica de la Inquisición de España. IV. Madrid, en la Imprenta del Censor.  p. 284. 
  4. Llorente, Juan Antonio (1822). Historia crítica de la Inquisición de España. IV. Madrid, en la Imprenta del Censor.  p. 201. 
  5. Llorente, Juan Antonio (1822). Historia crítica de la Inquisición de España. IV. Madrid, en la Imprenta del Censor.  pp. 187-188. 
  6. Bustamante García, Agustín (1995). «El Santo Oficio de Valladolid y los artistas». Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología (Universidad de Valladolid: Servicio de Publicaciones) (61):  pp. 455-466. ISSN 0210-9573. 
  7. Llorente, Juan Antonio (1822). Historia crítica de la Inquisición de España. IV. Madrid, en la Imprenta del Censor.  p. 227. 
  8. Llorente, Juan Antonio (1822). Historia crítica de la Inquisición de España. IV. Madrid, en la Imprenta del Censor.  p. 253. 
  9. Llorente, Juan Antonio (1822). Historia crítica de la Inquisición de España. IV. Madrid, en la Imprenta del Censor.  p. 236. 
  10. Llorente, Juan Antonio (1822). Historia crítica de la Inquisición de España. IV. Madrid, en la Imprenta del Censor.  pp. 273-274.