Cuentos sobrenaturales

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Cuentos sobrenaturales
Obra original
Título original Cuentos sobrenaturales
Autor Carlos Fuentes
Editorial Alfaguara
Publicación 2007 (hace 12 años)
Idioma Español
País España
Género Cuentos sobrenaturales, Entretenimiento infantil y juvenil
Páginas 180
ISBN 9789707709911

Cuentos sobrenaturales es una obra del escritor mexicano Carlos Fuentes.

Citas[editar]

  • «Sentí la angustia de no poder meter los dedos en el pasado y pegar los trozos de algún rompecabezas abandonado; pero el arcón de los juguetes se va olvidando, y al cabo, quién sabrá a dónde fueron a dar los soldados de plomo, los cascos, las espadas de madera. Los disfraces tan queridos, no fueron más que eso».
  • «Y todo en México es eso; hay que matar a los hombres para poder creer en ellos»
  • «A veces como niño, separando trabajosamente cada letra; otras, nerviosa, hasta diluirse en lo ininteligible»
  • «... Si un hombre atravesará el paraíso en sueño, y le dieran una flor como prueba de que había estado allí, y al despertar encontrara esa flor en su mano... ¿Entonces, qué?».
  • «Lea, escriba, lleve su vida habitual»
  • «La luna acaba de asomarse y la escucho cantar; todo es tan indescriptiblemente bello»
  • «¡Cuando se es viejo, se busca la belleza y se anhelan las cosas simples!»
  • «Respétenlo todo o violenlo todo: todo será yermo, se convertirá en gelatina para las costillas sin vida de México, armazón suntuoso de la carne muerta, oscura, espantosa que va chupando palabras y quehaceres, ¡nuestro destino es el fracaso: fuimos hechos a su semejanza, laboramos sin tregua para consumarlo, en él está nuestra obra, meta y realización!»
  • «Me habían arrebatado la dignidad, la posición social, la cortesía, mi voluntad entera, ¡ahora acabarían por matar mi sexo!»
  • «Y entonces corrí fuera de los aposentos a las reacciones de aquellos hombres tan respetables, tan límpios, que en México se cuentan con los dedos de la mano»
  • «—No sé —hago un esfuerzo por sonreír—. Quizás prefiero ir de arriba hacia abajo y no...—mi falsa sonrisa se va derritiendo— ...de abajo hacia arriba»
  • «No nos olvidemos ni un minuto de que todos nosotros estamos en el mundo, poseemos un cuerpo y conocemos al mundo directamente. No se olviden nunca de que nuestros actos, son parte, desde ahora de la dinamica del mundo»
  • «¡Chingue a su madre Descartes!»
  • «—Pero el nombre es solo un concepto que acompaña a una imagen individual y con ello niega la existencia de los universales —opino el robot alemán»
  • «Uno que es Dos, que es Tres que es Uno, no es Nadie. Sobre semejante absurdo no puede asentarse la ciencia de la informática, y la teología se desacredita si Dios es Nadie».
  • «Sabemos razonar porque aprendimos igual que los niños, poquito a poco. Ni tu señor, ni adan, ni eva, la tuvierón. Nos parecemos mas a los hombres que ustedes»
  • «Un nombre es solo una aproximación a la naturaleza de las cosas»
  • «¿Que es primero? ¿el nombre o la cosa?»
    • Platón, Cratilo.
  • «Pero yo ya había leído en la escuela, el cuento de Poe traducido por Cortázar, el de la carta robada. Alli se demuestra que el mejor lugar para esconder algo, es el lugar mas obvio, el mas visible, que de tan visible se vuelve invisible»
  • «...Los dioses son como los hombres: nacen y mueren sobre el pecho de una mujer...»
  • «Sin embargo, no te engañas: esos ojos fluyen, se transforman, como si te ofrecieran, un paisaje que solo tú puedes adivinar y desear»
  • «No sabemos qué es el cuerpo. No sabemos qué es el alma. Y nada nos identifica más que la ignorancia de lo que somos»
  • «—Llega, ciudad de Dios; suena, trompeta de gabriel; ¡Ay, pero cómo tarda en morir el mundo!».
  • «—Buenos días, señor Montero. ¿Durmió bien? —Si. Leí hasta tarde».
  • «—Quieren que estemos solas, señor Montero, porque dicen que la soledad es necesaria para alcanzar la santidad. Se han olvidado de que en la soledad la tentación es más grande».
  • «—El cielo no es alto ni bajo. Está encima y debajo de nosotros al mismo tiempo».
  • «—¿Me querrás siempre? —Siempre, Aura, te amaré para siempre. —¿Siempre? ¿Me lo juras? —Te lo juro —¿Aunque envejezca?¿Aunque pierda mi belleza? ¿Aunque tenga el pelo blanco? —Siempre, mi amor, siempre. —¿Aunque muera, Felipe?, ¿me amarás siempre, aunque muera? —Siempre, siempre. Te lo juro. Nada puede separarme de ti. —Ven, Felipe, ven...»
  • «No volverás a mirar tu reloj, ese objeto inservible que mide falsamente un tiempo acordado a la vanidad humana, esas manecillas que marcan tediosamente las largas horas inventadas para engañar el verdadero tiempo, el tiempo que corre con la velocidad insultante, mortal, que ningún reloj puede medir»