Byung-Chul Han

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Byung-Chul Han
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Byung-Chul Han (o Pyong-Chol Han) (병철 한) (Seúl, 1959​) es un profesor, autor, filósofo y ensayista surcoreano.

Experto en estudios culturales y profesor de la Universidad de las Artes de Berlín. Escribe en alemán y está considerado como uno de los filósofos más destacados del pensamiento contemporáneo por su crítica al capitalismo, la sociedad del trabajo, la tecnología y la hipertransparencia.

Citas[editar]

La sociedad del cansancio[editar]

  • «La sociedad de trabajo y rendimiento no es ninguna sociedad libre. Produce nuevas obligaciones. La dialéctica del amo y el esclavo no conduce finalmente a aquella sociedad en la que todo aquel que sea apto para el ocio es un ser libre, sino más bien a una sociedad del trabajo, en la que el amo mismo se ha convertido en esclavo del trabajo. En esta sociedad de obligación, cada cual lleva consigo su campo de trabajos forzados. Y lo particular de este último consiste en que allí se es prisionero y celador, víctima y verdugo, a la vez. Así, uno se explota a sí mismo, haciendo posible la explotación sin dominio».[1]
    • Fuente: La sociedad del cansancio.
  • «Los proyectos, las iniciativas y la motivación reemplazan la prohibición, el mandato y la ley».[1]
    • Fuente: La sociedad del cansancio.
  • «El lamento del individuo depresivo, “Nada es posible”, solamente puede manifestarse dentro de una sociedad que cree que “Nada es imposible”».[1]
    • Fuente: La sociedad del cansancio.
  • «Quien fracasa en la sociedad neoliberal del rendimiento se hace a sí mismo responsable y se avergüenza, en lugar de poner en duda a la sociedad o al sistema. En esto consiste la especial inteligencia del régimen neoliberal. (…) En el régimen neoliberal de la autoexplotación uno dirige la agresión hacia sí mismo. Esta autoagresividad no convierte al explotado en revolucionario, sino en depresivo».[2]
    • Fuente: Psicopolítica: neoliberalismo y nuevas técnicas de poder.

La sociedad de la transparencia[editar]

  • «Confianza significa: a pesar del no saber en relación con el otro, construir una relación positiva con él. La confianza hace posibles acciones a pesar de la falta de saber. Si lo sé todo de antemano, sobra la confianza. La transparencia es un estado en el que se elimina todo no saber. Donde domina la transparencia, no se da ningún espacio para la confianza. En lugar de “la transparencia produce confianza” debería decirse: “la transparencia deshace la confianza”».[3]
    • Fuente: La sociedad de la transparencia.
  • «A la imposición de la transparencia le falta precisamente esta “ternura”, que no es sino el respeto a una alteridad que no puede eliminarse por completo. Ante el afán de la transparencia que se está apoderando de la sociedad actual, sería necesario ejercitarse en la actitud de la distancia. La distancia y la vergüenza no pueden integrarse en el ciclo acelerado del capital, de la información y de la comunicación. Así, en nombre de la transparencia se eliminan todas las retiradas discretas. Estas son iluminadas y explotadas. Con ello, el mundo se hace más desvergonzado y desnudo».[3]
    • Fuente: La sociedad de la transparencia.
  • «Esta cercanía digital presenta al participante tan solo aquellas secciones del mundo que le gustan. Así, desintegra la esfera pública, la conciencia pública, crítica, y privatiza el mundo. La red se transforma en una esfera íntima, o en una zona de bienestar. La cercanía, de la que se ha eliminado toda lejanía, es también una forma de expresión de la transparencia».[3]
    • Fuente: La sociedad de la transparencia.
  • «La pérdida de la esfera pública deja un vacío en el que se derraman intimidades y cosas privadas. En lugar de lo público se introduce la publicación de la persona. La esfera pública se convierte con ello en un lugar de exposición. Se aleja cada vez más del espacio de la acción común».[3]
    • Fuente: La sociedad de la transparencia.

Comunicación[editar]

  • «La complejidad hace más lenta la comunicación. La hipercomunicación anestésica reduce la complejidad para acelerarse. Es esencialmente más rápida que la comunicación del sentido. Este es lento. Es un obstáculo para los círculos acelerados de la información y comunicación. Así, la transparencia va unida a un vacío de sentido. La masa de la información y la comunicación brota de un horror vacui».[3]
    • Fuente: La sociedad de la transparencia.
  • «Sin la presencia del otro, la comunicación degenera en un intercambio de información: las relaciones se reemplazan por las conexiones, y así solo se enlaza con lo igual; la comunicación digital es solo vista, hemos perdido todos los sentidos; estamos en una fase debilitada de la comunicación, como nunca: la comunicación global y de los likes solo consiente a los que son más iguales a uno; ¡lo igual no duele».[4]
    • Fuente: «Ahora uno se explota a sí mismo y cree que está realizándose», artículo de Carles Geli sobre Byung-Chul Han, en El País, 07/02/2018.

Narcisismo[editar]

  • «El narcisismo es expresión de la intimidad consigo sin distancias, es decir, de la falta de distancia consigo».[3]
    • Fuente: La sociedad de la transparencia.
  • «La depresión es una enfermedad narcisista. El narcisismo te hace perder la distancia hacia el otro y ese narcisismo lleva a la depresión, comporta la pérdida del sentido del eros. Dejamos de percibir la mirada del otro. En uno de los últimos textos que he escrito insisto en que el mundo digital es también un camino hacia la depresión: en el mundo virtual el otro desaparece. La forma de curar esa depresión es dejar atrás el narcisismo. Mirar al otro, darse cuenta de su dimensión, de su presencia».[5]
    • Fuente: «Aviso de derrumbe», artículo de Francesc Arroyo sobre Byung-Chul Han, en El País, 22/03/2014.

Tiempo[editar]

  • «La aceleración actual disminuye la capacidad de permanecer: necesitamos un tiempo propio que el sistema productivo no nos deja; requerimos de un tiempo de fiesta, que significa estar parados, sin nada productivo que hacer, pero que no debe confundirse con un tiempo de recuperación para seguir trabajando; el tiempo trabajado es tiempo perdido, no es tiempo para nosotros».[4]
    • Fuente: «Ahora uno se explota a sí mismo y cree que está realizándose», artículo de Carles Geli sobre Byung-Chul Han, en El País, 07/02/2018.

Dataísmo[editar]

  • «El Big Data debe liberar el conocimiento del arbitrio subjetivo. Así pues, la intuición no representa una forma superior del conocimiento. Se trata de algo meramente subjetivo, de un auxilio necesario que suple la falta de datos objetivos. En una situación compleja, siguiendo esta argumentación, la intuición es ciega. Incluso la teoría cae bajo la sospecha de ser una ideología. Cuando hay suficientes datos, la teoría sobra. La segunda Ilustración es el tiempo del saber puramente movido por datos. [...] El dataísmo se muestra como un dadaísmo digital. También el dadaísmo renuncia a un entramado de sentido. Se vacía a la lengua totalmente de su sentido: «Los sucesos de la vida no tienen ni comienzo ni fin. Todo transcurre de manera idiota. Por eso todo es igual. La simplicidad se llama dadá». El dataísmo es nihilismo. Renuncia totalmente al sentido. Los datos y los números no son narrativos, sino aditivos. El sentido, por el contrario, radica en una narración. Los datos colman el vacío de sentido.[...] En general, el dataísmo adquiere rasgos libidinosos, incluso pornográficos. Los dataístas copulan con datos. Así, se habla de «datasexuales». Son «inexorablemente digitales» y encuentran los datos «sexys». El dígito se aproxima al falo».[2]
    • Fuente: Psicopolítica: neoliberalismo y nuevas técnicas de poder.
  • «Los macrodatos hacen superfluo el pensamiento porque si todo es numerable, todo es igual... Estamos en pleno dataísmo: el hombre ya no es soberano de sí mismo sino que es resultado de una operación algorítmica que lo domina sin que lo perciba; lo vemos en China con la concesión de visados según los datos que maneja el Estado o en la técnica del reconocimiento facial».[4]
    • Fuente: «Ahora uno se explota a sí mismo y cree que está realizándose», artículo de Carles Geli sobre Byung-Chul Han, en El País, 07/02/2018.

Referencias[editar]

  1. 1,0 1,1 1,2 Han, Byung-Chul. La sociedad del cansancio: Segunda edición ampliada. Herder Editorial, 2017.
  2. 2,0 2,1 Han, Byung-Chul. Psicopolítica: Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder. Herder Editorial, 2014.
  3. 3,0 3,1 3,2 3,3 3,4 3,5 Han, Byung-Chul. La sociedad de la transparencia. Herder Editorial, 2013.
  4. 4,0 4,1 4,2 «Ahora uno se explota a sí mismo y cree que está realizándose», artículo de Carles Geli sobre Byung-Chul Han, en El País, 07/02/2018.
  5. «Aviso de derrumbe», artículo de Francesc Arroyo sobre Byung-Chul Han, en El País, 22/03/2014