Bette Davis

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Ruth Elizabeth Bette Davis
«Volvamos a esos días felices en los que aún había héroes».
«Volvamos a esos días felices en los que aún había héroes».
Véase también
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Ruth Elizabeth Bette Davis (n. Lowell, Massachusetts; 5 de abril de 1908 – m. Neuilly, Francia; 6 de octubre de 1989) fue una actriz de teatro, cine y televisión estadounidense; Se le considera uno de los principales «Mitos del Séptimo Arte».

Citas[editar]

  • «Yo fui un terror legendario. Fui insufriblemente grosera y maleducada en la cultivación de mi carrera. No tuve tiempo para comentarios amables. Dije lo que se me venía a la mente, y eso no era siempre publicable. He sido intransigente, irascible, intratable, monomaníaca, poco diplomática, volátil y, muchas veces, desagradable. Supongo que soy más grande que la vida».

Sobre Joan Crawford[editar]

  • «Nosotras éramos amables la una con la otra; seguíamos todas las normas sociales de comportamiento, toda esa mierda de 'Buenos días, Joan' y 'Buenos días, Bette'. Gracias a Dios que no teníamos que interpretar a personajes que se llevasen bien. Pero la gente olvida que nuestras mejores escenas eran cuando estábamos solas; cuando la cámara se posaba sobre mí o sobre ella. Ninguna actriz es diferente a nosotras, pero lo que hacemos funciona. El negocio de la interpretación es tan extraño. Surge desde dentro. Ella era siempre tan jodidamente correcta. Respondía a las notas de agradecimiento con nuevas notas de agradecimiento, y firmaba autógrafos con la frase 'Que Dios te bendiga, Joan Crawford'».
  • «Nunca he sido una gran fan de la señorita Crawford, pero, bromas aparte, he respetado su talento y aun lo hago. Lo que no se merece es ese libro tan detestable que ha escrito su hija. He olvidado su nombre. Horrible. He mirado el libro y ya no he necesitado leerlo. Nunca leería una basura como esa; creo que es absolutamente terrible que una hija haga eso. ¡Una abominación! Hacerle algo así a alguien que te ha recogido del orfanato, de casas de acogida, quién sabe de dónde más. Si no le gustaba la persona que había decidido ser su madre, ya era mayorcita para escoger su propia vida. Me siento muy mal por Joan Crawford, pero sé que a ella no le agradaría mi compasión; que es lo último que ella hubiese querido, que alguien sintiese pena por ella, especialmente yo. Puedo entender lo dolida que debió de sentirse. Bueno, no, no puedo. Es como intentar imaginar cómo me sentiría si mi queridísima y maravillosa hija B.D. escribiese un libro sobre mí. Inimaginable. Doy gracias por mis hijos y por saber que jamás me harían algo así».

Referencias[editar]

  1. Cromos, Números 2504-2518. Publicado en 1965. p. 307.