Bernard-Marie Koltès

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Bernard-Marie Koltès (Metz, 1948-París, 1989) fue un dramaturgo, escritor y director teatral francés.

La noche justo antes de los bosques (1977)[editar]

  • «No se olvidan nunca de ti tío, no hay nada que hacer, se preocupan por ti, te empujan, no te dejan en paz, de trasiego todo el día, te dicen para acá, y uno se viene para acá, para allá y coges y vas para allá, mueve el culo, venga, y a hacer las maletas, cuando trabajaba, me pasaba la vida haciendo las maletas: a trabajar a otro sitio, siempre hay que buscarse la vida en otro sitio—sin tiempo para desahogarse, sin tiempo para alucinar, sin tiempo para tumbarte en la hierba y decir: chao, te mandan que te mudes a patada limpia, a trabajar a otro sitio, más lejos, aún más lejos, son capaces de llevarte a empujones hasta Nicaragua, así de claro, porque a los de esos países, los traen a empujones sin más historias, y cuando llegan aquí, nada de hablar, nada de dormir, nada de alucinar, si quieres trabajar, andando, mira, si nosotros, los gilipollas de este lado, nos dejamos tomar el pelo, acabarán llevándonos a patadas hasta Nicaragua, y los gilipollas del otro lado se dejan tomar el pelo y aterrizan aquí, pero mientras tanto, el trabajo siempre hay que ir a buscarlo a otro sitio, nunca puedes decir: ésta es mi casa y chao (por eso yo, cuando me voy de un sitio, siempre tengo la impresión de dejar algo que era mi casa más que allí adónde voy, y cuando te dan un nuevo empujón y te vas otra vez, allí donde vas a ir, serás aún más extranjero, y así siempre: cada vez eres más extranjero, cada vez estás menos en casa, te empujan cada vez más lejos, con tal de que no sepas adónde vas, y cuando te vuelves, tío, cuando miras detrás tuyo, siempre, siempre es el desierto).».
  • Fuente: Bernard-Marie Koltes, De noche justo antes de los bosques. Traducido por José María Marco. Valencia: Pre-Textos. 1989. ISBN 9788487101199.

Muelle Oeste (1985)[editar]

  • «CHARLES.— Yo tengo dinero, no quiero dinero.

MONIQUE.— Muy bien; yo vi enseguida que usted no era un piojoso. Estoy demasiado harta de los piojosos. Quiero irme, quiero volver a mi casa, quiero que este coche arranque, no quiero llegar a la ciudad con estos pelos, ayúdeme. ¡Señor!
Se desmaya; Charles la sostiene.
CHARLES.— Dije que venía para ayudarla. Todavía no es de noche. No se apure tanto. (Después de una pausa, bajito) ¿Es la XJS, coupé?
MONIQUE.— Una berlina. La Vanden Plas.
CHARLES.— Cinco litros con tres.
MONIQUE.— Sí. Doce cilindros.
CHARLES.— Doce cilindros. ¿Es verdad que tiene un problema con los frenos?
MONIQUE.— Tonterías. Cuatro frenos de disco, doble circuito, servofreno de vacío.
CHARLES.— Es extraño, una mujer que entiende de mecánica.
MONIQUE.— ¿Tiene usted familia?
CHARLES.— Mi hermana.
MONIQUE.— ¿La quiere?
CHARLES.— Es espabilada. Aprenderá rápido. Hará algo bueno si se lo propone.
MONIQUE.— Jamás me pude entender con mis hermanas y hermanos. No habría que dejar nunca a los hermanos. El resto son tonterías. ¿Por qué dejar a aquellos con quienes nos entendemos bien y que no esperan nada de nosotros?».

  • Fuente: Bernard-Marie Koltes, Quai Ouest. Paris:Les Éditions de Minuit, 1985. Traducción libre. .

Prologue (1986)[editar]

  • «Uno de los más grandes sufrimientos que he experimentado — uno de los que en todo caso quiero guardar bien en mi memoria— es cuando vi por primera vez cuando Bruce Lee rehusaba luchar contra los maleantes que lo agredían en Big Boss. Por culpa de quien sabe que juramento que había hecho, a causa de una maldita medalla al cuello, rechaza, defenderse durante un tercio de la pelicula. Se deja humillar sin hacer nada, mientras que él es el más fuerte. Por supuesto, al final, se venga; al final deja a todo el mundo KO pero no es porque al final se disfrute al sentir que el sufrimiento del principio no existe. En cualquier caso, me veo la peli de nuevo y me digo: ahora que sabes que al final deja a todo el mundo KO ya no sufres, puedes incluso burlarte y frotarte las manos mientras se deja partir la boca. Pues no, en absoluto, cada vez que vuelvo a ver Big Boss, salgo agotado, enfadado e indignado, a causa de esa maldita medalla y ese puñetero juramento.».
  • Fuente: Bernard-Marie Koltes, Prologue (1986) et autres textes (1986-1991). Paris:Les Éditions de Minuit, 1991. Traducción libre.
  • «La gran superioridad de las películas de kung-fu sobre las de amor es que son las buenas películas de kung-fu, como Big Boss o El Último Dragon, las que mejor hablan del amor, mientras que las películas de amor no sólo hablan del amor de manera estupida, sino que además, no hablan en absoluto de kung-fu.».
  • Fuente: Bernard-Marie Koltes, Prologue (1986) et autres textes (1986-1991). Traducción libre. Paris:Les Éditions de Minuit, 1991.